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¿Qué y cómo leen los niños?

“El papel se muere, se muere el papel”. Hasta hace sólo unos años esta frase se repetía como una predicción indiscutible de la suerte que correrían los libros en su formato impreso. Hoy en día, no sólo el papel le ha ganado la batalla a lo digital sino que los niños, además, se han formado un perfil decisivo como lectores.

Por Aminie Filippi

Tal alcance tuvo el augurio del éxito rotundo del libro electrónico que se llegó a decir que en 2015 ya no habría libros en papel. Y, henos aquí, con una producción editorial impresa abrumadora, sobre todo en el área de la literatura infantil y juvenil. Francisco Mouat, dueño de la librería y el sello Lolita, opina que “el papel no va a morir. Una cosa no mata a la otra; el ebook se afana en imitar al impreso de la mejor manera posible, creando interesantes modelos, para tener desde el brillo, textura, consejos o ‘tips’ de búsqueda, elementos gráficos…, pero solo logrará convivir con él”.

Ana María Pavez, una de las directoras de la editorial Amanuta, es más categórica: “el papel sí va a morir, pero no todavía. Dentro de 50 a 100 años será muy raro tener esta cantidad de papel, con la que contamos actualmente. Leer en papel va a ser un lujo. Estamos viviendo un proceso, una transición, aunque veremos primero apagarse a los diarios y las revistas impresas. Como editorial, aprovecharemos lo mejor posible sus estertores”. Su socia, Constanza Recart, opina que “por una cuestión también medioambiental, la lógica indica que todo va hacia lo digital”.

Pavez añade que “es cierto que el ebook se ha promovido entre los niños y los jóvenes, pero no hay que olvidar que nuestro país tiene un alto nivel de uso de dispositivos digitales, redes sociales, juegos… y que no necesariamente van asociados a la lectura tradicional. No hay que perder ese foco”. Y Recart matiza: “en Chile, aún estamos en una fase muy incipiente en lo electrónico”.

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Ilustración de Ary Marín

El papel va ganando al digital

Sergio Tanhnuz, director de publicaciones generales de la editorial SM Chile, nos explica por qué ambos formatos conviven en la actualidad. “Lo cierto es que el libro electrónico arrancó con mucha fuerza en 2009, pero desde su puesta en marcha, el crecimiento se ha ido ralentizando”. De hecho, las ventas de lo digital son mínimas comparadas con el papel. “En nuestro caso editorial –cuenta Tanhnuz-, cada 1.500 unidades  de un mismo libro en papel, hay 2 o 3 en ebook”. Según el informe estadístico de la Agencia Chilena ISBN de 2015, los libros impresos son las publicaciones que más se venden: 3.813 títulos de un total de 4.264, considerados comercializables. Las publicaciones digitales les siguen con 378 registros y “esto implica un incremento de un 8% del total de la producción, lo que no es amenazante para el papel”, detalla Alejandro Melo, presidente de la Cámara Chilena del Libro. Otro indicador a destacar respecto a la relación actual del libro impreso con el electrónico es que Amazon, tras 20 años distinguiéndose como la más poderosa tienda virtual, ha decidido instalarse como librería física en varias ciudades de Estados Unidos y, recientemente, en Barcelona.

“Al libro impreso le pasará lo mismo que a la radio, a la que no pudo sustituir la televisión. El tacto, el remanso, el reposo, la experiencia de leer en soledad será compartido por ambos formatos, con un grado de abstracción mayor o menor. Y quien quiera llevar menos peso, podrá hacerlo leyendo un ebook; quien quiera mantener el romanticismo de llevarse un bolso lleno de libros, que se lleve los impresos”. Así de claro lo ve el librero Mouat, quien añade que no quiere satanizar al libro electrónico, pero que él no tiene la presión de sus autores por publicar en digital como podrían tener otras editoriales.

Y otro dato interesante: parece ser que quienes más consumen el material electrónico no son los jóvenes, como podríamos pensar. Menos aún los niños, que están absortos con las delicias del libro álbum, contra el que el libro digital no tiene cómo competir. Los verdaderos consumidores del libro electrónico son los adultos, con ensayos, bibliografía especializada, libros de nicho, que en papel tienen un costo significativamente mayor.

 

Otras formas de leer

Pero es importante detenerse un momento y darnos cuenta de un punto clave. El concepto de la lectura también ha cambiado. Constanza Recart analiza más a fondo: “hoy en día, hay otra forma de leer; se ha dejado de leer a los clásicos, los jóvenes leen en digital, siguen a sus blogueros, siguen a sus ‘booktubers’, es otra forma de leer. Aunque, al fin y al cabo, leen. Si lo que leen es de buena o mala calidad, ya ese, es otro debate”.

“Por otro lado –sigue Recart- la apreciación del libro de los niños ha cambiado; ellos dicen y defienden lo que les gusta y lo que no; además, con las políticas públicas y las bibliotecas escolares, los niños están leyendo más. Independiente del juicio, es una forma de narrar una historia de manera diferente. Y es válido respetarlos. La opinión de los niños importa y mucho.”

Desde Amanuta, ambas directoras coinciden en que cada niño tiene sus gustos y es mejor que lean lo que quieran a que no lean nada: “todo fomenta la lectura”-dicen-, y quién sabe, quizá literatura de menor calidad puede ser un puente entre los jóvenes y una mejor lectura”. Sin duda, buscar formas atractivas para entusiasmar a los niños se convierte en el desafío para mediadores, productores y editores.

 

Pero, ¿qué leen nuestros niños?

Alejandra Arratia, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE) explica que hay dos líneas que tenemos que distinguir: una es si los niños están disfrutando con la lectura y, la otra, si están comprendiendo más. “En lectura hay estudios que confirman que existe un aumento sostenido de nivel desde finales de 1990 hasta 2010 en Lenguaje -explica- lo que mide cierta comprensión lectora. Pero en el campo de la educación hay que ser prudentes, porque aunque este dato esté en ascenso, es difícil atribuirlo a una sola causa”.

En cuanto a la temática, como dice Constanza Recart “temas hay tantos como personas”. Estos es un sinnúmero de mundos donde elegir. En efecto, podemos decir que la selección que hacen los niños y jóvenes chilenos es la más variada de la historia y que en los últimos 20 años se ha abierto un gran abanico de temas, todo lo que interesa a los niños. “Es tan importante ofrecerles variedad, para que ellos mismos descubran, imaginen, conozcan…”, insiste Arratia.

 

Leer a través de la imagen

Una observación importante es la que hace Ana María Pavez: “las nuevas formas de leer surgen también porque ahora también se lee a través de la imagen; la imagen, a veces, tiene incluso más impacto que el texto. Nunca pensamos en que esto pasaría, pero es lo que está sucediendo ahora”. Y, si pensamos bien, no podría ser de otra manera, ya que estamos constantemente rodeados de imágenes que lo llenan todo, las interpretamos y sacamos conclusiones a partir de ellas.

Todo lo que están leyendo ahora nuestros niños y jóvenes está, sin duda, formando su gusto y su capital literario. Pese a que se sigue sugiriendo leer a los clásicos Perrault, los hermanos Grimm o Andersen, lo cierto es que los tiempos están cambiando y aparecen nuevas recomendaciones. Los niños de hoy son más visuales y tienen acceso a auténticas obras de arte desde el texto hasta la ilustración.

Esto explica otro boom que estamos viviendo: el de nuevos tipos de libros que han irrumpido en el panorama editorial y contra los que el ebook no tiene nada que hacer. El caso más flagrante es el del libro álbum que por formato, tamaño, características, es impensable disfrutarlo de otra manera que no sea impreso.

El libro álbum emergió con tanta fuerzaque fue rápidamente considerado como un género literario. Se caracteriza por la confluencia de lenguaje verbal y visual, que concede gran peso a la imagen, lo que puede servir como una buena herramienta de fomento lector. Su principio es una gran imagen que habla por sí sola, esto es, que no solo ilustre a un texto (como el libro ilustrado de toda la vida) sino que esta añade por sí misma una parte de la historia. De hecho, hay libros álbum sin ningún texto.

La novela gráfica es otra estrella de esta era. Su formato es el de una historieta para lectores y grandes lectores, con temas más complejos, más allá que las caricaturas de historias sencillas a las que estamos acostumbrados en este género.

 

Libro informativo, el saber organizado

No es un concepto nuevo. Es más, es uno de los más antiguos de la no ficción. Pero lo novedoso es la nueva mirada que se le da en la actualidad. Como dice Ana Garralón, experta española en LIJ y bien conocedora de este género, en la presentación de su libro Leer y saber. Los libros informativos para niños (Tarambana Ed., 2013), “para el niño, que vive preguntándose por el mundo que le rodea y para quien el asombro y la curiosidad son naturales, los libros informativos son un recurso más en su desarrollo como personas críticas”. Esto ocurre porque expuestos a tanta información como estamos, lo cierto es que los más pequeños saben más y tienen más conocimientos, pero con ello, les surgen aún más dudas que resolver. “El libro informativo ayuda a ordenar un caudal de información inabarcable y exhaustiva”, explica Garralón.

 

Las sagas, la pasión de los jóvenes

Percy Jackson, Los gatos guerreros, Crepúsculo, Harry Potter… todos bien conocidos por nuestros adolescentes. Se trata de volúmenes que uno tras otro atrapan a los jóvenes en lecturas aventureras, fantásticas, de acción y llenas de historias. ¿Por qué? Ya no podemos decir que los jóvenes no leen… pero ese ya es tema de nuestro próximo número, así que solo lo miramos de soslayo, de momento. Mientras, les adelantamos una de las razones de este fervor por las series sinfín que atrapan a los jóvenes. Tanhnuz nos da unas razones contundentes: “Los jóvenes leen sagas porque se meten obsesivamente en un tema y tienen que seguir en él, sin distracción”. Desde Amanuta, sus directoras refuerzan esta idea: “tiene que ver con una compulsión a la imagen”.

Una vez más, todo lo contrario de lo que parece ofrecer el ebook. Los entendidos dicen que las primeras 50 páginas de un libro son las fundamentales para “engancharse”, aclimatarse, adaptarse, son las páginas de más esfuerzo y al mismo tiempo las fundamentales para decidir si se sigue o no con el resto de la obra. Las sagas usan esa valiosa tregua de media centena de páginas para hacer su trabajo y llevar al lector joven (y también a quien no lo es tanto) al mágico mundo de la lectura.

Y una curiosidad acerca de las sagas es que paradójicamente son las redes sociales el gran gancho de las ventas del libro impreso. Éstas generan una plataforma de discusión y de comunidad en la que se recomiendan las lecturas; los jóvenes leen en papel pero socializan la lectura en digital.

No sabemos muy bien aún si el origen es la seducción del formato visual o las nuevas temáticas que hoy enganchan, pero estamos asistiendo a otro fenómeno: de los libros juveniles los estamos también disfrutando los adultos, sin ningún pudor. De hecho, el año pasado, se dio el caso que de entre los libros más vendidos, seis fueron de corte juvenil.

Los libros para contar en voz alta

Es una de las figuras de narración oral más destacadas en América Latina. Estudió en la Escuela de Arte Dramático de Buenos Aires, por lo que nos puede contar, de primera mano, que entre contar cuentos y hacer teatro hay diferencias como la forma de seguir el guión, quién es el protagonista y los tiempos en que se suele contar la historia.
Imparte talleres de narración oral en Chile, “porque está resurgiendo esta necesidad de vivir las historias con imágenes propias”. Se considera una “biblioteca itinerante” y está convencido –y nos convence fácilmente- de que la narración oral es una invitación a leer, pero que también tiene un carácter artístico por sí misma. Hoy lo conocemos a través de los libros que más le gustan porque le hacen reír, llorar, comunicar…

Claudio Ledesma, cuentacuentos argentino
Claudio Ledesma - Buenos Aires

El mejor regalo literario para un niño
Trabajo mucho con libros objeto y uno que me gusta muchísimo, porque es increíble es Cuentos silenciosos, de Benjamin Lacombe, un libro en formato pop-up, de 6 páginas, y en el que cada página es un cuento distinto. Trata una escena de diferentes cuentos clásicos y, según la posición del libro, vas jugando y descubriendo quién es el que “mira” esta escena.

Un libro que hace reír
Sin duda, Secretos de familia, de Graciela Cabal, es un libro infalible para un público de 0 a 99 años. Una novela autobiográfica, de la que cuento muchos pasajes en mis narraciones, porque la gente me las pide. A veces, vengo en el “colectivo” y no puedo parar de reírme al acordarme de parte del libro.

No se puede evitar llorar con este libro
Mi planta naranja lima, del brasileño Mauro Vasconcelos. Un niño de una favela de Brasil, que creció precozmente y un día aprendió lo que es el dolor. Maravillosamente cruel y terriblemente hermoso.

Para cautivar a un adolescente no lector
Del uruguayo Ignacio Martínez, La historia de Natalia y Nicolás. Relata un día de dos adolescentes. Con este libro se trabaja con la identidad de los jóvenes, con su búsqueda de lugar… Me funciona mucho con los adolescentes porque con este libro los engancho y después de él son incondicionales conmigo.

Un libro que no falte a la hora del cuentacuentos
Más que un libro, un autor: Eduardo Galeano, con textos cortos, poéticos, transforma los textos orales y los convierte en literatura en una síntesis maravillosa. No fallan a la hora de contar.

Mi libro álbum favorito es…
Uno que solo se edita aquí, en Chile, por el Fondo de Cultura Económica: Camino a casa, de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng. Cada vez que vuelvo a Buenos Aires, me llevo ocho o nueve porque todos me lo piden.

Mi mejor novela juvenil
Tengo varias, pero me gusta mucho un clásico: El Principito. Es para todas las edades, pero principalmente me parece juvenil porque juega con la muerte, con la soledad, se plantea dejar su lugar.

El ilustrador que más me gusta
Pese a que hay una lista larga que me gustan mucho, me encanta Benjamin Lacombe. Cada una de sus páginas es una obra de arte, dan ganas de arrancarlas de sus libros y hacer cuadritos. También podría nombrar a una nueva ilustradora, Nerina Canzi, que es una de las mejores ilustradoras argentinas. Es joven, increíble, versátil, dúctil…

La biblioteca donde encuentro todo
Generalmente es… ¡la de mi casa! Viajo mucho, compro muchos libros fuera y, por eso, voy armando una biblioteca en la que está todo lo que me gusta. Todos los años hago una limpieza, porque, lo que me gusta lo tengo. Si hay cosas que aún no he leído, es poco probable que las lea ahora. Los libros que desecho, los regalo. Es que no me permito tener un libro que no voy a leer, por dos motivos: primero, porque si el libro no tuvo la astucia de ganarme como lector… y, segundo, porque hay tanto que leer todavía.

El libro que hoy tengo sobre mi velador
No es solo uno. Si la memoria no me engaña, de Manuel Peña Muñoz; El maravilloso libro de cuentos celtas, adaptado por Graciela Repún y Enrique Malentoni e ilustrado por Nerina Canzi; La casita azul, de Sandra Comino, y uno delicioso de Rosa Montero: La ridícula idea de no volver a verte.

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Las políticas que apoyan al libro

El crecimiento que viene experimentando el mundo del libro se dibuja en el marco de medidas públicas especialmente diseñadas para fomentar la lectura, como un derecho que tenemos todos. Los libros son un bien cultural transversal que forma y transforma a la sociedad, por lo que bien vale la pena conocer cuáles son los pilares institucionales que ayudan a la construcción de este Chile más lector.

Por Aminie Filippi

Todo el proceso de transformación del mundo del libro que viene ocurriendo en estos últimos 15 años no habría sido posible sin dos herramientas fundamentales, que enmarcaron institucionalmente el apoyo a la creación, producción, conservación, distribución y, finalmente, el consumo del libro (ver infografía de la página siguiente). Hablamos, sin lugar a dudas y en primer lugar, de la Política Nacional de la Lectura y el Libro 2015-2020, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, elaborada en 2014 por 700 profesionales del mundo de la lectura y el libro, quienes dialogaron, analizaron y, por último, delimitaron un horizonte, unas bases y una propuesta articulada de trabajo. Esta iniciativa parte de un tronco principal: “el acceso a la lectura y el libro es un derecho de todos, que debe ser garantizado por el Estado como factor esencial en la formación de ciudadanos creativos, reflexivos y participativos”. Efectivamente, entre los principios que contempla la Política Nacional, destacan la participación y los mecanismos de garantía de acceso a la lectura, la diversidad cultural, la interculturalidad, la territorialidad, la equidad… El objetivo era crear un Chile con lectores desde la infancia.

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Ilustración de María Paz Muñoz

Las bases del despegue
Los principios fundamentales de la Política fueron bien definidos, centrándose básicamente en:
Participación. Proveer los mecanismos para garantizar públicamente la transparencia de las acciones relacionadas.
Diversidad cultural. Reconocer, proteger y promover las culturas coexistentes en nuestro país.
Interculturalidad. Chile es pluricultural, por lo que el diálogo debe fortalecer este punto.
Inclusión social. La comunidad es heterogénea en personas e intereses, sin exclusiones.
Territorialidad. Colaborar con la desconcentración y regionalización de los paisajes culturales.
Equidad. Asegurar un acceso equitativo, incluidos los aspectos social, económico, etario, de género.
Fomento de la creatividad. Reconocer y fomentar la creatividad como un componente esencial.
La segunda iniciativa corresponde el Plan Nacional de la Lectura 2015-2020, creado a partir de la Política y que integra como propios los principios mencionados. Así, el Plan se constituye como “un proyecto social, amplio e inclusivo, y una oportunidad para lograr que el fomento de la lectura deje de ocupar un lugar sectorial”. Su objetivo es favorecer el ejercicio del derecho a la lectura, es decir, articular en todos los formatos y soportes, que se lleve a cabo la Política. De esta manera, resulta ser una herramienta que vincula a la producción del libro con el lector, el fomento, el aprendizaje y la socialización de la lectura.

Fondos concursables: emprender el vuelo
Sin duda, los fondos concursables han sido una de las medidas más importantes para impulsar tanto a la industria editorial, el fomento lector y la creación de bibliotecas como a la creación de nuevas librerías. Hernán Rodríguez Castro, del Fondo Nacional del Libro y la Lectura, indica que “lamentablemente la industria del libro es muy pequeña y tiene un porcentaje bajo de lectores, por lo que la ayuda del Estado se hace necesaria, no solo en la creación sino que también en todo el ecosistema del libro, desde la creación hasta la lectura”. Este año, el Fondo Nacional del Libro concedió 3.800 millones de pesos, unas 10 veces más de lo que se daba en 1993, cuando empezó esta iniciativa. Todo este monto, repartido en 724 proyectos, el doble que el año anterior, y el área fue principalmente el fomento lector (1.900 millones de pesos, casi 50% del total de los fondos). En 2004, se puso foco en otro ámbito más, los autores e ilustradores de literatura infantil y juvenil, otorgándose el premio Marta Brunnet y Amster Coré. Y desde ese momento, esto no ha hecho más que subir.

Postular al Fondo del Libro
¿Autor, ilustrador, mediador, editor, librero? Si se necesita un capital para empezar con un proyecto, conviene saber que el Fondo del Libro es una buena opción para un emprender. “Cada año tratamos de facilitar el formulario, según la línea y la modalidad”, explica Rodríguez (requisitos en www.fondosdecultura.gob.cl/fondos).
A grandes rasgos te contamos que el período de postulación es de julio a agosto, tras lo cual se entra en un proceso de admisibilidad; más tarde los proyectos se asignan a uno de los 150 evaluadores (editores, académicos, autores…), quienes analizan los proyectos, durante un mes (a cada uno le tocan unos 25); al mes siguiente, una comisión revisa los proyectos propuestos por cada evaluador. Una vez más acotada la selección, el Consejo del Libro toma la última decisión y en diciembre ya debe haber una resolución, para, finalmente, firmar los convenios en enero.
Todas las líneas (o categorías) del Fondo Nacional del Libro tienen montos máximos que son valores que se ajustan al mercado (por ejemplo, el de las librerías, que es el proyecto al que info-reportajemás se aporta, llega a ser de hasta 50 millones de pesos). Cada una de estas modalidades tiene criterios de evaluación con diferente ponderación: coherencia, presupuesto, calidad, impacto y currículum. Dependiendo de la línea, cada criterio tiene una ponderación distinta. “Por ejemplo -nos explica Rodríguez Castro-, en la línea de formación, el criterio ‘currículum’ influye en un 40%; en la modalidad de fomento lector, el criterio ‘impacto’ es el que más puntúa”.
Rodríguez nos cuenta que “durante los últimos años, las postulaciones han ido siempre en aumento. Las comunas con mayor poder adquisitivo presentan la mayoría de los proyectos, porque tienen más tecnología, facilidades y equipos para presentar un buen trabajo”. Para compensar esta situación, los fondos privilegian proyectos que benefician a personas con capacidades diferentes, pueblos originarios, zonas vulnerables, de difícil acceso a la cultura, periféricas, convirtiéndose el Fondo del Libro “en el fondo concursable más inclusivo y que más cobertura comunal tiene”. Así, con más de 3.400 proyectos presentados en 2015, resulta ser un buen instrumento tanto de la Política como del Plan Nacional de la Lectura.

Si yo fuese un libro

 
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Si yo fuese un libro
Autor: José Jorge Letria / Ilustrador: André Letria
Primeros lectores Editorial Juventud
Clasificación: Filosofía

Y tú, ¿qué harías si fueras un libro? ¿Guardarías todos los secretos de quien te lee, dejarías leerte hasta tardísimo por quien te llamara amigo, no tendrías prisa por leer la palabra fin…? Personalizar todo lo que provoca un libro es reunir en una lista infinita emociones, pasiones, reivindicaciones, imaginaciones, recuerdos… Porque un libro no es solo un conjunto de hojas impresas. Es la entrada a un mundo mágico o real, que podemos hacer nuestro desde la portada. Así lo piensan estos autores portugueses, padre e hijo, que plasman una serie de posibles respuestas a la pregunta inicial.
Publicado en RHUV Nº23

La enciclopedia de la tierra temprana

 
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La enciclopedia de la tierra temprana
Autor / Ilustrador: Isabel Greenberg
LectoresEditorial Impedimenta
Clasificación: Literatura

En la contraportada se nos advierte que esta no es una enciclopedia, pero no se nos advierte que estamos sin duda frente a una de las más fascinantes novelas gráficas de los últimos años. Una espiral de historias que ficcionan las grandes culturas de la humanidad, así como sus mitos, dioses, monstruos y creencias. Cada vez que el lector cree que una historia culminará, se da paso a otra y luego a otra, como si el libro fuera la imagen de dos espejos confrontándose entre sí. Recomendado para adultos, adolescentes, y niños y niñas con la intervención de un mediador.
Publicado en RHUV Nº23

La isla del abuelo

 
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La isla del abuelo
Autor / Ilustrador: Benji Davies
LectoresEditorial Zigzag
Clasificación: Filosofía y Psicología

Simón visita a su abuelo, quien lo invita a subir al ático de su casa, lleno de cajas, cosas antiguas y una gran puerta de metal que se abre a un barco gigante. En él, ambos avanzan a toda máquina por mares y océanos, hacia una isla con selva, cataratas, amigos y grandes aventuras por vivir. El lugar más perfecto del mundo, decía Simón. Hasta que el abuelo le dijo a Simón que pensaba en quedarse en la isla y que debía regresar solo. Un entrañable abrazo selló la despedida. Un libro ilustrado lleno de emoción, dicha, vínculo abuelo-nieto y la magia del recuerdo de los momentos con las personas queridas y su partida.
Publicado en RHUV Nº23

Los caminos entre el editor y el lector

Una vez publicada la obra, ¿qué viene después en la cadena editorial? Producido el libro, los niños ya merecen tenerlo entre sus manos. Pero para que esto suceda, debe existir un puente entre el editor y el lector: la distribución, con sus más y sus menos. Desde hace un par de años, eso sí, han surgido muchas librerías nuevas que, quizá, cambien el panorama.

Por Aminie Filippi

El vínculo que une a los dos actores de nuestro ecosistema, editor y lector, es la distribución. Pero la mayoría de los profesionales del mundo del libro coinciden en que algo pasa con ella. ¿Hay aquí un problema? En Chile, la librería es el principal canal de distribución, pero no es el único. A lo largo de los años, se han ido incorporando otros como las papelerías, la venta directa, los clubes de lectores, el comercio electrónico, las multitiendas y las ferias del libro, que hacen que la librería tenga más competidores capaces de reducir la actividad de la tienda de libros tradicional.
Un estudio de la CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) define el importante rol que juega la librería en la cadena editorial: “tiene un papel cultural fundamental dentro del mercado del libro, principalmente como agente que garantiza y promueve el pluralismo en la oferta de libros en el mercado, que a la vez favorece el acceso de los lectores a la oferta editorial”. Sin embargo, algo anda mal. O no tan bien. Quisimos saber cuál era el punto débil del sistema que afecta a las librerías. El CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro de América Latina y el Caribe) destaca en su último informe las principales trabas de las librerías, que “en orden de importancia, son la escasez de capital de trabajo, la falta de modernización empresarial, la falta de capacitación de empleados y la competencia de las editoriales”.
Todos los países latinoamericanos presentan los mismos problemas a la hora de distribuir el libro en provincias, sobre todo, en países tan centralizados como Chile. “Entre los aspectos que más sobresalen –indica el informe- destacan las dificultades de transporte y el costo de los fletes”. La geografía chilena poco nos ayuda en ello.
Tampoco ayuda que la librería cobre a la editorial entre un 30 y un 40% por distribuir cada obra y hacerla llegar al lector. En el caso de los autoeditores, el esfuerzo es aún más evidente: además de la falta de plataforma para la promoción, tienen que pasearse con sus libros, gestionar la propia guía de despacho, ocuparse de las ventas… Pero los grandes sellos también sufren con este sistema que no llega a ser del todo eficiente, ya sea por sus altas tarifas como por las dificultades propias que supone trasladarse por nuestro territorio chileno.

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Ilustración de Paula Bustamante

La librería ideal
Pero, desde hace menos de dos años, también se ha experimentado un boom de nuevas librerías. No sabemos qué suerte correrán, pero, de momento, es una excelente realidad emprendedora. Una explosión de librerías de franquicia y otra de pequeñas nuevas librerías con encanto. Francisco Mouat, propietario de la librería Lolita, que abrió sus puertas en octubre de 2014, afirma que su actividad está, efectivamente, en auge. “El sello y la librería son una empresa familiar”, nos cuenta. Pero por lo mismo, el oficio es más demandante. “Nuestro catálogo es muy transversal, no es de nicho, sino que para todos los gustos. Esto es muy bueno, pero también es muy exigente porque te obliga a satisfacer y a lidiar con todo el espectro editorial”. Y así es. Entrar en Lolita no es solo entrar en una tienda de libros. Es dar un paso a un espacio de encuentro, de conversación, de discusión, de entretenimiento y de libros y lectura. Pasarse horas allí es fácil. Abierta de lunes a domingo, salvo los feriados, la librería está conformada por un equipo profesional basado en el vínculo y la confianza. “Es nuestra, de mi mujer, mi hija, un gran amigo y yo; y todos los que trabajamos aquí estamos unidos por alguna arista especial que nos ha permitido encontrarnos”.
Además del activo taller de lectura de literatura para adultos que se reúne un día a la semana, la librería ofrece actividades gratuitas: literatura para niños, una película al mes, presentaciones de libros, actuaciones de magia… “La vitrina sigue esta línea. Son detalles, pero hay que dedicarle tiempo, hay que dedicarle corazón”, aclara Mouat.
Por este mismo motivo la negativa de abrir otra sucursal de Lolita es rotunda. “No podríamos estar en ambos sitios, porque el espíritu de Lolita es que sea atendida por sus propios dueños”. La atención personalizada de una librería como Lolita permite otro tipo de relación con el cliente. “Yo no recomiendo un libro en el que no creo, por ejemplo”, confiesa el librero. Y, por otra parte, “con los mismos lectores aprendo tanto de mundos insospechados y desconocidos, descubriendo lo mucho y bueno que hay editado”, porque se establece no solo una conversación entre el librero y el lector, sino también un lazo más afectivo, y que seguramente no se da en las librerías más grandes, salvo algunas excepciones.
El público también es transversal. “En este tipo de librería, el ranking es más literario y con muchos libros infantiles. De hecho, un público muy fiel son los niños. Y junto a ellos, los papás, los abuelos, los tíos… Nos encanta que pase eso, que se haga un hábito, que venir a la librería sea un panorama, que los títulos que ponemos en la vitrina atraigan: los niños saben que este es un espacio donde pueden estar, ver y tocar libros”, se enorgullece Mouat.

Cuando una librería es atendida por su dueño, se nota: se establece una buena conversación y un lazo afectivo

¿Es muy alto el precio de los libros?
Comparativamente, es cierto que en nuestro país comprar un libro es caro. Y nuestra realidad geográfica encarece su precio final, por la tarifa de distribución de norte a sur. Pero no solo por eso; también porque la mayoría de los libros en español vienen de México y España. Por ejemplo, si vienen de España, tienen que cruzar el Atlántico, el Canal de Panamá, bajar por el Pacífico y después llegar a Chile. Y este gran periplo va añadiendo ceros al precio final.
Y seguimos sumando. No olvidemos que a este precio agregamos el iva, que en Chile alcanza el 19%, el más alto del mundo. No tenemos la posición privilegiada de Argentina, Perú y Brasil, por ejemplo, donde el iva es cero; ni siquiera la de España, con un 4% de iva al libro o la de Estados Unidos, con un 7%.
Sin embargo, también invitamos a reflexionar sobre cuál sería, en realidad, el impacto de una reducción del iva en la situación general del libro. Es posible que como consumidores, reivindiquemos, y con razón, una disminución significativa del iva o incluso aboguemos por su eliminación total. Pero lo cierto es que el debate, a veces, distrae de un aspecto importante, que es la lectura. Nuestra pregunta es si habrá más lectores en Chile si quitamos el iva a los libros. ¿Cuántos libros más va a leer la gente? En el fondo, una persona que lee habitualmente se podría comprar uno o dos libros más al año con la diferencia acumulada. Ahora, pensemos en un no lector: ¿leerá más porque se elimine el iva? No lo sabemos, pero es válido sospechar que no supondrá un aumento significativo en el nivel de lectura. Porque actualmente acceso al libro hay: están las bibliotecas públicas, el bibliometro, bibliotecas escolares, biblioteca digital pública… “El que no lee, no va a comprar más libros porque se elimine el iva. Por eso, esta situación no cambiaría esta parte del panorama de la lectura en Chile”, dice el librero de Lolita, quien añade que reducir el debate al tema del iva es erróneo y no conduce a soluciones. Quizá deberíamos centrarnos más en las medidas más eficientes para fomentar la lectura en nuestro país.

El precio final del libro contempla un iva del 19%, el más alto del mundo; en Argentina, Perú y Brasil es del 0%

Libros nacidos en regiones
Seamos francos. El mundo del libro, como muchos otros sectores, está bastante centralizado en Santiago. Sin embargo, ya empezamos a ser testigos de otra realidad. Pese a que más del 80% de la producción editorial se desarrolla en la Región Metropolitana, también, poco a poco, podemos ver emerger tanto editoriales como librerías en regiones, especialmente en el sur de Chile. Es el caso de Ediciones Kultrún, por ejemplo, una editorial valdiviana con Ricardo Mendoza al frente, que ha permitido materializar más de 100 títulos, aportando a la descentralización cultural del país. Junto a ella, hay alguna más, tales como ciertas universitarias (Ediciones de la Universidad Austral o Ediciones de la Universidad de Valparaíso), a las que reconocemos el gran valor que tienen, ya que han persevarado en un medio bastante duro. En general, en regiones la cadena editorial es precaria porque faltan distribuidores, programadores culturales y librerías. Aunque de estas últimas ya tenemos algunas en la mira. Y tremendamente mágicas y encantadoras. Una historia curiosa es la de la familia Castillo, cuatro de ocho hermanos (no uno, ni dos, ¡cuatro!) que decidieron montar una librería cada uno en distintos lugares del sur de Chile. Así, cada una con su catálogo, se levantaron las librerías Chiloé (Valdivia), Multilibro (Osorno), Sotavento (Puerto Montt) y El Tren (Castro). El amor por los libros fue el gran legado que les dejó su padre, René Castillo, concuerdan todos en una entrevista a El Mercurio.
Y otra buen noticia es la próxima apertura de Rayuela, una librería que se abrirá sus puertas en Aisén este año 2016, gracias a un Fondo del Libro.

El rol de las ferias
La Cámara del Libro es el gran organizador de las ferias del libro más importantes del país. El objetivo principal de un evento de esta categoría es velar por la libre circulación de ideas y promover la difusión del libro y la lectura. Además, es una instancia para reunir a los agentes editores, los autores, los ilustradores, los distribuidores y, por supuesto, el lector. En definitiva, es un gran lugar de encuentro y conversación entre los principales actores del ecosistema editorial.
La Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA) es la más prestigiosa de Chile. En ella se genera una oportunidad para exponer contenidos culturales y se tienden puentes entre los autores de nuestro país, sus pares latinoamericanos y del resto del mundo. Desde hace un tiempo, la Feria del Libro de Santiago gira en torno a un tema central, con un un país que representa al invitado especial: en 2015 fueron los países nórdicos; este año el honor corresponderá a México.
Por otra parte, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, cumplirá el próximo año tres décadas y la de Viña del Mar tiene ya 34 años, tres de ellos como un evento de carácter internacional. A nivel comunal este año hemos vivido una explosión de ferias: la de Ñuñoa, de Plaza de Armas, de La Florida, del Parque Forestal, de Lo Barnechea…

 

BIBLIOTECAS CRA:
Para que más niños accedan a más libros

Vamos a lo que nos convoca: los niños y su relación con los libros. El gran facilitador que ha permitido que haya un mayor acceso a los libros por parte de los niños es el programa de Bibliotecas Escolares CRA (Centros de Recursos para el Aprendizaje), del Ministerio de Educación. Desde su creación en 1994, estas bibliotecas se proponen como espacios de encuentro creativos y estimulantes al interior de los establecimientos escolares, y están orientadas a generar instancias activas para el aprendizaje, dando a la lectura un destacadísimo lugar en las escuelas y liceos. “En el marco de la recuperación de la democracia en Chile, surge un esfuerzo importante del Estado por mejorar la calidad y la equidad de la educación; he aquí el primer germen de los CRA, porque si queremos que los niños lean más, hay que proveer los recursos para ello”, contextualiza Alejandra Arratia, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE), del Ministerio de Educación. Y, lo primero, dejar claro que hablamos de leer en el sentido amplio de la palabra: “leer para estudiar, hacer las tareas y ejercicios escolares, pero también leer para entretenerse, para pasarlo bien. En definitiva, leer por placer”, acota Arratia. “Y las bibliotecas del colegio son un espacio ‘protegido’ para ello”.
¿Y cómo se eligen los libros que leen nuestros niños? “Para nutrir estas bibliotecas tenemos equipos evaluadores externos y estamos reforzándolos con un gran Centro Evaluador. Después se hace otra revisión interna”, cuenta Andrea Labra, coordinadora nacional subrogante de las Bibliotecas Escolares CRA. “Este año -prosigue- también se fortalecerá este último punto, ya que debido a que los CRA han tenido un crecimiento enorme del que tenemos que hacernos conscientes, ahora tenemos más y nuevos requerimientos todo que el material que exista en nuestras bibliotecas sea pertinente”.

Solo las mejores
Una biblioteca CRA no es cualquier sitio donde se prestan libros. Debe cumplir una serie de requisitos. Empezando por el espacio, nos señala la coordinadora subrogante: “no debe ser inferior a 60 metros cuadrados, es decir, debe tener el espacio de una sala de clases, como mínimo; debe incluir, además, un rincón lector, para las tareas, la calma y la curiosidad. También tiene que contar con un encargado de biblioteca, a quien formamos para que a la larga sea un buen mediador. En algunos casos, también un coordinador pedagógico, vínculo entre la biblioteca y el equipo docente”.

Las bibliotecas CRA están pensadas como espacios de encuentro para conocer la lectura, para estudiar, pero también para leer por placer

Biblioteca digital en la escuela
Uno de los desafíos para cumplir este año tiene que ver con un nuevo convenio con la Biblioteca Pública Digital (BPDigital), la que acaba de ponerse en marcha con más de 10.000 títulos. “Empezaremos con unos 100 establecimientos haciendo un cruce entre cada catálogo y el de la Dibam. La BPDigital tiene unos 2.300 títulos para nuestro segmento infantil y juvenil (en edad escolar), pero hay que hacer toda una revisión y selección”. Alejandra Arratia dice que si bien este es un reto para 2016, “trasciende más allá, porque los niños de hoy son nativos digitales”.
La red de Centros de Recursos de Aprendizaje, CRA, ha dado un salto cuantitativo importante: hoy, los CRA están distribuidos en las 15 regiones del país, se han implementado 10.822 bibliotecas escolares (8.497 en educación básica y 2.385 en educación media) y la población de estudiantes beneficiada, en establecimientos particulares subvencionados y municipales, alcanza un 96,87% en básica (1.900.448 alumnos) y un 96,54% en media (750.352 alumnos).
Respecto a la cantidad de libros que el CRA compra y distribuye, las funcionarias del Mineduc nos cuentan que “dependiendo del tamaño del establecimiento, se reparten entre 60 y 120 títulos por biblioteca”. Se trata de distintos libros, según el tipo de biblioteca (rurales, técnicas…)”. Y el objetivo es que cada biblioteca compre y nutra su fondo según necesidades, geolocalización, temática escolar, etc. “Querríamos, más adelante, tener una especie de carrito de compra, con el que nosotros ofrezcamos los libros y las bibliotecas elijan lo que estimen pertinente”, nos cuenta Arratia. “Para ello es esencial -matiza- contemplar dos variables aquí: una, que los libros sean de calidad y la otra, la transparencia en la compra. Dos bienes que deben convivir a la perfección”.

El Estado, el gran comprador
Los CRA han hecho posible que los niños accedan a los libros. Desde el punto de vista de la editorial, también ha colaborado en un cambio significativo en las ventas. Cuando se hace un libro, se suele pensar en comercializarlo a un público general o particular. Pero, además, cada libro que se lanza, se manda al Ministerio y este, al cabo de un año, cuando hace su selección y decide que quiere comprar dichos libros, les pone un precio. El Ministerio compra unos 10 títulos al año, en una cantidad significativa (alrededor de 1.000 es un buen volumen), aunque, en ocasiones, la compra es bastante menor.
Las editoriales más pequeñas también consideran que uno de los hitos del cambio del mundo del libro en los últimos años es la compra por parte del Ministerio. “Pero es mezquino decir solo la compra”, señala Constanza Recart, directora fundadora de la editorial Amanuta. “Se trata de todo el programa de bibliotecas escolares, ya que es una iniciativa que implica comprar los libros, distribuirlos, estimular a los bibliotecarios, a los profesores… Y si bien se instauró hace más de 20 años, los frutos se están viendo ahora, paulatinamente.” Y eso se ve en el día a día: “impresiona cuando llega un niño que quizá no tiene muchos recursos y te dice ‘ese libro lo conozco, lo leo en el colegio’, se sorprende Ana María Pavez, también directora de Amanuta.

Los libros que devoraron a mi padre

 
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Los libros que devoraron a mi padre
Autor: Afonso Cruz / Ilustrador: Andrés Rodríguez
Lectores avanzadosEditorial Panamericana
Clasificación: Literatura

Interesante relato que demuestra que la literatura y el mundo de los libros, conforma la unión y relación entre un hijo y su padre, desaparecido en extrañas circunstancias. El niño recibe de parte de la abuela los libros que su papá leía y su vida comienza a dar vueltas entre dos mundos, el de la realidad y la ficción. Todas las historias mezclan la cotidianidad del colegio, la niña que le gusta, su mejor amigo… Con personajes como Mr. Hyde, un psiquiatra amigo del doctor Moreau, que tiene en su patio a uno de sus pacientes convertido en perro y mucho más.
Publicado en RHUV Nº23

Cuervo

 
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Cuervo
Autor: Edgar Allan Poe / Ilustrador: Fabián Rivas
Grandes lectoresEditorial Austrobórea
Clasificación: Poesía

Un poeta traduce a otro poeta, separados por siglos, pero las temáticas universales abordadas por Poe, permanecen en la cultura. Cada vez que leemos un poema traducido es vital compararlo con su versión original; aquí, se puede revisar los clásicos poemas de Poe en versión bilingüe. Alexis Figueroa, su traductor, importante poeta chileno de los ochenta, se encarga además de reseñar cada texto, presentándonos su contexto sociocultural. Imprescindible para adolescentes que se inician en la lectura de poesía y gustan de temáticas góticas, de suspenso y terror.
Publicado en RHUV Nº23

La bibliotecaria del pantano negro

 
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La bibliotecaria del pantano negro
Autor: Mike Thaler / Ilustrador: Jared Lee
Primeros lectores Editorial Scholastic
Clasificación: Literatura

En la sensible y difusa línea entre la ironía y la verdad, surge la temática de este libro que revisa distintos mitos populares acerca de lo que puede ocurrir en una biblioteca. Teorías acerca de lo que la bibliotecaria puede hacer a los niños y niñas, qué prohibiciones existen en aquel lugar, entre muchas otras historias que son abordadas con humor. Hacia el final, y quizás en muy pocas páginas, se demuestra cómo es una biblioteca real y cómo los niños pueden sentirse ahí. Un buen material para sociabilizar y conversar con niños y niñas acerca de su propio imaginario con respecto a la biblioteca.
Publicado en RHUV Nº23