Etiqueta: Nº21

Bestiario

 


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Por Inés Puig, Maestra y directora de contenidos de Leoteca

Bestiario
Autora: Adrienne Barman
Primeros lectoresLibros del zorro rojo | 2014

Por lo general, al abrir cualquiera de estos abecedarios y enciclopedias encontramos clasificaciones que suelen seguir un patrón fijo: del simple orden de la A a la Z pasando por las diferentes ramas de la zoología (ornitología, ictiología, etc.), hasta llegar a los hábitats y su fauna. Es cierto que todas estas propuestas no tienen por qué ser aburridas pero en cualquier caso no parecen demasiado creativas.
Saltándose este esquema limpio y secuencial, Bestiario es una mezcla heterogénea, excéntrica y variopinta que, sin embargo, mantiene el orden. Y es en este pequeño detalle donde reside la gran fascinación que me produce la propuesta de Barman. Parece que la autora se desentiende de todas las jerarquías impuestas y revisa sus propias inquietudes para establecer los criterios que le sirven a la hora de hacer su inventario.
Al abrir este álbum por cualquiera de sus páginas descubrimos que otro orden es posible y que además puede ir de la mano de la curiosidad y el humor. Así, por ejemplo, encontramos la familia de los “astutos”, donde el elefante y el cuervo pico comparten la misma página pues ambos gozan de buena memoria, o la familia de los “majestuosos”, en la que el gran tigre blanco compite con la cobra real para que les otorguemos el primer puesto. La lista de familias es larga y variopinta: “grandes orejas”, “rosa chicle”, “fieles”, “amenazados”, etc. Igual de singular es la propuesta gráfica. A todo color y jugando con el realismo, cada animal combina una personalidad propia; no hay más que ver al panda gigante de la familia de los “amenazados” con lágrimas en los ojos, con el detalle suficiente para hacernos una primera idea de cada especie.
Bestiario es un álbum que me recuerda ese inolvidable juego infantil de cartas en el que dos contrincantes se retaban por encontrar y recordar las características más insólitas de diferentes animales, y que tanto estimuló nuestra imaginación. Aquí la lectura también invita a mirar una y otra vez, encontrando siempre nuevos detalles, conexiones y preguntas que quedan sin respuesta, pues el texto simplemente sirve como enunciado de lo que se está representando. Las puertas quedan, por tanto, abiertas a que cada uno haga su lectura. El que quiera podrá inventar su inusual familia de animales, otros desearán ampliar la información consultando nuevas fuentes y seguramente muchos se deleitarán explorando, hojeando para adelante y para atrás y mirando desde ángulos diferentes. Un libro para lectores de cualquier edad que consigue que la creatividad se dispare.

Publicado en RHUV Nº21

Montserrat del Amo: energía inagotable

El 26 de febrero recibimos la triste noticia del fallecimiento de la escritora española Montserrat del Amo (1927-2015), a los 87 años, en Madrid. 

Por Manuel Peña Muñoz
Escritor y especialista en literatura infantil
www.elcaballerodelosalerces.cl 

Montserrat

Ilustración de Marisol Abarca
http://marisolabarca.tumblr.com

 

Tuvimos la alegría de conocerla cuando estuvo en Chile participando en el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil que se desarrolló en Santiago de Chile en febrero del año 2010. Tres años antes había obtenido el Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil que concede la editorial SM en Madrid, por el conjunto de su obra dedicada a la infancia y la juventud. Fueron más de cincuenta libros de cuentos, novelas y poesías, además de dedicar su vida entera a brindar cursos y conferencias sobre teatro, historia, educación, literatura, cuento popular y poesía de tradición oral, fomentando siempre el libro infantil de calidad literaria.

Llegó al aeropuerto de Santiago días antes del terremoto con su gran amigo, el profesor de literatura infantil e investigador de la Universidad Complutense, Jaime García Padrino, y su esposa Lucía Solana. A sus 83 años se veía con una energía incansable, dispuesta a recorrer el sur del país. Se embarcaron en un largo viaje en auto hasta Puerto Montt y la isla de Chiloé de donde llegó feliz y llena de vida, entusiasmada con los paisajes. A los pocos días participó activamente en el Congreso con su sabiduría ejemplar. Una de esas noches la tuvimos en casa con sus compañeros de viaje. Fue ocasión de ver por primera vez los libros que se presentarían en el Congreso durante esos días: el Gran Diccionario de Autores de la Literatura Infantil y Juvenil Latinoamericana y la Historia de la Literatura Infantil en América Latina. Luego participó de ambas ceremonias y habló con su voz enérgica, sorprendiéndonos de que una escritora de esa edad fuera tan lúcida, tan segura de sí misma y tan moderna en su visión de la vida y la literatura infantil.

Habíamos leído El Nudo (1980), su magnífica novela que nos sorprendió por su original técnica al presentar la elusión como recurso narrativo e incluso la página en blanco. Con esta novela consiguió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en España. Otros libros suyos han sido Patio de corredor (1956) y Zuecos y naranjas (1972), que fueron adaptados para Televisión Española. También escribió La casa pintada (1990), Tranquilino, rey (1990) y La piedra de toque (1983), en los que presenta siempre la superación de un problema, ya sea social o personal.

La noche del terremoto de ese día 27 de febrero, la vimos conteniendo a los escritores e investigadores que habían venido de muchos países del mundo, en el vestíbulo del hotel Plaza San Francisco. Fue ella quien empezó a contar cuentos, uno tras otro, a la luz de una lámpara. Y fueron esos cuentos los que consiguieron el milagro de apaciguar los ánimos. El temor se fue disipando poco a poco, gracias a la voz cadenciosa y maternal con que los narraba. Montserrat fue la antigua sabia de la tribu que calmó el miedo en aquella noche con sus relatos prodigiosos. Sabía ella que los cuentos tienen esa función terapéutica y que en los momentos de más dificultad, el ser humano necesita siempre un buen cuento narrado al calor de la palabra.

Fue casi una de las últimas en irse. De pie, en el vestíbulo de ese hotel, se despidió de todos, sin perder nunca su sonrisa.

Al poco tiempo, nos envió un regalo desde Madrid. Era una caja antigua que contenía sus juguetes de niña: un pájaro musical de lata, un pollito que pía en su cascarón y sus libros de cuentos. Fue su tesoro de infancia y su herencia. Me basta abrir la caja para escuchar su voz diciéndonos que los libros infantiles acercan a las personas y brindan la amistad y la comprensión.

Nudo

El Nudo
Autora: Montserrat del Amo
Ediciones SM, 2007
ISBN: 9788467521764

Piedra

La piedra de toque
Autora: Montserrat del Amo
Ediciones SM, 2005
ISBN: 9788434852501

Casa

La casa pintada
Autora: Montserrat del Amo
Ediciones SM, 2001
ISBN: 9788434877696

Historias

Historias de osos. Cuentos para contar
Autora: Montserrat del Amo
Cometa, 2011
ISBN: 9788408099000

Cuentos

Cuentos para contar
Autora: Montserrat del Amo
Noguer, 2008
ISBN: 9788427933767

Patio

Patio de corredor
Autora: Montserrat del Amo
Bruño, 2009
ISBN: 9788421663264

Abrir nuevas interrogantes

La argentina Iamiqué es la única editorial latinoamericana que edita exclusivamente libros informativos para niños. Carla Baredes, una de sus fundadoras y directoras, revela las motivaciones y desafíos de un sello que es sinónimo de atractivo y calidad.

Columna de Carla Baredes
Licenciada en Física, especializada en Divulgación Científica Fundadora y directora de Ediciones Iamiqué junto a Ileana Lotersztain

Somos científicas y nos encanta la ciencia, sobre todo la “ciencia de sobremesa”, esa que anima la conversación, sorprende, desafía las verdades indiscutidas, responde antiguas interrogantes, despierta otras nuevas y, sobre todo, se puede compartir. En ese ir y venir compartiendo saberes y curiosidades, después de años y años de oficiar de “contestadoras” de amigos, hijos de amigos y familiares (“Tenemos una pregunta para hacerte”), descubrimos que, contrariamente a lo que pueda esperarse, las personas se interesan por las cuestiones más simples. Todos –niños y grandes– sentimos curiosidad por comprender los misterios de la vida cotidiana, esos fenómenos inquietantes con los que nos topamos en la cocina, en la playa o en el tren.

¿Y por qué hacemos libros para niños? A la hora de preguntar, los niños no tienen ningún tipo de prejuicio: aceptan su ignorancia y no se sienten obligados a hacer preguntas “inteligentes” (lo ponemos entre comillas porque las preguntas que hacen los niños suelen ser muy inteligentes). Pero, por sobre todas las cosas, son entusiastas y curiosos insaciables, y adoran todo aquello que los sorprende, que los desafía, que pone en jaque su saber o sus ideas previas. Por otro lado, el libro permite replicar, miles de veces, ese momento íntimo y mágico que se produce cuando un niño quiere comprender y un adulto le explica y pone en juego todos los recursos de los que dispone para satisfacer ese deseo de saber. ¿Quién no recuerda algún libro que le leyeron de pequeño, con el que aprendió cómo circula la sangre, por qué llueve o cómo respiran los anfibios? El libro es un objeto bello, querible y está lleno de contenido simbólico. ¡Nos gustan los libros!

Por eso, si bien el formato y la presentación de los temas se enmarcan dentro de lo infantil, nuestros libros los leen en familia o todos los miembros de la familia. Recibimos muy seguido mails de adultos (varones y mujeres) haciendo comentarios sobre los libros, felicitándonos, incentivándonos a que hagamos otros textos (con sugerencias de temas). Y nos resulta encantador cuando un adulto, que jamás se compraría un libro de divulgación científica para sí, nos cuenta que se llevó el libro a la cama y se lo devoró esa misma noche. Y luego, inevitablemente, confiesa: “Aprendí muchas cosas…”. Una vez nos dijeron algo que grafica muy bien qué es lo que ocurre cuando un libro nuestro llega a una casa: “Queda circulando largo tiempo: primero lo ves en la cocina, después en el baño, luego en algún dormitorio…”.

A la hora de decidir qué publicar, sobre qué tema indagar, el primer desafío es encontrar aquello que percibimos que despierta interés o puede hacerlo, tanto en niños como en adultos. Una vez que elegimos el tema (el porqué de los terremotos y los volcanes, por ejemplo, o cómo ayuda la ciencia a descubrir quién robó una obra de arte), ponemos la mira en lograr un planteo atractivo, tanto desde el punto de vista de la lectura –que sea motivador, que tenga gancho–, como desde lo estético –que tenga un buen diseño, que sea de fácil lectura y, a la vez, innovador–.

Otro desafío fundamental es encontrar la persona indicada para escribirlo. A veces llega sola, con una idea, pero la mayoría de las veces la convocamos nosotras. Nos importa su preparación académica, que sepa de la cuestión, pero también es fundamental que sintonice con nuestro estilo y que entienda nuestra propuesta: no son libros para enseñar un tema, sino libros para ser elegidos, leídos, disfrutados y compartidos. No hacemos libros que proporcionan un conocimiento acabado sobre un asunto ni que se ajustan al currículum escolar –aunque los maestros y bibliotecarios son muy entusiastas de Iamiqué, pues sienten que son propuestas distintas y muy motivadoras para introducir ciertos temas–, sino libros que despiertan y estimulan el placer de comprender y preguntarse. Y sobre todo, son libros que pretenden abrir nuevas interrogantes.

Camila Valenzuela. Collage

Por Camila Valenzuela
Escritora y académica
Directora CiEL Chile
www.cielchile.org

Camila Valenzuela

 

Uno.

Mi papá se balancea en la mecedora mientras lee una novela histórica. La madera cruje y mi mamá le dice Mancho, la tía Pepita debe estar durmiendo, mejor cámbiate de asiento. Y él se cambia porque sabe que la casa es vieja y abajo se escucha todo, pero no deja de leer. Es verano y afuera, en plena Traslaviña, los autos pasan como piedras por el río. Mis hermanas y yo queremos ir a la playa, le decimos a mi papá que podrá seguir leyendo allá, echado en la arena. Y él dice sí, niñas, ya nos vamos, ya nos vamos. Yo lo miro sin entender, aún, por qué no puede soltar el libro y seguir con él después. En ese entonces yo solo entiendo de pies en el agua y olas que arrastran y la mano de mi papá que me sostiene para que el mar no me lleve. Después entendería que la lectura es un proceso similar: ojos de papel, palabras que arrastran, historias que me llevan.

Dos.

Estoy en el suelo, la espalda apoyada sobre la cama y las piernas cruzadas a lo indio. Como cada tarde después del colegio, veo Los Pitufos y tomo jugo en sobre. Mi mamá llega de la pega y apaga la tele. Dice que le dijeron que Los Pitufos son satánicos, así que no puedo verlos más. Voy a empezar a alegar porque incluso no teniendo más de diez años su argumento me parece una locura, pero ella me pasa Papelucho. Y me lo trago casi igual de rápido que el jugo. Me doy cuenta de que Los Pitufos no son satánicos, pero son fomes. Me doy cuenta de por qué mi papá lee tanto. Le digo a mi mamá que quiero más y me dice que hay más, así que me pasa más. Y cuando ya no hay más libros para mí dentro de la casa, mis tardes cambian: después del colegio ya no llego a ver Los Pitufos, sino que parto a la biblioteca del barrio para leer ahí durante la tarde y, luego, pedir el libro que no alcancé a terminar.

Tres. 

Mi hermana mayor decide estudiar Periodismo. Ella tiene dieciocho y yo nueve años. Uno de sus primeros trabajos es imaginar y luego hacer un periódico antiguo. Escoge papel kraft y hace noticias de filosofía, historia, arte y literatura. Trabaja en él durante varias tardes y yo lo único que quiero es verlo porque me gustan su letra y sus ideas. Cuando por fin lo termina, puedo verlo. Hay una página que sirve como publicidad. En ella hizo un dibujo de un telescopio que está cruzado por unas letras barrocas. Dice: “Telescopios Galileo Galilei”. No tengo idea quién es Galileo Galilei. Jamás he visto un telescopio de verdad. Mi hermana me habla como siempre lo ha hecho, como una amiga, una compañera, una igual. Me cuenta del Renacimiento y la filosofía y la astronomía. Entiendo por qué también ella lee tanto como mi papá. Y me dan más ganas de seguir sus pasos.

Cuatro.

Hay que escoger los libros que nos vamos a llevar. Mi mamá se puso minimalista ahora que sus tres hijas se fueron de la casa. Quiere regalar los libros que alguna vez fueron de ella cuando niña y, luego, fueron de nosotras. Aparece El negrito Sambo. Mi hermana, la del medio, dice yo lo quiero. Y yo también lo quiero. La mayor dice por mí no importa, vean ustedes. Aquí estamos de nuevo. La Sara, yo y, al medio, el negrito Sambo. Ella dice que se acuerda de cuando era niña, de todas las veces que se lo leyó mi mamá, mi papá; de todas las veces que lo leyó ella, sola. Y yo digo lo mismo. Tenemos que decidir quién se queda con el negrito, pero ninguna desiste. Mi mamá dice bueno, lo dejo para las nietas, y lo guarda en un canasto de mimbre. Cuando los demás se van, hago lo mismo que cuando era niña: tomo el libro a escondidas y me lo llevo.

Cinco.

La Pocha es la abuela de los libros. Su casa tiene un librero de muro a muro, de suelo a techo. Escojo uno al azar. Le pregunto: ¿lo leíste? Sí, dice ella. Escojo otro al azar. ¿Y este? También, dice ella. Son libros empastados, de hojas biblia y dedicatorias con olor a caballero del siglo XIX. Son ediciones antiguas. El retrato de Dorian Gray, Werther, Cuentos completos de los Grimm, Madame Bovary, Robinson Crusoe. Y todo lo ha leído, todo lo ha hablado. Ya de más grande, los leímos juntas, los comentamos juntas. Y de a poco, esos libros que leí en su sillón de tonos amarillos, llegaron a mis manos. El próximo serán las obras completas de Shakespeare, en su idioma original y en una edición de los años 50.

Mujeres chilenas inolvidables

 
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Por Mari Ferrer, Periodista y autora de libros infantiles

MUJERES CHILENAS INOLVIDABLES
Jennifer King, María Paz Garafulic
Lectores avanzadosEditorial Confín

El libro es un recorrido por la historia de Chile, contada a través de la vida de mujeres que dejaron una huella y que ayudaron a forjar nuestra identidad nacional. Se podría decir que es una oda al género femenino, pero va más allá. Es un reconocimiento a NUESTRAS mujeres, a esas heroínas que han hecho de nuestro país el Chile que es hoy, desde la guerrera Guacolda en el siglo XVI hasta personalidades más contemporáneas, como la soprano Verónica Villarroel.
En total son 84 mujeres que han brillado en diferentes ámbitos: la política, la religión, la literatura, la música, las artes visuales, la filosofía, el deporte, y muchos otros, incluido el mundo empresarial. Cada una se adueña de una doble página ilustrada, como un homenaje a su persona y a su obra. La selección estuvo a cargo de las editoras de Confín, María Paz Garafulic y Jennifer King, quienes al parecer hicieron un barrido exhaustivo por todas las aristas de nuestra cultura. Y es que no se echa de menos a nadie; la selección es demasiado completa. Es así como nos encontramos con páginas dedicadas a Inés de Suárez, La Quintrala, Gabriela Mistral, Matilde Pérez, la cantante Cecilia, y tantas otras mujeres que han sido inmortalizadas en este libro por su personalidad y legado.
La ilustración es la protagonista indiscutida en Mujeres chilenas inolvidables, ya que a través de ella logramos hacernos una idea completa de la mujer retratada. Es como un pantallazo donde dibujos, textos, técnicas, tipografías y colores se combinan a la perfección para lograr un cuadro visual tremendamente informativo, que se instala en la memoria con mucho más poder que un mero texto. Las imágenes del libro estuvieron a cargo de diversos ilustradores, algunos consagrados como Leonor Pérez y Amparo Phillips, y otros emergentes que seguramente ya se están ganando un espacio importante en la ilustración local.
Toda esta fiesta visual es complementada con reseñas biográficas redactadas por la historiadora Magdalena Burr, quien sorprende con su capacidad de síntesis, ya que logra, en columnas de no muchos caracteres, contar lo más importante de la vida de estas mujeres, muchas sobre las cuales podría escribirse un libro completo. Contiene también un prólogo escrito por Claudio Rolle y una línea de tiempo que ojalá se vaya poblando de más y más mujeres en las nuevas ediciones del libro.
Mujeres chilenas inolvidables es una nueva apuesta de Confín Ediciones, editorial que se caracteriza por la publicación de libros informativos –tan escasos en nuestra producción nacional– de gráfica innovadora y llamativa, ideales para borrar los límites entre aprendizaje y disfrute.

Publicado en RHUV Nº21

El canario polaco

 


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Por Manuel Peña Muñoz, Escritor y especialista en literatura infantil www.elcaballerodelosalerces.cl

El canario polaco
Autor: Sergio Gómez
Ilustración de portada: Rafael Nangarí y Juan Márquez
Lectores avanzadosEdiciones SM | 2014 (6ta Ed.)

El ratón de este libro –que ganó el Premio Barco de Vapor en el 2008– llegó desde Europa en el bolsillo del abrigo de Anne Suren, una niña francesa de origen judío de solo once años, que se salvó de los campos de concentración donde murieron sus padres. El ratón va contando la historia de la pequeña y de su amistad con un canario polaco que les silbaba en los momentos más difíciles, dándoles esperanzas en un mundo hostil.
Antes de la persecución nazi, mientras vivían en París, un general aconseja al padre de la niña que se marche de allí con su familia: “Tal vez viajar a Estados Unidos donde se decía viajaban los emigrantes”. El padre, escritor de libros infantiles, no cree en los funestos vaticinios que se propagan en tiempos de guerra y sufre las consecuencias pagando con su propia vida y la de su esposa en el campo de prisioneros Auschwitz-Birkenau, por el solo hecho de ser judíos.
Un conmovedor relato que nos hace reflexionar sobre la intolerancia durante la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva de la niña y sus inseparables amigos: su canario y su ratón. Diversos sucesos, algunos angustiosos, están descritos con verosimilitud y emoción mostrando cómo el ser humano en distintos momentos de la historia se ve en la necesidad de emigrar.
El libro va narrando las distintas peripecias de la niña en un continente en guerra. Muy conmovedor es el momento en que la pequeña se despide de su canario en el muelle francés de Le Havre hasta la llegada con su ratón, primero a Buenos Aires y luego al sur de Chile.
Hacia el final, el ratón reflexiona: “Mi historia debería concluir relatando esa travesía sobre el mar que dé cuenta de cómo salté de un continente a otro, para llegar a este rincón del mundo, un rincón bello y apacible, lleno de emigrantes alemanes o de familias chilenas, trabajadores pacíficos a quienes les gusta la música, y ayudan y acogen a todos los que llegan, tan diferentes a los que conocí en aquella época en que debí huir como prisionero”.
El libro va alternando la vida del ratón en el granero de los Muller, frente al volcán Osorno, con el relato de lo sucedido tiempo atrás en épocas del Tercer Reich.
Un libro sobre la emigración y la necesidad del ser humano por buscar comprensión y paz en un mundo en guerra.

Publicado en RHUV Nº21

Abecedario

 


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Por Carola Martínez, Especialista en LIJ y editora independiente www.dondevivenloslibros.com

Abecedario
Autoras: Ruth Kaufman y Raquel Franco
Ilustrador: Diego Bianki
Primeros lectoresPequeño editor | 2014

En la convocatoria de los premios de Bolonia participan editoriales de todo el mundo, y se evalúan el diseño editorial y el diseño gráfico. Abecedario fue distinguido en la Categoría Nuevos Horizontes, un reconocimiento especial reservado a la industria editorial en los países árabes, América Latina, Asia y África: “Todas las ideas que ofrecen y que sirven de alimento para el pensamiento innovador”, según consta en la descripción del premio.
Ni bien lo tuve en las manos pensé en el Silabario Hispanoamericano de Adrián Dufflocq Galdames con el que aprendí a leer al igual que cientos de niños chilenos. Claro que pasó mucha agua debajo del puente (¿o debería decir mucha didáctica?) y el método de enseñanza de la lectura y la escritura ha cambiado mucho. Ya a nadie se le ocurre usar el método de marcha sintética.
Lo cierto es que este abecedario está muy bien. Las autoras juegan con las letras y los verbos, porque este es un abecedario de verbos (Abrir, bailar, comer y otras palabras importantes) a excepción de las difíciles K, Ñ, W y X, a las que les tienen que sumar un sustantivo porque tantos verbos con X no hay.
La ilustración es un tema aparte. En el libro, Bianki realiza 300 viñetas a mano con pincel y témpera. Son simples y despojadas con una paleta tierra con muchos verdes, azules y terracota. Las figuras humanas son escuetas y sencillas, casi un palote, pero plenas de movimiento y expresividad. En muchos casos la ilustración juega con el significado literal de la oración que propone el abecedario, logrando un efecto muy gracioso. El diseño también está a cargo de Diego y la calidad de la impresión es impecable, incluyendo una encuadernación símil tapa dura que abarata mucho el costo y mantiene la calidad.
Es un libro pensado desde lo lúdico (creo yo) y no como un proyecto de alfabetización porque ya sabemos, la didáctica ha cambiado mucho. Pequeño Editor transforma un libro de cosas no muy graciosas –las clases de palabras y las letras del alfabeto– en un libro informativo divertido y dinámico, que dispara cantidad de cosas.
Los invito a mirarlo y a encontrar sus verbos favoritos. Los míos: bailar (con Drácula), querer hacer pipí y, el que más me gusta, escribir a máquina en portugués (con un Pessoa muy serio pensando en andá a saber qué).

Publicado en RHUV Nº21

A todo color

 


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Por Pilar Echeverría, Profesora de Castellano y Animadora de la lectura. María Isabel Aguirre, Licenciada en Literatura, Encargada Área de Mediación Centro Lector

Bestiario
Varios autores
Primeros lectoresOcéano Travesía | 2010

Como mediadores, muchas veces seleccionamos y ofrecemos exclusivamente obras de alta calidad literaria y atractivas ilustraciones, y no nos detenemos a considerar los libros informativos para nuestra labor. Olvidamos que estos también pueden resultar tan sorprendentes y mágicos como el mejor de los cuentos.
Es el caso de A todo color, un libro que nos habla sobre los animales, sus nombres, tamaños y colores, con una propuesta original y atractiva. De entrada, llama la atención por su gran tamaño (abierto de par en par mide más de 60 centímetros). Su porte no es antojadizo, pues obedece a una razón: permitirnos tener una mejor percepción de la altura de algunos de los animales que se presentan a lo largo de sus páginas en fotos de gran calidad. Así, nos maravillamos con el contraste que existe, por ejemplo, entre el pequeño Chinche boticario y la cabeza de un Panda adulto.
A todo color se destaca por ser un libro informativo que sale del estereotipo. Aquí no encontraremos la clásica lámina o fotografía con la información científica correspondiente, sino una invitación a observar a los animales, insectos, aves y peces con sus tamaños diversos, y a maravillarnos con un abanico de colores que nunca habríamos esperado encontrar en la tierra ni en el mar, como el fuerte amarillo de la oruga Cerura vinula o el rojo de la garganta de la Fragata magnífica. Además, nos entrega curiosos datos sobre los animales que retrata: descubriremos, por ejemplo, que el color del Flamenco se debe a “los camaroncitos con los que se alimenta” y que el color de las Arañas cangrejo depende de su entorno, para pasar desapercibidas ante sus depredadores.
Otro gran atractivo del libro es que desafía al lector con preguntas y lo invita a mirar y a descubrir las respuestas en sus páginas: “¿Puedes ver el insecto Hoja gigante escondido entre el follaje de la rama?”. ¿Se imaginan lo difícil que es encontrar a este bichito verde, cuyo cuerpo y patas tienen forma de hoja, entre las ramas del árbol? Hagan la prueba.
También hay que destacar que en el libro se menciona a los animales por su verdadero nombre y que cuenta con pequeñas descripciones escritas con un lenguaje cercano, juguetón y afable. Esto se refleja en una tipografía colorida y de tamaño variable, a veces muy grande, a veces muy pequeña. El tono juguetón continúa con el formato de las páginas, ya que algunas cuentan con solapas que se despliegan hasta tres veces para sorprendernos y mostrarnos la real dimensión de algunos animales, como el caso del Alcatraz patiazul o la Cebra.
Todos estos elementos contribuyen a despertar la curiosidad del niño, invitándolo a seguir leyendo sobre cada uno de los exóticos seres que residen en la Tierra.

Publicado en RHUV Nº21

No hay muerto malo, pero este sí era de los mejores

Terry Pratchett se llamaba. Fue un escritor inglés, sir además, que creó mundos fantásticos con un acento claro en lo humorístico. Poco disponible en Chile, vale la pena buscarlo para darse cuenta de que lo mejor, a veces, no es lo fácil de encontrar.

Columna de Esteban Cabezas
Periodista, escritor y crítico de restaurantes

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Ilustración de Fabián Rivas 
http://fabianrivas.com/

Terry Pratchett usaba un sombrero de fieltro negro y un bastón con empuñadura de plata. Estaba en las últimas hace años, por una enfermedad degenerativa, prima hermana del Alzheimer. Y, al enterarse de su dolencia, puso acelerador en una campaña por la muerte asistida, que finalmente no llegó a utilizar. En Chile apenas se conoce, porque sus libros llegan poco o nada, pero en Inglaterra vendió apenas menos que J. K. Rowling. Y no es para menos, ya que tiene una chorrera de títulos y acumuló más de 50 millones de ventas en el mundo. Pero acá, en Chilito, casi nada. Por eso, pueden buscarlo en librerías de viejo o comprarlo por internet o encargarlo a los viajeros, porque es in-cre-í-ble-men-te bueno y muy gracioso e inteligente.

¿De qué van los libros de Pratchett? Los más conocidos son los de la serie de Mundodisco, los que acontecen en un mundo imaginario que se encuentra sobre cuatro elefantes que van sobre una tortuga gigante. El pueblo principal de esta “Tierra” es Anhk Morpork, donde rige el tirano lord Vetinari. Ahí la universidad de la magia tiene a un orangután bibliotecario, troles y enanos se pelean –y odian– día a día, los vampiros deciden no beber sangre para integrarse a la comunidad y el cuerpo de policía tiene a una mujer lobo entre sus filas. Es un mundo donde el orden lo ponen los distintos gremios, como el de los asesinos y el de los ladrones, que caen encima de quienes usurpan sus oficios sin pagar sus cuotas. Y mientras, en cambio, ellos pueden matar y robar legalmente, cumpliendo con los correspondientes tributos al tirano.

Hay que consignarlo: Pratchett también escribió títulos fuera de este universo, como el unitario y autoconclusivo Nación, o la saga –para más pequeños– de Johnny Maxwell, editada en Timun Mas (y antes en SM), pero es su creación de Mundodisco la que más fans le atrajo.

Porque lo que hace Pratchett en esta serie de más de 40 títulos es subvertir los géneros fantástico y de terror, haciendo chistes sobre esas cosas que Lewis y Tolkien trataban tan seriamente. Pero tampoco todo es cosa antigua. En Mundodisco hay ironías dedicadas a la Revolución Maoísta, a las filosofías tibetanas de moda, a la guerra de los sexos, a las características inherentes a los australianos o a la Revolución Industrial. Además hay una muerte con guadaña y que habla EN MAYÚSCULAS, y que se hace acompañar del esqueleto de rata que es… la muerte de las ratas. También hay jinetes del Apocalipsis que se declaran en huelga, con un Guerra que es mimado por la señora Guerra, la que le da comida de dieta y le pone bufandas. O un socio del Viejo Pascuero, Papá Puerco, que tiene sus semejanzas y sus bizarras diferencias con aquel tan conocido símbolo de las fiestas de fin de año.

Con los libros de Mundodisco no hay tibiezas: o te gustan o no. Y al que le gustan, lo gana una adicción por leer estos textos rápidos, con mucha ironía y no poca broma intelectual. Para quien quiera entrar por la puerta menos específica y más genérica, uno de sus libros, El asombroso Mauricio y sus roedores sabios, es considerado por sus seguidores como la mejor opción. En este caso, se trata de una retorcida versión de El flautista de Hamelin, muy en el estilo de nuestro autor.

En fin. Se ha ido un fabulador magnífico, autor de frases como: “El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas” o “La pluma es más poderosa que la espada, si la espada está envainada y la pluma es afilada”. Se ha ido un verdadero sir de las letras.

Snif.

Terri-1

El asombroso Mauricio y sus roedores sabios (Mundodisco 28)
Autor: Terry Pratchett
Debolsillo, 2012
ISBN: 9788499894744

Terri-2

Johnny y los muertos
Una aventura de Johnny Maxwell
Autor: Terry Pratchett
Timun Mas, 2010
ISBN: 9788448038250

Terri-3

Mort (Mundodisco 4)
Autor: Terry Pratchett
Debolsillo, 2010
ISBN: 9788499086460

Alejandro Valenzuela

Doctor (c) en Estética U. de Chile
Ex integrante del Equipo de Evaluación de Recursos para el Aprendizaje CRA

El mejor regalo literario para un niño:
Un ambiente en el que le sea posible descubrir la lectura y, a la vez, descubrirse a sí mismo en y a través de ella. Leer, como dice María Teresa Andruetto en la conferencia Elogio de la dificultad, es una tarea que requiere muchísimo trabajo y esfuerzo, y lo mejor que podemos ofrecerles a los niños es un clima en el que ese trabajo paciente y siempre inconcluso pueda ser llevado a cabo.

Un libro que hace reír a grandes y chicos:
Un libro que siempre me hace reír y sorprenderme es Teléfono descompuesto de Ilan Brenman y Renato Moriconi. Después de todo, el relato empieza y termina con un bufón. ¿Cómo no reír con él?

No se puede evitar llorar con el libro:
El libro álbum más triste que he leído es Atrapando el viento de WQYZ (Todo quizás, 2004). Lo leí por primera vez hace mucho tiempo y de vez en cuando vuelvo a sus páginas. Es un libro tristísimo, de una rara belleza, que a mi juicio merecería tener un lugar destacado en el concierto de la LIJ chilena.

Para cautivar a un adolescente no lector hay que regalarle:
Respondo con un género: la novela gráfica. Si bien no es un género expresamente juvenil, creo que tiene —más bien, está teniendo—grandes posibilidades para este grupo de lectores. Debo confesar que hace poco leí un texto de Scott McCloud (Entender el cómic. El arte invisible) que cambió completamente mi visión en cuanto a la sofisticación y complejidad del “arte secuencial”. Sin lugar a dudas lo recomiendo como un camino para sostener un diálogo más consciente con el género.

Un libro que no falla a la hora del cuentacuentos:
Si se tiene la posibilidad de proyectar imágenes, el libro Vegetal como sientes de Saxton Freymann y Joost Elffers me ha dado excelentes resultados en varias ocasiones. Tanto adultos como niños caen rendidos cuando las imágenes de este libro empiezan a desplegarse.

Debería hacerse una película del libro:
En esto me gustan los desafíos, las películas que dialogan con libros que no permiten una traducción directa. Recientemente leí Punto omega de Don DeLillo, una extraordinaria novela sobre la experiencia de la lentitud y la inmovilidad, que creo que sería un excelente punto de partida para un trabajo cinematográfico. Pero no hay aquí recetas: como dice Octavio Paz a propósito de la traducción, habría que encontrar la forma de producir un efecto análogo al del libro empleando medios diferentes.

Me gustaría tomar un café con el escritor(a):
Dado que se trata de un ejercicio imaginario —abierto, en principio, al diálogo de una orilla a otra—, diría David Foster Wallace. En mi opinión, él entendió como pocos las posibilidades de la ficción en el mundo presente, los caminos que pueden (y tal vez deben) ser recorridos narrativamente. Es un tremendo escritor, con una prosa inteligente y divertida que me parece inagotable.

Mi libro álbum favorito:
No puedo elegir un solo libro álbum (ni siquiera un puñado). La producción actual es demasiado rica y variada como para convertirla en un conjunto cerrado de preferencias. Simplemente voy a mencionar dos libros con los que hoy mismo estuve trabajando que me parecen interesantísimos: Una caperucita roja de Marjolaine Leray, y Zoom de Istvan Banyai (a estas alturas, todo un clásico).

Mi novela juvenil favorita:
Locke & Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez. Hace un par de años tuve la suerte de “topármela” en el contexto de la Medalla Colibrí y quedé sinceramente cautivado. Hill y Rodríguez lograron montar una inquietante historia de particular atractivo e interés.

Mi poeta preferido:
Como todo lector, he tenido épocas y épocas. En Chile, me entusiasman autores muy diferentes entre sí: Enrique Lihn, Rosamel del Valle, Gonzalo Millán, Rafael Rubio, Gonzalo Rojas, Óscar Hahn…

El ilustrador que más me gusta:
Como en la respuesta anterior, voy a optar por quedarme en Chile. Me gustan muchísimo los trabajos de Isabel Hojas, Dominique Schwarzhaupt, Paloma Valdivia, Marta Carrasco y Alejandra Acosta. En general, la ilustración chilena goza hoy de una excelente salud.

La biblioteca donde encuentro todo:
Consulto varias bibliotecas, reales y virtuales. Todo depende de lo que esté buscando. Intento mantener un equilibrio entre los libros que pido prestados y los libros que decido comprar y tener disponibles para la consulta permanente. Memoria chilena es un sitio particularmente útil.

El libro que hoy tengo sobre mi velador:
En este momento estoy leyendo Motherless Brooklyn (1999) de Jonathan Lethem. Originalísimo. Hilarante. Basta con decir —el argumento habla por sí solo—que es una novela negra protagonizada por un detective amateur con síndrome de Tourette. Entiendo que pronto será llevada al cine bajo la dirección de Edward Norton.

telefono

Teléfono descompuesto
Autores: Ilan Brenman y Renato Moriconi
FCE, 2013
ISBN: 9786071612663

comic

Entender el cómic. El arte invisible
Autor: Scott McCloud
Astiberri, 2014 (4ª Ed.)
ISBN: 9788496815124

vegetal

Vegetal como sientes. Alimentos con sentimientos
Autores: Saxton Freymann y Joost Elffers
Tuscania, 2003
ISBN: 8496123022

zoom

Zoom
Autor: Istvan Banyai
FCE, 1995
ISBN: 0789681649036

punto

Punto omega
Autor: Don DeLillo
Seix Barral, 2010
ISBN: 9788432228780

locke

Locke & Key 1. Bienvenidos a Lovecraft
Autores: Joe Hill y Gabriel Rodríguez
Arcano IV, 2011
ISBN: 9789568849061

caperucita

Una caperucita roja
Autora: Marjolaine Leray
Océano Travesía, 2009
ISBN: 9786074002119