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Claudio Romo, ilustrador y grabador: el arte como herramienta de democratización

Explorador de mundos imaginarios, fabricante de criaturas imposibles: el destacado autor chileno reivindica el rol del libro ilustrado como espacio para comunicar ideas, reflexionar y sacar a la luz los temas silenciados.

Por Claudio Aguilera
Periodista y socio fundador de PLOP! Galería

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Arco, flecha, blanco y arquero, los cuatro elementos del Kyudo. Pero a diferencia de la arquería occidental, quienes practican esta milenaria disciplina japonesa no miran el blanco; ni siquiera intentan apuntar. Lo que buscan está más allá de la diana. Su objetivo es alcanzar la perfecta armonía de los movimientos, abandonar el ego, hacerse parte del todo y encontrar el equilibrio. Un proceso que puede durar la vida entera.

El ilustrador Claudio Romo practica el tiro con arco desde niño. Mientras otros jugaban con camiones o corrían en bicicleta, pintaban casas y montañas, él pasó gran parte de su infancia emplumando flechas, fabricando y dibujando arcos. Para sorpresa y preocupación de sus padres, también los utilizaba. “Son objetos bellos, estilizados y elegantes, pero que contienen una gran tensión y fuerza”, dice.

Para él, al igual que para los seguidores del Kyudo, el tiro al arco es una forma de meditación. “Uno entra en un trance donde por un momento te vacías de la conciencia. Es una práctica muy sana”, comenta.

Al ver sus ilustraciones es fácil sentir que algo de la filosofía Zen se ha traspasado al papel. A pesar de la precisión de su trazo, del absoluto dominio de la forma y la claridad con que compone personajes y ambientes, la fuerza del autor de libros como Bestiario o El álbum de la flora imprudente está más allá de lo que vemos. Posiblemente se encuentra en la creación de un mundo que nos envuelve, fantástico y creíble a partes iguales, pero sobre todo en un discurso que transforma la ilustración en una certera flecha capaz de traspasar edades, lenguajes y fronteras.

Considerado uno de los ilustradores más importantes del país, Romo ha conseguido que cada uno de sus libros sea una proyección de su imaginario, capaz de llevar consigo –no importando si se trata de un libro sobre monstruos mexicanos, seres imaginarios o una historieta de terror– su marca personal, compuesta de belleza y escalofríos.

Todo comenzó en Talcahuano, donde dejó estampados sus primeros trazos. Su abuelo Francisco lo ponía a dibujar y le pedía una y otra vez que le hiciera retratos. A la imagen se sumó luego la palabra. El cuento El inmortal de Jorge Luis Borges y su largo periplo por “esas regiones bárbaras, donde la tierra es madre de monstruos”, fue un recuerdo imborrable de aquellas primeras y fértiles lecturas a las que se sumarían más tarde H.P. Lovecraft, Italo Calvino y Adolfo Bioy Casares.

A la hora de seguir sus estudios no lo dudó. Tampoco podía hacerlo. “Nunca pensé en estudiar nada que no fuera arte. Dibujar era lo único que me interesaba y la pedagogía en arte era a lo único que podía optar en Concepción”, recuerda. Se especializó en grabado, una técnica que apuesta por la reproductibilidad de la obra y que no solo le permitió expandir su trabajo como dibujante, sino también canalizar una de las ideas que ha guiado toda su carrera: el arte como una herramienta de democratización.

 

Primera expedición

Gracias al grabado cruzó también las fronteras. Su admiración por grabadores como José Luis Cuevas y José Guadalupe Posada lo llevó a México para estudiar una maestría en Artes Gráficas. Ahí fue donde, entre el culto a la muerte, la iconografía prehispánica, las luchas libres y los relatos de exploradores del Nuevo Mundo, se terminó de forjar su visualidad.

También fue el lugar que vio nacer su primer libro. Deseoso de ir un paso más allá en su apertura hacia nuevos públicos y salir de la elitización que impone el arte, Romo descubrió el potencial narrativo de las publicaciones ilustradas y encontró en ellas una gigantesca caja de resonancia para sus inquietudes plásticas y vitales. “Siento que esa duplicidad de arte y comunicación que habita en el libro (desde su esencia), lo convierte en un lugar donde el arte no puede desplegarse sin el fenómeno de la reflexión y la transferencia de ideas, algo que de hecho percibo cada día menos en muchas experiencias del arte contemporáneo que me ha tocado conocer”, explica.

El resultado vio la luz en el 2004, cuando ilustró para Fondo de Cultura Económica de México El cuento de los contadores de cuentos, del escritor tunecino Nacer Khemir, un relato que se mueve entre dimensiones de tiempo y espacio paralelos. Una historia perfecta para Claudio Romo, quien pobló las páginas de retratos, personajes y animales dignos de Las mil y una noches.

 

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El cuento de los contadores de cuentos
Autor: Nacer Khemir
Ilustrador: Claudio Romo
FCE, 2004
ISBN: 9789681671792

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Segunda expedición

De vuelta en Chile, el ilustrador siguió adentrándose cada día más profundamente en esa frondosa región de donde provienen sus creaciones. Siguiendo los pasos de un sacerdote científico del Barroco como Athanasius Kircher, de un naturalista y explorador decimonónico como Humboldt o un investigador novelesco como el Morel de Adolfo Bioy Casares, reunió una exuberante vegetación para su libro El álbum de la flora imprudente (LOM, 2007), animales “reales fantásticos” para que deambularan por su Bestiario (LOM, 2008), una colección de narraciones extraordinarias para unos Fragmentos de una biblioteca transparente (LOM, 2008) y los inexplicables sucesos que sacuden al atónito lector en Informe Tunguska (LOM, 2009).

 

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El álbum de la flora imprudente
Autor e ilustrador: Claudio Romo
LOM, 2007
ISBN: 9789562829373

 

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Bestiario
Autor: Juan Nicolás Padrón
Ilustrador: Claudio Romo
LOM, 2008
ISBN: 9789562829359

 

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Fragmentos de una biblioteca transparente
Autores: Claudio Romo y Alexis Figueroa
LOM, 2008
ISBN: 9789560000323

 

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Informe Tunguska
Autores: Claudio Romo y Alexis Figueroa
LOM, 2009
ISBN: 9789560000637

 

Este gabinete de maravillas, atestado de piezas extrañas y únicas, le valió en dos ocasiones consecutivas el Premio Coré entregado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el más importante de la ilustración chilena, fruto de un trabajo arduo y laborioso. “Para dibujar aprovecho cualquier espacio del día”, comenta mientras divide su tiempo como docente en la Universidad de Concepción y editor visual del sello Libros de Nébula. “Por eso tengo muchos cuadernos de apuntes y carpetas de bocetos sueltos. Siempre les digo a mis alumnos lo fundamental que es guardar una memoria de los procesos. Estos son tan importantes como la obra final en la formación disciplinaria de un dibujante”, agrega Romo, ilustrador y arquero.

 

Tercera expedición

Romo tiene otro mérito. La riqueza de su lenguaje plástico, su capacidad para generar intertextualidad y reivindicar el rol de la narración gráfica en la construcción de lectores participativos y críticos, han aportado en la creación de un nuevo campo de acción para el libro ilustrado en Chile, tradicionalmente asociado a las estanterías infantiles. Todo esto desde una zona que se distancia del centro, tanto a nivel simbólico como geográfico. “Vivo en una ciudad que carece de una infraestructura cultural suficiente. Para mí el libro representa ese lugar de exhibición inexistente en mi realidad urbana, y aparte de eso el libro como objeto en sí mismo es un objeto de diseño, arte y un dispositivo de comunicación de imaginarios. ¿Qué más se puede pedir?”, interroga desde Concepción.

Para el autor, el libro ilustrado es precisamente un lugar para problematizar y poner sobre la mesa temas hasta hace poco considerados tabúes, como la muerte, la sexualidad, la enfermedad o la guerra. “En un libro ilustrado la imagen está permanentemente vinculada a un texto que la dirige y la hace ‘necesaria’, que transforma las imágenes de violencia o muerte pura en imágenes que obedecen a claras necesidades narrativas y de sentido”, señala.

Sin embargo, es consciente de la fuerza a veces estremecedora de sus imágenes. Por eso cada una de sus figuras obedece a un propósito minuciosamente establecido, poniendo una insalvable distancia entre su obra y los juegos de terror y morbosidad propios de la sociedad del espectáculo a los cuales, está de más decir, niños, jóvenes y adultos son diariamente expuestos. “Un artista no debe olvidar la importancia del propio trabajo en la formación ética y de la cultura visual de las personas, en especial de los niños”, aclara.

Pensando en ese compromiso, y en que hace poco tiempo fuiste padre, ¿qué historia te gustaría ilustrar para tu hija?

Qué bonita pregunta. ¡Existen tantos cuentos! Creo que iniciaría la lista con El sueño de Akinosuké de Lafcadio Hearn. Una historia japonesa que comienza así: “En el distrito Toichi de la provincia de Yamato vivía un goshi llamado Miyata Akinosuké…”.

Claudio Romo ha lanzado una nueva flecha. Poco importa si llega o no al blanco. Simplemente hay que sentarse y verla rasgar el aire, diáfana, silenciosa y certera, como toda su obra.

 

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Alebrijido es un alebrije, ser imaginario de la cultura popular mexicana.

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Ilustraciones sin publicar de la serie Crónica fiel del mundo que vi.

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Ilustraciones de Monstruos mexicanos.

El niño perfecto

 
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Luz Yennifer Reyes

El niño perfecto
Autor: Álex González
Ilustrador: Bernat Cormand
Sd·edicions, 2012
Primeros lectoresSd·edicions | 2012

em>El niño perfecto, de los autores Álex González y Bernat Cormand, es un libro que no deja indiferente al lector. Liviano y breve en el formato, muestra la vida de Daniel, un niño ordenado, obediente, que sigue las reglas de sus padres y que, sin embargo, esconde un secreto.
Cada página de este libro es un breve episodio delicadamente ilustrado por Cormand, quien con finos trazos nos revela la vida fría y sin color de este niño perfecto. Hechos que transcurren al compás de un reloj que pasivamente marca las horas que pasan y pasan, hasta llegar a la media noche, hora del día en la que, al igual que en los cuentos clásicos, las cosas dejan de ser lo que parecen.
Cabe anotar que la Editorial Sd·edicions ha incluido este libro en su Colección Cabeza Borrada, enfocada en libros ilustrados que se dirigen “no solo al público infantil, sino también y preferentemente a los adultos”. Esto no excluye la lectura de niños, quienes podrían sentirse identificados con el libro o simplemente conocer un tema que puede vivir cualquier pequeño en cualquier parte del mundo. Así, queda a criterio del mediador si acercar o no a los niños a este tipo de historias que son parte de la infancia y que nos permiten “pensar y confrontarnos sin rodeos con aspectos que forman parte de la compleja experiencia de crecer y de vivir”, como afirma el investigador de LIJ Fanuel Hanán Díaz.
La LIJ no debería ser excluyente, como no lo son las obras literarias de calidad. Desde mi perspectiva, no debería haber censura ante temas que perturben, ruboricen o hagan abrir de espanto los ojos a más de un adulto, ya que siempre han existido (y seguirán existiendo) temas que generen polémica en la literatura infantil.
Así pues, con una posición clara por parte de la editorial –que algunos podrían leer incluso como una autocensura–, y con un tema que de por sí puede resultar controvertido para muchos, la apuesta por compartir y poner sobre la mesa un libro como El niño perfecto es latente y debería, al menos, ser considerada por los mediadores de la lectura.

Publicado en RHUV Nº19

Diversidad sexual y literatura infantil y juvenil: una aproximación

“Mientras más obras den cabida con seriedad, imaginación y rigor literario a la problemática de la diversidad sexual, más referentes tendrán los lectores para entender una realidad que afecta, de una u otra manera, la vida de todos y que no puede ocultarse”, sostiene Sergio Andricaín en este artículo donde comenta algunos títulos juveniles e infantiles que han reflejado esta temática. Su objetivo: despertar la curiosidad para reflexionar sobre el abordaje de la diversidad sexual en la LIJ.

Por Sergio Andricaín
Escritor, crítico, investigador literario y editor
Fundación Cuatrogatos

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Ilustración de Paloma Corral
www.behance.net/PalomaCorral

 

Basta mirar a nuestro alrededor para comprobar cuán diversos somos los seres humanos. Y como nuestra individualidad está condicionada por los grupos sociales en los que estamos insertos, esto también nos enriquece con características que nos diferencian de personas de otras razas, naciones, culturas, religiones…

El reconocimiento de la diversidad debería regir las formas de relacionarnos y eso exigiría la voluntad de conocer a quienes son diferentes, el deseo de comprenderlos, para convivir con ellos sobre bases sólidas como el respeto, la tolerancia y la integración.

El siglo pasado dejó a su paso una estela de hechos terribles, pero en ese siglo también aprendimos que era fundamental entender al otro, al diferente, para construir un mundo en que quepamos todos los seres humanos en igualdad de condiciones. Sin embargo, aún en nuestros días, en muchos lugares del planeta eso no es más que una aspiración. En todos los continentes, cientos de millones de seres humanos son odiados, temidos, excluidos, silenciados, perseguidos, acosados, castigados e incluso asesinados por ser considerados diferentes. Las razones son diversas y van desde la religión y la nacionalidad hasta el color de su piel y el sexo. Como acertadamente dice Rosa Montero en un artículo publicado en El País, “(…) juzgamos al mundo desde lo que somos y nos cuesta mucho reconocer otras realidades, sobre todo si nos incomodan”, a lo que yo agregaría: si nos desconciertan y nos provocan temor. En fin, si parecen derribar lo que hemos considerado verdades absolutas con las que hemos vivido durante años.

 

La diversidad sexual

Los comportamientos sexuales que se apartan de lo que se considera “normal” han sido, desde hace largo tiempo, motivo de encarnizamiento, violencia y persecución. Curiosamente, según reportes de Amnistía Internacional, el 10% de la población mundial es homosexual.

Es cierto que en los años más recientes se ha avanzado mucho en el respeto a la diversidad de preferencias y comportamientos sexuales. Hoy son catorce los países donde un hombre y un hombre, una mujer y una mujer, y un hombre y una mujer, pueden casarse y tener los mismos derechos. Catorce de los más de 190 que existen no es una gran cifra, pero habla de una sensibilidad social en progreso. Al fin y al cabo, hubo que esperar hasta 1990 para que la OMS retirara la homosexualidad de la Clasificación internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud. Pero queda mucho camino por recorrer si se piensa que, según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales, la legislación de 78 países criminaliza las relaciones homosexuales, y en Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen se castigan con la pena de muerte. No hay que aclarar que el mismo destino se reserva a las lesbianas y transexuales.

En escuelas primarias de distintos países han comenzado a enseñar a los niños a equiparar las relaciones homosexuales con las que pueden establecer un hombre y una mujer. Para favorecer ese respeto a la diversidad sexual y a la no discriminación, se comparten con los niños cuentos que contribuyan a que, desde las edades más tempranas, los chicos perciban la homosexualidad como una variable natural más en la diversidad de las preferencias sexuales individuales de los integrantes de toda sociedad. Pero no seamos idealistas; muchos padres han considerado esa práctica educativa como algo intolerable y han retirado a sus hijos de las escuelas que desarrollan ese tipo de programas.

Los libros para niños pueden contribuir al cambio de mentalidad de las nuevas generaciones en cuanto a la aceptación de la diversidad sexual. Y no solo a través de la lectura de obras informativas, que divulguen enfoques científicos que apuesten por el respeto, la aceptación y la inclusión, sino también a través de los textos de ficción, de cuentos, novelas y poemas que aborden, con calidad artística y conocimientos científicos, distintas facetas de este tema.

Es un hecho incuestionable que muchos niños y adolescentes entran en shock cuando descubren que su preferencia sexual difiere de la de la mayoría de sus amigos o compañeros de escuela del mismo género. En buena medida, ese trauma es causado por el rechazo social, los prejuicios, la desinformación y la falta de referentes.

En este artículo quiero comentar algunos libros –unos para niños, otros para jóvenes– que, en distintas etapas históricas y con distintos tratamientos y premisas, han reflejado la cada vez más importante temática de la diversidad sexual. Algunos lo han hecho de forma alegórica; otros, sin ambages, con un tratamiento directo. Todos deberían ser conocidos, compartidos y comentados en hogares, salones de clase y bibliotecas. Los iré mencionando cronológicamente.

 

Un toro que olía flores

En 1936, el estadounidense Munro Leaf escribió un libro polisémico, susceptible de muchas lecturas: Ferdinando el toro. El cuento narra la historia de Ferdinando, un toro de lidia que se resiste a comportarse como los demás miembros del rebaño. Ferdinando es diferente: prefiere caminar libremente por el campo aspirando el aroma de las flores y disfrutando la belleza del paisaje donde vive.

La historia puede leerse como una parábola a favor de la paz; también puede ser interpretada como una parábola sobre el derecho a ser diferente al grupo. Y, por supuesto, otra posible interpretación es la que ve al protagonista de este libro como un personaje que se resiste a integrarse a la conducta ruda, por no decir machista y tradicional, de sus compañeros, y que prefiere entregarse a actividades delicadas, sensibles y tradicionalmente asociadas con lo femenino.

Sea cual sea la interpretación por la que optemos, es un libro de gran valor histórico, que canta a lo diferente, a la individualidad como un derecho del ser humano.

Ferdinando

Ferdinando el toro
Autor: Munro Leaf
Ilustrador: Werner Klemke
Lóguez, 1984
ISBN: 9788489804753

 

 

Una niña con sombra de niño

En 1976 apareció en Francia Julia, la niña que tenía sombra de chico, libro álbum escrito por Christian Bruel e ilustrado por Anne Bozellec con la colaboración de Annie Galland. Esta obra aborda la problemática de una chica a quien su familia hace sentir mal con su propia imagen, señalándole en todo momento lo poco femenina que es.

¿Y cómo es Julia? Esta niña hace lo que se le antoja, no es delicada, le desagrada peinarse… Sus padres le dicen que es casi un muchachito. Una mañana, Julia descubre que tiene por sombra la de un niño, y por eso decide enterrarse en el parque, para sepultar a esa molesta sombra. Cuando está allí, se le acerca llorando un niño al que todos le dicen que parece una niña, porque llora igual que una chiquilla y tiene cara de nena.

Este libro, de claras connotaciones sicológicas, es un alegato a ser lo que uno quiere, niño y niña a la vez, hombre y mujer a la vez, si la persona lo desea, y reclama este derecho con la voz de los protagonistas infantiles que aparecen en la historia.

Julia

Julia, la niña que tenía sombra de chico
Autores: Christian Bruel y Anne Galland
Ilustradora: Anne Bozellec
El Jinete Azul, 2011
ISBN: 9788493835279

 

 

Un chico ante el espejo

En 1977 la escritora sueca Inger Edelfeldt publicó la novela Jim en el espejo. Se trata de una historia estructurada en dos planos: el relato en primera persona que hace su protagonista, Jim, un joven que empieza a descubrir desde muy temprano que él es diferente a los demás chicos; y las conversaciones de su madre con alguien que parece ser un psicólogo, quien intenta ayudarla a entender y aceptar la homosexualidad de su hijo. Ya muy avanzado el relato aparecerán las cartas que Jim intercambia con su padre reclamándole respeto al modo de asumir y vivir su sexualidad.

El libro describe la formación de una voz propia y adulta por parte de un chico que exige el derecho a ser como él quiere ser, y de unos padres que se resisten a enfrentar la realidad de que su hijo creció y que se sale de los moldes estrechos y tradicionales en que ellos quisieron encerrarle.

Jim

Jim en el espejo
Autora: Inger Edelfeldt
Lóguez, 2006 (3° ed.)
ISBN: 9788485334414

 

 

El premio de ser un triunfador

En 1979 aparece un libro que aún se sigue publicando, escrito e ilustrado por un reconocido creador estadounidense: Tomie dePaola. Me refiero a Oliver Button es una nena.

Al protagonista de este álbum no le gusta participar en las actividades que suelen realizar los varones de su grupo. Su padre le pide que deje de comportarse como una “nena” y su madre insiste en que haga ejercicios. Los otros niños se burlan de él y lo agreden con palabras y físicamente. Un día, en un muro escriben: “Oliver Button es una nena”. Durante un fin de semana, Oliver participa en un concurso de talentos. No gana, pero todos lo felicitan. Cuando vuelve a la escuela el lunes, halla otro letrero en el muro: “Oliver Button es una estrella”.

Aunque la presentación de la historia es real y cruda, la solución del conflicto resulta un tanto idílica.

Oliver

Oliver Button es una nena
Autor: Tomie dePaola
Everest, 2010
ISBN: 9788424181086

 

 

Todo por un beso

En 1992, el joven escritor colombiano Fernando Molano publicó su primera novela: Un beso de Dick. Este libro, narrado en primera persona, describe a un grupo de estudiantes bogotanos de octavo grado en los años ochenta y los vínculos sentimentales que empiezan a surgir entre ellos: Carlos y Maritza son novios; Patricia y Fabio también lo son; Libia está interesada en Felipe y Lucía, en Leonardo…, pero sucede que los dos muchachos han descubierto que se aman. Una noche se escapan de una fiesta y tras confesarse sus sentimientos, deciden estar juntos.

Los dos amigos siguen su vida normal de estudiantes, pero cuando están solos, se quieren con una pasión que los desborda y que, en lo físico, revela la madurez de sus cuerpos y, en lo emotivo, conserva aún mucho del candor de la infancia. Al ser descubiertos dándose un beso, la actitud de sus padres y maestros cambiará, pero Felipe se les enfrentará con tal de conservar su relación con Leonardo.

 

 

El fin de la confusión de sentimientos

Sandra ama a Meike (1996) de la escritora alemana Marliese Arold, es el relato de un amor juvenil nacido, como cualquier otro, a partir del cruce de miradas, del roce de unas manos. Cuenta la historia de dos chicas que forman parte de un grupo de teatro de aficionados y que comienzan a descubrir que se sienten atraídas más que por una simple amistad. Esta obra, escrita con sutileza y gran penetración psicológica, nos revela cómo se van acercando las dos jóvenes, y también los pensamientos y emociones que esa proximidad desata.

 

Ito: un niño marcado

Ito tiene gustos diferentes a los del resto de sus compañeros de clase: le interesan las fotos de las artistas famosas, las telas y los colores. A la hora de los juegos, los niños le dicen que se vaya a jugar con las chicas y si va con ellas, entonces estas le dicen que se una a los varones. Para suerte suya, Ito es un niño muy soñador. A veces se imagina que al regresar a su casa, va a encontrarse en la puerta a un hombre alto que le va a decir que es su papá. Hay días en que Ito piensa en la muerte, pero esta idea no le asusta mucho…

Ito (1996), del escritor cubano Luis Cabrera Delgado, sigue el día a día de un niño que sueña con casarse y tener hijos, pero al que la sociedad marca con el sello de algo que aún no se sabe si será, casi invitándolo a elegir ese camino, y cuestiona cómo son etiquetadas ciertas conductas infantiles sin que el niño tenga ni la más remota idea de qué se le acusa.

Ito

Ito
Autor: Luis Cabrera
Ilustradora: Dagnae Tomás Martínez
Rumbo Editorial, 2012
ISBN: 9789974651272

 

 

Una relectura de los cuentos de hadas

A la manera de los viejos cuentos maravillosos o de hadas, las holandesas Linda de Haan y Stern Nijland crearon Rey y Rey (2000). Este cuento ilustrado relata la historia de un príncipe a quien su madre desea casar con una princesa. A su reino llegan las aspirantes a la mano del heredero, pero ninguna le gusta al arisco noble. A última hora llega la princesa Magdalena acompañada de su hermano, el Príncipe Azul. Ella tampoco llama la atención del heredero, pero el hermanito sí. Los dos príncipes han quedado flechados y se casan con bombos y platillos al final del cuento.

Rey

Rey y Rey
Autores: Linda de Haan y Stern Nijland
Serres, 2004
ISBN: 9788484881474

 

Las familias homoparentales

Publicados en el 2005 en Estados Unidos, los dos álbumes a los que voy a referirme a continuación tratan, con recursos muy disímiles, la situación de las familias homoparentales.

Tres con tango, escrito por Justin Richardson y Peter Parnell, con dibujos de Henry Cole, está basado en un hecho real: la historia de dos pingüinos del zoológico del Parque Central de Nueva York que forman una familia distinta, integrada por dos pingüinos machos: Roy y Silo. Al ver que los otros pingüinos hacen su nido, Roy y Silo deciden construirse uno, pero hay algo que no logran: poner un huevo. A uno de los guardias del zoo se le ocurre colocar en su nido vacío un huevo que otra pareja no quiso incubar. A partir de ese momento, Roy y Silo se turnan para darle calor hasta el día en que un pichón de pingüino, al que el guardia da el nombre de Tango, rompe el cascarón. Este libro, que parece una fábula, es una lección sobre la naturalidad con que debe y puede aceptarse la formación de parejas integradas por individuos del mismo sexo y el derecho de estas a tener y a criar hijos.

Por la temática de las familias homoparentales transita el álbum La tarjeta de Antonio, escrito por el mexicoamericano Rigoberto González. Antonio vive junto a su madre biológica, Mami, y Leslie, la pareja de esta. Él siente igual cariño por ambas. Por las mañanas Mami lo lleva a la escuela y por las tardes lo recoge Leslie, quien se destaca entre todos los familiares que van a buscar a los niños porque llega vestida con pantalones manchados de pintura, tiene el pelo corto y camina diferente a las otras mujeres. Una vez fuera del colegio, Antonio y Leslie se van a jugar con las palabras. Pero Antonio ha escuchado comentar a sus compañeros que Leslie parece un hombre. Por eso no quiere que ella lo siga recogiendo en el colegio y se lo pide a Mami.

En este breve cuento se pone de manifiesto cómo las conductas de rechazo a los jefes de familia homoparentales afectan a sus hijos. Estas situaciones de incomprensión ponen a los niños en situaciones embarazosas que los llevan a no aceptar a sus padres bajo la presión del grupo.

Tres

Tres con tango
Autores: Justin Richardson y Peter Parnell
Ilustrador: Henry Cole
Serres, 2006
ISBN: 9788478715800

 

Antonio

Antonio’s Card / La Tarjeta de Antonio
Autor: Rigoberto González
Ilustradora: Cecilia Concepción Álvarez
Children’s Book Press, 2005
ISBN: 9780892392049

 

 

Adiós, Eduardo. Bienvenida, Victoria

En Para Nina, del mexicano Javier Malpica, publicado en el 2009, encontramos otra problemática relacionada con la diversidad sexual. Eduardo, su protagonista, cumplió 18 años y tiene la certeza de que es mujer. Es decir, es una mujer a la que, por error, hicieron llegar a este mundo metida dentro de un cuerpo masculino. Y esa mujer tiene nombre: Victoria Citlali Dorina de la Concepción. Para abreviar: Victoria. Con la ayuda de un condiscípulo gay y de una chica transexual, Eduardo/Victoria gana confianza en sí mismo, su derecho a ser quien en realidad es y a vivir como tal. El libro finaliza cuando Eduardo entra, dormido, al quirófano. Cuando despierte, por fin, será Victoria.

Para Nina

Para Nina. Un diario sobre la identidad sexual
Autor: Javier Malpica
Ilustrador: Enrique Torralba
El Naranjo, 2009
ISBN: 9786077661030

 

 

A manera de conclusiones

El reflejo en la literatura infantil y juvenil de las diferentes formas que adopta la sexualidad sigue siendo un camino poco transitado por los autores y las editoriales en el mundo, y especialmente en América Latina. Supongo que existe el temor de que sus obras terminen siendo excomulgadas por las instituciones educativas y culturales.

La lectura de obras literarias que aborden lo diverso, cualquiera que sea su naturaleza (religiosa, racial, sexual, etcétera), da instrumentos a los niños y jóvenes para entender lo que es diferente a ellos; de esa forma se contribuye a construir individuos y sociedades más inclusivas y armónicas, donde todos tengan derecho a ser respetados como son y a participar en los procesos sociales.

Aunque la buena literatura infantil y juvenil no se concibe para cumplir una función educativa o formativa en el área de los valores, mientras más obras den cabida con seriedad, imaginación y rigor literario a la problemática de la diversidad sexual, más referentes tendrán los lectores para entender una realidad que afecta, de una u otra manera, la vida de todos y que no puede ocultarse.

Con este panorama no he pretendido otra cosa que despertar la curiosidad para reflexionar sobre un tema actual: el abordaje de la diversidad sexual en los libros para niños y jóvenes. La sexualidad constituye una de las tantas expresiones de lo diverso en un mundo que se dice global, pero al que le queda mucho camino por recorrer para entender todas las formas de ser de los humanos y para poder construir, entonces sí, un mundo de todos, inclusivo, en el que todos tengan los mismos derechos sin importar el color de su piel, su género, el país de procedencia, la religión que profesan… o su identidad o inclinación sexual.

Maurice Sendak, el rey de todos los monstruos

Autor fundamental de la LIJ contemporánea, Sendak logró conectarse con la fantasía y el mundo onírico infantil. En este artículo, la editora y especialista Claudia Olavarría revisa algunas de las obras claves del autor, fallecido en mayo del 2012.

Por Claudia Olavarría
Socia y editora de Gata Gorda Ediciones
Académica de la Facultad de Educación UC
www.gatagordaediciones.com

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Ilustración de Marisol Abarca
http://marisolabarca.tumblr.com

Por mucho tiempo, el único libro que conseguimos leer en español de Maurice Sendak fue el incomparable Donde viven los monstruos (1963). Pero ahora, gracias a la editorial Kalandraka, contaremos, en un corto y mediano plazo, con La cocina de noche (1970), una reedición de Donde viven los monstruos (ambos ya disponibles en Chile) y la traducción de Outside over there (1981), un álbum perturbador e imprescindible.

Es probable que con estas nuevas entregas de Sendak en español, algunos de los que admiraban Donde viven los monstruos por su especial visión del mundo infantil de fantasía, observarán con ojos un poco más críticos estos nuevos ejemplares. ¿Por qué? Porque ambos textos, La cocina de noche y Outside over there, son bastante perturbadores. ¿En qué sentido? Desde perspectivas asociadas a la ilustración y a las temáticas. Si bien el autor nuevamente se sumerge en el universo fantástico infantil, en un mundo de ensoñación y aventura, lo hace perturbando al adulto, al primer receptor de la obra.

Sendak escribió para los niños, no para los adultos. Para él, sus mejores críticos eran justamente los niños; poco o nada le importaba perturbar a los más grandes. Si sus obras inquietaban a los adultos no era algo que él –desde el espacio creativo de la LIJ– tuviese que resolver. Entonces, si nos encontramos con la desnudez de Mickey en La cocina de noche o con el rapto del lactante y la depresión de la madre en Outside over there, no nos desconcertemos. Estas historias que pasaron la censura de su época (y espero que no vuelvan a tenerla en la nuestra) deben ser leídas desde la creatividad del álbum y no desde lo que a nosotros, los adultos, nos incomoda.

En los tres libros mencionados, la clave es la fantasía infantil y el mundo onírico. Para Sendak, expresar a través de estos espacios dice relación con sus propias vivencias de niño, según explica Marcela Carranza en un artículo de Imaginaria. Por ejemplo, su fascinación con la figura de Mickey Mouse se ve reflejada en la estética de La cocina de noche; el miedo que le causó el caso del rapto del niño Lindbergh, ocurrido en 1932, está inmerso en Outside over there; y su particular visión de la infancia, liberada de las ataduras de la sobreprotección y de concepciones conservadoras, se refleja en el clásico Donde viven los monstruos.

Creo que ese tipo de manifestación vital permite que los lectores se sientan identificados y empaticen con los protagonistas de Sendak –tanto por los textos como por las ilustraciones de sus álbumes– desde el lugar de la fantasía y la imaginación. La grandeza del autor radica precisamente allí: en esa capacidad de retratar los mundos oníricos de los niños lectores, probablemente por haber sido un niño retraído, criado en Nueva York a principios del siglo XX, entre la Gran Depresión y las grandes guerras. Por lo mismo, Sendak vive aún y se ha transformado en uno de los autores contemporáneos de LIJ fundamentales, especialmente en el género del libro álbum.

Se ha dicho bastante que Donde viven los monstruos es el primer álbum contemporáneo. Publicado en 1963, fue galardonado con la Medalla Caldecott en 1964 y situó al autor dentro de un selecto grupo de creadores de LIJ que narran no solo desde la palabra sino que, muchas veces, principalmente desde la imagen. A Randolph Caldecott se le ha llamado el padre del libro álbum y a Sendak, desde la aparición de Donde viven los monstruos, el padre del libro álbum contemporáneo.

¿Qué tiene de especial dicho álbum? Mucho. Primero, el manejo de los silencios en el texto y en la ilustración: ¿Cómo es la madre de Max? ¿Alguien la ha visto? Pues no. Solo sabemos de ella a través de las palabras, a través de ese “¡MONSTRUO!”, a través del castigo a la cama sin cenar. Ella es el catalizador de la aventura, pero no aparece en ninguna imagen.

Segundo, por el manejo de la doble página. ¿Han notado cómo la ilustración se va “tomando” la doble página a medida que Max se adentra en el mundo onírico hasta que, en el clímax de la narración, ahuyenta completamente a las palabras? ¿Se han fijado que, a medida que Max vuelve a casa, la ilustración va “desapareciendo” hasta llegar a una última doble página que contiene solo palabras y un gran espacio en blanco? Cada vez que he mostrado estos “ingenios” de Donde viven los monstruos a mis estudiantes y grupos de adultos dedicados a la LIJ, he recibido unos asombrados: “¡Oh, no me había dado cuenta!”.

Donde viven los monstruos es un libro álbum fundamental para la comprensión del género y de la LIJ en su conjunto. El autor construyó este álbum sin que le importasen las aprehensiones adultas sobre el tema del miedo infantil, sobre cierto maltrato de la madre hacia el protagonista o sobre los aspectos negativos de vivir en la fantasía, lo que revela el sitial en que ubicó al lector infantil. Finalmente, él es el primer y último crítico de la LIJ. Para ellos está destinada y para ellos fue creada. Que a nosotros nos perturbe, poco o nada importa.

No puedo cerrar este espacio sin antes referirme al amigo lijero, Roberto Cabrera, quien, con su evidente pasión por la LIJ, logró encantar a muchos nuevos apasionados. Uno de sus álbumes favoritos era Donde viven los monstruos. Seguramente, hoy está en un mejor lugar, en el lugar donde viven los monstruos, el lugar donde será coronado como el más monstruo de todos y se convertirá en rey de todos los monstruos. Amigo lijero, buen viaje.

Kalandraka: http://www.kalandraka.com/blog/2014/01/27/maurice-sendak-en-kalandraka/
Imaginaria: http://imaginaria.com.ar/22/2/sendak.htm
Medalla Caldecott: http://www.ala.org/alsc/awardsgrants/bookmedia/caldecottmedal/caldecottmedal

Más allá del gran río

 
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Pep Bruno, Escritor y cuentista (España)

Más allá del gran río
Autor: Armin Beuscher
Ilustradora: Cornelia Haas
Primeros lectoresEditorial Juventud | 2004

El río ha sido frontera natural a lo largo de la historia. Y eso ha hecho que también en el ámbito simbólico fuera frontera: por ejemplo, en la mitología griega Caronte era el barquero que cruzaba el río Aqueronte con las almas de los muertos, y este río, que separaba el mundo de los vivos del Hades, el de los muertos, resultaba ser una frontera implacable: una vez cruzada no había comunicación posible entre los habitantes de ambas orillas.
El río también aparece continuamente como metáfora de la vida, como discurrir de días y correr alegre de agua: meandros, cascadas, remansos, lagunas, rápidos…; curso y transcurso de la vida que termina por llegar al mar, que es el morir.
El río es, por tanto, una imagen potente a la que este libro álbum acude para abordar la muerte. Un día, Liebre le dice a Mapache que tiene que cruzar el gran río; él puede acompañarla hasta la orilla, pero a partir de ahí, Liebre ha de continuar sola. En la orilla hablan, se despiden, se abrazan… y finalmente Liebre se marcha y Mapache se queda solo. En ese momento Mapache, con el corazón roto, deja paso a la tristeza y al llanto del que se alimenta el río. Luego vuelve con el resto de sus amigos (Elefante, Pato y Ratón) para contarles que Liebre ha muerto. Juntos comparten recuerdos, cuentan anécdotas, se consuelan, pero también comparten el silencio y la emoción de los propios recuerdos. Por último tocan la música que tanto le gustaba a Liebre.
La poderosa metáfora del viaje a la otra orilla se desvela en el momento en el que Mapache les dice a sus amigos que “Liebre no volverá” porque ha muerto. Ya antes el lector había ido recibiendo pistas (como cuando Mapache, en la soledad de la orilla, recuerda a Liebre y esta ya no es un dibujo, sino un esbozo: un recuerdo). En este punto el lector se encuentra junto a los amigos, desolados, que habitan la ausencia de Liebre.
Con un texto muy cuidado y unas ilustraciones delicadas y elocuentes, este libro nos permite enfrentarnos a la muerte de los seres queridos de una manera natural: dando cauce a la tristeza, a las incertidumbres, a la pena, pero también a los recuerdos felices y, sobre todo, este libro afirma el valor del grupo para compartir la ausencia y seguir avanzando los días juntos.
Un libro álbum hermoso en el que se habla de la muerte. Un libro que habla de la tristeza ante la muerte, pero también del recuerdo y del consuelo, incluso de la celebración de las cosas buenas compartidas. Un libro estupendo para acompañar la pérdida.

Publicado en RHUV Nº19

Libros difíciles

Columna de María José Ferrada
Escritora y editora de Chile para Niños

En la mitología japonesa existe un extraño ser llamado Kappa. Se trata de una especie de rana del tamaño de un niño que habita en los estanques, lagunas y ríos de Japón. El Kappa tiene caparazón y una extraña cavidad en la base de su cabeza que siempre está llena de agua. Este último dato es muy importante porque de esta característica viene todo su poder. Sí, los Kappa son muy peligrosos y si algún niño tiene la mala suerte de toparse con uno debe ver la forma de obligarlo a hacer una reverencia que lo obligue a derramar el agua que lleva en la cabeza, ya que ella le da la energía.

Todos los niños deben conocer esta historia para saber qué hacer si se encuentran con uno.

Olvidaba un dato importante: los Kappa se alimentan de los niños que pasean distraídos por las cercanías de estanques, lagunas y ríos. Y se los zampan de una forma nada agradable de narrar.

Cuando me hablaron de esta historia, lo primero que imaginé fue a las madres y abuelas japonesas contándosela a los niños de la familia, con ese expresivo tono de voz tan característico de su pueblo.

También imaginé a esos niños escuchándolo antes de dormir, posiblemente asustados. “Mientras más asustados, mejor”, pensarían las mujeres que lo que querían era que sus pequeños no se acercaran a los ríos porque corrían el peligro, como todo niño que pasea curioso y distraído, de caer y ahogarse.

Sí, los niños, al igual e incluso más frecuentemente que los adultos, se ahogan. Y es que la muerte –y la vida en general– no hace diferencias entre niños y adultos.

Pensé en que muchos de los padres y madres que conozco no contarían esa historia a sus niños antes de irse a la cama (porque podrían tener pesadillas). O la contarían omitiendo los hábitos alimenticios del protagonista. El feroz Kappa quedaría convertido en una simpática ranita. Y el cuento, por su parte, se transformaría en un tierno relato que incluso podría entregar una enseñanza sobre el cuidado del medio ambiente, el respeto a los animales o alguno de esos temas que sí pueden escuchar los niños.

Bien por los adultos cuidadosos. El problema es que el cuento habrá perdido todo su sentido, que era decir “mira niño, allá afuera hay muchas cosas hermosas, pero también hay peligros, así que cuando salgas, mantente atento”.

Las primeras versiones de Caperucita –que igualmente fue el relato que una abuela contó a su nieta, esta a la suya y así hasta llegar a nuestros días– también nos explicaban cómo era el mundo. Sí, hay un bosque allá afuera, con árboles, flores y pájaros. Pero en ese bosque, y aunque no nos guste, hay también lobos hambrientos. Los niños deben tener cuidado con ellos. Esa Caperucita de los primeros relatos no lo tuvo y terminó para siempre, junto a su abuela, en la barriga del lobo. El cazador y el final feliz se agregaron en versiones posteriores, probablemente influenciadas por la curiosa relación que en algún momento comenzamos a establecer los adultos entre infancia y fragilidad.

Pero como decíamos al inicio, la vida en general, ese bosque, no hace diferencias entre niños y adultos. Quisiéramos que fuera más dulce con los niños, pero no lo es. Y los cuentos son, siempre han sido, una manera de recordarlo.

María Osorio. Ahora que me han pedido que recuerde

Por María Osorio (Colombia)
Directora Editorial Babel Libros

Maria Osorio

 

Leo apasionada y desordenadamente, de todo, desde que tengo razón. Leo porque tenía un padre que trasmitía esa pasión. Era médico, pero no le interesaba la medicina sino la revolución, y la buscaba en los libros. Un día ahorró lo suficiente y se fue a Rusia para tocar el cielo con sus propias manos. Esa pasión marcó mis lecturas; pasé rápidamente de Andersen y Cuentos de Oriente, de Julio Verne y Stevenson, a la literatura rusa. Libros largos y de ritmo lento que me enseñaron a leer con paciencia, a ir poco a poco, y a persistir.

Recuerdo ir con mi padre a la feria del libro en el parque Santander, en el centro de Bogotá, de donde regresábamos con una pequeña montaña de libros, todos para mí, todos elegidos por él. Pero mis recuerdos como lectora son en soledad; no lo recuerdo a él leyéndome, o preguntándome por lo que había leído. Nunca conversamos sobre este tema; no sabíamos que él se iba a ir tan pronto, y a pesar de su insistencia tampoco imaginó que yo iba a terminar entre libros. Pero, ¿cómo no? Ahora que me han pedido que recuerde, imagino que lo que no me podía decir con palabras, me lo decía con esos libros que buscaba para mí. Y sé que lo hizo deliberadamente. A mi hermano le enseñó a pescar, a jugar ajedrez, a desarmar cualquier cosa. Y a mí a leer. Fue su decisión.

Pero había libertad. Éramos niños en otra Bogotá y podíamos salir solos a la calle. Nos cuidaba un policía, que no nos cuidaba de los demás, sino de nuestras propias travesuras. Un policía de barrio, y un muchacho algo mayor, que alquilaba cómics en el parque. A cambio de una moneda leíamos toda la tarde.

Libertad también de escoger lo que leíamos, dentro de lo poco que había para escoger: la Colección argentina Robin Hood, algunos números muy atrasados de la revista Billiken. También nos era permitido leer solo para entretenernos, como las historias de Los Cinco de Enid Blyton.

Más adelante, obviamente en la escuela, leíamos a los colombianos. Para leer la María de Jorge Isaacs, había que tener la misma paciencia que con El Don apacible de Sholojov, y esa experiencia previa me ayudó. Muy poco tiempo después estaba leyendo los hoy clásicos del boom latinoamericano, y ya no necesité preguntarle a nadie más sobre mis lecturas. García Márquez, Borges, Cortázar, llenaron los tiempos de mi juventud y me invitaron a leer todo lo demás.

Luego, llegué adulta a la LIJ y tuve que volver a iniciar el aprendizaje.

Hoy mi mayor compromiso es con los lectores jóvenes. Esa juventud que sucede cada vez más pronto. La diferencia entre la LIJ y la literatura no debería existir, pero el mercado exige que hagamos una diferencia entre la Literatura –con mayúscula– y todo lo demás. Ese es el mayor reto que puedo concebir en este momento, y en eso trabajamos en Babel Libros.

Mamá no me contó

 
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Isabel Tenhamm, Presidenta de Fundación Giracuentos

Mamá no me contó
Autora e ilustradora: Babette Cole
Primeros lectoresEditorial Serres | 2004

Mamá no me contó el texto es sencillo, pero no convencional ni inocente, sino provocativo y lleno de frescura. “¿Por qué algunas mujeres prefieren enamorarse de otras mujeres… y algunos hombres de otros hombres?”
Usar el humor para alivianar los temas que nos pesan, duelen o escandalizan es una excelente herramienta que permite enfrentarlos de una manera más fácil; así se tornan más cercanos y tolerables. Leer este libro con los niños nos da la ocasión de reír juntos a carcajadas y encontrar la complicidad, la ternura y la mirada conjunta para poder conversarlos.
Los aspectos grotescos y asquerosos que llaman tanto la atención a los niños también aparecen: “¿Por qué los adultos tienen pelos en las orejas, y hasta en la nariz, pero a veces les falta en la cabeza?”, “…por qué algunos mayores dejan los dientes en la mesilla de noche para dormir, o por qué se tiran horas y horas en el cuarto de baño.”
La vejez, la cirugía plástica, la estitiquez, la angustia económica, los tatuajes; ningún tema se escapa de su pluma y sus pinceles. Todos son tratados con una perspectiva inteligente, a veces ácida, pero que ayuda a mirar de frente y con ojos nuevos.
Comprender, descubrir, explicar, todo cabe en estas preguntas que remecen y hacen pensar. Algunas ilustraciones son acompañadas por un simpático personaje, un perro, que va asentando la emoción. “¿Por qué mamá y papá se encierran con llave en su dormitorio?” “¿Dónde consiguen sus bebés las mamás y los papás que no pueden tenerlos?” “¿Cómo puedes odiar a alguien… y al mismo tiempo quererlo?”
Al final viene el desafío del niño frente a nuestros temores y tapujos: “Pero yo estoy tranquilo. Mamá me lo explicará todo cuando llegue el momento.”
Babette Cole nos ayuda a hacerlo de manera más fácil y con una gran sonrisa.

Publicado en RHUV Nº19

Uso terapéutico de los cuentos

Columna de Neva Milicic
Psicóloga

Los cuentos tienen un enorme valor en términos de la alfabetización emocional de los niños. Por una parte, les permiten identificarse con los protagonistas de las historias, que habitualmente tienen un problema, son capaces de vencer la adversidad, buscan ayuda y encuentran alternativas para resolver en forma inteligente las dificultades. Las narrativas les prestan a los niños un lenguaje emocional que los ayuda a comprender sus propias emociones y a comunicarse con los otros, áreas que juegan un rol importante en la inteligencia emocional.

El uso terapéutico de los cuentos nace en la terapia de adultos con Milton Erickson, quien empleaba mucho con sus pacientes las metáforas y los relatos breves. Son una estrategia que utiliza el hemisferio derecho. Muchos psicólogos los usan con frecuencia como elemento de diagnóstico, pidiéndoles a los propios niños que construyan una historia, en el entendido de que siempre hay algo proyectivo en esa creación. Se les ayuda a ir armando una narrativa en que estén explícitos los sentimientos, las acciones y los finales.

También en la terapia se suelen leer cuentos que permitan al niño abrir el mundo de sus emociones. Por ejemplo, si se recurre al libro El pájaro del alma (FCE), se les puede pedir que dibujen una cómoda con cajones, siguiendo la idea del libro, que plantea que todo lo que sentimos tiene su propio cajón. Después, se les invita a abrir algunas de esas gavetas y que cuenten o dibujen qué hay adentro. Así, se van develando las emociones y desarrollando un lenguaje emocional de forma lúdica.

Con los más grandes se utiliza, por ejemplo, Martín manda su rabia (Universitaria) –que busca legitimar que todos podemos tener rabia, pero que hay que aprender cómo expresarla– o Una pesadilla en mi armario (Kalandraka), que es una muy buena metáfora para el manejo de los miedos, especialmente de los sueños.

Los cuentos les dan a los niños en terapia la posibilidad de descomprimirse, de hacerse una narrativa sobre sí mismos y sobre los demás. Apenas el niño siente que se identifica con el tema del libro, se le gatillan una serie de emociones que habitualmente termina relatando. Por un lado, tienen ese elemento catártico y, por otro, la construcción del lenguaje emocional, la normalización (hay otras personas a las que les sucede lo mismo que a mí) y la visualización de distintas formas de resolver los conflictos.

En niños que pasan por situaciones complicadas, como la muerte de un familiar o algún episodio de abuso, los libros también pueden resultar terapéuticos o reparadores. Es difícil poner los límites sobre cuándo y cómo enfrentarlos a esas realidades a través de la lectura, y por supuesto que ella por sí sola no es suficiente; se requiere una formación específica al respecto.

En la práctica, hay que dosificar la exposición según las características de los niños. Cuando se trabaja en grupo no se sabe cuán vulnerables pueden estar esos niños y si en alguno de ellos ese cuento puede tocar un núcleo conflictivo que lo desorganice, especialmente si no se cuenta con los mecanismos terapéuticos que le brinden contención. Una cosa es el contexto terapéutico y otra diferente el contexto escolar, donde hay muchos temas que pueden resultar problemáticos para algunos niños. Por ejemplo, en relación a leer un cuento sobre el divorcio, si hay un niño que se encuentra muy afectado, es preferible no hacerlo en un contexto grupal sino individual. La idea no es generar conflicto. A veces, por ayudar a unos se crea un sufrimiento innecesario en otros.

No hay dos libros iguales

Columna de Barbara Fiore y Francisco Delgado
Barbara Fiore Editora

Barbara Fiore Editora nace de nuestra pasión y amor por los libros, el arte y el diseño. Desde el salón de nuestra casa, rodeados de ordenadores, libros, juguetes y pañales, perseguimos nuestro sueño.

No fue casualidad la elección del primer título: El taller de las mariposas de Gioconda Belli e ilustrado por Wolf Erlbruch. Igual que a Odaer, su protagonista, nos ilusionaba “crear algo bello” e hicimos nuestro su lema: “… los sueños se hacen realidad. El secreto está en no cansarse nunca de soñar”.

Los primeros años fueron difíciles; éramos una pequeña y desconocida editorial alejada de los grandes centros. Nuestra apuesta se fue definiendo con las sucesivas publicaciones, El árbol rojo, La cosa perdida y El Tirano. Nuestro objetivo no ha cambiado desde entonces: acercar autores e ilustradores internacionales, mayoritariamente desconocidos o poco conocidos, a nuestra lengua común, con ediciones esmeradas.

Shaun Tan, Jimmy Liao, Suzy Lee, Wolf Erlbruch y Carll Cneut, por citar solo algunos, se han convertido en nuestros ilustradores de cabecera. Gracias a ellos hemos ido formando un catálogo de libros ilustrados para todas las edades que comparten una sensibilidad especial, aportando una visión personal y valiente alejada de las tendencias comerciales del mundo de la edición de los libros ilustrados. Un catálogo lleno de imágenes pictóricas, enigmáticas, alegóricas, surrealistas, aterradoras a veces. Autores que han contribuido a la evolución del libro ilustrado, tanto por la maestría técnica como por la delicadeza y sensibilidad con la que han tratado temas como la muerte, la depresión, la emigración o el amor; temáticas que, hasta ahora, no se consideraban adecuadas para niños.

Títulos como Emigrantes, La ola o El pato y la muerte, se han convertido en imprescindibles en las bibliotecas de los amantes de la narrativa ilustrada.

Aunque la mayor parte de nuestro fondo lo constituyen autores extranjeros, en los últimos años hemos desarrollado proyectos propios con autores hispanos. Destacamos Casualidad de Pablo Amargo y Pepe Monteserín, Alas y olas de Pablo Auladell y Pablo Albo, La feria abandonada, también de Auladell, Rafa Burgos y Julián López Medina, y Tropecista de Elena Odriozola y Jorge Gonzalvo.

Seguimos investigando el mundo de la ilustración, rastreando catálogos, blogs, revistas y ferias en busca de nuevos autores. Entre nuestras últimas apuestas se encuentran Øyvind Torseter (a nuestro entender, el ilustrador noruego más imaginativo), Noh In-kyung, Ji Hyeon Lee, Ben Newman, Tom Clohosy Cole, Golden Cosmos y Daniel Dolz, Akihiro Nishino, Yoshitomo Nara, It’s Raining Elephants. Pido disculpas a todos aquellos que se me quedan en el tintero por falta de espacio.

Además de considerar el contenido como un valor esencial, cada libro es para nosotros un objeto de arte; cuidamos con esmero cada edición: el papel, la encuadernación, la tipografía, las tintas y el formato. No hay dos libros iguales.