Categoría: SNBP-DIBAM

Más de 10 mil títulos al alcance de la mano

A partir de 2016 leer ya no es lo mismo. La Biblioteca Pública Digital dispone de más de 10.000 títulos asequibles las 24 horas del día, los 7 días. Un servicio gratuito de préstamo de libros digitales y audiolibros dirigido a todos los chilenos.

Desde SNBP

Aunque existía desde octubre de 2013 y estaba disponible al público vía web, la explosión definitiva de la Biblioteca Pública Digital (BP Digital) se desató recién este año, cuando el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la Dibam –con el auspicio de la empresa Entel- implementó una aplicación disponible para dispositivos con sistemas operativos iOS y Android.
Ahora es posible acceder a un catálogo de más de 10.000 títulos a través del celular y tablet de manera gratuita, las 24 horas del día, 7 días a la semana, tanto para chilenos residentes en nuestro país como para los que viven en el extranjero.
La respuesta del público ha superado cualquier expectativa. A sólo dos meses desde la puesta en marcha de la aplicación los usuarios se habían incrementado en casi el doble, de 10.368 a 24.406, mientras que los préstamos al día crecían de 44 a 410 y el promedio de visitas diarias, de 319 a 3.080.
Una iniciativa inédita en Latinoamérica que demuestra que sí existe interés por la lectura, siempre y cuando se facilite su acceso a la población a través de las herramientas adecuadas.
¿Y qué tipo de libros se pueden encontrar? La oferta es variada. Desde Michel Houellebecq hasta Pepo, con su popular revista Condorito, pasando por Paul Auster, Isabel Allende y Gabriel García Márquez. Incluso títulos que demandan los lectores más jóvenes como algunos de Percy Jackson, de Rick Riordan.
Hay libros y audiolibros de 233 editoriales, entre ellas las gigantes Penguin Random House, Planeta, Anagrama y Salamandra, además de una completa colección de autores chilenos reunidos en 45 casas editoriales locales, gran parte de ellas independientes.
Utilizarla es muy fácil. El acceso a la BPDigital es intuitivo y facilita su uso a niños y adultos. Dentro de sus características, permite ampliar tamaño de la fuente, devolver anticipadamente un préstamo, sincronizar la cuenta de BPDigital con el teléfono móvil, leer en streaming, descargar libros en formato digital (e-pub, PDF, mp3, mp4, etc.).

¿Cómo usar la biblioteca digital?
Para descargar la aplicación sólo es necesario registrarse como usuario en www.bpdigital.cl, con el número de RUT. Una vez recibida la clave de acceso, los usuarios podrán realizar préstamos, leer en línea o descargar hasta cuatro libros simultáneamente en su dispositivo, por hasta 14 días, con la posibilidad de renovar por siete días más. Y en cuanto el libro sea descargado, ya no es necesaria la conexión a Internet.
Para devolver un libro descargado, sólo se debe presionar su ícono y seleccionar la opción “Devolver préstamo”. Y si no es devuelto ni renovado, al pasar 14 días, se devolverá de forma automática, sin generar ninguna multa por atraso.

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Abrir la conversación forma lectores y ciudadanos

La educación vive un momento histórico. La reforma educacional pone a las escuelas en el centro del cambio social, basado en superar las profundas desigualdades. Se debe promover un aprendizaje íntegro con una concepción inclusiva, que acoja a todos.

por Mónica Bombal, desde Plan de la lectura.

La lectura cumple un lugar protagónico de esta reforma a través del Plan Nacional de la Lectura. No sólo al implementar programas que garanticen la presencia de más y mejores libros sino también velando por la creación de espacios liderados por mediadores comprometidos con la inclusión.
Elaborar criterios de selección de lecturas que aborden el tema de la inclusión tiene sus riesgos. Por un lado se debe velar y asegurar una diversidad de formatos: audiocuentos, traducciones desde y hacia las lenguas de pueblos originarios o lenguaje de señas, libros con macrotipos y textos de “lectura accesible”, etc.

Textos que valoran la diversidad
Pero sin duda, la mayor complejidad radica en los contenidos de estos textos. Cuando los comités de selección o grupos que definen listas de lecturas incluyen dentro de sus criterios “libros que promuevan y fomenten la buena convivencia, el reconocimiento de la diversidad cultural, el respeto…”, se abre la puerta a textos repletos de moralinas, carentes de sutileza o que presentan de forma forzada los temas de inclusión. Estos textos difícilmente posibilitan reflexiones interesantes acerca del otro. Sugerimos entonces que se prefieran obras que no atenten contra el respeto y la diversidad cultural, social, orientación sexual, género, religiones, características físicas, nivel socioeconómico, origen étnico, necesidades educativas especiales, pertenencia a culturas originarias u otras subculturas de carácter local. Apreciar textos y estéticas que valoricen estas diversidades, así como evitar promocionar obras que propongan la violencia como sistema de vida o respuesta en la búsqueda de soluciones; obras que busquen adoctrinar o que no dejen abierta ninguna salida o esperanza son criterios que permitirán construir colecciones inclusivas.
Hoy las escuelas públicas cuentan con bibliotecas de aula desde prekínder hasta segundo básico, gestionadas por el Mineduc. Títulos como Eloísa y los bichos, de Jairo Buitrago (Editorial Babel); De aquí y de allá, de Maya Hanisch (Amanuta); El libro negro de los colores, de Manena Cottin (Tecolote); Escucha mis manos, de Alvarito Cuevas (Tecolote); ¡Vamos a ver a papá!, de Lawrence Schimel (Ekaré); Catalina, el oso y Pedro, de Christiane Pieper (Kalandraka); Cuentos indígenas (Amanuta); ¿Quién es Juan?, de María José Ferrada (Planeta); Nawel, el hijo de los animales/pu kulliñ ñi yall, de Sofía Guerrero (Planeta Sostenible) y Mundo cruel (Wonder Ponder), están expuestos para uso diario y manipulación directa de los niños.
Sin embargo, la discriminación arbitraria no se vence únicamente comprando libros con temas que aborden estos asuntos de forma pertinente, sino que la conversación sobre los libros es el factor más determinante en la formación de lectores. Si queremos formar lectores sensibles, solidarios, informados, reflexivos, críticos, creativos y participativos debemos abrir conversaciones desinhibidas, complejas y respetuosas.