Categoría: Reportajes

Leer Sin Palabras

Llegaron, hace un tiempo, y lo hicieron para quedarse. Los libros que no contienen ni una sola palabra se han convertido en un inmenso desafío para ilustradores, que son al mismo tiempo sus autores, lectores y mediadores. Cada vez son más las formas con las que queremos comunicar y qué mejor que hacerlo a través de un libro.

Al pensar en libros, nuestra mente, inevitablemente, traza una imagen de un cubo que, al abrirlo, se despliega y divide en muchísimas capas muy finas, cada una de estas dueña de un gran tesoro: palabras.

Hace algunos años hubiera sido un disparate pensar en un libro en el que su principal recurso, las palabras, por supuesto, no existieran. Como la innovación y el movimiento en nuestro mundo son ilimitados, llegó un punto en el que el paradigma cambió y aceptamos que los mensajes de algunos libros podían no estar contenidos en un conjunto de letras, frases y oraciones, sino que éste estuviera en el trazado, colores y formas.
Pueden gustarnos o no este tipo de libros, podemos o no considerarlos libros, pero no podemos negar que han ocupado un espacio clave en las artes narrativas , y que son una herramienta cuyo principal valor son las ilimitadas lecturas que se les puede dar, o al menos en esto coinciden varios estudiosos y exponentes del subgénero.
Emma Bosch es una estudiosa de este subgénero. En su tesis doctoral, Estudio del Álbum Sin Palabras describe el álbum Sin Palabras como una modalidad editorial que se vale exclusivamente de imágenes para explicar una historia. Como cualquier otro álbum la unidad de secuenciación es la página y las imágenes son esenciales.
Para empezar, un poco de historia. Las primeras obras del tipo que se vieron fueron las “Novelas en Grabados”, en los años 20, y alcanzaron su esplendor en los años 60, sobre todo en Estados Unidos y Europa.
Los primeros exponentes de las “obras en imágenes” son el belga Frans Masereel, el alemán Otto Nuckel y el norteamericano Lynd Ward. Masereel es, de hecho, el autor de las dos primeras obras publicadas que coinciden con este género: 25 Images de la Passion d`un Homme y Mon Livre d`Heures. Otros estudiosos, destacan la publicación de algunos de los álbumes de Maurice Sendak, Where the Wild Things Are y Hector Protector como obras que ayudaron a formar las bases de los Sin Palabras que conocemos hoy.


Libro Trapo y Rata, Magdalena Armstrong.

Las “obras en imágenes” nacen en respuesta a la influencia que estaba teniendo en ese minuto el grabado en madera en Alemania, el cine mudo y el asentamiento del cómics como catalizador de críticas sociales y políticas. Pero éstas son sólo influencias, ya que el desarrollo del género viene después, y se independiza.
Emma Bosch, en su tesis doctoral del año 2015, clasifica cinco modalidades de libros sin palabras agrupados en dos grandes categorías: libros narrativos y no narrativos. Entre los libros que cuentan una historia, podemos distinguir tres tipos: álbumes, cómics y flipbooks o foliocopios (libros con imágenes en secuencia que cambian de una página a otra). Y en el grupo de los no narrativos, encontramos dos tipos: imaginarios o catálogos de imágenes y libros-juego. Se trata de una clasificación teórica porque hay muchas obras a las que es difícil poner una sola etiqueta.
De hecho, una de las cosas que más le llamó la atención al comenzar a estudiar los libros Sin Palabras fue la cantidad que existían y de índole tan diversa.
Emma Bosch es también quién se niega a llamar a estos libros silentes, como muchas veces se hace. Sostiene que si bien hay narraciones “silenciosas”, porque los protagonistas no hablan, también las hay con personajes que han sido “silenciados”, con caracteres que se comunican con imágenes (imagoparlantes), y con personajes que hablan de manera “ininteligible”.
La experta Ana G. Lartitegui, por su parte, se introdujo en este mundo alrededor del año 2009, movida por lo poco que se había estudiado con respecto al tema, “todo lo relativo a la imagen estaba por indagarse, habían estudios pero no con respecto a la imagen en relación al álbum”. Así, decidió replantear su trabajo desde un punto de vista reflexivo, y entender su labor como ilustradora dentro de lo que es un álbum.

“La imagen sujeta menos que la palabra y en estos libros es la encargada de transmitir el mensaje.”

Es absurdo comparar un Sin Palabras con un libro tradicional. Cada uno tiene una función, y es distinta. Si un autor decide prescindir de las palabras en su obra es porque busca que el lector complete el mensaje. En la lectura de libros Sin Palabras se requiere de un esfuerzo creativo que podría considerarse más amplio que el que se realiza en una lectura tradicional. La palabra ancla, sujeta un posible detonador; la ilustración muestra la imagen de un momento y las lecturas de ésta son infinitas. Al no tener palabras, el mensaje que se quiere entregar será siempre más escurridizo, menos acotado. La imagen sujeta menos que la palabra y en estos libros es la encargada de transmitir el mensaje.
Emma Bosch sostiene que los Sin Palabras evidencian el carácter expresivo, comunicativo y narrativo de las imágenes; promueven el conocimiento del lenguaje visual y de las imágenes secuenciales y amplían el espectro de posibles maneras de ver, jugar y narrar, “creo que en un mundo en el que lo visual tiene tanta presencia, aprender el funcionamiento de este lenguaje, disfrutando con estas obras es uno de los valores principales de los libros que no tienen palabras”.


Libro Cinema Panopticum, Thomas Ott.

Autor y lector
Al recibir una obra Sin Palabras el lector juega con su capacidad intelectual para desgranar todo lo que está ahí preparado para él. Este tipo de libros apelan a la imaginación y la creatividad; son juguetones.
Ana G. Lartitegui anima a todos a probar su lectura. “Hay para todos los gustos, y edades. Puedes leer Cinema Panopticum, de Thomas Ott. Una novela negra, oscura, ideal para jóvenes y adultos, o puedes jugar con libros que son totalmente libres, lúdicos, y que por supuesto, se acercan más a los niños. Recomiendo Chiffres en tete de la francesa Anne Bertier”.
Magdalena Armstrong es ilustradora, chilena, y se ha dedicado de lleno a los Sin Palabras. Su fascinación por Quino la inspiró a entregar mensajes a través del dibujo, “era muy floja para leer y los chistes que más me gustaban eran, precisamente, los que no había que leer. Leía libros en los que sólo veía monos, e interpretaba. En algún momento, más grande, leí los textos y me di cuenta que siempre me había imaginado cosas nada que ver”. Su primer libro fue Trapo y Rata, que ganó el premio A la Orilla del Viento. Esto el 2010 y desde ahí no ha parado; posterior a eso, vinieron Quién Fue y Caballito Blanco, lo que la ha convertido en la principal exponente de Sin Palabras del país. El desafío es lograr que las imágenes hablen por sí mismas. En una imagen todo se lee, nada es al azar. Hay cosas decorativas, pero es lo mínimo, está todo pensado. El motor que ha movido los temas que escoge Magdalena es la naturaleza y su cuidado, “la estupidez humana me motiva a querer dar mensajes, me encantaría volver a la esencia de la naturaleza humana. Con mis libros busco dar mensajes importantes a través de la ternura, pero con mensajes crudos, ese es mi lenguaje”. En su ilustración en particular, el énfasis está en las expresiones, con lo que busca interpelar con la emoción, probablemente relacionado a su formación de actriz, “actúo a través de esos monos. No me gustan las ilustraciones decorativas”.


Libro Chiffres en Tète, Anne Bertier.

Para Ana G. Lartitegui es más difícil desarrollar un libro Sin Palabras, ya que hay que tener el guión muchas veces en la cabeza, hay que esforzarse porque en el discurso visual nada quede al azar, o si queda algo, sea porque así lo quiere el autor.
La ilustradora comenta que un agente se comprometió a mover su libro Trapo y Rata en la Feria de Bolonia. Magdalena le preguntó cómo le había ido y ella le respondió que no había tenido éxito, que estos libros están fuera del mercado. Eso fue el año 2015.
“La gente no se da el tiempo. Estos libros son a prueba de gente apurada. Los que no observan, no ven, los que andan apurados no los valoran. Por eso no venden en el mercado, porque el mercado es para gente apurada.”

“La gente no se da el tiempo. Estos libros son a prueba de gente apurada. Los que no observan, no ven, los que andan apurados no los valoran. Por eso no venden en el mercado, porque el mercado es para gente apurada.” Magdalena Armstrong

En estos libros, la interpretación del lector puede ser más abierta que en los tradicionales y quizás por esto dentro de otros motivos, los relacionamos a los niños.
Aunque parezca sencillo, no cualquiera es un candidato ideal a leer Sin Palabras. Se necesita estar al tanto de las convenciones de la comunicación visual y de las artes, tener ciertos parámetros. Se requiere de una mínima alfabetización visual. No nacemos con esas concepciones mínimas, como nos cuenta Ana.
Magdalena piensa en los papás más que en los niños cada vez que desarrolla una obra, “para mí, ellos son los más preocupantes. Los monos pueden ser para niños, pero los mensajes quiero que calen más a los papás que a los niños. Ellos son los que hacen y deshacen”.


Libro Antes Después, Anne Margot Ramstein y Matthias Aregui.

¿Mediación?
Este es el punto clave en la lectura de esta clase de libros. Al entender el proceso creativo y conocer el perfil de quiénes serían los lectores idóneos, no podemos dejar de pensar en el rol de un mediador y cómo éste pudiera convertirse en personaje clave en la lectura de libros Sin Palabras.
No va a ser lo mismo interpretar y leer las imágenes con toda la libertad que esto conlleva, dentro de los estereotipos y limitaciones de nuestra propia mente, que acercarnos a este tipo de lecturas con la ayuda de un mediador.
“En cualquier manifestación comunicativa, el mediador se hace necesario cuando el lector no tiene las herramientas suficientes para descifrar el mensaje. Con lectores expertos, en principio, no debería ser necesaria la presencia de un mediador para leer libros Sin Palabras, sostiene Emma Bosch, “la lectura es mucho más rica y se disfruta mucho más si se comparte con un co-lector. De hecho, en las experiencias de lectura autónoma que he presenciado en las aulas, se vuelve imprescindible compartir con los compañeros el acto de descifrar los signos visuales”. El mediador debería ser un facilitador de la lectura, un guía, un acompañante. Eso quiere decir que no tendría que dar soluciones, sólo dar las mínimas pistas para que el lector pueda descifrar las imágenes.
Para Ana la figura del mediador es fundamental, y no es tarea fácil. “No puedes matar la propia interpretación del lector, pero si desafiarlo y provocar su curiosidad. Hay que saber entrar a ese juego, por dónde vas a interesar al lector que quieres llegar”.
Magdalena coincide en que el mediador juega un papel muy importante, “los niños gozan los libros porque tienen mucho que descubrir en las imágenes, pero está la trampa de que yo se los estoy contando. No sé si se concentrarían de la misma forma solos con el libro”.

Sea como sea, estamos siendo testigos de la inclusión de este subgénero dentro de la narrativa; una no convencional en donde hay que dejar volar la imaginación.
La invitación es a conocer estos libros e incorporarlos en nuestras lecturas.

 

¿Qué pasa en la Feria de Bolonia?

Uno de los principales encuentros de Literatura Infantil y Juvenil del mundo se llevó a cabo en medio de la primavera italiana. A Bolonia llegaron miles de personas para comprar y vender derechos de libros, mostrar sus ilustraciones o simplemente enterarse de qué es lo que está pasando en el mundo de los libros infantiles; un mundo que toma, cada día, más fuerza. Chile no se queda atrás.


Fotografías por Pablo Álvarez

Cuando pensamos en la Feria de Bolonia no podemos evitar imaginar un lugar enorme repleto de amantes de los libros, ilustraciones, lo mágico y lo onírico. Cientos de stands y filas interminables de ilustradores con sus portafolios esperando ser captados por un agente editorial que enganche con su trabajo.
Con el paso del tiempo, esta imagen ha dejado de ser una simple fantasía y hemos sido testigos de cómo nuestro país se ha acercado cada vez más a este evento, que reúne lo más selecto del mundo de la Literatura Infantil y Juvenil.

Chile en la feria
Desde hace ya bastantes años que el mundo del libro en Chile está cambiando. Últimamente, apoyado también, por la Política Nacional de la Lectura y el Libro, que ha traído consigo una serie de medidas en torno a la lectura y su promoción. La participación de Chile en la Feria de Bolonia, es una muestra de esto. Por tercer año consecutivo, nuestro país contó con un stand propio. En esta última edición, éste aumentó en metros cuadrados, y en contenido editorial. Todo gracias a la gestión conjunta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, a través del Consejo Nacional del Libro y Pro Chile, además de los gremios de editores y representantes de los autores e ilustradores nacionales
Los principales cambios en la participación de Chile en los últimos tres años han sido las fuentes de financiamiento disponibles y la coordinación con los interesados, y sus agendas de actividades. Esto según Paula Larraín, Secretaria Ejecutiva del Consejo del Libro, quien ha liderado la comitiva chilena y ha sido parte de este proceso de evolución. “Este año nuestra mayor sorpresa fue el tamaño de la delegación de Chile en la feria. Contamos con casi 50 asistentes, entre editores, agentes, libreros e ilustradores. Desde el Consejo del Libro se realizó una apuesta por fomentar la participación en esta feria, pues es la principal vitrina para este sector a nivel mundial”. Tomando esto en cuenta, el aumento de integrantes de la comitiva refleja el creciente interés en la LIJ y su desarrollo en nuestro país y en el mundo.
El interés ha crecido también de parte de editoriales como Amanuta, que en oportunidades anteriores había ido a Bolonia independientemente y este año, por primera vez, decidió formar parte del stand de Chile. “Nos interesaba hacer país. Además que estando ahí, uno potencia las actividades y la exportación del libro chileno, y así finalmente todos salimos beneficiados”. Esto según Ana María Pavez, una de las socias de la editorial que va a Bolonia por sexto año consecutivo y ha sido testigo de las transformaciones que ha sufrido la feria. El principal cambio se ha visto reflejado en el foco de la feria, que hace algunos años era en la ilustración. Hoy, asegura Ana María, el quehacer principal de Bolonia es la compra y venta de derechos, y el mayor tiempo de trabajo es destinado a este propósito. “Es mucho más fácil comprar que vender derechos, por lo tanto, la idea es que tú lleves a la gente a tu stand”. Por esto, es fundamental trabajar en la implementación de un stand con altas normas de calidad, en el que se puedan llevar a cabo las negociaciones de la manera más expedita posible. El Consejo del Libro se ha preocupado de esto y Chile pasó de compartir el espacio con otros países de América Latina en 2015, hasta el stand propio de 32m2 de este año, compuesto por paneles en los que se exhibieron los trabajos de las editoriales participantes y mesas para que éstas pudieran llevar a cabo sus reuniones y cerrar tratos, o al menos verse las caras antes de cerrar negocios.

“Desde el Consejo del Libro se realizó una apuesta por fomentar la participación en esta feria, pues es la principal vitrina para este sector a nivel mundial”

Panorama Actual
Si bien la mayoría de la comitiva que viajó a la feria coincide en que es un espacio de negocios, el hecho de acercarse y ver qué es lo que se está haciendo en otras partes es siempre provechoso. La experiencia de la editorial Amanuta les ha demostrado que hay ciertos temas que en Chile se venden muy bien, pero que sin embargo en Bolonia no encuentran un espacio. “Hacemos un catálogo especial para fuera del país” dice Ana María. Por eso es importante equilibrar el catálogo, “un libro con temática chilena lo vendemos bien acá, pero no le va bien afuera. Lo mismo pasa con los temas americanos. No les va bien, no en Bolonia al menos”. Por el contrario, los temas universales son siempre llamativos en este encuentro. Como cuenta Ana María, los cuentos clásicos se venden muy bien afuera. De hecho, la adaptación de cuentos clásicos como La Caperucita Roja escritos por Gabriela Mistral que desarrollaron en Amanuta ha tenido éxito cuando ha salido afuera. No pasa lo mismo si lanzan un libro de poemas, independiente de que sean escritos por un Nobel. “Es bueno ir y ver lo que los demás están haciendo, para al menos saber qué es lo que ya no debes hacer, porque en esta industria no puedes copiar”. En esa línea, muchos destacan el trabajo que están realizando los polacos con su desarrollo de las ideas y del diseño, además de la tipografía y que pudo apreciarse en Bolonia.
El objetivo principal del Consejo de Libro en la feria fue la internacionalización de la industria editorial, fuese esto a través de la coordinación de actividades o a través de fondos que permitieran la participación en instancias internacionales. En el caso de Bolonia estaba el interés de establecer la presencia de Chile como un referente en América Latina. Si bien, este es un objetivo a largo plazo, la meta se ve próspera, “este año hemos sido una de las participaciones más destacadas de la región por el rápido crecimiento y la diversidad tanto de ilustradores como de propuestas editoriales”. Ana María Pavez coincide con esto, destacando que hoy hay preocupación porque el libro chileno salga al extranjero y porque ilustradores y escritores nacionales se den a conocer afuera.
Y si Bolonia es una instancia pensada para profesionales del libro, deben ser ellos quienes distingan las nuevas propuestas, las más atractivas e interesantes. Paula Larraín destaca el interés generalizado que se ha visto en nuestros ilustradores, y también en quienes esperan mostrar su material en esta parte del mundo. Para el futuro, y considerando el éxito de esta participación y el gran interés demostrado por el sector, el trabajo irá enfocado en continuar creciendo, tanto en la presencia de la delegación como en la cantidad de actividades donde pueda promoverse a la ilustración y la industria editorial chilena.

Los premiados
El interés en nuestro país se vio reforzado con las menciones honrosas y los premios obtenidos. Sara Bertrán, escritora premiada por su libro La Mujer de la Guarda fue por primera vez a la feria y rescata el valor de estar ahí, poder reunirse con editores y formar una red de contactos, “estas ferias sirven para darse a conocer, que no está mal. Vender un libro es sumamente difícil. Fue muy bueno para mi carrera ir a Bolonia, los proyectos que estaban caminando los concreté en Bolonia los cerré y puse fechas”.
El premio New Horizons lo recibió en conjunto con la ilustradora también chilena, Alejandra Acosta. La emoción de Sara fue máxima cuando la presidenta del jurado le dio las gracias por el relato, “es más normal en concursos como este premiar un libro álbum. En general es más fácil que gane un libro lindo, más que uno con mucho texto. Quedé feliz porque significó una retribución a mi trabajo”.
Llama la atención que La Mujer de la Guarda, de la editorial colombiana Babel en manos de María Osorio, quién además ganó el destacado premio BOP (Bolonia Prize) como la mejor editorial del año de libros para niños en Sur y Centroamérica, trate temas como la muerte y el abandono, que pueden pensarse como tristes considerando que estamos hablando de literatura infantil. Lo mismo pasa con otro de los premiados El Camino de Marwán, de editorial Amanuta, en el que se aborda el tema de los refugiados. Pensamos que la literatura infantil quiere encantar a través de sensaciones positivas, fantasías y colores, pero al ver las temáticas que hoy se están tratando nos damos cuenta de que no se pueden dejar de lado las emociones negativas. Así lo demuestran, al menos, estos reconocimientos a libros chilenos, ambos premiados en la categoría New Horizons. Los niños también vivencian a la soledad, la frustración y el dolor; y la literatura infantil tiene una historia haciéndose cargo de esto; desde los cuentos de Andersen, cargados de dolor y sufrimiento, hasta las temáticas negativas de hoy como la violencia, discriminación y tantas otras.

“Pensamos que la literatura infantil quiere encantar a través de sensaciones positivas, fantasías y colores, pero al ver las temáticas que hoy se están tratando nos damos cuenta de que no se pueden dejar de lado las emociones negativas”

Las letras de María José Ferrada no se quedaron atrás en este encuentro y obtuvo una mención honrosa en la categoría Ficción por Un jardín, de editorial A Buen Paso. Un libro audaz por su formato haiku.
La sensación que queda después de Bolonia es que estamos dando los pasos correctos.

La naturaleza a través de un libro informativo

El ser humano se ha impuesto el gran desafío de aprender sobre el entorno en el que vive. La ciencia le ha ayudado desde siempre.
Pero verter la ciencia en un libro de manera entretenida, motivadora y con información rigurosa es otro arte que busca promover la formación de individuos curiosos, críticos y reflexivos. A continuación, les contamos una experiencia de cómo un libro informativo puede lograr este objetivo.

Por Carolina Torrealba, bióloga y directora de la editorial Ciencia & Vida

Libro-informativo-libroIlustración de Loreto Salinas

La ciencia es una manera de pensar que descansa sobre preguntas metódicas, diálogo y consenso. Es una búsqueda sinfín y uno de los más potentes desafíos que como humanidad tenemos: comprender nuestro entorno y a nosotros mismos. Pero el pensamiento crítico que la ciencia ejercita no es solo materia de laboratorios, es también una poderosa herramienta de equidad en un mundo en el que el conocimiento y el diálogo son fundamentales para construir una democracia sana y robusta. Es por ello que la cultura científica tiene un papel fundamental en la sociedad -desde la primera infancia- al promover la formación de ciudadanos más curiosos, soñadores e inquisitivos.
Sin embargo, y a pesar de ello, como sociedad no nos hemos hecho cargo de esta responsabilidad, y el mundo editorial no está ajeno a esta deuda. Los libros de no ficción escasean en las estanterías locales y, más aún, los que abordan temáticas científicas; y si acotamos la búsqueda de títulos científicos en el ámbito infantil y juvenil, el escenario pasa a ser semidesértico.
elemento-4
No es de extrañar entonces, que la noción popular de la ciencia es de una disciplina lejana, representada por seres completamente desvinculados de las preocupaciones y sentimientos de la comunidad y que se ocupa de temas ajenos a los intereses de la población común. Basta recordar al doctor Van der Dunkel en el entrañable libro El Hombre Luna, de Tomi Ungerer, aquel científico encerrado en un castillo en medio de un bosque deshabitado, que dedicó su vida a construir una nave para llegar a la luna. Quizás porque nos quedamos con esa serie de referentes que plagaron la literatura, el cine y la televisión que se explica el temor que los chilenos sentimos frente a la ciencia, según constató la encuesta de percepción ciudadana de la ciencia, recientemente realizada por Conicyt.
elemento-8
Acercar la ciencia a los niños
Sin embargo, lejos de decepcionarnos, la experiencia cotidiana nos anima a actuar, puesto que encantar a jóvenes y niños con la ciencia es siempre terreno fértil. Más aún, el entrenamiento para convertirse en científico profesional pasa, en parte, por recuperar algo de nuestra infancia; el motor de la investigación es la curiosidad y el asombro, los mismos que gobiernan la infancia y la juventud, y que a veces adormecemos en la universidad y en la vida profesional. Esa capacidad de admirarse con la naturaleza y dialogar con ella, esa que nos mueve a desafiar la lógica e intentar aprehender aquello que nos turbó.
Para niños y jóvenes, la separación entre ciencia y naturaleza es artificiosa: la experiencia de la naturaleza va de la mano de la exploración, análisis comparados, experimentación y la cadena de nuevas preguntas que nacen de una posible respuesta. Pongamos a un niño a pasear por el litoral: observan, analizan, buscan, comparan, tocan, ordenan, cuestionan y vuelven al acecho.
elemento-1
Creando personas curiosas y reflexivas
En Ciencia & Vida –editorial al alero de la fundación científica del mismo nombre- nuestro objetivo es contribuir a fortalecer el rol de la ciencia en la sociedad, del patrimonio natural e intelectual del país en materias científicas. Y para lograrlo, registramos el patrimonio científico y lo entregamos a la sociedad vinculado con el imaginario cultural de Chile. No queremos entregar conocimientos, queremos estimular la formación de individuos curiosos y reflexivos, ciudadanos que piensen de manera autónoma, que observen, critiquen, debatan. Que aprecien la generación de conocimiento en la sociedad; su valor cultural, económico y social.
El sabelotodo quedó obsoleto. Hoy en día el verdadero valor de cualquier formación no está solo en los conocimientos; la entrega lineal de éstos es casi absurda en esta era en la que la información está a un clic de distancia. Hoy el desafío es filtrar la información, reunirla, enlazarla, cuestionarla. Fuimos educados con paradigmas que no se corresponden al mundo que nos ha tocado vivir, o sea, para un mundo mucho más estático que el actual. Es esa educación –formal e informal- que debemos cambiar con urgencia.
elemento-7
Un experimento inigualable
Bajo ese paraguas conceptual nació, por ejemplo, Entremareas (Editorial Ciencia & Vida, 2015), con la idea de mostrar un ecosistema patrimonial chileno, vincularlo con nuestra cultura y con el conocimiento generado en Chile. La estrategia utilizada para todos los proyectos en los que nos embarcamos, es siempre interdisciplinar y Entremareas fue una linda muestra de ello. La idea original e ilustraciones vinieron de la mano de la diseñadora y acuarelista María José Carmona, los textos de la pluma del poeta Floridor Pérez, la edición científica del ecólogo y Premio Nacional de Ciencias, Juan Carlos Castilla. Asimismo, la interdisciplinariedad se tomó también la dirección editorial al coeditar
el libro junto a Daniela Correa, directora cultural de la Biblioteca Nacional.
El trabajo editorial fue entonces un experimento en sí, cuyo norte fue proveer el espacio en el cual este grupo de notables personajes pudiera encontrarse, conversar y crear, y cuyo objetivo era lograr plasmar el asombro que este equipo desbordaba.
elemento-5
El formato resultante del proceso de edición es consecuente con las ideas inicialmente planteadas y, por lo mismo, el libro no busca entregar información, sino despertar curiosidad, motivar a la búsqueda de la información y generar asombro. Por ello, se eliminó el contenido educativo que alguna vez se proyectó, se creó un reverso pintable, limpio y que diera espacio a la imaginación. Adicionalmente se desarrolló una plataforma digital complementaria (www.entremareas. cl) que proporciona información adicional como punto de partida de la búsqueda: se incorporaron materiales descargables, fichas de las especies y guías educativas para su uso en bibliotecas y salas de clases. Además, la plataforma recibe a sus visitantes con un video de animación tipo booktrailer con la cueca larga, zapateada por los animales ilustrados en el libro y cantada por el músico Nikolás Botinelli.
Así, el resultado de aquel proceso editorial experimental fue un proyecto que involucra un libro-escenario, muy maleable, que se pliega y despliega como un acordeón, que no sólo se lee, sino que también se canta, se baila y se pinta. Y que tiene su versión digital, animándonos a ahondar en el tema o simplemente a visitar a nuestros animales en movimiento, intentando también ofrecer ayuda a los bibliotecarios, profesores y otros mediadores de la lectura.
elemento-2
Aderezar con arte, música y poesía
Tenemos la convicción de que la interdisciplinariedad solo es posible en la medida que el trabajo colaborativo sea intrínseco al proceso de creación. La forma y contenidos finales de un libro informativo son el resultado de un trabajo editorial modelado por la conversación entre los autores, editores, instituciones y cualquier otra persona o entidad clave a lo largo del proceso.
Finalmente, el hecho vincular el patrimonio científico y natural con los otros modos de expresión –muy ligados a la naturaleza- como son la poesía y la ilustración, permite construir una emocionalidad particular que logra capturar al lector en aquel ecosistema que se describe. De este modo, la naturaleza actúa como un aglutinador alrededor del cual convergen la ciencia, la poesía, las acuarelas y la música, haciendo un vínculo espontáneo, evidente y que, sin embargo, nuestra cultura y educación se empeñan por segmentar. Es imposible respetar lo que no se conoce, lo que no se quiere; es necesario conocer y admirar primero. Como ciudadanos tenemos el deber moral de conocer nuestro entorno, mostrarlo a nuestros hijos y motivar en ellos el deseo de descubrirlo, quererlo y cuidarlo. Este tipo de libros son una invitación a celebrar el asombro que nos provoca la naturaleza, aquel que como sociedad encauzamos a través de la investigación científica, a través del arte, la música, la poesía… Se busca motivar a los lectores, a detenerse, observar y asombrarse. Y lo que se admira, luego se respeta y se cuida. Y, por último, entenderlo y hablar de ello con naturalidad y rigor.
elemento-6
elemento-3

Nuestra tierra de leyendas

Un hermoso recorrido por Chile de una forma muy particular. A través de mitos y leyendas inspiradas en nuestra geografía, nuestra flora y nuestra fauna, se transmiten las historias de generación en generación como narraciones orales que plasman la imagen y las creencias de nuestra cultura.

Por Manuel Peña Muñoz, escritor y especialista en literatura infantil y juvenil. www.elcaballerodelosalerces.cl

había una vezIlustración de Virginia Donoso

En tiempos de la Conquista, los españoles avanzaron hacia el sur desde Perú y llegaron al desierto nortino. Al pasar por el interior de Iquique, un español se enamoró de la hija de un cacique. La pidió en matrimonio, pero el cacique le dijo que se la entregaría a condición de que hiciera florecer el desierto. El español enamorado cavó la arena y apareció un hilillo de agua. reverdeció el valle y floreció un oasis con limoneros, mangos y papayos. Había nacido el poblado de Pica que quiere decir “una flor en la arena”, en lengua quechua.
Más al sur, los lugareños creen en el alicanto, el ave de alas doradas que sobrevuela las montañas para guiar a los mineros por los senderos andinos. Pero si el pájaro advierte que lo están siguiendo, desorienta al ambicioso hasta desbarrancarlo. solo conduce a la mina de oro al lugareño que no ambiciona riquezas, pues premia al desinteresado.

leyendas-01

El místico norte
Entre Copiapó y Coquimbo existió una joven enamorada de un minero. Un día, el apuesto joven se fue a los cerros en busca de una veta de oro, pero nunca más regresó. La joven murió de pena llorando al amado ausente. La lluvia mojó su sepulcro y al día siguiente había flores rojas sobre su tumba. Había nacido la añañuca que salpica de rojo el desierto florido…
En esta región también se realizan las pruebas de la Noche de San Juan, la noche del 23 de junio, que es cuando se puede ver el futuro debajo de una higuera. Quien se ponga bajo su follaje a medianoche, aprenderá a tocar la guitarra con toda la facilidad del mundo. En esta noche misteriosa hay que lavarse las manos y la cara con agua de vertiente, pedir tres deseos y mirar hacia la cordillera para ver cómo salen volando desde el cerro los brujos a celebrar su aquelarre.

La imaginación florece en el valle central
En una casa de barro, una vieja cuenta la historia de La flor Lililá al calor del brasero. La flor es especialmente mágica ya que sus pétalos pueden curar la ceguera del rey.
“No me toques, pastorcito, ni me dejes de tocar
Mi hermano mayor me ha muerto por la flor Lililá”

Tres hermanos han ido a buscar esta flor milagrosa custodiada por un dragón encantado, pero solo el menor de los tres regresará con ella, tras vencer al guardián de fuego.
Más allá, al interior de San Felipe, un viejecito de ojos celestes cuenta fantásticas historias de animales que hablan con voz propia: El caballito de los siete colores y Los pájaros jugaron a la chueca, son algunas de ellas. El que habla es el tío Ventura que relata sus cuentos y leyendas en una casa del valle del Aconcagua, como un Homero de nuestros campos.

Los legendarios caminos del sur
Más al sur, por los campos de San Vicente de Tagua Tagua, una mujer se untó la cara con ungüentos mágicos para salir de la casa transformada en oveja, pero cuando regresó no encontró la pomada y permaneció para siempre convertida en animal. En vendimias y cosechas, se narran los cuentos La carreta sin bueyes y El toro de los cachitos de oro. Marta Brunet se preguntó una vez: “¿Por qué la loica tiene el pecho colorado?” Y se respondió a sí misma con una hermosa narración poética en torno al avecilla que sobrevuela los campos del río Maule.
leyendas-02
El tesoro mapuche
Los mapuches crearon la serpiente Trentren Vilú. Un día, desde el océano, apareció otra, la serpiente Caicai Vilú. Encolerizada hizo subir el nivel de las aguas. Asustados, los mapuches corrieron montaña arriba. Las aguas subieron amenazando al pueblo. La serpiente Trentren Vilú los ayudó porque la montaña creció en altura. Los que no alcanzaron a subir, se transformaron en peces. En este mito de origen aparecen las serpientes del bien y del mal, y se narran secuencias en las que aparecen animales y peces.
Y es que el mapuche siente la presencia de la naturaleza y le atribuye significados mágicos. Por eso, el moscardón representa el alma de los muertos; el grito del zorro alerta un posible robo; la culebra representa las enfermedades y peligros. Este pueblo venera a los árboles, cuidándolos como un tesoro y evitando su tala. El pehuén o araucaria es un árbol que vive miles de años alimentando al pehuenche de la cordillera. El canelo es el árbol sagrado y a su sombra se celebran las reuniones de carácter mítico ritual. A su vez, esta es zona de copihues, la flor roja de los bosques sureños. Las jóvenes mapuches subían a los árboles para ver si venían sus enamorados, pero solo divisaban humo y muerte. Acongojadas bajaban de los canelos en medio de lágrimas que se convertían en copihues rojos en recuerdo de sus enamorados muertos en la batalla.

Personajes mágicos de lagos, islas y canales
En el lago Llanquihue vive un monstruo de larga cola, semejante a un dragón. Aletean misteriosas aves sobre el cráter del volcán Osorno y sobrevuelan hombres convertidos en pájaros nocturnos, disparando flechas desde la altura. La vegetación está dominada por la fantasía. Hay plantas que devoran y flores que hacen soñar.
Al cruzar el canal de Chacao, el viajero llega a Chiloé, isla mágica por excelencia, llena de supersticiones y mitos alojados entre sus gentes. Todo lo que rodea al hombre chilote tiene su explicación fantástica hasta la humilde papa que forma parte de su dieta alimenticia. Antiguamente, un cacique del pueblo huilliche deseó contemplar a sus dioses pues sabía que cuando la tierra temblaba era porque los dioses se abrazaban. Se asomó a un acantilado donde suponía que podría verlos, pero su curiosidad fue castigada porque los dioses lo hundieron en la tierra y lo transformaron en el mísero tubérculo que, por esa razón, tiene muchos ojos ciegos: para que nunca vieran lo que no se debe ver…
En esos canales, habita la Pincoya, la hermosa joven sentada sobre un tronco de oro en medio del océano. Los lugareños dicen haberla visto con el torso de mujer y las piernas unidas en forma de cola de pez. Allí vive también el Millalobo, el rey del mar, que vive bajo el agua sentado en una piedra en el fondo del océano, con un solo brazo levantado, dirigiendo las mareas y los movimientos de los peces.
leyendas-03

Los misteriosos hielos
Chiloé también es rico en predicciones agoreras. Si canta el chucao a mano derecha vendrán buenas noticias, pero si canta a mano izquierda habrá enfermedades y desgracias.
Más al sur está Magallanes donde comemos el fruto del calafate si queremos regresar. Y más allá aún, el continente blanco que nos sobrecoge por su inmensidad. Allí, en medio de la nieve, hay focas, lobos marinos y pingüinos que miran asombrados con sus trajes de etiqueta. Aquí se narran leyendas de los buques que venían a cazar ballenas en la gélida zona antártica. Algu- nos regresaron con su cargamento de barriles de aceite de cetáceo, pero otros no volvieron jamás. Fue el caso de un barco noruego que se hundió en las heladas aguas pereciendo todos sus tripulantes. En medio de las vastas soledades hay un cementerio de tumbas sin flores, consagradas a la Virgen de los Hielos que guarda los restos de estos marinos noruegos. Un epitafio reza: “Gracias por todo”.
Al pasearnos entre las tumbas cubiertas de nieve, nos sobrecoge el silencio. El viento hace rodar la imaginación… Más allá, en una caverna escondida en medio de los témpanos, se encuentra oculto el Santo Grial, el santo cáliz que contiene la sangre derramada por Cristo en la cruz desde su costado atravesado por la lanza de Longinos. Al término de la Segunda Guerra Mundial, alguien dice que un submarino alemán trajo el Santo Grial para resguardarlo en la Antártica, donde se supone que está más seguro… Quién sabe…
leyendas-04

Publicado en RHUV Nº25

Descubrir la naturaleza en la ciudad

La vida urbana también tiene su escape, su pulmón verde; tiene un espacio donde se impone la naturaleza, que se quiere dar a conocer, jugando como local. Con libreta en mano, al más puro estilo naturalista decimonónico, en esta crónica hacemos un recorrido por algunos de los más emblemáticos parques urbanos de Santiago, para aplicar la observación y la paciencia de antaño y descubrir (y describir) las numerosas especies naturales que podemos encontrar en cada uno de ellos.

Por Pablo Álvarez, editor de Ediciones Ekaré Sur

Parque Balmaceda 1
Ilustración de Felipe Muhr

“Un día, quién sabe desde dónde, llegó hasta la franja de tierra de una calle de ciudad una ráfaga de esporas, y se formaron setas. Nadie se dio cuenta excepto el trabajador Marcovaldo, que cada mañana cogía el tranvía precisamente allí. Este Marcovaldo tenía una mirada poco adaptada a la vida de la ciudad: carteles, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por más estudiados que estuvieran para llamar la atención, nunca lograba captar la suya que parecía vagar en la arena del desierto. Mientras que una hoja que se marchitaba en una rama, una pluma que se enganchaba en una teja nunca se le escapaban, no había tábano sobre el lomo de un caballo, boquete que no hiciera la carcoma en una mesa, una piel de higo aplastada en la acera que Marcovaldo no notara y no le llevara a reflexionar, descubriendo los cambios de estación, los deseos de su alma y la miseria de su existencia.”

-Ítalo Calvino, “Primavera”, Marcovaldo

strong>Atrás van quedando los días grises, fríos del invierno y, poco a poco, con timidez, veo que aparecen las primeras magnolias soulangeanas. se adelantan a la primavera con sus tonos blancos y rosáceos. Confirmé esto en el oratorio del Parque Bicentenario. ¿Por qué un espacio público, como un parque, tiene un oratorio en su centro? Fue la primera pregunta que me hice en mi excursión de domingo, cuando pretendía recorrer los parques urbanos de santiago. ¿qué quería ver? ¿Las aves de la zona central? ¿Los árboles nativos? ¿Las flores silvestres? ¿oratorios instalados en espacios públicos? Me imaginaba a Claudio gay, con su propia libreta en mano, en sus expediciones por todo Chile, entrando por selvas y bosques, subiendo grandes montañas solo por la posibilidad de ver un jilguero cordillerano. o viajando hasta las tierras australes para observar un pequeño churrete. Así que agarré mi guía Aves de Chile, de Álvaro Jaramillo, mi libreta de bolsillo y puse un cartel en la bicicleta que decía: Claudio gay es mi copiloto.
¿qué beneficios habría tenido para la ciencia si los conductores de las micros amarillas, en lugar de Jesús, hubieran llevado a Claudio gay a su lado? seguramente, los micreros de antaño habrían reconocido cientos de subespecies chilensis: el que paga y exige su boleto, el que pide que lo lleven por $100, el que sube por atrás, el que se hace el dormido, el que mira embebido por la ventana, el que se golpea contra la ventana, profundamente dormido, fatigado después del trabajo, soñando con una marraqueta y una paila de huevos.

Listo el plan de ruta
El tramo de mi expedición fue el siguiente: Par- que Bicentenario, Parque Uruguay, Parque Balmaceda, Parque Forestal, Parque de los reyes, Parque Fluvial y un pequeño desvío al sur para terminar en el Parque quinta Normal. En total, unos 13 kilómetros solo de parque urbano. Lamentablemente faltaron dos de los más emblemáticos: el Parque Metropolitano y el Parque o’Higgins. Pero Claudio gay era mi copiloto, y lo importante no era recorrer la mayor cantidad de lugares posible en poco tiempo, sino observarlos, registrarlos, habitarlos por un momento.

Empieza el recorrido en el Bicentenario
Partí en el Parque Bicentenario (para ir en baja- dita, dirán algunos), proyectado por el arquitecto teodoro Fernández. Me sorprendí con su pequeño zoológico, tan civilizado, tan fino: unos Phoenicopterus chilensis (flamenco chileno) daban espectáculo a todos aquellos que los sobrealimentaban. Cisnes de cuello negro, patos que aún no he logrado dilucidar a qué subespecie pertenecen, quizás alguna tagua escondida entre los juncos. Me impresionó la belleza del Agelasticus thilius thilius (trile), muy sociable, con esas alas que adivinan un amarillo intenso al momento de emprender su elegante vuelo, en el caso del macho. Me detuve un momento a mirar a los perros en cautiverio: finas razas que jugaban, con educación, dentro de una jaula, supervisados por sus amos, pequeñas extensiones de sus vidas; algunos llevaban ropas ridículas; otros, los más estrafalarios peinados. En el parque todo está normado, sectorizado, formalizado. Hay un espacio para que los humanos adultos se recreen; otro, para que los humanos en desarrollo lo hagan; un tercero para que los humanos con revoluciones hormonales las sigan reprimiendo y, por último, un sitio también para que las extensiones de los humanos se diviertan con otros de su especie.
seguí mi camino, luego de recorrer casi el kilómetro y medio de longitud del parque. Hay una interesante ciclovía bolivariana que une el oriente con el poniente, el mundo de los ricos con el de los pobres. ¿qué ciclista se aventuraría a recorrer entera esta ruta de unidad social? El camino lleva por el Parque Uruguay, donde se pueden ver las transformaciones del río Mapocho, cambian sus escenarios, las paredes frontales, las imágenes que lo adornan. Ahora veo menos pájaros y más humanos circulando por los bordes del parque, mirando el río, su fluir constante. El Parque de las Esculturas, en la otra orilla, alberga abigarra- das formas y abigarrados amantes que retozan sobre el pasto. Veo, a la distancia, el Puente del Arzobispo y me quedo como suspendido entre la imagen del puente y la furia del río que baja sin descanso. Por un lado el río; del otro, el monumento a rodó, de tótila Albert: me quedaría ahí eternamente. Pero tengo una misión y debo seguir mi ruta descendente. Pedaleo por el Parque Balmaceda, que fuera proyectado por el paisajista austriaco oscar Prager en la década del 30. sus más de 80 años los confirman esos árboles espigados y robustos: antiguos pimientos, plátanos, encinas, pinos y algún otro árbol introducido.

En el Forestal, punto neurálgico de la ciudad
La Plaza Italia es el punto simbólico que por décadas ha dividido la ciudad: los de arriba y los de abajo (¿habrá sido en un tiempo la expresión “del Parque Bicentario pa’ abajo”?). Aquí comienzo mi recorrido por uno de los parques más antiguos de Santiago, y uno de los más emblemáticos y visitados, con más de 100 años de existencia: el Parque Forestal. A inicios del siglo XX, y con motivo del Centenario de la república, se le encargó al francés Jorge Dubois que proyectara un gran parque en el centro de la ciudad. En 1910, el país, ya con 100 años, tuvo su gran parque urbano afrancesado en plena capital. Pude ver las variadas especies de árboles que se plantaron para embellecer el entorno: pimientos, acacias, tilos, magnolios, plátanos, araucarias, pinos y palmas traídas desde el mismo ocoa, tierra de poetas. todo un sincretismo arbóreo. Vi perros correr libremente; vi a otros que intentaban hacerlo, pero las correas de sus amos no se lo permitían. también vi niños correr por el parque, con y sin celulares, y divertirse sobre unos juegos horrorosos; otros perseguían monstruos que mi guía de pájaros no registra. Vi a Cristian Warnken, que tenía apariencia deslavada, como en blanco y negro, como de otra época, que hablaba con un peumo al que llamaba Enrique. Parecía delirar. Lo abracé y sentí su orfandad de poeta con todos sus padres muertos. El parque se me acabó en el monumento a Prat y me acordé que no está muerto. En mi horizonte, la Estación Mapocho.

Parque Forestal 1

Senderos que siguen los raíles de los trenes
El Parque de los reyes nace a las espaldas de la Estación. Donde antes partían los trenes hacia la costa o al norte, ahora parten los senderos hacia el sector poniente de la ciudad. Este parque joven y lleno de vitalidad recibe a los más diversos paseantes de las comunas de santiago Centro, renca, recoleta, Independencia, quinta Normal. Lo más impresionante son las vistas del río Mapocho que sigue su descenso furioso. grandes murales, espacios muertos, vacíos, debajo de la autopista, como si se tratara de pasadizos que sólo los habitantes del río, sus personas y sus perros, conocieran. A la derecha, el río; a la izquierda, una gran laguna; arriba, santa teresa de Los Andes, ¿nuevamente una figura religiosa? Esta vez no fueron los Legionarios de Cristo, sino los microbuseros los que, en 1993, donaron esta imagen al recién inaugurado parque. sigo el camino y veo un skatepark; veo a los muchachos saltar en sus tablas. Me detengo en las canchas viendo un partido de fútbol; aquí no juegan los blancos contra los negros ni los rojos contra los azules, sino que veo camisetas de todos los colores: Deportivo Cali, Atlético Nacional, Alianza Lima, sporting Cristal, Millonarios, Colo Colo, Boca Juniors, river Plate, Universidad de Chile, racing Club Haitien. El partido es entretenido, las lenguas y los reclamos son estímulos para seguir mirando. ganó el Cono sur al caribe: 6 – 4 fue el resultado.

Parque Forestal 2

El corazón del río
La ruta de los parques parecía nunca acabar. Ahí está el Parque Fluvial Padre Renato Poblete, en plena comuna de quinta Normal. Veinte hectáreas de un parque que tiene un poco más de un año de vida. Las palmas son los árboles con mayor altura. El resto de las especies aún es muy joven. Los espejos de agua al atardecer son bellas postales de una ciudad convulsa, de un sol que se esconde hacia el poniente, rosáceo y anaranjado en estas fechas, que tiñe todo el ambiente. Descanso un momento y miro hacia todas las direcciones: el cerro renca, el san Cristóbal, a lo lejos, ya más pequeño, pero siempre imponente, ese “sueño de piedras que soñamos” y que Pablo Domínguez hubiera pintado con tanto ardor.

El parque más antiguo de Santiago
tengo hambre y la tarde empieza a refrescar. Me despido del río y tomo un desvío hacia el sur por Matucana. Viejas fábricas y construcciones de ladrillos que las oficinas de diseño desearían tener en sus barrios. Llego al cité Las Palmas y ya siento el olor a sopaipillas, empanadas fritas, “completos”, sánguches y ceviches. Entro al Parque quinta Normal, quizás el más antiguo de santiago, fundado en 1841 y refaccionado recientemente por Teodoro Fernández. La ballena azul sigue ahí, tan blanca. Los trenes siguen ahí, tan estáticos. Me acordé, de repente, de la primera novela de Joaquín Edwards Bello y de los paseos por el parque. quise estar en el Matucana que cantara Violeta Parra. Vi la casa quemada del tony Caluga. sentí la humedad del parque, que fue pensado, en su origen, como un centro de experimentación agrícola. Estuve tentado de entrar al Museo de Historia Natural y ver el tiempo detenido. Pero decidí tirarme en el pasto, bajo la sombra de la gran secuoya que vive en el parque desde su inauguración hace más de 170 años. Miré los trozos de cielo entre el follaje primaveral e inspiré profundo.
Un alcornoque, un eucaliptus, una araucaria, un ginkgo. Un chincol empezó a picotear a mi lado. seguramente buscaba las migas de la empanada que me acababa de comer. Más allá, unos niños que parecían chincoles, jugaban a ser artistas pintando imágenes de Cars, una princesa de Disney o algún minion. Y sentí esperanza por la ilustración en Chile.

Parque Balmaceda 2

Publicado en RHUV Nº25

Las mariposas de la biblioteca

El proyecto Mariposa es una iniciativa de fomento lector de la profesora y actual encargada de biblioteca infantil, Inés Rojas, que consiste en observar de principio a fin el ciclo de vida de una mariposa. Con la ayuda de una lupa y del maravilloso mundo que encierran los libros informativos y también literarios, además de la enorme curiosidad que despierta un fenómeno de la naturaleza en los niños, este proyecto es la viva prueba de que la ciencia puede transformar el saber en el placer por leer. Y viceversa.

Por Inés del Carmen Rojas Profesora de educación básica y encargada de la biblioteca infantil del colegio Institución Teresiana, de Santiago

FHUV finalIlustración de Itza Maturana

El proceso lector y los rápidos cambios que las prácticas lectoras están experimentando en estos tiempos son factores que invitan a realizar una reflexión pedagógica sobre el actuar docente dentro de la biblioteca infantil, especialmente en la práctica diaria. Debido a ello, les mostramos esta propuesta didáctica que ha tomado como base la incursión sobre la utilización de textos informativos como herramienta de estímulo para el hábito lector y multiplicador de las oportunidades de los niños para construir su conocimiento y abrir su mente. todo ello unido a un proyecto de acción, observación e intervención.

El proyecto Mariposa
Esta iniciativa consiste en asomarse al misterio de la vida como un milagro de transformación permanente que despierta el asombro, invita a socializar, leer, escribir, investigar, cuidar, saber esperar… Y prepara las alas del corazón, para dar libertad a un ser vivo, en este caso la mariposa, que embellecerá la naturaleza, La idea surge de unir conocimientos, a través de los libros y la observación, de manera entretenida, experiencial y práctica. Criar mariposas y conocer su ciclo de vida de principio a fin fue el gran desafío pro- puesto a los niños.
Usando los libros informativos sumados a la ilimitada curiosidad de los niños, se siguieron todas las fases de este ciclo vital. Uno de los objetivos iniciales era vincular los contenidos de dos sectores de aprendizaje de los segundos básicos (Ciencias Naturales y Lenguaje y Comunicación). Las unidades que más se acercaban al tema y que se integraron armónicamente eran “Hábitats y ciclos de vida de algunos seres vivos”, para identificar ciclos de vida de algunos animales, y “Leo un artículo informativo”, para reconocer las características del texto informativo, respectivamente. Además, los niños fueron invitados a incursionar también en la lectura complementaria del libro La cuncuna Filomena, de gisela Hertling.

“La idea surge de unir conocimientos, a través de los libros y la observación, de manera entretenida, experiencial y práctica”

El libro informativo, solo para curiosos empedernidos
El texto informativo podría ser definido como “una puerta abierta al mundo y a las realizaciones humanas y, por tanto, un elemento de culturización incuestionable que, además, puede contribuir a la consolidación del hábito lector en aquellos niños y jóvenes que no se sienten atraídos por los libros de ficción y que, en cambio, sienten más curiosidad por el mundo que les rodea” (Mónica Baró, 1996). otra definición más explícita (Borda, 1996) es que el libro de no ficción es aquel que permite la aproximación al conocimiento de cualquier ámbito del saber humano, estimulando la curiosidad por saber más. En resumen, diríamos que es una puerta abierta al mundo y a las realizaciones humanas; un elemento de culturización incuestionable y contribuye a la consolidación del hábito lector.

La clave del libro de no ficción es compartir el conocimiento
En este proyecto se utiliza el texto informativo como un guía para la promoción de la lectura de los niños, que les permite disfrutar, conocer, relacionar y comprender el mundo que les rodea, ya que les provee información que conduce a descubrir con sentido de asombro y fascinación. Así, leen, descubren y dominan un tema, dándoles así una satisfacción personal. Además, nos muestra modelos de pensamiento analítico (el conocimiento) y a menudo sirve como punto de partida para inquietudes que duran toda la vida (Carter, 2007). Así mismo, se necesita de un guía que les transmita a los niños sugerencias relacionadas con algunas temáticas de interés personal y, además, pueda vincular e integrar las distintas disciplinas de ese mismo tema; para que el lector se dé cuenta de que el conocimiento es un todo significativo, que solo cobra sentido, si se socializa y comparte con otros interesados.
Es importante recordar que la promoción de la lectura con materiales informativos favorece el paso de la lectura literal a la lectura comprensiva crítica. En otras palabras, lleva a los lectores hasta el alto nivel de sus habilidades y competencias, contemplando siempre las posibilidades que brinda el vincular el placer de leer con el placer de saber (gonzález, 2011), mediante una lectura integradora donde las áreas del currículum Lenguaje y Ciencias Naturales puedan dialogar, enriquecerse y potenciar nuevos aprendizajes que perdurarán por siempre.

FHUV mariposa

El perfil de los participantes
Para el desarrollo de esta propuesta didáctica de lectura, se seleccionó a un grupo de alumnos de segundo básico, compuesto por 32 niños de alrededor de 7 años, ya que son estudiantes que ya son capaces de dominar el ejercicio básico de la lecto-escritura. Además, se caracterizan por ser un grupo que demuestra una constante motivación por conocer, investigar y compartir sus aprendizajes. se buscaba niños comunicativos, expresivos y cercanos; ingeniosos a la hora de crear y compartir sus aprendizajes; demandantes a la hora de obtener resultados.

“El libro informativo es un guía que permite disfrutar, conocer y comprender el mundo que nos rodea y que provee información asombro y fascinación”

Nació la motivación
Durante la hora de recreo, muchos alumnos frecuentan la biblioteca. En uno de esos encuentros, los niños trajeron a la biblioteca infantil unas orugas que habían encontrado entre las plantas. Fue una gran novedad porque no conocía esas orugas y, en época de invierno, es poco frecuente observar mariposas debido a las bajas temperaturas. Les solicité que me invitaran al lugar donde las habían encontrado y me percaté del gran número que había de esta especie y que se encontraban en distintas etapas de desarrollo. Luego, había un taller con un segundo básico y los niños comenzaron a preguntar qué eran esos seres vivos y de dónde venían. Los invité a participar del proyecto Mariposa para trabajar con libros que se encontraban en la biblioteca y que podrían servir para investigar o para conocer sobre ellas. Ahí, encontramos ejemplares de textos informativos sobre insectos y textos literarios sobre las orugas y las mariposas. Luego, como forma exploratoria, se constataron los conocimientos previos de los alumnos respecto a las orugas y las mariposas por medio de una rueda de preguntas.
Los niños algo sabían sobre estos insectos, pero ante la pregunta de lo que deseaban aprender sobre ellos, surgieron otras: ¿Cómo se reproducen?, ¿qué comen?, ¿Dónde van cuando nacen?, ¿Cómo crecen?, ¿Cómo se forma el capullo?, ¿todas comen el mismo tipo de hojas?, ¿En cuál estación del año nacen?, ¿De qué color son sus alas?, entre otras.

Los libros, los grandes compañeros
Hasta aquí, ya se iba dilucidando la parte preliminar. Y todo ello dio pie para que las investigaciones del proyecto de las mariposas se realizaran con exploración directa de las orugas en su hábitat y con el apoyo de una lupa, pero además con la lectura de diversos textos informativos como Insectos, de Bárbara taylor, Invertebrados Enciclopedias Español Invertebrados Obras ilustradas, de george Else, La gran enciclopedia de los insectos, de Christopher o ́toole, La mariposa y la oruga (Colección Ciclos vitales), de Watts Barrie, entre otros. Pero también tuvieron cabida algunos literarios: La pequeña oruga glotona, de Eric Carle, La cuncuna Filomena, de gisela Hertling, y El taller de las mariposas, de gioconda Belli.
De los conocimientos adquiridos tanto por la revisión bibliográfica como por la aplicación de algunas etapas del método científico (focalizar-explorar-reflexionar- aplicar), los niños utilizaron diferentes recursos de lectura para descubrir, por ejemplo, que el nombre científico de esta oruga es Pieris brassicae, que es una especie introducida y que habría llegado en un barco al puerto de Valparaíso de Chile desde donde logró reproducirse. Durante la hora del cuento escucharon La cuncuna Filomena, a la que durante el relato le suceden transformaciones (metamorfosis) y cuando se transforma en mariposa vuela y conversa con el sol. Una vez que terminaron de escuchar, vinieron los comentarios e interrogantes. ¿De dónde surgió la oruga?, ¿Por qué le suceden estos cambios?, ¿Cuándo no necesita de comida?, ¿Cuánto tiempo transcurre de capullo a mariposa? Un grupo dibujó las escenas de la historia y mostró su creación, los demás compañeros completaron la información escribiendo cada una de las etapas que reconocían. Para concluir, se dio un tiempo para la creación literaria de cómo comprendieron dicho proceso.

“Este proyecto no hace más que reafirmar que la biblioteca es un espacio para compartir, socializar y construir sentido entre todos los lectores”

La primera mariposa
Y, por fin, nació una mariposa en la biblioteca infantil y fue motivo de gran alegría para cada uno de los niños. Estaban sorprendidos de su color, tamaño y belleza. Como este momento fue mágico, la noticia fue difundida a otros niños, quienes llegaban expectantes a ver lo sucedido, en un clima de silencio, respeto y sorpresa. tuvimos a este ser alado, tres días y para que se alimentara lo pusimos en un arreglo floral. Enternecedora fue una niña que trajo de regalo una flor para que la mariposa comiera. Con esta flor fue donde los niños vie- ron cómo aparecía la espiritrompa (aparato bucal de los insectos).
Al tercer día liberamos a la mariposa para que volara en libertad. Los niños se despidieron de ella, como un ser especial, bello, frágil y maravilloso.
Este proyecto no hace más que reafirmar que la biblioteca es un espacio para compartir, socializar y construir sentido entre todos los lectores. Un lugar donde todos nos involucramos y celebramos. Además, queda constancia de que los libros son grandes aliados de la ciencia, de la naturaleza y de la curiosidad. Los objetivos de esta iniciativa se cumplieron a cabalidad e, incluso, la comprensión lectora y la observación del proceso de metamorfosis les permitió experimentar sensaciones de asombro, sorpresa, gratitud… finalmente, el agradecimiento al milagro de la vida.

Extracto del trabajo Final de Máster “Literatura infantil y juvenil”, de la Universidad Autónoma de Barcelona, de Inés rojas.

Publicado en RHUV Nº25

Chile, el país imaginado por la literatura

Julio Verne, Daniel Defoe, Herman Melville, Edgar Allan Poe y Neil Gaiman se inspiraron en el maravilloso paisaje americano en general -y el chileno, en particular- para componer el entorno ideal y fantástico de sus obras. Es posible que los niños de aquella época solo vieran estas bondades de la naturaleza como un imaginario de fantasía, gracias al ojo explorador de estos autores.

Por María José Frazzoni, redactora

viajeexpe300rgb
Ilustración de Elisa Monsalve

En El forastero misterioso, Mark twain se refiere a la vida como una visión y un sueño donde nada existe, excepto el espacio vacío en el que no somos más que un pensamiento, criaturas inventadas por nuestra propia fantasía. Mientras que George R. R. Martin, (autor de Juego de Tronos) uno de los grandes creadores de ficción, sostiene que un lector vive mil vidas antes de morir en comparación con quien no lee. Y es que sabemos que los libros son dispositivos efectivos para detonar la imaginación sin establecer límites, como si fueran tierras sin fronteras por las que cualquiera puede transitar sin necesitar pasaporte.

Lo más cercano a viajar
Aunque hoy nos parezca un concepto poco exclusivo, hubo un tiempo en que leer era privilegio de pocos, probablemente el momento más preciado era sentarse a escuchar historias y dejarse envolver por las palabras que tomaban forma antes de desaparecer en la nada. sí, eran otros tiempos, escuchar historias de aventureros que emprendían excursiones por tierras nunca antes exploradas era lo más cercano a viajar, y quizás, la única manera posible de conocer el mundo. La literatura entregaba un espacio ilimitado para vagar por la infinita imaginación, en soledad o en compañía de personajes eternos, revelaba lugares de naturaleza inextinguible e indestructible que liberaba la mente para soñar otros mundos, cada vez mejores.

Chile, inspirador de historias
Entre estos mundos, apareció en medio de la geografía literaria, el paisaje más austral del mundo, generando la fascinación precisa para inspirar las obras de grandes novelistas
a través de sus singularidades. Chile, en la fantasía universal, construido por quienes nunca estuvieron aquí, pero que supieron de nuestro país por lecturas, relatos o simplemente porque imaginaron el paisaje, emerge como un territorio aislado, ubicado en los confines del mundo, sacudido por terremotos y volcanes.
Por la enorme diversidad de paisajes y climas, la visión que los europeos tenían de Chile en el siglo XIX, era la de un país de lo más salvaje y tropical lleno de especies animales y vegetales que aún no llegaban al Viejo Continente, mientras que sus habitantes eran más parecidos a criaturas de la mitología clásica que a personas del mundo civilizado.

“Eran otros tiempos: probablemente el momento más preciado era sentarse a escuchar historias y dejarse envolver por las palabras que tomaban forma antes de desaparecer en la nada”

El tiempo y la nave imaginaria de Verne
Como un náufrago, Julio Verne, navegó entre la monotonía de una sociedad escéptica frente a los productos de la imaginación y sus conocimientos geográficos adquiridos a través de numerosos viajes. Para la época era un adelantado. su interés por la revolución industrial y adelantos tecnológicos, lo llevó a encontrar un cauce de expresión para la desbordada fantasía de su literatura, convirtiéndose en un especialista de los relatos de viajes y aventuras de corte científico. Entre las extravagantes situaciones que se le presenta- ban y los momentos poéticos que con dramática tensión combinaba, Los hijos del capitán Grant fue una de sus más apasionantes y mejores novelas. Para crear la ambientación perfecta, Verne fue capaz de saltar las barreras del tiempo y el espacio para trasladarse, bajo la mirada de los emigrantes europeos de 1800, a una tierra virgen y áspera. De esta manera las aventuras de la novela se centran en el viaje de Mary y robert, los hijos del capitán grant, quienes parten a bordo del Duncan en busca de su padre que ha naufraga- do; para encontrarlo solo cuentan con las indicaciones de un mensaje suyo hallado en el mar, dentro de una botella. Las coordenadas los llevan a navegar por el océano para llegar hasta donde los puntos aislados se van uniendo, los contornos se hacen conocidos y, finalmente, surge el nuevo continente, con sus lagos, riachuelos y ríos, con sus montañas, valles, aldeas y ciudades que se despliegan en todo su esplendor. Verne se inspiró en un Estrecho de Magallanes en el que desde su horizonte se distinguían las costas bajas de la Patagonia. Y a través de su nave imaginaria, el Duncan, navegó por numerosos manantiales de agua potable, bosques, ríos de abundante pesca, despertando el vuelo de las aves bajo los rayos del sol austral. Y así, era seguido por las atentas miradas de los fueguinos, desde las desérticas rocas de tierra del Fuego.
La naturaleza mística de la Cordillera de los Andes inspiró un capítulo entero de esta historia, en el que se describen las vértebras inferiores de la enorme espina dorsal en que se apoya toda la armazón del Nuevo Mundo. Aquí la travesía comienza en el paso de Antuco, con un cielo puro y la brisa marina refrescando los ardores del sol que se ocultaba entre los inmensos bosques, cuyos árboles tocaban las nubes con sus copas. El cielo más claro del mundo inspiró las noches de los personajes en lo alto de la cordillera cubierta de nieves perpetuas con brillantes estrellas que formaban la Cruz del sur para guiarlos.
Los zorros, llamas, chinchillas, focas y ballenas también tienen lugar en medio del paisaje fértil de este relato, pero es la figura del cóndor la que aparece como reina de los Andes del sur. El ave se transforma en el protagonista amenazante al intentar llevarse por los aires a robert, atrapado entre sus garras.

Defoe, del escritor a la isla
Las islas más australes de nuestro país, donde el cielo se une con el océano y el horizonte, desaparece en el infinito, entre- lazándose con los hielos eter- nos. se convierte también en una postal que ha servido como fuente de inspiración para otros grandes novelistas como Daniel Defoe y Herman Melville.
La puerta de entrada a la Patagonia, ese lugar mágico donde la vida se desarrolla a su ritmo, la naturaleza no solo es un testigo de la historia, sino que también es capaz de desatar cuadros de fantasía y ficción incomparables. La obra más famosa en esta categoría es Robinson Crusoe, la novela de Daniel Defoe basada en el verídico naufragio del marinero escocés Alejandro selkrik, en el archipiélago de Juan Fernández. Enmarcada en la literatura del siglo XVIII, a través de los recursos de la ilustración
y la influencia del movimiento romántico, se entrega por completo a la imaginación y la subjetividad con libertad de expresión e idealización de la naturaleza. De esta manera, la capacidad para transportar al lector al universo creado por Defoe, convierte a robinson Crusoe en una obra maestra de la literatura universal, recomen- dable para todos.
si bien la novela nace como inspiración de los cuatro años que Alexander selkirk pasó en una isla desierta que hoy lleva su nombre, la ambientación que el autor escogió para el relato se centra en Inglaterra, Marruecos, Brasil, Portugal y España. Durante el desarrollo de la novela, la isla ficticia del archipiélago real, en la que el protagonista vive 28 años se ubica cerca de la desembocadura del río orinoco, en la zona ecuatorial del océano Atlántico, con una descripción climática, de fauna y flora lejana a la realidad de nuestra isla austral. El protagonista navegaba por cuevas en la penumbra del alba entre frondosos árboles con espinas, descansaba en playas donde el sol quemaba la arena, exploraba valles cubiertos por neblina y su fiel amigo era un loro en un lugar donde los gatos se multiplican a gran velocidad. sin embargo, la relación entre la obra y Chile deja como herencia el bautizo de la que hoy conocemos como isla robinson Crusoe, que pasó a llamarse así en ho- nor a la fama mundial de la pieza literaria.

La costa chilena, musa de Melville
En las mismas aguas australes se inspiró también Herman Melville, otro autor que se abrió paso en la literatura de fantasía y aventura de un mundo por descubrir. Con la historia de Benito Cereno, el autor desarrolló un estilo reconcentrado, denso y muy ambiguo, sin abandonar el tono épico de sus novelas anteriores. Al desmarañar las historias de sus protagonistas como un juego de espejos con un constante intercambio de roles, la transformó en su obra más inquietante. Las reflexiones del protagonista, el Capitán Déla- no, siempre giran en torno al mar, nuestras aguas, que se transforman en la musa inspiradora de Melville. Luego de anclar en la bahía de una isla desierta del litoral chileno, describe el amanecer de las costas de Chile como una totalidad gris donde todo es silencio y calma, donde el mar, aunque cruzado por las largas ondas del oleaje, parece fijo, con la superficie bruñida como un plomo ondulado que se ha enfriado y solidificado en el molde de un fundidor. El cielo aparece siempre totalmente gris. Y las bandadas de aves de color gris turbio estrechamente entremezcladas con jirones de vapores de un gris igualmente opaco pasaban a rachas en vuelo rasante sobre las aguas, como golondrinas sobre un prado an- tes de una tormenta. Para Melville y sus personajes siempre hay sombras presentes en este lugar, que anuncian la llegada de otras más profundas.
Aunque uno no quiera ser parte de esta historia, a veces deprimente, su atmósfera entra sin permiso en el cuerpo del lector para quedarse.

Las historias de hielo de Allan Poe
Nuestro continente blanco es también un territorio que ha llamado la atención de escritores de distintas latitudes. Las aventuras de Arthur Gordon Pym, la única novela de Edgar Allan Poe y uno de sus textos más misteriosos y extraños, repleto de detalles que parecen ser símbolos y sugerencias que han hecho correr mucha tinta a los analistas literarios, concluye sobre el suelo de nuestro frío territorio. La obra es un diario de viaje de un marino aventurero que pasa por todo tipo de situaciones en su odisea. Con realismo a lo largo de la historia, Poe describe con precisión y gran detalle las características de la geografía visitada y los comportamientos de las aves que observa en la costa insular. No hay precisión sobre el origen de los conocimientos que Poe tenía sobre estos antecedentes de la Antártica, ya que en ese entonces había muy poca literatura científica al respecto, y en América se desconocían los detalles de los grandes viajes que Poe describe con enorme precisión.
Experiencias de vida y muerte, barcos fantasma- les llenos de cadáveres que se le aparecen de ca- mino a las aguas del Pacífico sur. Hambre y sed de pesadillas. tras penurias terroríficas, Las aventuras de… es un viaje a los misterios que esconde nuestra tierra en los confines del mundo. Poe se transforma en el cultor de un mito propio para
la Antártica. Una Antártica fabulosa, con aguas tibias que llegan al polo, con hostiles habitantes negros y gigantes custodiando entradas al interior del mundo. Estructura mítica que volverá a representarse varias veces más, en esa frontera entre la ciencia y lo imaginario que continúa rondando al legendario del continente blanco.

“Experiencias de vida y muerte, barcos fantasmales, cadáveres que se aparecen en las aguas del sur, hambre y sed de pesadillas: ingredientes básicos para Poe”

El mundo de fantasía para Gaiman
Para Neil gaiman (autor inglés, conocido por su novela gráfica El hombre de arena, además de El océano al final del camino, Coraline, Stardust… ), los libros eran sueños al alcance de la mano, y quizás para los niños del pasado, los paisajes de Chile fueron solo lugares fantásticos; tal vez las inmensas ballenas que solo se ven en las heladas aguas del sur del mundo o las majestuosas aves cordilleranas solo podían pertenecer al mundo de los sueños y cobrar vida en la imaginación.

Publicado en RHUV Nº25

La ilustración botánica está en flor

La ilustración botánica vive uno de sus grandes momentos. Florece con frescura y perfección. Siguiendo el camino de los exploradores y viajeros de antaño, apasionados por la observación del siglo XIX, en nuestro siglo y en nuestro país esta práctica artística está alcanzando cotas muy altas. Y todo porque disfrutamos de unos ilustradores muy talentosos. Vamos a hacer un recorrido por la historia de la ilustración botánica y la actualidad, pasando por los más bellos y detallados dibujos de naturaleza.

Por Isabel Molina, periodista, directora de Grafito Ediciones y socia de Plop! Galería.

Para los otros niños era un roble. Para mí era un nothofagus macrocarpa. tener un abuelo ingeniero forestal y un padre que trabajó en el Departamento de Ecología de la Facultad de Biología de una universidad moldeó mi percepción de la naturaleza. No fui la única. Pertenezco a una generación que aprendió a reconocer su entorno a través de las enciclopedias, programas como Al sur del mundo y los juegos al aire libre. Una generación que actualmente se ha reencontrado con la flora y fauna también a través del dibujo de creadores que, seducidos por la inagotable gama de formas que adquiere la flora, se dedican en forma profesional o como pasatiempo a la ilustración botánica. Lo que todos tienen en común es la fuerte atracción por observar con detención y paciencia un determinado espécimen con el fin de extraer aquellos elementos únicos que solo puede captar el ojo humano y no una lente.
Al igual que muchos de estos ilustradores, en algún momento (en mi caso, en la adolescencia) realicé un herbario. tomando como guía el libro Plantas medicinales de uso común en Chile, de Adriana Hoffmann, me adentré en la tarea de estudiar las propiedades y formas de las plantas para después buscar las especies y almacenarlas adecuadamente. Hoy ese interés sigue vivo a través de la creación de libros y de exposiciones.

HABÍA UNA VEZ con firma
Ilustración de María José Herrada

Un momento dulce para la ilustración botánica
En la actualidad, la ilustración botánica vive un gran momento. Las charlas y presentaciones de libros relacionados con ella se llenan. Fue el caso de la presentación de Plantas de los bosques de Chile, de Martin gardner, Josefina Hepp y Paulina Hechenleitner. Ilustrado por gülnur Eksi, Isik gü- ner y Hülya Korkmaz, fue publicado por el royal Botanic garden Edinburgh en mayo pasado en la Biblioteca Nacional, asociado a la exposición Chile, naturalmente bello, abierta entre abril y agosto de 2016 y que congregó a cientos de personas.

Los primeros trazos
El trabajo de campo fue una de las principales características de la labor que desarrollaron los primeros naturalistas en el territorio chileno. según los estándares de las ciencias naturales, entre los siglos XVIII y XIX estaba todo por descubrir, analizar y clasificar. Herborizar, es decir recoger plantas silvestres para estudiarlas y coleccionarlas, era una actividad indispensable en la metodología de los hombres de ciencia que llegaron desde Europa a Chile para localizar nuevas especies vegetales.
Durante esa época sobresalen nombres como el del sacerdote francés Louis Feuillé (1660–1773), uno de los pioneros de la investigación botánica en Chile, y Amadée Frazier (1682–1773), ya que ambos realizaron los primeros estudios de la flora en nuestro país. registro de su paso por aquí y de sus observaciones son las valiosas publicaciones Relation du voyage de la mer du sud aux cotes de Chili et du Peru (1716) y Journal des observations physiques (1714 y 1725).

Alianza de diferentes disciplinas
La travesía de estos viajeros sentaron las bases para los siguientes estudios sobre botánica. Es destacable cómo en el siguiente siglo estos trabajos estuvieron cruzados con otras disciplinas, no solo científicas, sino también pertenecientes a las ciencias sociales y humanidades. Es el caso de Historia Física y Política de Chile, de Claudio gay (1800 – 1873), obra monumental que supuso 11 años de viajes por Chile y una vasta descripción de la vida social y política, además de las referentes a la flora y fauna de este territorio. similar a la anterior en cuanto a la amplitud de sus contenidos es la obra de Ignacio Domeyko (1802-1889), naturalista polaco que recorrió Chile, dedicado a temas relacionados con la mineralogía principalmente, pero que también abordó las costumbres, saberes y prácticas desarrolladas en Chile por sus habitantes en diversas localidades. otro destacado investigador en este ámbito fue Rodulfo Amando Philippi (1808-1904), cuya gestión al mando del Museo de Historia Natural incluyó la creación del Jardín Botánico. A partir de sus travesías por el norte y el sur de Chile es un ejemplo de la férrea disciplina con que los naturalistas asumieron sus tareas de investigación.

“El trabajo de campo fue una de las características de los primeros naturalistas. Entre los siglos XVIII y XIX estaba todo por descubrir, analizar y clasificar”

Mujeres exploradoras
En la labor de exploración y registro destacan en este período María graham (1785–1842) y Marianne North (1830–1890). Ambas nacidas en Inglaterra, visitaron Chile con una diferencia de varias décadas. Mientras que graham llegó en 1822; North lo hizo en 1884, por sugerencia del naturalista inglés Charles Darwin. sus registros tienen diferente tono, inscribiéndose el de gra- ham en una crónica de su paso por el país que involucra un retrato de la sociedad de la época y escenas de la vida cotidiana, así como también descripciones de localidades, las que se acompañaban de ilustraciones de las especies de distintos paisajes y, dentro de estos, de plantas nativas, lo que se puede leer en su obra Diario de mi residencia en Chile (1822).
La estadía de North, en cambio, estuvo destinada desde un inicio a realizar su labor como ilustradora botánica. Durante cuatro meses, se dedicó a pintar flora chilena, legando un detallado trabajo que se puede apreciar en la galería ubicada en el royal Botanic gardens, de Kew, en Inglaterra. En 1999, la editorial Pehuén publicó La flora chilena bajo la mirada de Marianne North, de María Victoria Legassa y Antonia Echenique, que da cuenta de la contribución de la ilustradora y naturalista al conocimiento de nuestro patrimonio natural.

ELEM 5 PIÑA

Entrada triunfal al siglo XX
El desarrollo de esta disciplina se vería apuntalado por nombres como el del abate Ignacio Molina (1740–1829), Eduard Poeppig (1798–1868) y Pedro Pissis (1812–1889). A principios del siglo XX sobresalen nombres como Carlos Muñoz Pizarro; Eugenio sierra, español que llegó a Chile en el Winnipeg y que regresó a su tierra después de 1973, y Fusa sudzuki, ingeniera agrónoma y botánica especializada en árboles frutales, quien recibió, en 1994, el Premio Amanda Labarca de la Universidad de Chile por su trayectoria y obra. El desarrollo de publicaciones durante esta centuria estuvo aparejado a la instauración de las carreras universitarias ligadas a la botánica, desde la Ingeniería Forestal a Paisajismo. Y, por otro lado, la fundación de jardines botánicos en Viña del Mar, Valdivia, Punta Arenas y Hualpén (Concepción), al interés cada vez mayor del público general por conocer nuestro medio ambiente.

Voces actuales del naturalismo
si en el siglo XIX Claudio gay se demoró cerca de tres décadas en publicar los 30 volúmenes de su Historia física y política de Chile, hoy las redes sociales son las principales herramientas de los diversos profesionales dedicados a la ilustración científica. La disciplina sigue fusionando la ciencia y el arte en un lenguaje visual específico, además de continuar basándose en habilidades como la ejecución de una práctica del dibujo impecable, una observación detallada de los especímenes a plasmar y la prolijidad del trabajo final. La ilustración de animales, plantas o cuerpos humanos (en libros de medicina) se enmarca dentro de este amplio concepto de la ilustración científica.
La representación fiel de la morfología del modelo implica un frágil equilibrio entre la representación figurativa y la abstracción. Estas permiten al autor resaltar las características fundamentales a registrar, que junto al uso de escalas conforman la ilustración botánica. Esta disciplina se incluye a su vez en una categoría más extensa: el arte botánico, en el que el autor experimenta más libremente composiciones, temáticas y técnicas.
A este respecto, entre los nombres más importantes en Chile destacan Francisco ramos, quien ha formado a un gran número de jóvenes en su taller y ha trabajado junto a la botánica Adriana Hoffmann, Patricia Domínguez, Felipe Portilla, Geraldine MacKinnon y Andrea Ugarte.

“Hoy las redes sociales son las principales herramientas de los profesionales de la ilustración científica”

La ilustración de hoy
sobre el momento en que vive la ilustración botánica, Andrea Lira, quien estudió esta disciplina en el New York Botanical garden (y en Chile con Ramos y MacKinnon), señala que “en general, ahora hay una mayor demanda por aprender a dibujar y estudiar a las plantas, por lo que muchos ilustradores colaboran con botánicos para compartir conocimientos y salir de excursión para identificar especies de flora nativa y luego dibujarla”. Hay que decir que Lira ha realizado exposiciones para indagar sobre los cruces entre artes visuales y dibujo botánico.
Algo similar comparte la ilustradora Elisa María Monsalve, quien se formó con Geraldine y está por comenzar un libro de huertos: “En Chile se ha ido gestando algo muy bueno en torno a la ilustración. Hay una tendencia muy fuerte que indica que algunos trabajan en torno a la ilustración botánica más ‘dura’ y otros lo hacen de una manera más libre. Pero ambos métodos tienen el mismo propósito, eso sí, que es difundir y propagar el conocimiento de las ciencias”.
En ese espacio aparecen los nombres de Loreto salinas, por ejemplo, quien publicará próximamente con Hueders un libro para niños que incluye coloridas imágenes de flores chilenas. o de las ilustradoras argentinas María Elina, Cecilia Afonso Esteves, quienes, como señala Monsalve, trabajan en torno a referencias científicas y botánicas, pero todas llevadas a imágenes surrealistas y oníricas.
ELEM.3 SUCULENTA

Próximas experiencias
Una aproximación a estas tendencias se realizará en PLoP! galería a través de una exposición que se inaugurará el 12 de noviembre bajo el concepto de naturaleza ilustrada y que incluirá los trabajos de Andrea Ugarte, Francisco Ramos, Geraldine MacKinnon, Elisa María Monsalve, Loreto salinas, Antonia reyes y Andrea Lira. El objetivo es mostrar la ilustración científica y otras ilustraciones que incorporan elementos o temas relacionados con la botánica, dando cuenta del diálogo que tiene lugar entre los autores y las tradiciones.

Talleres, espacios para sembrar talento
Este tipo de formación también prolifera, así como las publicaciones en redes sociales de ilustradores explorando técnicas aplicadas a esta disciplina. Los talleres abiertos al público son el espacio de aprendizaje e intercambio de quienes se dedican hoy a la ilustración botánica. Francisco ramos realiza su taller en Herbarium, lugar ubicado en Peñalolén, que ofrece otros cursos ligados al ámbito como, por ejemplo, uno dedicado a huertos. Por su parte, Geraldine MacKinnon ofrece talleres en su casa, bajo diversas modalidades. Desde hace unas semanas está impartiendo talleres monográficos y bien específicos, y de corta duración: solo flores, vegetales comestibles, solo de moluscos y crustáceos que se encuentran en la arena, etc. A ello se suman sus cursos en la Universidad Católica y una experiencia muy novedosa que es el Curso de Ilustración Botánica de Campo, una expedición al bosque chilote en dependencias de la Fundación senda Darwin. realizado en Ancud, Chiloé y organizado por el IEB (Instituto de Ecología y Biodiversidad), dura varios días, en los cuales los alumnos tienen la posibilidad de realizar una experiencia formativa realmente intensa. Monsalve, quien fue parte de su primera edición, explica que ahí es donde “se genera una instancia única porque todos los asistentes aman las plantas y quieren aprender sobre ellas. Allí se aprende de ilustración botánica, pero también a observar un bosque,
las diferentes plantas, empiezas a entender la morfología y comportamiento de los musgos, las epífitas, conoces cómo clasificar las hojas, se abre un universo inesperado”. La próxima versión se realizará entre el 18 y el 27 de noviembre de 2016 y participan también las profesoras Javiera Díaz y Fernanda oyarzún.
otra modalidad que supone una herramienta a la hora de formar en ilustración botánica son los talleres interdisciplinarios como el que ofrecerá Andrea Lira y al que ha llamado “Experimentación con pigmentos florales para capturar la naturaleza”. se realizará a finales de noviembre en su taller y contará, además, con la presencia de una experta en plantas medicinales, de manera de poder abordar paralelamente la alquimia para hacer los pigmentos y las técnicas de dibujo botánico y pintura.

El arte y la ciencia en la vida cotidiana
El interés por la botánica también se refleja en la creciente producción de objetos de uso cotidiano que incluye representaciones que se inspiran en esta disciplina. si bien la ilustración botánica se realiza con fines de divulgación científica y su medio de circulación son las publicaciones de esta categoría, cada vez es más común verlas plasmadas en libretas, stickers, postales y textiles, creados por las diferentes marcas. Es el caso de Hued Hued, dedicada a la creación de papeles murales y textiles ilustrados con elementos chile- nos (entre ellos patrones florales), y el de Acaena, Kai Kai y Flor de Chile. Así, la ilustración naturalista nos conecta con el medio ambiente y con el territorio en que habitamos, cuyos rincones visitamos cada vez que abrimos una página bellamente ilustrada.

ELEM.2 FLOR

Publicado en RHUV Nº25

Youtubers: de la web al papel

Los seguidores de los youtubers son incondicionales. Siguen a sus ídolos hasta el fin del mundo. Por eso, si un youtuber, con millones de seguidores, publica un libro en papel, los lectores/compradores están asegurados. Aquí vemos cómo estos creadores de historias cotidianas en videos y sus fans han revolucionado el mundo editorial. ¡Pasen y vean!

Por Ana María Álvarez, licenciada en Letras Inglesas, de la Universidad Católica de Chile

En 2014, los youtubers eran aún un fenómeno nuevo para el mundo adulto. Por eso, el anuncio de la editorial Penguin Random House sobre la publicación de su novela Girl Online provocó sorpresa en general, pero especialmente por la respuesta de los adolescentes, que se abalanzaron a adquirir el libro. Zoella (el nombre que usaba la británica Zoe Sugg) era una celebridad en internet, subiendo videos en los que hablaba acerca de su vida o haciendo tutoriales de maquillaje y moda. La joven había conseguido miles de seguidores, miles de personas que querían verla a través de la pantalla vertiendo sus opiniones.

La publicación de Girl Online se vio opacada inmediatamente por la polémica que se generó cuando se reveló que Zoella no era la única autora. La editorial había contratado a la escritora Siobhan Curham, para que fuera la coautora del libro. Sin embargo, esto no impidió que el libro vendiera 78.000 copias en su primera semana, cinco veces más que 50 Sombras de Grey en su debut, superando a autores como J.K. Rowling y Dan Brown. Ante este éxito sin precedentes, la editorial le pidió una secuela, que fue lanzada en 2015, ambientada seis meses después de la novela original. La tercera parte será publicada a finales del 2016. Incluso su hermano, Joe Sugg, se ha sumado a la tendencia, publicando una novela gráfica, la cual también contó con un equipo de escritores e ilustradores de la editorial.

ilustreta HUV
Ilustración de Jorge De la Paz

Los comienzos de una auténtica revolución
El fenómeno youtuber surgió a principios de 2005, con la masificación de YouTube, el portal que permite subir y compartir videos. Jóvenes que dedicaban su tiempo a expresar sus opiniones y hablar frente a una cámara web se transformaron en las celebridades 2.0. El formato, conocido como video-blog o vlog, se transformó en un éxito mediático. Histriónicos, divertidos y carismáticos, los youtubers arrasaron desde el primer momento entre los adolescentes. Inauguraban a mediados de la década pasada una nueva era, ya que permitía a los creadores de los videos tener un contacto cercano con sus seguidores, quienes podían dejarles comentarios o seguirlos en otras redes sociales, como Twitter o Instagram, que aumentan la interacción directa entre el youtuber y sus seguidores. Los autores también se hicieron eco rápidamente de esta forma de comunicarse: John Green, por ejemplo, autor de Bajo la misma estrella, Ciudades de papel y Buscando a Alaska, entre otros, mantiene varios canales en YouTube desde 2007, en conjunto con su hermano Hank. Es el caso de quien, sin volcar su trabajo en internet, ha sabido aprovechar la cercanía que supone la red con sus lectores adolescentes.

“Un formato conocido como video-blog o vlog se transformó en un éxito mediático: histriónicos, divertidos y carismáticos, los youtubers arrasaron”

De fácil producción
El formato era sencillo. No necesitaban escenarios o iluminación elaborada, bastaba con una cámara y un lugar dónde grabar. Sin necesidad de un equipo sofisticado, cualquiera podía subir un video y transformarse en la próxima estrella de YouTube. Los canales más seguidos cuentan con millones de suscriptores, audiencia que para las generaciones acostumbradas a los medios tradicionales es toda una revolución.

Las estrellas del siglo XXI
Esta nueva forma de comunicación se inició en el mundo anglosajón, pero el mundo hispano no tardó en seguir sus pasos. Jóvenes españoles y latinoamericanos empezaron rápidamente a subir sus videos. Algunos, daban su opinión sobre situaciones de la vida cotidiana; otros, se mostraban jugando videojuegos.
Dentro del fenómeno también aparecieron los booktubers, youtubers cuya pasión era hablar de libros y temas relacionados. Aprovechando las ventajas de su canal, los jóvenes habían encontrado una forma completamente diferente de expresarse. Inmediatamente anterior a esta fiebre, los blogs eran el medio preferido por los jóvenes, pero la generación selfie buscaba un formato más acorde para comunicarse.

De youtuber a escritor
Al igual que otras celebridades, los youtubers buscan convertirse en una marca. Zoella, por ejemplo, lanzó una línea de maquillaje poco antes de publicar Girl Online. Los libros escritos por estos nuevos autores aparecen como los más vendidos en los rankings de medios internaciona- les. Debido a su fama, era esperable que pasaran de la pantalla a la palabra escrita, con tanto éxito como sus homólogos más tradicionales.
Después del éxito de Zoella, otras editoriales se acercaron a los youtubers más queridos por los usuarios para ofrecerles contratos literarios. Connor Franta, youtuber estadounidense, publicó en 2015 su memoria A Work in Progress, en la que narra su búsqueda de identidad y cómo YouTube lo ayudó a desarrollarse como artista. Tyler Oakley, también estadounidense y conocido por su activismo LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), publicó Binge el mismo año: una serie de ensayos acerca de diversos temas, incluyendo la homosexualidad y la fama que viene de la mano de YouTube.
Por supuesto, el mundo hispanohablante no se quedó atrás. Durante el 2015, los vlogueros es- pañoles más seguidos empezaron a lanzar sus propios libros. ElRubius, AuronPlay y Vegetta77 han publicado sus libros con éxito, instalándose entre los más vendidos, tanto en España como Latinoamérica, incluido Chile.

gnacio Rebolledo, Community Manager de la editorial Planeta, señala que los libros de los youtubers suelen ser un reflejo de ellos mismos. Mientras Zoella discutía sus problemas de ansiedad, la protagonista de su novela sufría lo mismo. Tyler Oakley, conocido por su humor y sinceridad, escribe ensayos honestos sobre su vida después de la fama. PewDiePie, el youtuber más seguido del mundo, publicó un libro ilustrado con irónicos consejos (Este libro te quiere).
Rebolledo señala que con las redes sociales, el público lector ha encontrado formas de acercarse a las editoriales. Mientras que antes se le preguntaba al librero cuándo llegaría un libro, ahora los mismos jóvenes se acercan directamente a las editoriales y distribuidoras.
También menciona el fanatismo que se produce. “Me ha tocado ver en firmas de libros cómo los padres de los niños les agradecen a los youtubers lo que hacen por sus hijos”, comenta. En el proceso de publicar, el encargado de Comunicaciones de Planeta señala que las editoriales se acercan a los youtubers para ver si tienen alguna idea que podrían escribir. Después, los reúnen con un equipo de editores, ilustradores y diseñadores para ayudarlos en el proceso de crear un libro.

El fenómeno Garmendia
Actualmente, el chileno Germán Garmendia es el segundo youtuber con más seguidores en el mundo. Su canal tiene más de 28 millones de suscriptores y su éxito le permitió trasladarse a Estados Unidos para avanzar en su carrera, produciendo música y videos. Para él, YouTube es la plataforma que le permite hacer lo que le gusta y acercarse a sus fans. En diversas entrevistas, ha declarado que no le interesa traspasar sus videos a la televisión. Si bien en un comienzo se había negado a escribir un libro, este año la editorial Alfaguara publicó #Chupaelperro, en el que el youtuber da consejos a su audiencia juvenil, intercalándolos con anécdotas de su vida.

“Las editoriales se acercan a los youtubers para ver si tienen alguna idea que podrían escribir. Después, se reúnen con un equipo de editores, ilustradores y diseñadores”

A pesar del éxito de ventas de estos libros, la crítica se encuentra dividida. En abril de este año, los booktubers May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú publicaron una novela escrita en conjunto, Besos entre líneas. El libro fue duramente criticado en internet, tanto por el contenido como por los errores gramaticales y ortografía. Actualmente, su nota promedio en GoodReads, un sitio para compartir opiniones sobre libros, es de 1.7. Esto no ha impedido que la obra sea un éxito en ventas en España.

Leer para entretenerse
Angie Figueroa, bloguera y booktuber chilena, cree que este fenómeno puede ser un paso para que los jóvenes lectores lean otro tipo de libros. Comenta que con ellos, los youtubers apuntan a su público de internet, con bromas internas que han surgido en sus videos. Sin embargo, señala que es importante dejar los prejuicios de lado: “No porque sean escritos por youtubers implica que sean malos”, dice Angie, argumentando que uno de los propósitos de los libros es precisamente la entretención.
“Algunos tienen cosas interesantes, como en el de Zoella, que habla de los daños de las redes sociales”, cuenta la bloguera. La fama en internet es un tema recurrente, al igual que los peligros de las redes sociales y su control sobre la vida. Para Ignacio Rebolledo, “esto es una muestra del cambio generacional”.

#Chupaelperro, de Germán Garmendia
Por María Eugenia Coeymans, socióloga, escritora de literatura Infantil y ex presidenta de IBBY Chile.
chupaelperro
Germán Garmendia, youtuber con más de 28.000.000 de seguidores en el mundo de
su canal Hola, soy Germán, quiere con su libro #Chupaelperro, “ayudar a incentivar la lectura”. Muchos de sus fans púberes y adolescentes sostienen no haber leído nunca. Germán confía en que este libro inicie un proceso lector. En él, el youtuber se dirige a los jóvenes como a un adulto cercano, usan- do un lenguaje mimético. De hecho, el título viene de una frase que el joven utiliza en sus videos para decir “vete al diablo”. Proporciona “germansejos” de su propia experiencia, consejos de cómo comportarse en distintas situaciones. Un 90% de estas recomendaciones conduce a un camino que estimo deseable por muchos padres, para sus hijos. Como Carl Rogers, invita a ponerse en los zapatos de quien se quiere ayudar. No así el 10% restante, especialmente el “Fúgate con tu novi@”, pues en su público hay una mayoría de menores de edad. Los “germansejos” son lugares comunes que apelan a la razón y emoción del lector; usan la @ inclusiva de género pero, el lenguaje no literario, alejado de la RAE, parece más orientado al público masculino, ese de “pelo en pecho” a quien se dirige en algunos de sus videos. Por último, un “germansejo” final: “todos los sueños son posibles si dejas de poner excusas y trabajas duro”.

besito en la frente
Besito en la frente, de Valentina Villagra. Ed. Planeta
Con el subtítulo “Un libro dulcemente flantástico”, la chilena Valentina Villagra presenta un libro lleno de actividades y juegos para sus fans (a los que cariñosamente llama “flanes”). Consejos y propuestas para tener una vida más alegre, acompañados de las ilustraciones de Marko Torres, hacen del libro una experiencia interactiva.

Rubius
Virtual Hero 2, de ElRubius. Ed. Planeta
Después del éxito de su primer cómic, el vloguero español ElRubius regresa con la segunda parte: La torre imposible. En un mundo en que los universos de los videojuegos son reales, es necesario un héroe virtual para salvarlos a todos del caos en que están sumidos. Junto a sus amigos virtuales, Rubius debe resolver un gran misterio.

girl online
Girl Online, de Zoella. Ed. Montena
La novela de Zoe Sugg relata la historia de Penny, una adolescente británica normal que termina envuelta en problemas cuando su blog se hace viral al contar su encuentro con Noah, un músico. Sin embargo, la fama virtual demuestra ser más complicada de lo que Penny esperaba.

este libro te quiere
Este libro te quiere, de PewDiePie. Ed. Malpaso
El youtuber más popular del mundo publicó un libro con frases inspiradoras ilustradas. Algunas son serias, otras no: “No quieras ser tú mismo. Sé una pizza. Todo el mundo adora la pizza”. Centrado en el diseño gráfico, busca despertar la simpatía de los fans, quienes seguramente disfruta- rán con los chistes del vloguero.

Bologna Children’s Book Fair 2016 o un ‘sudaca’ por la Feria de Bolonia

La Feria del Libro Infantil de Bolonia es una exposición con lo más destacado en libros para niños y jóvenes. En ella confluyen editoriales, escritores e ilustradores de todo el mundo, se concretan reuniones para ver catálogos y portafolios, cerrar contratos, vender derechos y comprar traducciones. En su edición de 2016 recibió a una gran delegación chilena de editores e ilustradores. Una crónica de primera mano del paso por la Feria.

Por Pablo Álvarez, editor en Ekaré Sur

Sobre el stand de Polonia había unas manzanas. Tomé una mientras miraba libros. Deliciosas propuestas gráficas; herencias de décadas de ilustración, guerras, socialismo, tradición cartelista. Al salir del stand probé una manzana, que inmediatamente me llevó al puesto de una feria libre en San Bernardo, que se ponía todos los jueves y domingo en la calle de al lado del pasaje donde vivía. En la escena, tenía 15 años y las manzanas aún conservaban ese jugoso dulzor. Esa manzana que saqué del stand de Polonia, estoy seguro que la probé hace más de 10 años en San Bernardo.

afiche-mesa-2-web Ilustraciones de Catalina Bu. Afiches para la delegación chilena en la Feria del Libro Infantil de Bolonia 2016.

Pude ir a la Feria del Libro Infantil de Bolonia 2016 gracias al financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que realizó una convocatoria para enviar a una delegación de ilustradores y editores. La Feria es una exposición enorme con lo más destacado en libros para niños y jóvenes. Confluyen ahí, importantes editoriales, escritores e ilustradores de todo el mundo donde se presentan las últimas novedades, se concretan reuniones para ver catálogos y portafolios, cerrar contratos, vender derechos, comprar traducciones. Una plataforma, un puente, un punto de partida, una vitrina de las imágenes que rodean el mundo de los libros para niños y para jóvenes.

Asimismo, todos los años, la Feria entrega reconocimientos a la producción de libros. Desde las mejores propuestas gráficas, textuales y editoriales para niños y jóvenes, el BolognaRagazzi Award, pasando por los premios al tercer mundo bajo un sutil New Horizons, y el Bologna Prize Best Children’s Publisher of the Year (BOP), que distingue a la mejor editorial por continente. Este año, en el afán por integrar, o segregar, no me quedó muy claro -pero suena lindo en la cita que hacen de Quentin Blake-, también se entregó un premio especial, el BolognaRagazzi Award for Disability, que reconoce la inclusión, la tolerancia, el respeto y la diversidad, entre otros muchos temas de moda en la producción de libros para niños y jóvenes, con la presencia de personajes discapacitados en los libros.
En ese mismo ítem, el de los premiados, me llamó profundamente la atención la colección de Media Vaca: Libros para mañana. En un interesante rescate editorial, estos cuatro libros, cuyos textos fueron escritos en los años 70, trabajan sobre temas de política para niños y niñas. Actualizados en su edición y, sobre todo, en la propuesta gráfica, son, sin duda, una línea a tener en cuenta en la nueva camada de producción de libros. Mención especial para No des puntada sin hilo (Editorial Amanuta, 2015), selección de refranes de Manuel Peña con ilustraciones bordadas por Maureen Chadwick, que fue distinguido en la categoría New Horizons: una muestra del buen trabajo que las editoras de Amanuta vienen realizando desde hace un tiempo, con una enorme proyección internacional y haciéndose lugar entre las miles de propuestas que año a año aparecen en el mercado.

“La Feria de Bolonia es una plataforma, un vínculo, un punto de partida, una vitrina de las imágenes que rodean el mundo de los libros para niños y jóvenes”

En la comisión de ilustradores y editores se encontraba Sol Undurraga, seleccionada por segunda vez en la Bologna Illustrators Exhibition. Su destacada propuesta no pasa inadvertida para la mirada extranjera y es del gusto de los más prestigiosos sellos editoriales. No es menor que Nobrow, una editorial de altos estándares a nivel de imagen e impresión, haya puesto atención en su trabajo y la convocara a una cita durante la Feria. El premio recayó en el mexicano Juan Palomino, con una obra que está por debajo de sus reales capacidades como ilustrador. El resto de la comisión de ilustradores la completaban Francisca Yáñez, quien dio talleres en pequeños poblados de Italia junto al editor Paolo Primavera; Pati Aguilera, cuyo trabajo como ilustradora y directora de PLOP! Galería es fundamental, y tiene el reconocimiento de importantes editoriales de habla hispana y otras extranjeras y Paloma Valdivia, quizás la ilustradora chilena con más reconocimiento y trayectoria en el ámbito internacional, y que lo demuestra con cada nueva publicación. También nos representaron las editoriales chilenas Recrea Libros y Gata Gorda Ediciones. El catálogo de esta última se proyecta hacia el mundo con esa preocupación por encontrar un lenguaje universal a través de la imagen, es el caso de Mi lista de envidias o Tot; una editorial reciente con una interesante línea de internacionalización. Destaco, asimismo, las invitaciones especiales que recibieron Constanza Mekis, actual presidenta de IBBY Chile, quien se ha preocupado de renovar y dinamizar la institución; Lola Larra, la otra invitada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, era la escritora que naturalmente debía ir a la Feria: autora de la novela más premiada de 2015 en Chile, Al sur de la Alameda, no podía restarse de este evento. Y lo hizo con una charla excepcional ante niños y jóvenes italianos, que escuchaban con asombro cómo los estudiantes en Chile se tomaban los colegios. Será imborrable la pregunta de un chico, de unos 10 años, que en italiano le preguntó a la escritora (la traducción no es mía): “¿Cómo estos niños juntan el valor para ocupar los colegios?”. Sin duda, una de las preguntas más lúcidas de la jornada.

“Un premio especial, el BolognaRagazzi Award for Disability, reconoce la inclusión, la tolerancia, el
respeto y la diversidad, con la presencia de personajes discapacitados en los libros”

Un reconocimiento muy especial fue el BOP, que lo entregan todos los editores que participan con un stand en la Feria. Ediciones Ekaré estaba nominada como Mejor Editorial del año por Centro y Sudamérica. La sorpresa fue mayor cuando, en la Biblioteca dell’Archigginasio, Ediciones Ekaré fue reconocida con el premio “por establecer un puente entre la vieja Europa y el Nuevo Mundo. Editorial refinada y elegante, de referencia para jóvenes talentos de la ilustración y países con un fuerte desarrollo cultural, como, por ejemplo, Chile”. Sin duda, un premio al trabajo que por casi cuarenta años han desarrollado Verónica Uribe -quien participara en el comité editorial de nuestra revista durante los cinco primeros años- y Carmen Diana Dearden, y que ha trascendido en todos quienes aportan a diario en el trabajo de esta editorial.

“Ekaré premiada por establecer un puente entre la vieja Europa y el Nuevo Mundo; editorial refinada y elegante, de referencia para jóvenes talentos”

El último día de Feria, la tarde en que salí de esos galpones, impresionado aún por el stand checo, la sofisticación del francés, lo multiforme del chino, el ruso, clásico y vanguardista a la vez, y las sorprendentes editoriales portuguesas, me encuentro con tres tipos que van fumando. Me miran de pies a cabeza. Cargo muchas bolsas con libros, encargos y esa compulsión por tenerlo todo. Miran las bolsas, la cámara y mi imposibilidad de poder correr con tanto bulto encima. Debía cruzar un parque que está justo fuera de la Feria, donde hay un edificio pequeño precioso, como una instalación. Los tipos se adelantan y yo aprovecho para ralentizar el paso. De pronto un silbido, levanto la cabeza, y unos ilustradores españoles que conocí entre spritz y birras, me alertan de la situación, que ponga ojo en los tres bandidos, como en una desafortunada cita al maestro. No sé si fue el silbido o la complicidad con los españoles, pero los tres italianos siguieron caminando y los perdí de vista. Al final del parque -yo había decidido cortarlo en una diagonal- me encontré con el ilustrador argentino Gusti, que había tomado el camino lateral. Se acerca, con ese aire medio místico, medio de gurú de la Patagonia, y me dice: “Ché, flaco, casi te afanan esos chorros”, mientras fuma su tabaco liado hace unos minutos. Sorprendido por el repentino saludo de quien acababa de ganar el premio mayor de la categoría Disability en Bologna, no atino a ninguna conversación inteligente y lo felicito por el premio. Mi torpeza no fue tanta, pues inmediatamente pasamos a hablar de qué es la inclusión en la literatura y en el arte; qué es eso de hacer libros para discapacitados; qué es eso de hacer evidente la diferencia. Nos divertimos conversando hasta el hotel. Ya se me habían olvidado los “chorros” italianos. Yo comía una manzana y el fumaba un tabaco. Un Gitanes, probablemente. Un poco antes de despedirnos, me dice: “Ché, yo no sé qué es eso de la inclusión. Yo hice este libro para mi hijo y ya está. Y si me hablan de inclusión, dejame decirte que no hay nada más inclusivo que la ilustración, donde usamos todas las técnicas, todos los colores, todos los materiales para expresar algo. Eso es inclusión”. En ese momento elevé a Gusti a la calidad de autor.
Nos separamos en la recepción del hotel. Gusti tomó la derecha y yo, la izquierda.

Publicado en RHUV Nº24