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Andersen, un viajero incansable

Para Andersen, el viaje alcanza el valor de símbolo: “Viajar es vivir”, escribe. Es el viaje como meta, como búsqueda del conocimiento, para superarse a sí mismo y alcanzar la felicidad.

Por Manuel Peña Muñoz
Escritor y especialista en literatura infantil
www.elcaballerodelosalerces.cl

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Ilustración de Marisol Abarca
http://marisolabarca.tumblr.com

 

Hans Christian Andersen (1805-1875) fue un viajero romántico en busca de paisajes de su Dinamarca natal. Caminó por sus bosques, bordeó los lagos y contempló las cascadas. Por sus cuentos desfilan islas, fiordos y ríos. En sus páginas describe Selandia, Fionia, Falster, una capilla gótica coronada por un nido de cigüeñas, un venado asustadizo, el ondulante río Gudenaa.

En 1833, a la edad de 28 años, recibe una pensión monetaria del rey de Dinamarca, Federico IV, que le permite viajar por Alemania, Francia, Inglaterra e Italia. Viaja en carruaje, en vapor y en tren. Fue el autor de su tiempo que más viajó y cada destino le permitió conocer realidades muy distintas, abrirse a otras culturas y plasmar escenarios muy diversos en sus cuentos.

Andersen realizó más de 30 viajes por Europa, Escandinavia y Medio Oriente. En su autobiografía El cuento de mi vida, escribe: “Como un filtro de Medea que me diera fuerzas para mi espíritu, así son para mí los viajes”. El primero que hizo fue a Suecia y luego siguió camino por toda Europa. En Londres conoce a Charles Dickens, quien lo hospeda. Frecuenta a la duquesa de Suffolk y recibe una invitación de la reina Victoria para pasar una temporada en la isla de Wight. También recorre Suiza, que le agrada mucho por sus bosques de hayas y lagos azules.

En Francia frecuenta los ambientes teatrales y literarios y conoce a Victor Hugo y a los músicos Franz Liszt y Felix Mendelssohn. También lo recibe la condesa de Bocarné, quien le presenta a Balzac y posteriormente, en 1844, es presentado al gran duque de Sajonia, en cuya corte de Weimar habían vivido Goethe y Schiller.

Luego sigue rumbo a España, donde visita Barcelona, Levante, Andalucía, Madrid y Burgos en 1862. De esta experiencia escribe el libro Viaje por España (Alianza Editorial, 2005) en una de cuyas páginas leemos: “En ninguna otra ciudad española he llegado a sentirme tan dichoso como en Málaga”.

A Italia la llama “el país de mis sueños”. Aficionado a la ópera, va a la Scala de Milán, y también a las canteras de mármol de Carrara, a Pisa y Florencia. Se hospeda en posadas y albergues, en palacios y casas de escritores. Como es un hombre culto, aficionado a los museos y sensible a las esculturas, observa en una calle de Florencia la curiosa estatua de un animal que arroja agua por la boca, y lo inmortaliza en el cuento El jabalí de bronce. Estando en Roma, va al Café Greco de la Via Condotti, que hoy exhibe en sus paredes un retrato del escritor, recordando su paso y su conversación con los artistas romanos.

Tras Italia sigue viajando a muchos otros países, en los que recorre ciudades y pueblos, interesándose siempre en las pequeñas escenas de la vida cotidiana. Se queda varios días en los lugares para visitar el mercado, el cementerio, los cafés, los teatros, pasear por las calles y parques, conocer las iglesias, observar las tiendas y empaparse de la vida misma. Y de todo saca material para sus cuentos, hasta de los detalles más insignificantes, como un dedal, una mosca o un soldadito de plomo.

Viaja a Grecia: El Pireo, Atenas, la Acrópolis. En el cuento El pacto de amistad nos relata lo que vivió en la antigua ciudad de Delfos. Desde las primeras líneas, nos introduce en su propia vida: “Hace poco que estuvimos de viaje y ya tenemos ganas de hacer uno más largo. ¿A dónde? A Esparta, a Mecenas, a Delfos. Hay cientos de ciudades ante cuyos nombres el corazón palpita con ansias viajeras”.

Sigue viaje al Medio Oriente. Visita Esmirna, con sus torreones y minaretes. Allí escribe el cuento Una rosa en la tumba de Homero con el motivo del ruiseñor y la rosa que inspiró también a Oscar Wilde.

Andersen no puede estarse quieto en un solo lugar y tampoco sus personajes, que siempre se desplazan de un punto a otro. El viaje es un motivo que se repite a lo largo de sus cuentos, como un leitmotiv que los engarza a todos. En barco, vapor, diligencia, globo aerostático o a caballo; a pie, en excursiones a la montaña, a lomos de un ave, en un barquito de papel, en el vientre de una ballena o en un baúl volador, sus personajes viajan sin parar.

En Los cisnes salvajes, los príncipes, convertidos en cisnes, vuelan por el cielo y cruzan el océano para aterrizar en un arrecife en alta mar. En El patito feo, el protagonista emprende un recorrido por la granja hasta llegar a la laguna de los cisnes. En El traje nuevo del emperador, el monarca avanza por una alfombra roja en medio de la multitud hasta que un niño grita la verdad. En El sapo, el protagonista sale del fondo del pozo y emprende un viaje a saltos por el campo pues quiere conocer el mundo. Su madre le dice que abajo está más seguro, pero el sapo quiere aventurarse. Va feliz. A veces tiene nostalgia del pozo y de su madre pero sigue su camino aunque ello le cueste la vida. No importa. ¡Viajó! El viaje es sinónimo de cambio, de vida. Es la única forma de alcanzar la culminación. Lo importante es optar por el viaje pese a todos los obstáculos.

Andersen se burla de los que prefieren las comodidades del hogar. No es de extrañar que dedique tantas páginas a ensalzar a las cigüeñas y las golondrinas, que son aves migratorias.

Cuando finalmente regresa a Dinamarca, llega cargado de recuerdos, una pluma y un legajo de papeles para escribir sus cuentos.

Leer y saber. Los libros informativos para niños

 


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Por María Paz Garafulic Litvak, socia y directora de Confín Ediciones y directora fundadora de Fundación Había Una Vez
www.fhuv.cl

Leer y saber. Los libros informativos para niños
Autora: Ana Garralón
Mediadores | Tarambana Libros | 2013

Lo confieso: me preocupa, a veces, enfrentarme a libros formativos relacionados con la lectura, los libros, la literatura y el fomento lector en general. Muchas veces siento que entro en disquisiciones académicas que poco me identifican y que son como un balde de agua fría en medio de la pasión que puede generar la lectura y las acciones tendientes a su promoción (visión absolutamente subjetiva, por cierto, y criticable por muchos, sin duda).
Pero, en Leer y saber, de la experta Ana Garralón, me encontré con mi libro. ¿Mi libro? Sí, y seguro que el de tantos y tantas lectoras de la Revista Había una Vez. Los mismos que estamos convencidos de que la lectura cambia personas y futuros o, a lo menos, da ciertos recursos que promueven el bienestar, goce y disfrute de la vida en palabras. Los libros informativos, a veces mirados como menos relevantes para el “encantamiento” que parece ser clave para transformar a niños y jóvenes en buenos lectores, son validados por la autora, quien destaca su tremendo potencial como punto de encuentro con la lectura y su enorme poder en el desarrollo personal. Lo anterior queda más que de manifiesto y estoy segura de que quienes lean el libro –ya sean mediadores de lectura, profesores, bibliotecarios, padres, madres o cualquier adulto–, cerrarán sus páginas con una nueva visión. Y es que tras la lectura es inevitable quedar encantado con el género, buscar referentes y transformarse en lector personal de este tipo de libros (y dado este encantamiento, un excelente mediador entre estos y los niños).
Los argumentos, convincentes, sobre la importancia de este tipo de lecturas, abundan en palabras de la propia autora y de otras voces convocadas en certeras citas. Así: “La no ficción es importante, y hasta vital, en la vida de los jóvenes. Provee información que conduce a la satisfacción, al respeto. Introduce libros que muestran modelos para ordenar el conocimiento y a menudo sirven como punto de partida para inquietudes que duran toda la vida” (Carter, 1990) (1). O: “No conozco emoción mayor que la de descubrir”, del Premio Nobel Severo Ochoa (2).
Vuelvo a confesarme. Son demasiados los elementos valiosos que presenta el libro y no tengo la capacidad de síntesis necesaria para expresarlos; solo sugerir con tremenda convicción su lectura e invitar a conocer más de este género. Pero cómo no destacar algunos de sus contenidos: la importancia de estas obras en la ampliación del lenguaje; la tremenda relevancia que juegan el diseño y la imagen en ellos; cómo la tipografía asume un particular protagonismo para definir niveles de lectura; su potencialidad para comprender el mundo y promover la opinión, el pensamiento crítico, creativo y propositivo; la multidimensionalidad de su proceso de creación y edición. Infinitos temas, aportes y convicciones.
Un imperdible.

Publicado en RHUV Nº20

Receta para viajeros nómadas y sedentarios

Columna de Abril Castillo Cabrera
Gestora cultural, editora e ilustradora
www.abrilcastillo.com

Existen dos tipos de viajeros: los nómadas y los sedentarios. Los nómadas no se cansan de moverse de un lado a otro, como insomnes cuya cama les queda chica y deben explorar lo alto y ancho del planeta. Los sedentarios se congratulan de su lugar en el mundo y no dudan en echar vistazos hacia afuera, desde la comodidad de donde estén, hasta los lugares más recónditos de sus sueños, memorias y lecturas.

Nómadas y sedentarios pueden recorrer el ancho mundo en avión, tren o barco; a pie, en metro o en bicicleta. Ir de país en país con sus propios pasos, mente y ojos. Comprar un boleto a donde sea o simplemente abrir un libro (o sus computadoras).

Nadie es solo nómada o sedentario; todo ser humano siente la urgencia de viajar y lo hace. A continuación, ofrezco una receta con ingredientes y procedimientos que pueden ser útiles tanto para el viajero en ciernes como para el de largo vuelo.

INGREDIENTES

Boleto de traslado: Pedazo de papel o comprobante digital que avala la posibilidad de abordar un medio de transporte o un libro. En este último caso, el boleto es el ticket de compra o el registro de una biblioteca.

Destino: Lugar que se aspira conocer (un pueblo, una ciudad, un país… o una realidad virtual).

Maleta:
Debe estar llena de todo lo necesario antes, durante y después del viaje. Lo bueno del caso de visitar el interior de un libro es que el equipaje puede reducirse a una taza de café y una dona, una cerveza en la playa o un vaso de agua y, por supuesto, la memoria.

Hospedaje: Para viajes continentales, un hostal, un hotel, la casa de un amigo, el sofá de un desconocido. Y una silla, la cama, el WC o el metro en movimiento para un viaje al interior de un libro.

Acompañante (opcional): Aquel con quien se compartirán las experiencias de viaje. Puede convertir la estadía en un paraíso o en el mismísimo infierno. Siempre se puede viajar solo, pero las experiencias se pueden quedar atoradas por el deseo de tener a mano alguien con quien compartirlas. En el caso de un libro, basta una lectura en voz alta o leer a la vez en silencio con otro.

PROCEDIMIENTO

1. Planeación y preparativos

El plan idealmente se construye antes del traslado, pero hay casos de viajeros improvisados que sobre la marcha deciden destinos y fijan fechas. No es grave, pero si se viaja con un acompañante hay que saber de qué tipo de viajero se trata. Los preparativos consisten en armar la maleta, decir los adioses y proceder a embarcarse.
En el caso de un libro, basta con decidir qué leer. Para ello, a veces la contraportada es suficiente, pero hay quien además lee críticas y reseñas. O, tal como en los viajes continentales, hay lectores que disfrutan jugar con el azar.

2. El traslado
Todo viaje tiene un trayecto y la maestría en disfrutarlo se relaciona con la experiencia: cuanto más se ha viajado, más se sabe qué esperar de cada momento. Con todo, siempre se lo pasa mejor quien sabe jugar con la ecuación paciencia-expectativa, de tal forma que se domine el ejercicio de esperar.

3. La meta
Durante el viaje el tiempo no importa y más bien parece que se detiene. No somos los mismos. Ir a cualquier lugar es como leer un libro, pues la lectura no solo es un trayecto, también es un destino.
Ya sea en un viaje continental o hacia el interior de un libro, los destinos son diversos y hay que probarlos con nuestros propios sentidos. Suele suceder que los sueños se hagan realidad o se rompan al encontrarse frente a ella. De ahí que muchos viajes puedan verse interrumpidos abruptamente o que haya libros que nunca se terminarán de leer.

4. El regreso
Un viaje siempre implica volver a casa. Durante los traslados (al principio y al final del recorrido) reinan los momentos de reflexión. La ida implica siempre un adiós y el regreso una reconciliación con lo que se dejó atrás. Viajar a otro continente o al interior de un libro, con o sin acompañante, es hacer las paces con los trayectos y, sobre todo, con uno mismo.

La voz de las cigarras

 


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Pilar Echeverría, profesora de Castellano y animadora de la lectura

La voz de las cigarras
Escritora: Patricia Truffello
Ilustradora: Juanita Subercaseaux
Lectores avanzadosAlfaguara Juvenil | 2013

¿Qué es lo que Ana, la protagonista de La voz de las cigarras, encuentra en su corto pero punzante viaje? Solo a través de la lectura del libro podremos descubrir la respuesta. Sin embargo, puedo adelantar que Ana no debe enfrentar un único viaje, sino dos: por una parte, un traslado íntimo desde la infancia hacia la madurez, y por otra, un desplazamiento terrestre por diversos, apartados y enigmáticos lugares.
Ana, al quedar huérfana de padre y madre a los cuatro años, se ve obligada a vivir con dos tías viejas y odiosas, que día a día le hacen notar el desprecio que sienten por ella.
Un día cualquiera aparece un desconocido, que para sorpresa de la joven resulta ser nada menos que su padre. Ana se ve en la obligación de irse a vivir con él. Esta situación desencadenará en ella la obsesión por descubrir la verdad de su pasado, camino que no estará exento de sufrimiento, dolor y angustia.
Compartiendo a diario con su padre, la niña se da cuenta del tipo de hombre que es y, sin dudarlo un segundo, huye de su lado. Lola, una taxista a la que había conocido en el traslado desde la casa de sus tías, empatiza con ella, le ofrece su ayuda y se convierte rápidamente en la única persona en la que puede confiar. Juntas emprenderán la búsqueda de Soledad, la madre de Ana, cuya vida se ha convertido en un enigma. Este viaje, al igual que el de Odiseo, está cargado de desafíos y pruebas que finalmente la conducirán hacia su propio crecimiento.
Uno de los valores de esta novela –ganadora de la Medalla Colibrí 2014 en la categoría de Narrativa Juvenil–, está en el paralelo que se da entre la vida y los sentimientos de la protagonista, y el ambiente físico que la rodea. La casa de las tías es antigua, de tres pisos y con el mismo aspecto de abandono que vive Ana. La analogía también se da con el clima: los días grises, oscuros y con una llovizna persistente se suceden monótonos y agobiantes, tal como la melancolía y tristeza de la niña. Esta semejanza entre lo interno y lo externo se da también con el estado de deterioro total de la casa del padre: cortinas desteñidas, cristales resquebrajados, un pasillo oscuro, el aire más helado que en la calle. Igual que el corazón de Ana el día en que llegó a vivir con él.
La autora, mediante la potencia del ambiente, reafirma el tono oscuro y apesadumbrado de la novela, y a medida que Ana va viendo la luz, esta también comienza a iluminar el relato. Tal como la vida de las cigarras, que viven enterradas bajo tierra, en la oscuridad, hasta que llega la época de calor y salen a cantar.

Publicado en RHUV Nº20

Diana Wynne Jones. Una fantástica desconocida

Para quienes la han leído, esta señora inglesa (ya sepultada, en el 2011) es realmente top. El problema es que su obra ha sido traducida con gran desorden, en varias editoriales de distintos tamaños, y sus libros casi ni llegan por acá. Y para que piquen el anzuelo y hagan el esfuerzo: es la autora de El castillo ambulante, texto que el gran Miyazaki hizo película animada.

Columna de Esteban Cabezas
Periodista, escritor y crítico de restaurantes

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Ilustración de Fabián Rivas
fabianrivasilustrador@gmail.com

Cuesta encontrar los libros de esta británica, Diana Wynne Jones. Pero una vez que se abren a la lectura, vale la pena el esfuerzo. De una de sus sagas más conocidas, la de Chrestomanci, en español solo se editaron cuatro de los ocho tomos, y en los años 70 y 80. De su trilogía compuesta por El castillo ambulante, El castillo en el aire y La casa de los mil pasillos, la primera fue editada en un inicio por SM, el segundo título por editorial Berenice y así. Pura confusión para seguirle el rastro a esta historia que parte en el fantástico mundo de Ingary, sigue en unas tierras sacadas de Las mil y una noches –con muchísimo humor– y que en en el último libro, editado por Nocturna, narra la historia de Chairman, una niña muy lectora que debe cuidar la casa de su tío mago, justo cuando los astros se alinean, con extrañas y divertidas consecuencias. Y con el impredecible mago Howl convertido en niño bueno, literalmente.

Porque “extraño” es un adjetivo inherente a la escritura de esta lady, quien no evitó temas escabrosos y que escapó de todos los lugares comunes, creando una obra que arranca de la etiqueta. Para quien haya leído La guía completa de Fantasilandia, le queda más que claro. En este falso diccionario, la autora aborda muchos de los lugares comunes del género y responde a dudas como ¿por qué siempre se come estofado en estas sagas? O ¿por qué siempre es útil tener a una virgen cerca? Con gran sentido de la ironía, esta guía describe las características de personajes como “el consejero” y “el heredero desaparecido”, y describe lugares como las “universidades invisibles” o explica qué son los “gremios de ladrones”. Como bien dijo Neil Gaiman: “Muy recomendable para quienes quieran evitar los tópicos de la fantasía”. O The Guardian: “Una gran guía de tropos, temas y tópicos fantásticos”.

Qué pena que TANTOS autores no se hayan dado la tarea de leerla antes de empezar a escribir sus relatos de dragones y princesas. Y estofados.

Más de ella

Podemos leer en uno de los mejores sitios hispanos dedicados al fantasy, El templo de las mil puertas, que además existen dos libros argumentales derivados de esta guía: Dark Lord of Derkholm y Year of the Griffin. Y ¿adivinen? Inéditos en español.

Un tema este, con doña Diana.

Aunque es peor eso de apostar y desapostar por ella. En el 2002 la editorial SM lanzó la saga de Chrestomanci la que, actualmente, se encuentra descatalogada. Así se perdió esta trama de mundos paralelos en los que la magia aparece en diversos niveles, desde el full hasta el empty.

El personaje principal es un joven llamado Christopher Chant, quien está destinado a ser el Chrestomanci, o sea, el encargado de que todo fluya entre estos diversos mundos. Y no con poco humor y temor, considerando que cuenta con solo nueve vidas, y que si algo de plata está en contacto con él, su magia no funciona.

Estos mundos paralelos no son tan, tan fantásticos, ya que a veces giran en torno a épocas muy british en formato distópico, lo que lo hace más interesante como ejercicio.

Pero, para acceder a esta saga, hay que ir a libros viejos o directo a la lengua madre de la autora, lo que no ocurre con un par de sus obras que sí están en español (pero vía Book Depository). Se trata de Cristal embrujado y La hora del fantasma. En el primero, que es una novela que resuena con los ecos de Sueño de una noche de verano, un joven algo pavo queda a cargo de una casa heredada por su abuelo, Melstone House. También queda a cargo de un “área de responsabilidad” en la que debe poner su cuidado en temas de magia.

Junto al simpático protagonista hay una insoportable ama de llaves, un jardinero preocupado de cultivar hortalizas gigantes para un concurso y un pequeño huérfano que está indisolublemente ligado a un misterio por resolver, el que involucra a un poder primigenio (que, además, es mañoso).

La hora del fantasma parte con una protagonista que está muerta, por lo que es fantasma. A partir del primer capítulo, como sucede con la mayoría de los libros de esta autora, la falta de tópicos ayuda a que el final sea del verbo impredecible. Algo que sorprende al saber que asistió a conferencias de Lewis y Tolkien en Oxford.

Al morir de cáncer, a los 76 años, The Guardian la describió como una autora que siempre se movió en una “relativa oscuridad”, y que, por lo mismo, esta le dio “la libertad para crear su propia voz sin las distracciones de buscar algún tipo de éxito”.

Bueno, ahora hay que trasladarla a la luz, para puro leerla más.

Cabezas-Castillo en el aire

El castillo en el aire
Autora: Diana Wynne Jones
Editorial Berenice
ISBN: 9788415441410

Cabezas-Castillo ambulante

El castillo ambulante
Autora: Diana Wynne Jones
Editorial Berenice
ISBN: 9788496756397

Cabezas-Cristal

Cristal embrujado
Autora: Diana Wynne Jones
Nocturna Ediciones
ISBN: 9788493801335

Cabezas-La guía

La guía completa de Fantasilandia
Autora: Diana Wynne Jones
Nocturna Ediciones
ISBN: 9788493739638

Mari Pérez Pantoja

Socióloga e ilustradora
Coordinadora de Biblioteca LEA Profesor Roberto Cabrera de la UDP
Profesora del Diplomado en Fomento de la Lectura y Literatura Infantil y Juvenil (PUC-FLF)

El mejor regalo literario para un niño:
Lejos, el mejor regalo literario (para niños y no tan niños), es leerles una y otra vez su cuento favorito.

Un libro que hace reír a grandes y chicos:
El globo de la ilustradora argentina Isol. Es risa garantizada para chicos y chicas, y también para adultos no susceptibles.

No se puede evitar llorar con el libro:
Niños de la poeta chilena María José Ferrada. La verdad es que más que llorar, luego de leer este libro lo que no se puede evitar es la indiferencia.

Para cautivar a un adolescente no lector hay que regalarle:
Al sur de la Alameda. Diario de una toma de Lola Larra y Vicente Reinamontes. La propuesta gráfica de esta novela, que funciona como una voz narrativa paralela, puede ser un buen gancho para cautivar a los cada vez más visuales jovencitos y jovencitas.

Un libro que no falla a la hora del cuentacuentos:
Un poco perdido de Chris Haughton. Un libro tan inteligente como tierno. Cuenta la historia de un pequeño búho que cae de su nido. Desorientado, recurre a una ardilla, quien le ayudará a reencontrarse con su mamá. Narrativamente es un libro con mucho ritmo, lo que permite captar la atención de hasta el más distraído.

Debería hacerse una película del libro:

En las nubes, y sin lugar a dudas debiese dirigirla Wes Anderson. Para quien no la conozca, es una novela del célebre escritor inglés Ian McEwan que narra en primera persona las peripecias de Peter Fortune, un chico con una imaginación desmesurada que vive “en las nubes”. Dato interesante: la edición original en inglés está acompañada de ilustraciones de Anthony Browne. Con o sin película, es una joya de libro que todos debiesen leer.

Me gustaría tomar un café con el escritor(a):
Lygia Bojunga. Amo sus novelas infantiles (las dirigidas al público juvenil no me gustan tanto). Es una mujer inmensamente creativa, y con una sensibilidad que conecta con el imaginario de la infancia… al menos con la que fue la mía.

Mi libro álbum favorito:
¡Qué bonito es Panamá! de Janosch. Es un clásico de la literatura infantil de una belleza infinita. Yo creo que lo que me conmueve tanto de este libro es la capacidad de Janosch de plantear cuestiones esenciales sobre la existencia humana de una manera tan sencilla.

Mi novela juvenil favorita:
La isla del tesoro de Robert L. Stevenson. Lo leí en el colegio y luego lo releí hace no mucho. Admiro profundamente el coraje del joven Hawkins, y no precisamente por el hecho de encarar a peligrosos piratas, sino más bien porque se atrevió a enfrentar sus propios miedos y carencias, aun cuando eso le generara desasosiego y lo llevara muchas veces a cometer errores.

Mi poeta preferido:
Jacques Prévert. En realidad yo no soy muy de poesía, pero no porque no me guste sino porque soy bien ignorante. Y Prévert no es que sea mi poeta favorito; lo nombro ahora porque lo descubrí hace un tiempo y me gustó mucho su tono oscuro e irónico, como cuando dice:
Al pájaro que canta en mi cabeza
Y me repite que te amo
Y me repite que me amas
Al pájaro del fastidioso estribillo
Lo mataré mañana en la mañana.

El ilustrador que más me gusta:
Son demasiados, y es una maldad que te pidan nombrar solo a uno. Pero como debo hacerlo, mencionaré a Tomi Ungerer, de quien me he prendado últimamente. Estoy maravillada con su propuesta gráfica y versatilidad.

La biblioteca donde encuentro todo:
Quizás está mal que lo diga, pero no existe la biblioteca perfecta, a no ser que vivas cerca de la Biblioteca de Alejandría. No obstante, buenas opciones para hacerte de libros prestados (al menos en Santiago) son: el Bibliometro, para quienes nos transportamos como topos por la ciudad; la Biblioteca de Santiago, que tiene variedad para todos los gustos y necesidades; las Bibliotecas Vivas, con colecciones cuidadas al alcance del lector-visitante de mall; Biblioteca Nicanor Parra de la UDP, que además es toda una experiencia arquitectónica; y por supuesto Biblioteca LEA Profesor Roberto Cabrera, con una colección especializada en LIJ y que además lleva el nombre de un grande.

El libro que hoy tengo sobre mi velador:
Tengo hartos; siempre hay varios haciendo fila, como en el banco. Hay unos que están hace meses esperando ser leídos y otros que han aterrizado recientemente, como La conjura de los necios de John Kennedy Toole, que me recomendó mi amiga Daniela, y le apuntó.

 

El globo

El globo
Autora: Isol
Fondo de Cultura Económica, 2002
ISBN: 9789681665739

 

Al sur

Al sur de la Alameda. Diario de una toma
Autora: Lola Larra
Ilustrador: Vicente Reinamontes
Ekaré Sur, 2014
ISBN: 9788494208157

 

Un poco

Un poco perdido
Autor: Chris Haughton
Milrazones, 2011
ISBN 9788493755294

 

En las nubes

En las nubes
Autor: Ian McEwan
Anagrama, 2007
ISBN: 9788433971180

 

 

Que bonito

¡Qué bonito es Panamá!
Autor: Janosch
Kalandraka, 2010
ISBN: 9788492608096

La isla

La isla del tesoro
Autor: Robert Louis Stevenson
Ilustrador: Ralph Steadman
Libros del Zorro Rojo, 2011
ISBN: 9788492412938

Miguel Gallardo: “Viajar y dibujar son formas de autoconocimiento”

Desde Barcelona, el ilustrador e historietista español Miguel Gallardo repasa los viajes que han marcado su vida y su trabajo, en una entrevista con el investigador y curador de ilustración Claudio Aguilera.

Por Claudio Aguilera
Periodista y socio fundador de PLOP! Galería

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http://www.miguel-gallardo.com/home.html
http://miguel-gallardo.blogspot.com/

Hace tiempo que el mundo nos quedó grande, como un traje heredado al que le sobra tela por todas partes y nunca podremos llenar. ¿Pero para abarcarlo es suficiente con una postal sin remitente, con un paisaje a todo color de NatGeo, con el dato turístico de la Cámara Viajera? Pareciera que no. Como el Gran Kan de Italo Calvino, necesitamos a un Marco Polo que deambule por tierras que jamás pisaremos y nos traiga palabras que apenas podemos pronunciar para llenarnos la boca de sabores nuevos. Pero sobre todo que nos recuerde que seguimos siendo la medida de todas las cosas.

En los libros del ilustrador e historietista español Miguel Gallardo el viaje es la circunstancia, jamás la finalidad. Si relata unas vacaciones en las islas Canarias es para hablar de la relación que lo une con su hija María. Si nos cuenta sobre una gira por España junto al dibujante Paco Roca es para hablar del impacto que puede llegar a tener una historieta. Si va a República Dominicana es para denunciar la desigualdad que se oculta tras el anuncio dorado de una línea área.

“Ir de viaje dibujando es un método bastante más fiable que la fotografía”, comenta desde Barcelona, recién llegado de México donde participó en la Feria del Libro de Guadalajara. “La gente saca miles de fotografías en cada viaje que nunca más verá, sin embargo, cada dibujo está ligado a un momento emocional en el que te tomaste tu tiempo para observar y plasmar en papel”, dice quien se confiesa un viajero accidental, incapaz de leer bien un mapa y que se obliga a amarrarlo todo con una cuerda para no perder nada.

En una línea de trabajo situado a medio camino entre Joe Sacco (Notas al pie de Gaza) o Guy Delisle (Pyongyang) y Craig Thompson (Cuaderno de viaje), o Liniers (Conejo de viaje), Gallardo es el guía que conduce al lector en un deambular cotidiano, asombrado y vital. “A través de un personaje que tiene todas mis filias y fobias exageradas, relato una visión del mundo que es la mía, por eso continuamente estoy poniendo por escrito o en dibujo todo lo que veo y cómo lo veo”, explica.

El suyo es un trabajo a tiempo completo. Si le sobran un par de minutos saca una libreta y comienza a dibujar. No importa si es en la playa, en un auto, una conferencia o una reunión. El proceso no se detiene nunca y al regresar a su habitación de hotel o en la cocina de una casa sigue dibujando de memoria. “Mis cuadernos son mis originales. No hay nada más fresco ni más directo que algo hecho en el calor del momento”, comenta.

Y tal como cada viaje se inicia con la sensación de miles de experiencias por vivir, para cada nueva expedición Gallardo abre una flamante libreta donde irá dejando plasmadas situaciones, objetos, personajes y diálogos. Pero, completando la metáfora, tal como nunca logramos conocer un lugar, él jamás termina de llenar las páginas en blanco y los cuadernos quedan en suspenso a la espera del día que regrese al mismo lugar.

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Cartel Festival Internacional de Cine de Huesca, 2011.

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Cartel aniversario de la Constitución 1812, Acción Cultural Española, 2012.

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Ilustración para el NewYorker, 2007. No publicado.

Levar anclas

Los libros y los viajes siempre han sido uno para Gallardo. Creció en Lérida, al norte de España, junto a una bien nutrida biblioteca de literatura popular que lo impulsó a salir a explorar el mundo. Gracias a Salgari, Stevenson, Verne y las novelas de Tarzán recorrió continentes, desafió a los mares y conquistó nuevos territorios. “Devoraba con muchas ganas esos libros”, recuerda. “Mi momento preferido era quedarme en la cama con alguna excusa para no ir al colegio y pasarme el día leyendo. Cosa no muy difícil ya que era un poco delicado y caía enfermo con facilidad”.

La siguiente travesía fue un poco más corta, pero significó un gran salto. En 1973 se trasladó a Barcelona para estudiar Bellas Artes. Pocos años después, en medio de la agitada vida cultural posfranquista, comenzó a dibujar a Makoki, un personaje siempre al límite que transformó a Gallardo en una verdadera estrella del cómic under español. “Fueron apenas 173 kilómetros, pero fue el primer viaje importante de mi vida. Lo cambió todo porque pasé de vivir en una ciudad de provincia a un epicentro de la cultura donde pude desarrollar todas mis capacidades”, resume.

Quince años después, mientras pasaba por un duro momento emocional, hizo otro viaje fundamental y atravesó el continente para visitar Israel. Fue ahí donde comenzó su gusto por los cuadernos de viaje. Un vicio que jamás ha podido dejar. “Acababa de separarme de la mamá de María y me encontré con mi amigo el caricaturista israelí Hanoch Piven. Él tenía que viajar con toda su familia a TelAviv para resolver papeleo y básicamente me adoptó como parte de la familia. Con ellos compartí la Pascua judía y un periplo. Aquello fue mi bautismo de fuego en cuanto a viajar dibujando”, recuerda.

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Cartel Feria de Abril de Barcelona, Ajuntament de Barcelona, 2010.

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Portada de libro no publicado, 2005.

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Cartel Musical sobre La Trinca. Programa comunitari Primera Fila, 2009.

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Promo para el Acuario de Barcelona, 2005. NP.

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Tarjeta para unos amigos, 2010. NP.

 

Tierra a la vista

Fue entonces que se forjó ese estilo suelto y dinámico que caracteriza hoy sus libros, donde el humor se alterna con la reflexión. A momentos un poco caótico, impulsado por el azar de los hallazgos, sin afanes de documentación ni interés por construir una cronología, sino más bien como una forma de ir dejando indicaciones para recordar el camino recorrido, para comunicarse y compartir la experiencia con otros.

Algo de todo eso tiene el libro María y yo, uno de los más conocidos de Gallardo, donde va dejando registro de un viaje de vacaciones junto a su hija autista. De hecho, como él mismo ha confesado, su forma de crear cambió gracias a María. No solo porque desde su nacimiento se acostumbró a dibujarla en diversas situaciones, sino también porque pronto ella misma comenzó a pedirle que dibujara de improviso personas y objetos de su entorno, transformando aquellos trazos en una forma de comunicación entre ambos.

“Mi intención es llegar a la mayor cantidad de personas sin rebajar el nivel de lectura. De hecho, el libro María y yo está dibujado en el mismo formato en el que yo dibujo para María. Haciéndolo así me aseguro que mucha más gente tendrá la oportunidad de entender el lenguaje. Ideas claras, mensaje directo, narración personal, humor, empatizar con el lector… son algunos de los recursos que utilizo para lograr acercarme a las personas”.

Hay algo más. Para Gallardo el dibujo, y por cierto los viajes, son también una forma de levantar el velo de los prejuicios y mostrar que a pesar de las diferencias, en todos nosotros late algo que nos hace semejantes, que nos une y conecta. Así lo vivió en una de sus más recientes travesías. Convocado por la organización Oxfam Intermón para conocer la realidad de países en vías de desarrollo y valorar la importancia de la cooperación internacional, el dibujante se trasladó a República Dominicana, donde descubrió un país muy distinto al que había imaginado.

“Siempre tendemos a viajar con ideas preconcebidas y tópicos sobre los sitios de destino y este viaje sirvió para echar por tierra alguno de esos tópicos. Enfrentarse directamente a la gente que vive en una situación extrema cada día hace que te des cuenta de lo cómodos e instalados que estamos en nuestras rutinas diarias y cómo ignoramos todo del otro, personas con nombre y apellidos que viven no muy lejos de nosotros en distancias y que tienen una escala de valores como la solidaridad o la resiliencia mucho más desarrollados que nosotros, personas del llamado primer mundo”.
¿El viaje y el dibujo como una forma de acercarnos a otros?

Sí, creo que todos deberíamos pasar por experiencias de ese tipo. No se trata de un turismo de la pobreza y de las catástrofes, sino de una forma de autoconocimiento que incluya el descubrimiento del otro y su comprensión, dejando de lado ideas como la caridad o la compasión mal entendidas.

Pronto Miguel Gallardo emprenderá un nuevo viaje. Como siempre lo hace, se preocupará de hacer la maleta con tiempo. Averiguará qué ropa necesita, qué tipo de enchufes debe usar. Leerá sobre el país de destino, contactará a las asociaciones de autismo locales, se asegurará que su pasaporte esté en regla y que no ha olvidado el boleto de avión. Como siempre lo hace, se llevará un cuaderno y traerá de vuelta mil historias que hablan sobre él y también sobre nosotros.

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Serie de postales anuales para May y María, 2012.

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Cartel para la película The Pelayos. NP.

 

SCL 2014

Invitado por la ilustradora Paloma Valdivia a participar en el Diplomado de Ilustración y Narrativa Autobiográfica que dirige en la Universidad Católica, Miguel Gallardo viajó a Chile en junio del año pasado y no se detuvo un minuto. Se reunió con la Fundación Asperger Chile, presentó un documental basado en su libro María y yo, dio charlas para público general, talleres para ilustradores y conoció de cerca el momento que vive la edición e ilustración en el país. Incluso se dio el tiempo para hacer un poco de turismo cultural y un cuaderno con sus impresiones chilenas.

“El viaje fue un récord de los que me gustan a mí”, dice. “Chile era uno de los países que quería visitar y como por arte de magia se dieron las circunstancias a través de Paloma Valdivia, que había trabajado conmigo en Barcelona. El recibimiento por parte de mis colegas y del resto de las personas que encontré fue impresionante. La atención que mostraron por todo el trabajo desarrollado a través del libro María y yo y del documental fue muy emotiva. Además encontré un ambiente muy propicio en el campo de la ilustración. Aunque es un país pequeño en el ámbito de la edición, está creciendo con sellos independientes que hacen un trabajo de calidad. También se lleva a cabo una buena difusión de esta disciplina a través de PLOP! Galería. Hay una buena oferta académica para los ilustradores y un nivel muy interesante de trabajo”.

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LIBROS

Gallardo-María

María y yo
Autores: María Gallardo y Miguel Gallardo
Astiberri, 2007
ISBN: 9788496815407

Gallardo-Un largo

Un largo silencio
Autores: Francisco Gallardo y Miguel Gallardo
Astiberri, 2012
ISBN: 9788415163541

Gallardo-Emotional

Emotional World Tour
Autores: Miguel Gallardo y Paco Roca
Astiberri, 2009
ISBN: 9788496815995

Gallardo-Tres

Tres viajes
Autor: Miguel Gallardo
Edicions de Ponent, 2006
ISBN: 8489929890

Gallardo-Viñetas

Viñetas de vida
Varios autores
Astiberri, 2014
ISBN: 9788415685821

Gallardo-Diferentes

Diferentes. Guía ilustrada sobre la DIVERsidad y la discapacidad
Autora: Àngels Ponce / Ilustrador: Miguel Gallardo
Adecco, 2012
www.mediafire.com/view/?8p1ygagob3xb94l

Gallardo-Que le pasa

¿Qué le pasa a este niño?
Autora: Àngels Ponce
Ilustrador: Miguel Gallardo
Serres, 2005
ISBN: 9788484882039

Gallardo-La vuelta

La vuelta al mundo en 80 páginas
Autora: Victoria Bermejo
Ilustrador: Miguel Gallardo
El Aleph, 2005
ISBN: 8476696914

La historia de Teseo

 


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Por Cristóbal Joannon, Poeta y editor

La historia de Teseo
Autor: Albert Jané
Ilustrador: Josep Rodés
LectoresCombel | 2007

De los mitos se hicieron tragedias teatrales y también burlas cómicas para un público ilustrado. Quizás solo algunos padres y educadores consideraron que eran adecuados para la niñez. Como sea, en nuestros días –y desde hace ya un buen tiempo– los mitos griegos forman parte de la mejor literatura infantil. Es más: tal vez ni los adultos ni los jóvenes hoy los lean (pero seguro que sí los recuerdan).
El mito de Teseo es una maravilla por donde se lo mire. Es un viaje hacia lo desconocido, en el que un joven, armado con su espada, se interna en un laberinto asistido por un simple hilo que le permitirá salir de él. En el corazón del laberinto lo espera un monstruo: el Minotauro. ¿Qué impulsa a Teseo a emprender este viaje, a vérselas con esta espeluznante criatura? Sabemos que desea hacer justicia. Pero esa explicación no parece suficiente. ¿Acaso no es la curiosidad la que lo mueve, pese a saber del enorme riesgo que su aventura entraña? El laberinto es una buena metáfora del misterio que somos. En una de esas, Teseo lo que busca es encontrarse. Como diría el poeta John Berryman, él se dirige hacia donde lo esperan sus miedos.
A diferencia del viaje de Ulises, que es involuntario, extraordinariamente largo y poblado de múltiples elementos enigmáticos, el viaje de nuestro héroe es intencional y muy acotado, pero virtualmente infinito si consideramos las complejidades de la singular edificación. ¿Cuánto mide un laberinto? Sin duda más que la suma de sus pasadizos abiertos y cerrados. No se nos relata cuánto tiempo le tomó llegar hasta el Minotauro, pero es fácil atisbar el vértigo de la eternidad mientras camina sin norte por un lugar que le hace avanzar y retroceder a su arbitrio.
El libro La historia de Teseo, relatado e ilustrado por Albert Jané y Josep Rodés, es una muy buena introducción a este mito. Un primer acercamiento para que un niño se inicie en las radiaciones siempre benéficas de la literatura griega que podrían acompañarlo toda su vida. La historia está contada con los elementos mínimos; es algo así como la trama y solo la trama. La escena clave –el encuentro con la criatura– está relatada así: “La lucha entre Teseo y el monstruo fue terrible. Pero Teseo era joven y valiente y, armado con una buena espada, pudo matar al Minotauro”. En la página opuesta aparece el héroe enterrando su arma. Su enemigo empuña las manos. Nada más.
Esta versión del mito puede ser vista como un libreto que permite numerosas variantes. Más de un padre querrá ensayar la suya, y lo mismo su hijo. Uno podría imaginar, por ejemplo, que hubo una conversación entre el joven y el monstruo. Que este último le dice a Teseo que él será el nuevo Minotauro pues nunca podrá encontrar la salida del laberinto. Y que el joven responde: “Te equivocas, bestia cruel; a diferencia de ti, yo volveré a ver la luz del sol”. Y, mostrándole el hilo de Ariadna, le arroja su espada.

Publicado en RHUV Nº20

Sofía viaja a la Antártida

 


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Por Luz Yennifer Reyes, Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana

Sofía viaja a la Antártida
Autora: Alison Lester
LectoresEkaré | 2014

A través del detallado y entretenido relato que Sofía hace en su cuaderno de viaje, el lector viaja a bordo de una exploración real hacia el voraz frío de la Antártida.
Con un lenguaje sencillo pero lleno de detalles, humor y emoción, Alison Lester nos sumerge en su travesía a través de una publicación en forma de diario, con fotografías reales de su expedición, las que nos permiten conocer la experiencia como si realmente estuviésemos allí.
La idea de coleccionar detalles del día a día establece un diálogo permanente con la autora a través de la voz de Sofía, un diálogo que se hace muy familiar. Aunque el lenguaje a veces es un poco técnico, el intercambio de significados se hace natural y permite al lector apropiarse de nuevas formas de nombrar el mundo.
Sofía viaja a la Antártida nos invita a conocer, a través de una visión integral y profunda, conceptos, datos curiosos, hombres valientes, lugares y hasta animales, en el tono tierno y suspicaz de la viajera Sofía, cuya voz acompañan melodiosamente pequeños detalles, ilustraciones y fotografías llenas de historias; imposible no perderse en ellas. Un libro que planta una semilla en la curiosidad de cada lector para explorar en profundidad algunos de los muchos temas y elementos que presenta: personajes históricos, datos geográficos y hasta descubrir que ¡no solo el color blanco es el predominante en la Antártida!
Un cuaderno de viaje muy completo que, como los míticos viajes literarios, es una travesía de ida y vuelta no solo como un desplazamiento físico, sino como un viaje de reconocimiento interior.
Recomendado para toda la familia, pero que definitivamente cautivará a todos los niños aventureros, curiosos por recorrer el mundo y conocer los lugares más recónditos de nuestro planeta Tierra. Eso sí, hay que dejarse sorprender por la gran variedad de detalles en cada página, que no se pase ninguno, seguro que cada uno posee una sorprendente historia.

Publicado en RHUV Nº20