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Saúl Schkolnik, cazador de cuentos

A los 88 años falleció el escritor Saúl Schkolnik (1929 – 2017), uno de los autores más destacados de la literatura infantil chilena.

Por Manuel Peña Muñoz, escritor y experto en literatura infantil y juvenil

Con pesar recibimos la noticia el 25 de octubre, pues fue nuestro amigo y compañero en la ruta de la literatura infantil a lo largo de muchos años. Saúl fue arquitecto, especialista en filosofía de las ciencias y un empedernido soñador. Se inició en la literatura infantil en 1965 con su libro Cuentos de por qué. Más tarde, a comienzos de los 70, dirigió la revista infantil “Cabrochico” en la mítica editorial Quimantú. A los 48 años comenzó a escribir su propia historia. Sería Un Cazador de cuentos. Con este libro, obtuvo el primer lugar en 1979 en el Concurso Latinoamericano de Literatura Infantil convocado por la UNESCO, en Colombia, y publicado en ese país en la editorial Voluntad. Este premio fue un gran impulso para dedicarse por completo a la creación literaria de libros infantiles. Uno de los primeros fue Cuentos para adolescentes románticos (1979) en el que combina ternura, poesía y toques de humor. En estos cuentos se preguntaba: “¿Por qué las lágrimas son transparentes?” Luego viene Erase una vez un hermoso planeta llamado tierra (1979).

Las editoriales Universitaria, Andrés Bello y Zig Zag acogen sus libros y lo difunden. Escribe libros de poesía, cuentos y novelas tanto en editoriales chilenas, extranjeras, como en la suya propia, Alicanto, con el deseo de publicar él mismo sus propios títulos en ediciones artesanales que imprimía en su casa de Ñuñoa donde algunas alumnas lo ayudaban a compaginar. Eran libros sencillos que se divulgaban en colegios y escuelas. Entre ellos sobresalen Había un vez y La espina del algarrobo inspirados en los cuentos orales recopilados en 1911 por Rodolfo Lenz.

En su libro Cuentos de Tío Juan, el Zorro Culpeo (1982) hace hablar a los animales del altiplano chileno: el quirquincho, el armadillo, la vizcacha, el ñandú y el flamenco de plumaje rosado pues siempre se interesó en la fauna y flora de Chile y Latinoamérica.

En 1984 publica Breve noticia de mi infancia, que narra la historia de la niña Fernanda Isabel de Sotomayor en Santiago en 1645 a través de un diario de vida imaginado. Luego viene Antai, la historia del príncipe de los Licanantai (1986) en cuyo prólogo señala que uno de los derechos fundamentales de cada niño es conocer las raíces de su propia nacionalidad.

Sus libros de cuentos tienen tres vertientes: una, de divulgación científica; otra de pura invención fantástica; y otra de recreación de mitos orales chilenos o latinoamericanos.

Saúl fue uno de los más activos escritores de libros para niños y jóvenes. Participó durante muchos años en IBBY Chile, siendo parte de su directiva. Fue un adelantado a su época. En una de las primeras reuniones a la que asistió, a principios de los 80, vaticinó que en el futuro íbamos a escribir en un computador, cosa que dejó perplejos a los escritores presentes que solo conocían la lapicera y la máquina de escribir. Quizás se trataba de un cuento de fantasía o ciencia ficción. Nunca se sabía si hablaba en serio o en broma pues tenía un particular sentido del humor.

Su obra muy extensa y variada con más de 120 libros publicados, lo situó entre los autores más representativos de la literatura infantil chilena de las últimas décadas. Le interesaban las ciencias, la filosofía, el medio ambiente, la historia y la divulgación de las culturas ancestrales. Era un humanista integral como hombre de su tiempo. Además de escribir, sabía contar muy bien las historias. Era un cuenta cuentos nato. Visitó colegios, dictó talleres y charlas, recopiló narraciones folclóricas e impartió clases de literatura infantil en las universidades. Tuvo muy buena relación con sus pares. Fue un impulsor del actual resurgimiento que en la actualidad tiene la literatura infantil en Chile y sin duda, un precursor en una época en que nadie hablaba de literatura infantil.

Obtuvo diversos reconocimientos por su labor. En 1995 mereció el Premio de Literatura Infantil del Consejo del Libro por El cazador de cuentos. En el 2006 IBBY Chile le concedió una medalla a la trayectoria por su labor de creación y difusión de la literatura infantil en Chile. Fue nominado al Premio Nacional de Literatura en el 2004 y 2006. Sus últimos libros fueron No me creas lo que te cuento (2013) y Cuentos para sonreír (2014).

Con su barba oscura y su hablar pausado, parecía un personaje bíblico. Fue una figura recurrente en las Ferias del Libro, contando cuentos y firmando sus libros a los niños con quienes le gustaba conversar. El público se le acercaba muy emocionado a saludarlo pues era muy cercano y afable. Fue un hombre amistoso y cordial que tuvo cinco hijos: Paula, Nora Lía, Mariana, Sergei Marcel y Demian Alei.

En los últimos años se retiró de Santiago para vivir en Rinconada de Silva junto a su esposa Marianne Müller, en una casa llena de libros y tesoros de sus viajes. Allí promovió la cultura, la literatura y los cuentos. Le gustaba estar rodeado de la naturaleza y vivir en comunión con el campo. Era un ecologista y un sabio. Hasta el final estuvo participando en coloquios y encuentros de la literatura infantil pues mantuvo siempre un espíritu optimista y vital.

Te extrañaremos, querido Saúl. Nos quedan tus cuentos y tus libros.

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¿De qué hablamos cuando hablamos de Parra?

El pasado 23 de enero todo Chile se conmovió por la triste noticia de la muerte de Nicanor Parra. La prensa, conversaciones, redes sociales y calles se inundaron de imágenes y comentarios en torno al recién fallecido poeta. Todos quisimos compartir nuestro verso favorito o nuestro artefacto predilecto, todos quisimos ser por un segundo anti poetas.

Por Elisa Villanueva, Coordinadora de Proyectos Fundación Había Una Vez.

Esta efervescencia hizo que me preguntara, junto con mis compañeros de trabajo, qué es lo que hace que Parra impacte a tantas y tan diversas personas, partiendo de la premisa de que la poesía, por más de que se diga que Chile es país de poetas, nunca ha sido un interés tan popular ni algo que mueve masas.

Obtuvo el premio Nacional de Literatura, el Premio Juan Rulfo, el Reina Sofía, el Cervantes y el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda. Sus obras han sido reconocidas, estudiadas y divulgadas por el mundo entero, traducidas al inglés, francés, sueco, ruso, checo, finlandés, portugués, etc. No son sus premios ni sus reconocimientos, eso al final le importa a la academia, al mundo de las letras, unos pocos. Es su poesía: el lugar desde dónde se enuncia y cómo fragmenta y descoloca el lenguaje. Desde la Fuente de Soda, en la voz del compadre, en una banca de la Plaza de Armas contemplando jubilados, dentro de una camisa de once varas. En la quietud de una tarde casera, como muchos a veces pegados mirando la pared: “Antes que caiga la noche total / Estudiaremos las manchas en la pared:/ Unas parecen plantas/ Otras simulan animales mitológicos. / Hipogrifos, / dragones, / salamandras.”[i] En una fiesta, celebrando, en algún campo de por ahí: “A ver, señora, destape/ Un chuico del reservado/ Que todavía nos queda/ Voz para seguir brindando.”[ii] Cuestionando el sistema mientras camina por la calle: “En la ciudad no se puede vivir/ Sin tener un oficio conocido: / La policía hace cumplir la ley.”[iii]

Son esos lugares, reflexiones y maneras en los que muchos nos reconocemos y que, de alguna manera, nos invita a seguir habitando, ya sea desde la empatía, nuestros recuerdos o la ilusión. Con Nicanor Parra muchos descubrimos que podíamos leer poesía, y algunos incluso se alentaron a escribirla. Un terreno tan árido y desconocido para tantos se vuelve propio, porque Parra emerge de la sabiduría y música de nuestra tradición campesina, de la voluptuosidad de una buena fiesta, de la subversión ante el mundo y sus sistemas. Lugares y momentos en los que muchos hemos estado.

Un poeta conectado. Su obra evoluciona, transita en diferentes estilos y lugares sin perder su esencia y siempre de la mano con los cambios históricos. Quizás esta virtud hizo que llevara sus 103 años tan bien hasta el final, nunca dejó de dialogar con la realidad. Su obra Ilumina zonas de lo real, lo concreto que todos, si no vemos, tocamos, saboreamos, olemos o percibimos.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Parra? Desde nuestro rol de promotores de la lectura por placer, se nos hace natural colgarnos del espíritu de su obra. Al reflexionar sobre su poesía revalidamos nuestra misión y reafirmamos lo trascendental que puede ser una lectura que invite a las personas, en la que podemos reconocernos y entrar con facilidad. Como los versos de Don Nicanor, una fiesta a la que todos podemos ir a bailar: “Yo no permito que nadie me diga/ Que no comprenden los antipoemas/ Todos deben reír a carcajadas.”[iv]

Referencias:                                       

Parra, N. Méndez, A. (Editor). Obra gruesa. Ediciones Universidad Diego Portales, 2012.

[i] Manchas en la pared, Otros poemas, Obra gruesa, p. 245

[ii] Brindis a lo humano y lo divino, La cueca larga, Obra Gruesa, p. 77-78

[iii] Mendigo, Canciones Rusas, Obra gruesa, p.153.

[iv] Advertencia, Versos de Salón, Obra gruesa, p.95

Philip Nel: De racismo y literatura infantil

El doctor Philip Nel estuvo de visita en nuestro país para el seminario Internacional “¿Qué leer? ¿Cómo leer?: Lectura e Inclusión”, que se llevó a cabo en la Universidad Católica de Chile. Allí habló de literatura infantil y racismo. En esta entrevista ahonda en algunos conceptos y nos habla, entre otras cosas, del futuro en la investigación y el interés académico en la LIJ.

Por Andrea Casals*. Extracto de la entrevista publicada en ESLA (Estudios de Inglés en América Latina, Revista de Crítica Cultural y Literaria), revista digital organizada por la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El doctor Philip Nel es director del programa de literatura para niños de la Universidad del Estado de Kansas, EEUU, y autor de  Was the cat in the hat black?: The hidden racism of children’s literature, and the need for diverse books -2017- (“Estaba el gato en el sombrero negro?: El racismo oculto de la literatura infantil y la necesidad de libros diversos”); de Crockett Johnson y Ruth Krauss: How an unlikely couple found love, dodged the FBI, and transformed children’s literatura -2014- (Crockett Johnson y Ruth Krauss: cómo una pareja improbable encontró amor, esquivó al FBI y transformó la literatura infantil); coeditor de Keywords for Children’s Literature -2011- (“Palabras clave para la literatura infantil”) con Lissa Paul; y Tales for Little Rebels: Una colección de literatura infantil radical,  coeditado con Julia Mickenberg, entre otros.

En agosto pasado fue invitado por el Ministerio de Educación chileno a abrir el Seminario Internacional “¿Qué leer? ¿Cómo leer?: Lectura e Inclusión”, que se llevó a cabo en la Universidad Católica de Chile, con la charla  “¿Era negro el gato con sombrero?” La audiencia local respondió a su presentación con una fuerte ronda de aplausos. Leyendo la literatura infantil como un niño, se convirtió en un lector de por vida, sin embargo, el profesor Nel no idealiza los libros infantiles. De hecho, se los toma muy en serio y eso estuvo claro durante su presentación en Santiago. En esta entrevista nos ofrece información más profunda acerca de sus argumentos.

Tu charla en el seminario fue muy inspiradora y fue recibida de manera muy entusiasta por el público, a pesar de que la audiencia no estaba muy familiarizada con los libros que comentaste. A pesar de que “Doctor Seuss” es un ícono norteamericano, ¿cuáles dirías tú que son los hilos que unen tus principales argumentos en este discurso dirigido a una audiencia más amplia?

¡Gracias nuevamente a ti y a todos por su generosa respuesta a mi discurso! A pesar de que no aseveraría que el racismo chileno y el americano operan de forma idéntica, sí diría que en cualquier parte del mundo la estructura de la opresión puede ser invisible, sutilmente entretejida en la cultura que consumimos. En los libros infantiles, algunos ejemplos pueden ser la persistente influencia de la caricatura racial, la relativa escasez de personas de color, menos heroínas femeninas que héroes masculinos, la invisibilidad de las personas transexuales, o cualquier otra forma en que las comunidades marginadas se vuelvan más marginadas. Supongo que es por esa razón que mi discurso resonó en la audiencia de Santiago.

Tu ensayo Radical Children’s Literature Now! (2011, coescrito con Julia Mickenberg) y la antología Tales for Little Rebels (2008, coeditada con Mickenberg) destaca “cuentos progresivos, viejo y nuevo” que puede inspirar a la próxima generación “para crear un futuro mejor para todos” (Tales …. 5). Por muy importante que pueda ser, como crítico literario, ¿cómo manejas el equilibrio del valor estético y las preocupaciones ideológicas en la literatura infantil?

Creo que la clave es reconocer que los valores estéticos y las preocupaciones ideológicas son interdependientes y por eso se constituyen mutuamente. Por ejemplo, si tu experiencia vivida es diferente a la experiencia del narrador de una novela, podrías encontrar que su historia es menos creíble y por lo tanto no lo suficientemente fuerte. Por otro lado, el racismo de un libro ilustrado puede distraerte del hecho de que está bien escrito y bellamente ilustrado. Por lo tanto, creo que siempre debemos ser conscientes de cómo nuestras propias suposiciones y experiencias pueden dar forma a nuestra respuesta a un libro.

En términos de literatura infantil radical, tiendo a estar un poco más dispuesto a perdonar los valores estéticos más débiles de un trabajo si, por ejemplo, promueve la paz, la igualdad de derechos o la justicia ambiental. Pero también soy consciente de mi parcialidad, y, por supuesto, mi perdón tiene límites. Diré que, en Radical Children’s Literature Now, elegimos libros que pensamos que eran estéticamente fuertes también. Esa afirmación también es válida en general para Tales for Little Rebels, pero parte del objetivo de ese libro era simplemente establecer la existencia de un corpus de trabajo radical para niños que había sido ignorado (y en algunos casos negado).

En el prólogo del libro Tales for Little Rebels, Jake Zipes argumenta que cuando los autores exploran las “raíces” de las experiencias vividas retratadas [en la literatura infantil], se vuelven “radicales” … si estos autores son honestos, entonces las narraciones radicales son “tristes” porque muchos niños viven en condiciones deplorables. En este sentido, ¿cómo han sido representadas (o están subrepresentadas) las experiencias vividas por niños en comunidades indígenas en los Estados Unidos? En su búsqueda de libros infantiles radicales, ¿ha encontrado escritores indígenas y / o protagonistas indígenas? ¿Dirías que estas son representaciones honestas? ¿O tienen los autores idealizadas tales experiencias como en lo que Greg Garrard llama el mito “indio ecológico” (en Ecocriticims 2004)? He leído La alegría de leer y escribir: Superman y yo de Sherman Alexie y sé que ha escrito para niños, pero no conozco nada más allá de ese ensayo.

-La experiencia de los niños en las comunidades indígenas está poco representada en la literatura infantil, tanto en general como en los EE. UU. específicamente. La mejor persona para responder a tu pregunta sería Debbie Reese, cuyo American Indians in Children’s Literature es un buen lugar para comenzar. Desarrollé cierta experiencia en literatura infantil afroamericana. Aunque he leído literatura infantil nativa americana, sé mucho menos de lo que me gustaría en esa área y no me siento cómodo al ofrecer una respuesta definitiva sobre el tema.

Puedes consultar los Top 100 books by Indigenous Masters: http://blogs.slj.com/afu­se8production/2014/02/26/top-100-books-by-indigenous-masters/# , a list she co-wrote. Or take a look at this page with resources on “best books by or about American Indians”. https://america­nindiansinchildrensliterature.blogspot.cl/p/best-books.html

En Chile, la literatura infantil y juvenil es un campo que ha recibido poca atención académica más allá de preocupaciones pedagógicas. Como Jefe del programa de literatura infantil en la Universidad del Estado de Kansas, ¿cómo visualizas el futuro de la investigación y el interés académico en la literatura infantil y juvenil?

Creo que el futuro de la investigación en el campo estará en las siguientes áreas: No es sorprendente que me incline a los estudiosos que se centran en los muchos tipos de experiencia representados (u omitidos) en libros para lectores jóvenes. Tengo muchas ganas de leer el libro de Marilisa Jiménez García sobre la formación de literatura y medios latinos para jóvenes, y el próximo libro The Dark Fantastic, de Ebony Elizabeth Thomas. Una segunda área abordará cómo la tecnología da forma a la forma en que los jóvenes leen: narrativas transmedia (es decir, historias que se desarrollan en múltiples plataformas), libros electrónicos mejorados y cualquier otra nueva tecnología de lectura que pueda surgir. Un tercero incluirá las propias voces de los niños, como lectores y creadores de historias. Si aceptamos que la audiencia de niños y jóvenes adultos está definida por su audiencia, entonces debemos prestar más atención a esa audiencia. Afortunadamente, podemos hacerlo a través de las comunidades de admiradores (y la fanfiction que crean) y escuchando sus  experiencias de lectura.

¿Compartirías con nosotros cómo tu gusto por la literatura infantil desembocó en un interés académico?

La literatura infantil es la razón por la que me convertí en profesor de inglés, pero no me di cuenta de eso hasta mucho después de haber obtenido el doctorado. La literatura infantil me hizo lector. Como me gustaba leer, me especialicé en inglés. Al darme cuenta, como estudiante universitario, de que leer libros y escribir documentos era mucho más atractivo que buscar un “trabajo real”, solicité hacer un postgrado en inglés. Aunque disfruté escribir una tesis de honor sobre William Faulkner, los libros de la primera infancia fueron más importantes: me inculcaron el amor por la lectura.
Un capítulo de mi disertación fue sobre el Dr. Seuss. Ese capítulo – Dada Knows Best: Growing Up ‘Surreal’ with Dr. Seuss – se convirtió en mi primer documento de conferencia (1997) y, en su versión revisada, en mi primer artículo publicado (1999). Hasta que escribí ese capítulo, no me había dado cuenta de que se podía hacer un trabajo académico sobre literatura infantil. (Aunque ahora hay más oportunidades para estudiar postgrados en literatura infantil, muchos de nosotros en el campo somos autodidactas). Mi paso hacia la literatura infantil comenzó por casualidad, pero se volvió pragmático. Con la excepción del capítulo de Seuss, mi disertación fue sobre literatura estadounidense y música para adultos. Entonces, cuando obtuve el título, pensé que era un americanista del siglo XX. Pero no pude conseguir una entrevista de trabajo como un americanista del siglo XX. Entonces, pensé, si me promociono como un americanista del siglo XX y un especialista en literatura infantil, deberían aumentar mis posibilidades. Esta decisión de publicar y presentar en ambos campos pareció ayudar. Tres años después de recibir el título, obtuve un puesto en la universidad donde todavía enseño.

*Andrea Casals es actualmente becaria postdoctoral en la U. Católica (FONDECYT # 3170134), con una investigación sobre la conciencia ambiental en la literatura ilustrada chilena contemporánea para jóvenes. Es docente en el programa de inglés de la Facultad de Letras (PUC) y es una de las editoras de ESLA. 

Papelucho 70 años después

La noticia nos dejó “paralelos”. A 70 años de la publicación del primer Papelucho, editorial SM sorprendió con el lanzamiento de dos novelas que Marcela Paz escribió a fines de la década de los 70 y principios de los 80. ¿Qué traen estos dos nuevos diarios? Acá te lo contamos.

Por Silvana de la Hoz, Profesora de Lenguaje y Comunicación, Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura, y  Diploma en Cultura, Lectura y Literatura para niños y jóvenes, por la  Universitat de València.

A setenta años de su publicación, Papelucho continúa leyéndose durante la infancia y juventud de muchas generaciones dentro y fuera del territorio chileno. Este hecho puede atribuirse a múltiples factores: lectura obligatoria en los centros educativos, recomendación de los padres o familiares, visitas a la biblioteca, promoción a través de algún medio audiovisual o simple lectura voluntaria. Lo cierto es que la obra de Marcela Paz ha trascendido: podría afirmarse que cualquier chileno conoce al personaje, aunque nunca haya tenido la obra en sus manos.

Desde un punto de vista histórico, Papelucho se ha considerado la obra más representativa de la literatura infantil chilena. Manuel Peña Muñoz afirmaba: “el estilo rápido y conciso atrapa de inmediato y, pese al medio siglo transcurrido, Papelucho sigue conservando su frescura y gracia inmediata y contagiante”. Unos años después, el mismo investigador, afirmaba que “[la obra plantea] a un niño que siempre tendrá una mirada crítica respecto de lo que le rodea, como si desconfiara siempre de todo lo establecido y diera un punto de vista completamente diferente del tradicional de los adultos”. Desde esta perspectiva, se nos muestra a Papelucho como una obra infantil original, que trata ciertos temas adelantados a su tiempo, tales como la permanente crítica a los adultos o la representación de la familia chilena en tensión.

En noviembre del año recién pasado, la editorial SM, tras un arduo trabajo, logró sorprender a todos los lectores de Papelucho con dos nuevos libros: Adiós planeta y Papelucho, Romelio y el castillo. Inmediatamente la incertidumbre invadió a su público lector: ¿Serán parecidos a los Papeluchos anteriormente publicados? ¿Qué aventuras se contarán? ¿Habrá cambios? ¿Serán mejores historias? De cualquier modo, en diciembre, ambos libros se ubicaban entre los más vendidos según el ranking del diario El Mercurio.

Los lectores de Papelucho, rápidamente, se encontraron con más aventuras. El querido protagonista se enfrenta a nuevos problemas y tras ellos un cúmulo de reflexiones narradas en la familiar primera persona. A partir de aquí advierto peligro de spoiler.

En Adiós planeta nuestro entrañable personaje quiere ser periodista. Hace todo lo posible por encontrar una buena noticia que narrar a sus compañeros, sin embargo, al no tener nada que contar, no se le ocurre nada mejor que inventar que se ganó un viaje a Disneyworld. De entrevistador pasó a ser entrevistado y luego todos se enteraron que él no era el ganador del concurso. De pronto, sin esperarlo, Papelucho recibe la noticia de que ha sido el ganador de una bicicleta, por lo que la alegría lo invade. Fue tanta la energía que empleó al subir a la bicicleta que termina estrellándose y creyendo que ha caído desde otro planeta…

En Papelucho, Romelio y el castillo nuestro protagonista visita la casa de su compañero y amigo Romelio, quien supuestamente vive en un castillo. Papelucho se da cuenta de que en realidad la casa de castillo no tiene nada, todo lo contrario, parece un lugar tétrico, por lo cual decide arrancar. Muchos obstáculos le impiden volver a su casa, entre ellos, que el pobre Romelio lo considera su único amigo y por esta razón no puede dejarlo solo. En este libro Papelucho quiere ser doctor, ya que luego se entera de que su amigo sufre de una compleja enfermedad: la diabetes…

En ambos libros Marcela Paz nos muestra al mismo Papelucho que conocemos: un niño crítico, reflexivo, soñador, y que su especialidad es meterse en problemas. Además, mantiene numerosos episodios humorísticos, juegos de lenguaje, exageraciones, referencias a la historia de Chile y reflexiones desde la mirada de un niño de 8 años. No obstante, en las dos historias existe casi una ausencia absoluta de los padres. Si bien en los libros ya publicados éstos no tenían gran presencia, ahora es aún menos. Se deja más espacio al personaje y sus aventuras recalcando solo la importancia de la “Domi” en el hogar. Es ella la que lo escucha y la que lo ayuda a solucionar sus problemas. Papelucho, setenta años después, sigue siendo un niño que se cuestiona los problemas de la vida e incluso declara complejidades que se observan actualmente en nuestro país, como es el caso de las altas tasas de diabetes infantil. Sin lugar a dudas, los dos nuevos libros muestran el esplendor de un personaje que ya conocemos y que continúa divirtiéndonos con sus pensamientos y su lenguaje tan particular: Chori, sorpresoso, ovnificado son algunas de las expresiones que cualquier lector fiel de esta novela nunca olvida y que ahora tiene la oportunidad de reencontrar incluso desde otro planeta.

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Silvana de la Hoz es profesora de Lenguaje y Comunicación, Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura, y  Diploma en Cultura, Lectura y Literatura para niños y jóvenes, por la  Universitat de València. Ha realizado también diferentes cursos de formación dictados por el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil (CEPLI) de la Universidad Castilla-La Mancha.
Actualmente es docente en la Universidad Alberto Hurtado donde realiza los cursos de Expresión escrita y de Análisis y comprensión de textos, y colabora con el programa del Diplomado en Didáctica de la Lengua y la Literatura de la UAH, realizando el módulo de Didáctica y evaluación de la lectura literaria.

Lecturas veraniegas

Las razones son variadas: un propósito de año nuevo, un regalo de Navidad, el lugar perfecto para hacerlo…Lo que sí es claro es que los meses de verano para muchos son sinónimo de libros. Es por eso que les pedimos a voces expertas sus recomendaciones para esta época, los libros que ellos llevarán en su bolso de vacaciones. Aquí te los presentamos.

Francisco Javier Olea. Ilustrador.

 

Idolo / Maliki (Reservoir Books, 2017)
Maliki debe ser una de las narradoras más descarnadas y feroces de este género en Chile. Da la sensación de que siempre que entras en un libro suyo vas a recibir una clase gratis de cómo hacer una buena historia ilustrada.

Historia freak de la música / Joaquín Barañao (Planeta, 2016)
Lo empecé a leer con el prejuicio de que me iba a encontrar con un compendio de trivia y resultó ser (hasta donde voy) un recorrido muy interesante y ameno para entender la música en sus diferentes contextos históricos y sociales, a través de sus exponentes más populares y otras figuras menos conocidas.

La dimensión desconocida / Nona Fernández (Random House, 2016)
Hace rato que Nona viene, en base a mucho escribir y trabajar, ganando premios, distinciones y un espacio seguro en la literatura chilena. Leí su discurso al recibir hace algunas semanas el premio Sor Juana Inés de la Cruz y además de quedar con muchas ganas de leer esta novela, me dejó con ganas de escribir.

 

Francisco Ortega. Escritor, periodista, editor y guionista.

 

Idolo/Maliki (Reservoir Books, 2017)
Novela gráfica autobiográfica, llena de verdades/mentiras que dan lo mismo. Mucho sentido del humor, un encantador viaje al mundo de la historieta.

Allegados / Ernesto Garrat (Huederes, 2017)
Una sorpresa gigante. Un libro que me encantó. Lindo, emocionante, bien escrito y con ilustraciones del autor. Precioso.

El Secreto del Dresden / Alberto Rojas (Ediciones B, 2017)
Una entretenida novela de misterio y suspenso, en las costas de Chile. Historia, complot, contado de un modo ágil y con buen manejo de las reglas del thriller.

 

Jorge Baradit.Escritor

 

Agujero negro / Charles Burns (La Cúpula, 2008)
Es una novela gráfica que explota las posibilidades del formato a niveles impresionantes. Blanco y negro expresionista, dramática y perversa.

Santa María de Iquique / Carlos Tromben (Ediciones B, 2017)
La introducción de la narrativa en el relato histórico ha sido una forma de revolución en los últimos años. En este caso, Tromben nos acerca a uno de los eventos más traumáticos de nuestra historia de un modo emocionante, pero históricamente preciso a la vez.

Los enemigos de la democracia / Tzvetan Todorov (Galaxia Gutenberg, 2012)
La democracia fue un deseo y un dogma para la gente de mi generación. De pronto, este sistema que parecía un pilar inconmovible, tiembla y se agrieta. Todorov nos habla de los riesgos que corre hoy éste, el único sistema que conocemos que nos asegura los mejores, aunque a veces insuficientes, niveles de libertad e igualdad social.

 

Felipe Munita. Escritor.

 

La vida secreta de los árboles / Peter Wohlleben (Ediciones Obeslico, 2015)
Asomarse a ver cómo los árboles forman “comunidad” en el bosque (y no lo digo en sentido simbólico), descubriendo los últimos avances científicos al respecto, me parece simplemente alucinante.

La uruguaya / Pedro Mairal (Emecé, 2016)
Mairal es de esos raros escritores que todo lo que tocan se vuelve un gozo para el lector: poesía, crónica, cuentos… ¡así que espero zambullirme muy pronto en esta premiada novela!

Antología: Cien Poemas (o cualquier otra buena antología) / Marina Tsvietáieva (Visor Libros, 2009)
La reciente y muy gozosa lectura de esa fantástica evocación de la infancia que es “Mi madre y la música”, me hizo preguntarme por qué he esperado tanto para leer la poesía de una escritora mayor como Tsvietáieva.

 

María José Ferrada. Escritora

 

El cielo es azul, la tierra blanca / Harumi Kawakami (Alfaguara, 2017)
Terminé hace algunos días su libro Algo que brilla como el mar y creo que fue una de las lecturas que más disfruté el 2017. Me encantó la limpieza -tan nipona- de su lenguaje, su humor, la humilde humanidad de sus personajes.

El hijo de todos / Louise Erdrich (Siruela, 2017)
Siempre intento ir descubriendo nuevos escritores favoritos. Este libro acaba de ganar el National Book Critics Circle Award 2017, así que puede ser una lectura interesante. Esta novela, así como la mayoría de los trabajos de la autora, habla de un Estados Unidos que no conozco tanto, desde la literatura: el de la cultura amerindia, entiendo que específicamente de los chippewa que siguen habitando la zona de Minnesota y Wisconsin.

La soledad sonora / Emily Dickinson (Pre-textos, 2010)
Es una antología que me regalaron hace algunos meses. La leí y  durante el verano me gustaría leerla nuevamente porque Emily Dickinson es una poeta que nunca deja de emocionarme. De la lectura de sus poemas se sale como de un bosque nublado donde viste algo que sabes que existe, pero no logras nombrar. Sus poemas parecen cotidianos y, al mismo tiempo, resultan el mayor de los misterios.

 

Andrés Kalawski. Escritor y dramaturgo

 

How We Got to Now: Six Innovations That Made the Modern World / Steve Johnson (2014)
En libros sobre historia de la música, de la medicina y de los artículos de escritorio me siguen refiriendo a este libro. Es hora de ir por él.

El Tigre En La Casa. Una Historia Cultural Del Gato / Carl Van Vechten (Hueders, 2017)
De niño vivía en casa con gato. Ya no vivo en casa ni tengo gato, pero sigo siendo de los que se fascinan mirando a estos cuadrúpedos amorales y, al parecer, líquidos (pueden googlear la investigación al respecto).

El verano sin hombres / Siri Hustvedt (Anagrama, 2011)
Mi pareja es fan de esta autora y yo, estúpidamente, no la he leído. Creo en ese tipo de tonterías, como leer los libros en la estación correspondiente al título, así que ahora es cuando.

 

Mauricio Paredes. Escritor

 

Maps of meaning / Jordan Peterson (Descarga gratuita en su sitio jordanbpeterson.com. Enlace corto: is.gd/Iw5s4j)
El doctor Peterson es un psicólogo canadiense que ha saltado a la fama por su defensa a ultranza de la libertad de expresión. Lamentablemente este libro no está en castellano y se trata de un volumen académico relativamente denso. Más amigable es su nuevo 12 Rules for Life: An Antidote to Chaos (enlace corto para Book Depository: is.gd/AZzelI)
En ambos textos se plantea el sentido de la vida humana como un equilibrio entre el caos, en donde exploramos cosas nuevas, y el orden, en donde retornamos a la seguridad de lo cotidiano. El punto intermedio entre exploración y seguridad es donde estamos preparados para encontrar el significado que puede tener nuestra existencia.

Cartas de C.S. Lewis a los niños (Andrés Bello, 1993)
Dada mi admiración hacia Lewis por su trabajo en LIJ y por sus ensayos sobre la fe cristiana, tengo mucha curiosidad de saber cómo interactuaba con los lectores de sus libros. A mí me llegan muchísimos mensajes, así que tal vez, si lo hago bien, después de mi muerte haya un E-mails de Mauricio Paredes a los niños.

Ready Player One, Ernest Cline (Ediciones B, 2011) Sugerido por mi señora e ilustradora.
Lectura entretenida para las vacaciones, ideal para los nostálgicos de los 80s, en particular de los videojuegos. Steven Spielberg hizo la película, que se estrena en marzo de 2018 y viene con efectos visuales impresionantes. Distopía, realidad virtual y suspenso ñoño.

 

Vivian Lavín. Periodista y escritora

 

La Levedad / Catherine Meurisse (Impedimenta, 2017)
La ilustradora francesa fue una de las pocas sobrevivientes del atentado en contra de la revista satírica Charlie Hebdo, en enero de 2015. Este libro es un viaje a la belleza, su redención con la humanidad.

Todos somos arquitectos/ Antonio Sahady (SM, 2017)
El destacado arquitecto y académico invita al gesto revolucionario de observar, admirar y sobre todo, reflexionar sobre la forma y fondo de nuestra capital. Las llamativas y evocadoras ilustraciones de Jorge De la Paz completan una visita documentada y didáctica a Santiago y a nuestro modo de vida.

El cardenal / Kote Carvajal y Lucho Inzunza (Liberalia, 2018)
Es una novela ilustrada sobre la biografía de quien fuera uno de los más grandes defensores de los DDHH en nuestra historia reciente, el Cardenal Raúl Silva Henríquez. Recrea los momentos más duros de su sacerdocio con gran nivel artístico, impecable formato y notable fidelidad histórica.

 

Camila Valenzuela. Escritora.

 

La guerra no tiene rostro de mujer – Svetlana Alexiévich (Debolsillo 2017)
No se puede hablar de lo inefable, pienso y luego leo, veo, siento cómo Alexiévich encuentra las palabras. Entre ellas también está el vacío, el escondite de la voz. Ahí, en la escritura y los silencios, encontramos una guerra donde no hubo honor ni héroes patrios, números ni victorias. Es la historia de la muerte, el hambre, las escisiones, los fragmentos. Es la guerra de ellas, todas nosotras, las olvidadas.

Cuentos de hadas – Angela Carter (Impedimenta 2017)
El imaginario femenino presente en los cuentos de hadas ha sido, en gran medida, construido por recopiladores y escritores varones, quienes han representado a las mujeres bajo una visión patriarcal generalizada. Por el contrario, los relatos de Carter cuestionan, critican y/o subvierten esa ideología masculinista y heteronormativa, dejando de lado a las princesas rosadas para presentarnos un abanico de mujeres astutas, valientes, activas y únicas.

El nacimiento de la hebra – Julieta Marchant (Edícola 2015)
La infancia, la familia, los castaños, la muerte. El lenguaje, las ausencias, la precariedad de la historia, de la memoria. La abuela, la madre, la hija. Es difícil hacer una reseña de este libro de Marchant en un párrafo; todos los temas que aborda son tratados con una profundidad literaria, estética y filosófica que, aunque es usual en su pluma, encuentran aquí un espesor único. La escritura como búsqueda identitaria, la lectura como contemplación.


 

Mesa de trabajo: Francisca Meneses (Frannerd)

 

Autora de libros ilustrados como El niño que quería ser gato (Grafito), Personas favoritas (SM), Árboles bien podados (Vasalisa) y de la novela gráfica A punto de partir (Reservoir Books), Frannerd ha sabido combinar un estilo característico con una gran capacidad narrativa y un natural talento para navegar en las redes sociales, donde sube videos en los que comparte su proceso de  trabajo y da consejos a jóvenes creadores. El resultado es una obra cercana, que genera devoción entre sus seguidores, sin dejar de interpelar a un amplio número de lectores atraídos por su humor, sinceridad y aguda mirada sobre la vida cotidiana.Instalada desde hace algún tiempo en Londres, abre las puertas de su taller para presentar su Mesa de Trabajo.

Por Claudio Aguilera

¿Cuál es tu primer recuerdo dibujando?
Cuando tenía 5 ó 6 años, en Antofagasta. Con mis hermanas jugábamos a armar nuestros propios cómics, álbumes de laminitas y credenciales para un exclusivo club de dibujo.

¿Cuándo dijiste por primera vez soy ilustradora?
Como estudié Diseño, sentí que “legalmente” era más diseñadora que ilustradora, así que era un término que usaba con timidez. Pero cuando salí de la universidad y me di cuenta que estaba ejerciendo más como ilustradora que diseñadora, empecé a etiquetarme como tal.

Una película o un libro que todo ilustrador debe ver/leer
Siento que hay tantas, que podría estar escribiendo hasta mañana. Pero si tuviese que elegir una, elegiría Kiki’s Delivery Service. Quizás debí haber elegido un documental súper serio y no una película animada, pero es que disfruto tanto el trabajo de Studio Ghibli. Esta película habla mucho del trabajo creativo y de la búsqueda de la identidad y autoría en el trabajo, además que es preciosa, divertida y está llena de realismo mágico.

Menciona un ilustrador o una ilustradora que consideres un referente
Me fascina el trabajo de Isabel Arsenault, principalmente por su técnica. Ahora mismo estoy tratando de trabajar más con materiales tradicionales y como ella trabaja en su mayoría con lápices y acuarelas, su trabajo me inspira infinitamente.

¿Qué haces cuando las ideas no vienen a ti?
Cambio mi contexto. Cambio la libreta en la que estoy trabajando, el lápiz que estoy usando y el lugar donde estoy. Me voy a un café o a un parque, a la biblioteca. Si la idea aún no llega, salgo a caminar y respiro hondo, me voy a dormir. Con los años aprendí que está bien trabajar duro hasta que llegue la inspiración, pero si no llega es mejor descansar y seguir al día siguiente que frustrarse o estresarse.

¿Cuál es tu lugar favorito para dibujar?
Me encanta dibujar en cafeterías. Por ahora no tengo una cafetería en específico, porque voy cambiando de lugar, pero me gusta sentarme al fondo al lado de una ventana, mirando a la gente. Siempre siento que molesto, porque ocupo la mesa por varias horas, pero el cambiar de ambiente abre mi mente (suena súper hippie, lo sé) de formas sorprendentes.

¿Qué no puede faltar nunca en tu mesa de trabajo?
Papeles, libretas, marcadores, taza de café, podcast/música/serie de fondo, fuente de luz natural (si es posible) y muchos lápices.

¿Hay algo que odies de dibujar?
Quizás la palabra “odiar” es fuerte, pero me frustra que dibujar o aprender a dibujar tome tiempo. Me (mal) acostumbré a que todo con las redes sociales y los tiempos en internet son más rápidos y las cosas son más inmediatas, y el dibujo tiene otro ritmo. Soy impaciente, y depurar un estilo, un cuerpo de trabajo y/o una técnica, toman muchos años de práctica y dedicación, y eso es algo que aún me ha costado asimilar.

¿Cuál es tu técnica preferida?
Luego de muchos años trabajando digitalmente, ahora he estado trabajando mucho con marcadores (copic, promarker), acuarelas y me encanta.

¿Qué frase se te viene a la mente cuando ves tus antiguos dibujos?
Una extraña mezcla de vergüenza y ternura.

¿Qué opinas sobre el momento actual de la ilustración?
Tengo la enorme fortuna de poder vivir en el extranjero y esa es siempre una pregunta que me hacen en ambas partes: ¿Cómo es la ilustración en Chile? ¿Qué diferencias ves entre ambos países? Y si bien siento que aún no tengo una opinión formada al respecto, no veo abismantes diferencias en el campo de la ilustración entre Chile y el Reino Unido. Sí, aquí hay más ilustradores, agencias y se nota que es una industria que está más “oficializada”, pero creo que eso solo se debe a que hay más años haciendo el oficio. Y Chile, si bien también lleva años formando increíbles ilustradores, el país está creciendo a pasos tan grandes que las diferencias se han ido empequeñeciendo cada vez más. Fui a Chile por primera vez en tres años hace un par de semanas atrás y me sorprendió ver la cantidad de ferias de ilustración (ya no solo en Santiago) y vi mucha más ilustración en la calle (en publicidad, revistas, diarios, vitrinas). Hay más tiendas de libros dedicadas a la ilustración, más instancias de formación (más talleres, charlas) y más ilustradores chilenos generando contenido online (cortos, podcasts y videos).

Como ilustradora, ¿sientes que tienes un rol social?
Sí. Artistas e ilustradores somos inherentemente comunicadores visuales. Podemos ser el contenedor/interlocutor de todo tipo de mensajes (causas, peticiones, movimientos, creencias) y si puedo ser sincera, a veces eso me aterra. Me gusta que mi trabajo sea un oasis de buena onda en medio de tanta locura que está pasando ahora en el país y en todas partes, pero al mismo tiempo siento que hay que hablar, decir algo. Ahora estoy justamente trabajando eso en mis ilustraciones porque sé que es un gran defecto, el no decir algo, no alzar la voz.

Un consejo para alguien que comienza a ilustrar
Cuando chica siempre pensé que el mejor dibujante era el que dibujaba todo de memoria, y que tomar referencias de lo que nos rodea era hacer trampa. Con el tiempo me he dado cuenta que es todo lo contrario. Todas las cosas que me aterraba dibujar antes (expresiones faciales, lenguaje corporal, dibujar muchas personas en una escena), las supe hacer porque tuve que aprender a mirar, a observar. El tomar cosas de la vida real y llevarlas a un dibujo cuesta mucho trabajo, porque uno tiene que sintetizar lo que ve y traducirlo en nuestro propio lenguaje (o estilo). Quizás ese es el consejo: aprender a mirar con análisis y traducirlo.

Galería


Ophelia, una acuarela que basé en el trabajo de John Everett Millais ​


Algunas ilustraciones que hice para el libro de Charlie, Fun Science!


Bocetos que hice para el diseño de personaje (Mia Thermopolis) para las portadas de la edición francesa de Diario de una Princesa​


Una página de la novela gráfica Erinyes


Otra acuarela que pinté, amo las brujas y todo su imaginario


Afiche para el festival de cine Guarimba, la única petición era dibujar un mono


Ilustración que subí a mi instagram y cuando empecé a experimentar más con marcadores. Esta fue la semana en que me mudé a Hastings.


Ilustración interior de El Niño Terrícola, escrito por Esteban Cabezas y editado por SM Ediciones.


Bonus: Mi escritorio, ¡nunca tan ordenado como la foto! Aquí estaba preparando mi viaje a México, viendo qué marcadores llevar
🙂

Hombres Contados

 


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Hombres Contados
Autor: Carlos Grassa Toro
Ilustrador: Isidro Ferrer
Grandes lectoresTragaluz Editores | 2014
Clasificación: Literatura

Hombres que viven sobre un árbol, hombres que atraviesan el mar, algunos aman a dos mujeres; otros, en cambio, prefieren subrayar en una libreta de papel al fuego mientras tararean una canción de viaje. Hombres que se disfrazan de juventud y se transforman en flor abandonada al viento. Sin prisa, sin saber que tardarán años en aparecer como sombra. 32 hombres que dialogan entre la poesía visual de Isidro Ferrer y los textos de Grassa Toro.
Un libro ilustrado que se estructura a base de 32 personajes que aparecen a través del cuento corto combinado con una segunda voz en cursiva, poética, creando una suerte de tríada con la imagen ilustrada; pequeñas esculturas abstractas construidas a través de la materialidad noble y análoga de la madera, madera tallada por las manos de ese hombre que ilustra, que también cuenta.
Recomendado para grandes lectores, aquellos que gustan de la poesía, de la prosa poética, del relato corto. O bien, para aquellos que quieran explorar o descubrir la poesía, a través de las imágenes que acompañan a la narración.

Un espacio vacío

 


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Un espacio vacío
Autor: Andrés Kalawski Isla
Ilustrador: Catalina Bu
Lectores Editorial Planeta| 2016
Clasificación: Literatura

Felipe, su mamá y su hermana acaban de mudarse a la casa de su abuelo. Felipe se va adaptando de a poco a su nueva vida, hasta que de pronto sus juguetes comienzan a desordenarse misteriosamente y oye extraños ruidos en la noche que no lo dejan dormir. Es aquí cuando Felipe decide investigar qué ocurre y descubre un piano fantasma en su habitación.
La obra es ágil y entretenida, toca temas interesantes como la separación de los padres y los cambios de casa, y el personaje principal es muy cercano: un niño normal, divertido, que comete errores, con lo que se logra involucrar al lector en la historia, quien querrá descubrir el misterio cuando antes.

La niña, el corazón y la casa

 


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La niña, el corazón y la casa
Autor: María Teresa Andruetto
Lectores AvanzadosBabel Libros | 2012
Clasificación: Literatura

Éste es un cuento melancólico que cuenta la historia de Tina, una niña que vive con su padre, mientras que su madre vive con su hermano que tiene síndrome de down. Los cuatro se juntan todos los domingos, y la niña sufre por no poder vivir con su mamá, tal como su madre no vivió con la suya, historia que no quiere repetir cuando ella tenga hijos. Es un personaje muy reflexivo, es un tema triste y realista, que sin duda podría tocar el corazón de cualquier adolescente.
Es un libro muy profundo que puede hacer reflexionar al lector, al mostrar realidades desoladoras y construcciones de familias que no se ajustan a lo “ideal”. Todas las familias son diferentes, tienen sus propias dinámicas y sus propios dolores. Este libro ilustra eso muy bien.

El último canto

 


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El último canto
Autor: Pablo Albo
Ilustrador: Miguel Ángel Díez
Primeros lectores OQO | 2009
Clasificación: Literatura

El pueblo donde viven Filiberto y Sacramento es especial: el campanario de la iglesia no tiene campana. Sin embargo esto no es un problema, pues cuentan con el único gallo cantor del mundo quien cada mañana entona “O sole mio”. Un día, el viejo gallo no despierta más, y los pueblerinos deben buscar un sucesor.
Este libro álbum ofrece una emotiva historia donde están presente las tradiciones, los afectos, el ciclo de la vida y el sentido de comunidad. El pueblo está colmado de elementos especiales, los que transportan al lector a un ambiente cargado de magia y calidez. Las ilustraciones complementan el relato, posibilitando el deleite con detalles que trascienden a las palabras.
Libro de gran calidad, ideal para acercar a niños y adultos a la lectura recreativa.