Categoría: Columna

Hablemos de Lectura

Como tantas veces los resultados de una prueba estandarizada como el SIMCE nos llevan, como institución, a reflexionar sobre el estado de nuestra sociedad, más allá del tema pedagógico y escolar.

Lamentables índices, variadas explicaciones –ninguna de las cuales convence por completo- y algunas excusas y medidas para evadir la profundidad de esta realidad: En Chile leemos poco, manejamos cada vez peor el lenguaje; pensamos,sentimos y creamos menos. Preocupante, pero cierto.

Cuando hablamos de lectura hablamos de algo mucho más profundo que las mediciones y las prácticas pedagógicas, hablamos de una visión como sociedad respecto de la cultura, y más importante aún, del lenguaje, que, en definitiva, es el que configura las mentes, pensamientos y procesos críticos, creativos y expresivos de la ciudadanía. Concebimos al ser humano como un individuo que en esencia piensa y siente, pero: sin lectura hay escaso manejo del mundo de la palabra y sin ésta, sin lenguaje, no hay pensamiento. A su vez, sin afectividad no hay aprendizaje y sin contextos sociales amplios y abiertos que valoren y enriquezcan el mundo de las ideas, no hay bienestar ni crecimiento. En síntesis, sin lectura ni lenguaje se mutila parte de nuestra esencia.

Nuestra propuesta, dado lo anterior, es clara… a mayor afectividad, mayor aprendizaje, a mejor manejo del lenguaje, mayor desarrollo del pensamiento, y quizá, para estos efectos lo más importante, a mayor involucramiento social –no solo desde el mundo escolar y público, sino también desde el privado, a nivel empresarial, familiar y comunitario- mayor desarrollo de instancias gozosas, formativas y evolutivas de nuestro pensamiento como individuos y sociedad.

Apelamos entonces a una sociedad que posicione este tema como una forma de restituir la esencia pensante y sintiente del ser humano.

De Obligaciones y Libertad

La ya popular discusión acerca de la lectura obligatoria. ¿Los niños deben que elegir qué leer? Y no sólo qué leer, ¿deberán elegir también qué ver? Acá, la opinión de un experto.

Por Hugo Hinojosa, especialista en literatura, integrante de CiEL Chile

Todo aquel que se acerca a la lectura (sea verbal o visual) lo hace desde una actitud particular, esa que se explicita cuando el encuentro entre texto, imagen y lector/a se hace realidad. Y es claro que aquel o aquella que goza en el acto lector, lo hace a partir de una motivación que la mayoría de las veces es intrínseca al individuo. Desde este punto de vista, la lectura siempre es un acto de libertad, de entrega del yo (aunque luego nos veamos atados a las palabras o las imágenes), y sabemos que a nadie se le puede obligar a ser libre, porque es condición de ésta la disposición a realizar una acción de manera deliberada y autoconsciente. El lector o lectora que se deleita, el que anhela y sufre en la lectura, sabe que es libre en aquel instante en que orienta su voluntad para acercarse a una obra y entrar en ella.
Pero en el ámbito de la literatura para infancia y juventud es común la obstinación por la obligación y la imposición, que proviene de ámbitos tan disímiles como la escuela o el mercado. Al respecto, Michelle Petit, a propósito de los discursos adultos ante la supuesta falta de lectura en los jóvenes, señala que “ya sea que provengan de los poderes públicos, de los docentes, de los padres o de los editores, pueden ser percibidos como otros tantos mandamientos, como testimonios de impaciencia, de una voluntad de control, de dominio”, instalando la sospecha sobre aquellas prácticas y estrategias que solemos producir con tal de que niños, niñas, adolescentes y jóvenes lean, sin considerar lo que éstos y éstas piensan.
En otro sentido, si la lectura es un acto que se asume y construye desde la libertad de quien lee, exige a su vez un fuerte compromiso por parte de quienes producen dichos textos e imágenes. Por ejemplo, la proliferación actual de textos hermosamente ilustrados, pero de contenidos superfluos, pone una señal de alerta frente a las obras que se crean para dichos públicos, en donde historias poco desarrolladas son escondidas bajo imágenes puramente decorativas. Esta situación se vuelve un peligro para la verdadera valoración de una literatura dirigida a infancia, adolescencia y juventud, la cual históricamente ha sido menospreciada por ser considerada de menor calidad, y que nos lleva a poner el ojo nuevamente en los autores involucrados en estas propuestas.

“si la lectura es un acto que se asume y construye desde la libertad de quien lee, exige a su vez un fuerte compromiso por parte de quienes producen dichos textos e imágenes”

La imposición indiscriminada de la lectura, sumada a obras altamente moralizantes o centradas en la pura forma, genera el efecto contrario al esperado. Lectores y lectoras, ajenos a una mirada más profunda, confundidos en el discurso adultocéntrico que aboga por el leer, pero que termina alejando a los que se dirige, o les somete a textos sin mayor valor estético. En ese sentido, es importante comprender que, por un lado, debemos dejar que nuestros niños, niñas y jóvenes sean capaces de decidir en libertad los textos y las imágenes a las que deseen acceder, confiando en el criterio o gusto que puedan tener. Por otro, que también tras un texto dirigidos a ellos y ellas se esconde una gran responsabilidad. El filósofo e historiador del arte, Georges Didi- Huberman afirma que las imágenes queman, arden en llamas y nos consumen. Pero son aquellas que están escondidas dentro una buena historia, que se activan y nos hieren en el juego amistoso o contradictorio entre las palabras y las ilustraciones, en un ejercicio que claramente va más allá de la imposición o la idealidad del mundo adulto. Sabemos que, finalmente, la obra es completamente libre cuando su lector o lectora también lo es.


Hugo Hinojosa, Estudiante Doctorado en Literatura, Pontificia Universidad Católica de Chile. Magister Didáctica de la Literatura y de la Lengua, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Licenciado en Literatura en Lengua y Literatura hispánica, Universidad de Chile. Licenciado en Educación y profesor de Estado en Lengua castellana y Educación, Universidad Andrés Bello. Diplomado en Teoría, Edición y Creación de Literatura Infantil y Juvenil IDEA (Instituto de Estudios Avanzados, Universidad de Santiago). Ha participado en el Comité de selección de obras juveniles del Centro lector de Lo Barnechea y del Comité de selección de obras juveniles “Un libro, una huella” de las Biblioteca Escolar Futuro (PUC). Actualmente es docente del Diplomado de Literatura para Infancia, Adolescencia y Juventud de CIEL Chile y del Departamento de Literatura, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, del Diplomado del Literatura infantil y juvenil contemporánea de la Universidad Finis Terrae y de la Escuela de Educación Diferencial de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Integrante de CiEL Chile. Centro de Investigación y Estudios Literarios: discursos para infancia, adolescencia y juventud (fundado el 2013). www.ciel.org

Los naturalistas en la Biblioteca Nacional

Los naturalistas nos enseñaron tantas cosas acerca de nuestro paisaje y de los seres con los que compartimos esta gran casa nuestra que es la tierra, que habría que rendirles homenaje.

Por Memoriosa, encargada de la bitácora de “Chile para Niños”, de Memoria Chilena.

Me gusta vivir en la Biblioteca Nacional porque en ella hay muchos libros y, dentro de ellos, hay historias, explicaciones del mundo y algo que a mí me interesa mucho: las flores, los árboles y los animales.
Lo descubrí en uno de los salones más bonitos de la biblioteca: la sala Medina. En ella se guardan libros antiguos, mapas, cartas de navegación y muchos otros tesoros, entre ellos, unos elaborados por unos señores muy interesantes y observadores: los naturalistas.

¿saben quiénes eran? Para que los conozcan ahora, tendremos que viajar un poco en el tiempo… Empezamos: cuando Chile se independizó de España, hace más de 200 años, se le pidió ayuda a especialistas de otros países para que pudieran investigar sobre la geografía y naturaleza de Chile. Ellos llegaron con sus lápices y sus libretas para tomar notas e hicieron los primeros informes detallados de nuestra flora y fauna, así como también de nuestros ríos, cerros, ciudades y playas.

Domeyko, Philippi y gay son algunos de los naturalistas que vinieron a nuestro país a realizar estas expediciones científicas. Y lo mejor es que muchos de los dibujos y las investigaciones que realizaron se encuentran en mi casa, la Biblioteca Nacional.

Una bitácora muy especial
Y como estuve pensando que tal vez también a ustedes les gustaría verlos se me ocurrió una idea. Lo subí todo a mi bitácora. ¿La conocen? se llama “Chile para Niños” (chileparaninos.cl) y en ella voy anotando todas las cosas interesantes que encuentro en mis paseos por las distintas secciones de la biblioteca y por otros lugares que me gustan mucho como los museos, los parques, las calles de la ciudad.

El primer tema al que los invito es Exploradores y dibujantes. Lo escribí como homenaje a los naturalistas. En él podrán encontrar un libro que, según el Búho Medina (un amigo mío, muy sabio y que, al igual que yo, vive en la biblioteca), es “un verdadero tesoro”. se trata de uno de los tomos del Atlas de la historia física y política de Chile, del naturalista francés Claudio gay, quien viajó a Chile en 1828 para hacer investigaciones sobre la fauna, la flora y el paisaje chileno. Escribió nada menos que 30 volúmenes dedicados a la historia, la botánica, la zoología y la agricultura de nuestro país. Y los dibujos de su atlas son tan detallados y coloridos que parece que en cualquier momento fueran a moverse, como hacen los animales y los pájaros de verdad. Los invito a recorrer sus páginas.

La selección natural de Darwin
En Exploradores y dibujantes, también podrán encontrar un video en el que los científicos de hoy nos hablan de la travesía y los descubrimientos de otro gran naturalista: Charles Darwin (1809-1882). Él fue un señor muy observador que descubrió que los seres vivos de nuestro planeta van cambiando a lo largo de los años porque deben adaptarse a las condiciones de donde viven. Lo mismo pasa con aquellas especies que se han extinguido (es decir, que ya no existen). El naturalista dice que han desaparecido porque no han podido adaptarse adecuadamente al medio ambiente. Eso se llama, selección natural, o sea, que sobreviven los que mejor se desenvuelven y los demás desaparecen.

seguramente estarán pensando lo mismo que yo: los naturalistas nos enseñaron tantas cosas acerca de nuestro paisaje y sobre los seres con los que compartimos esta gran casa que se llama planeta tierra.

A los amantes de la naturaleza les cuento que he anotado cosas sobre animales y plantas. Los invito a navegar y descubrir, igual como lo hicieron los naturalistas, las riquezas de nuestro patrimonio natural.

memoriosa-perfil
Memoriosaes el personaje principal de “Chile para Niños” (chileparaninos.cl), un sitio web infantil del espacio Memoria Chilena (memoriachilena.cl). Es una niña de siete años, curiosa, alegre y activa, que, entre otras cosas, se encarga de escribir una bitácora en la que va contando todos los descubrimientos que va haciendo en su casa, la Biblioteca Nacional o, como la llama ella, “el palacio de los libros”. De grueso pelo negro y mejillas sonrosadas, su característica más loable es que habla de asuntos de grandes traduciéndolos al lenguaje de los niños, por lo que ellos también pueden comprender todo lo que ocurre y lo que está a buen resguardo en la Biblioteca Nacional, una institución que ya tiene más de 200 años. Así , los más pequeños pueden acercarse al patrimonio nacional. Junto a sus amigos, el sabio Búho Medina (situado en la sala homónima en honor al investigador y bibliófilo, José Toribio Medina) y la Mariposa, imagen del sitio Memoria Chilena, realiza este arduo trabajo, pero tan estimulante, viviendo las más interesantes aventuras. En “Chile para Niños” se pueden encontrar los minisitios de Memoriosa, sobre los misterios de la naturaleza y sus fenómenos, la historia, la ciencia, todos muy bien guardados como grandes tesoros de la Biblioteca Nacional. Memoriosa cumple un importante rol como mediadora no solo de la lectura, sino que también de la cultura.

Publicado en RHUV Nº25

La magia del mundo natural

La naturaleza es fuente inagotable del pensamiento y la imaginación

Por Ivonne Reifschneider, fundadora y presidenta de la Fundación Huilo-Huilo

Los primeros acercamientos a la naturaleza y a la magia de los cuentos, la poesía, las leyendas y las fábulas fue, en mi caso, a edad muy temprana, y siento que me marcó profundamente. Esta experiencia me sumergió en un mundo que ha sido fuente de imaginación y motivación a lo largo de mi vida.

Chile es un país de grandes atributos naturales que, a menudo, pasan desapercibidos o son subvalorados, siendo muchas veces casi invisibles o inexistentes. Nuestros bosques, montañas, cursos de agua y el imponente Pacífico, han sido claves en el desarrollo cultural y del pensamiento de nuestros pueblos originarios, teniendo una fuerte influencia a través de la Historia. todo esto forma parte de nuestro patrimonio natural y cultural que es la base de la identidad, autoestima y oportunidad de desarrollo sustentable del país. reconocidos naturalistas como rodulfo Amando Philippi, Claudio gay, Marianne North, María graham y Charles Darwin, entre muchos otros, recorrieron nuestro territorio registrando valiosos testimonios. se maravillaron con la belleza y la singularidad de las especies, muchas de ellas endémicas, las que fueron describiendo e ilustrando en hermosas láminas o notas de viaje. sus testimonios fueron esenciales para conocer la diversidad de nuestros ecosistemas y poder apreciarlos.

“La experiencia de un niño en contacto con la naturaleza, le permite acceder a un mundo sorprendente
y dinámico”

Su impacto en los niños

La experiencia de un niño en contacto con la naturaleza, le permite acceder a un mundo sorprendente y dinámico, que cambia constantemente, renovándose a través del ciclo de
la vida presente en las estaciones del año. La magia de los otoños con bellos colores que van desde el amarillo ocre, anaranjado y rojo muy profundo; cielos claros, transparentes y estrellados, que cambian desde un azul intenso, pasando por blancas y suaves nubes a grises y negros amenazantes cuando se desata una tormenta y el silencio de los inviernos nevados seguido del renacimiento de la vida animal y vegetal en bosques, praderas, y montañas.

Es fundamental que cada niño desarrolle esta capacidad de observación, que le permitirá conocer y vivenciar por sí mismo los sucesos, hacerse su propia opinión de las cosas transmitiendo con fundamento y seguridad lo observado, desarrollando un pensamiento propio, personal, crítico y argumentado. su testimonio, a través del relato, tomando notas y escribiendo o dibujando lo que vivió, constituye una base fundamental para el desarrollo del pensamiento, la imaginación y de su propia capacidad para asombrarse con la naturaleza.

si bien esta experiencia directa con la naturaleza es muy importante, a través de la literatura y de los libros se logra una herramienta fundamental para llevar a más niños el testimonio del misterio de bosques, montañas y pequeños seres que son parte de ecosistemas integrados, en que cada uno tiene un papel esencial en el ciclo de la vida. No solo el bosque y las montañas son un mundo para conocer y encantarse, sino también lo es la fauna nativa, que es totalmente desconocida y su personalidad tímida y críptica hace aún más difícil un encuentro con ella.

La naturaleza se funde con la imaginación

La aventura de sumergirse en este mundo tan cercano, pero tan desconocido a la vez, es recurso inagotable de conocimiento. La ilustración y la fértil imaginación de un niño acercan su pensamiento a este mundo natural, desentrañando misterios y valorando la vida en sus diversas y variadas formas. Las obras serán testimonio y creación, no solo de adultos, sino también de los niños que las integrarán a su vida.

Acercar a los niños este mundo natural y mágico es parte esencial de su crecimiento e identidad que quedará grabado en recuerdos, aventuras y vivencias indelebles en su mente y, principalmente, en su capacidad de apreciar el patrimonio, porque solo lo que se conoce se puede valorar y cuidar realmente.

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Ivonne Reifschneider López, chilena, es hija y nieta de inmigrantes alemanes, suizos y españoles. Sus primeras vivencias estuvieron estrechamente ligadas a la naturaleza. Su familia sureña le permitió conocer el bosque nativo y recorrer maravillosos paisajes, teniendo estrechos encuentros con la fauna propia de ese lugar. Su madre la introdujo en el mundo de las letras y la poesía desde muy temprana edad. Las entretenidas e interesantes lecturas de cuentos, fábulas y leyendas de su padre, le enseñaron a apreciar, durante numerosas caminatas y recorridos en el valle de Santiago, y a aprender y conocer sus valores naturales. Todo esto marcó definitivamente un modo de vida apegado a una visión mágica de su entorno. Arquitecta de profesión, muchos de sus trabajos han estado inspirados en la naturaleza, aún en una época en que no era una tendencia habitual. Ha incursionado en el mundo literario y docente, y en la actualidad está ligada al desarrollo social sustentable a través de la Fundación Huilo Huilo, de la cual es fundadora y presidenta. Con esta organización ha impulsado proyectos de conservación del bosque húmedo templado, promoviendo estudios, investigaciones y publicaciones que permiten conocer y entender los ecosistemas, parte de la identidad e historia de nuestro país. Además, ha realizado talleres para la comunidad basados en este pensamiento, definiendo una nueva mirada hacia cada integrante del bosque, logrando acercar el patrimonio natural y cultural a las comunidades del territorio.

Publicado en RHUV Nº25

Wattpad, un trampolín para publicar un libro

En el mundo de las editoriales, lo más importante es destacar para que te vean

Por Lily Del Pilar, escritora

Contrario a la mayoría de los autores, mis inicios en la escritura fueron en internet. Yo nunca tuve esa etapa en la que guardara mis historias, porque solo me gustara escribir para mí. No, contrario al común denominador, muy desde el principio publiqué todo y de inmediato; ponía el punto final a un capítulo y lo subía a la red sin dudar, por lo que siempre estuve expuesta a la opinión pública. Me hice “conocida” y con ello logré que publicaran mi libro en papel, en la plataforma Wattpad. Pero mi comienzo no fue ahí. Partí escribiendo fanfiction (tu propia versión de la historia) de Harry Potter en la página Potterfics. Estuve feliz en ese sitio desde los 15 a los 19 años, donde, tras comenzar mi carrera universitaria a los 18, decidí dejar de lado la escritura porque veía solo un pasatiempo en ella. Y fue así, hasta que meses después de mi “retiro espiritual” hallé la página de Wattpad, una plataforma compuesta por autores y novelas. Era como una especie de red social pero más freak, porque podías “seguir” a un escritor y guardar su libro para que te llegara una “actualización” cuando subiera un capítulo. Además de todo eso, cada novela tenía la sección “Lecturas”, cantidad de personas que han entrado a leer los capítulos, “Votos”, a modo de likes en la plataforma, y “Comentarios”, donde la gente podía dejar su opinión. Así que yo, acostumbrada a recibir la opinión pública en todo lo que escribía, experimenté nuevamente las ganas de escribir porque siempre me ha gustado la cercanía hacia los lectores, que es lo que brinda que publicar en internet. Así, sin siquiera sentarme a planearlo medio segundo, empecé a escribir Mi vida es un desastre, libro que tras su éxito en Wattpad fue publicado en papel por la editorial Planeta. Y como logré la tan preciada publicación de la mano de una gran editorial, es de lo más normal que otros escritores se acercaran a pedirme consejos, a los que siempre he respondido con un: “sube tu historia a Wattpad”. “¿Y para qué?”, me preguntan. “Para que te publiquen”, contesto. “Ya, pero, ¿de verdad sirve Wattpad para eso?”. Y contesto a todos, que sí, porque según mi experiencia, sirve y mucho.

“Wattpad es una plataforma compuesta por autores y novelas, una especie de red social pero más freak”

Superar el primer filtro
Voy a hacerles un ejercicio que consiste en ponerse en el lugar de la editorial para ver cómo funciona esto por dentro. Una editorial de las grandes recibe al año, más de 1.000 manuscritos, de autores desconocidos (o no tanto), a quienes no se les solicitó nada. De esos 1.000 manuscritos, solo se aceptarán unos 15, porque el resto de novelas o relatos que se publiquen en el año seguramente serán de autores extranjeros o nacionales, que ya hayan publicado antes. Suele ser así. Es decir, si eres escritor al que nunca se ha publicado en papel, tienes una probabilidad minúscula de que lo hagan.
Casi suena como ganarse un concurso. Es por eso que aquí entran las plataformas como Wattpad, que tienen una doble función: le permiten al autor volver- se conocido y a la editorial ver si funciona o no una novela. Porque deben saber que publicarle una obra a un escritor desconocido, es un enorme riesgo para la editorial, ya que no se sabe si funcionará, si gustará, si venderá; claro, la editorial tiene personas que leen manuscritos y hacen informes sobre ellos y en base a eso, decide si publicará una novela o no. Pero sigue existiendo la incertidumbre, porque es diferente que 3 personas digan que una obra es buena versus a 200.000 o más que digan lo mismo. Y eso es lo que te brinda Wattpad, porque si el autor se presenta en una editorial con las estadísticas de su libro, por ejemplo, el número de personas que lo han leído y a las que les ha gustado, datos que ofrece Wattpad, por supuesto que va a llamar la atención y, con eso, logrará desbloquear la primera gran puerta: que un editor lea la novela. Luego, si la publican o no, dependerá de cada escrito. Si ni consigue seducir al editor, no será porque no tuvieron tiempo de leerlo. En el mundo editorial, lo más importante es destacar para que te vean y con Wattpad uno puede lograr eso.

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Lily Del Pilar es ingeniera civil, tiene 24 años y hace unos meses publicó la primera novela chilena proveniente de Wattpad, una plataforma que permite compartir historias y puede ser usada a través del celular o el computador. Mi vida es un desastre es una saga cuyo primer libro ha sido publicado por la editorial Planeta y ya es uno de los más vendidos en el mundo juvenil. Además, lleva más de 100.000 lecturas en la plataforma (tiene más de 43.600 seguidores). Sin tener ninguna relación previa con el mundo editorial, empezó a escribir a los 15 años, tras ser una gran devoradora de fanfics (fanfictions, otro nuevo formato que tienen los jóvenes para escribir, que consiste en hacer historias a partir de los libros que leen y de cuyos títulos, personajes y autores son fans: ficción de los fans). Como la obsesión de Lily era Harry Potter, se hizo asidua de Potterfics, hasta que incluso se lanzó a escribir sus propios fanfics del joven mago y su mundo. De ahí, nacen cuatro capítulos de la vida de Lily y James Potter, los padres de Harry, que al final sirvieron de inspiración base para esta trilogía, cuya primera parte (Mi vida es un desastre), ya conocemos, la segunda está en espera de seducir a alguna editorial y la tercera deambula por la cabeza de Lily Del Pilar.

Publicado en RHUV Nº24

Y volvemos con que si los jóvenes leen o no leen…

La clave está en qué tipo de adolescentes lee y qué tipo de lecturas.

Por Gemma Lluch, profesora y doctora en Filología de la Universidad de Valencia

Parece que las encuestas o los informes sobre la lectura no funcionan muy bien. Y no solo en Chile o en España, en cualquier parte del mundo. Néstor García Canclini acaba de coordinar un trabajo excelente Hacia una antropología de los lectores1 en el que de una manera rotunda afirma: «Tenemos muchos datos sobre la lectura, pero sabemos muy poco».
Tal vez, si estas encuestas e informes funcionaran bien tendríamos datos concretos sobre quién, cómo, cuándo y qué se lee, y seguramente estos datos vendrían a certificar lo que intuimos. Por ejemplo:
1. Que los jóvenes leen y que los adultos lo hacen mucho menos.
2. Que los jóvenes leen diversos tipos de textos y en formatos diferentes y que los adultos lo hacen mucho menos.
Unos años antes nadie podría haberse imaginado el éxito mundial de sagas como las protagonizadas por Harry Potter o de la tetralogía iniciada por Los Juegos del Hambre. Pocos podrían pensar que los adolescentes y los jóvenes usaran los medios sociales como los blogs, las redes sociales o el canal YouTube para compartir sus lecturas, para comentarlas o para jugar con ellas. O a través de ellas.

“Los jóvenes leen diversos textos y los adultos lo hacen mucho menos”

En diferentes investigaciones2 hemos destacado la importancia de estas formas de leer y hemos analizado las mil maneras que tienen de transformar la lectura en un acto social y compartido.
Pero, recurrentemente volvemos siempre a hacernos la misma pregunta: «los adolescentes ¿leen o no leen?». Hace dos años hablaba sobre este tema en el diario argentino Clarín3 y aprovechaba mi blog para hacer algunas matizaciones al reportaje. Y todavía ahora, destacaría dos preguntas que dejaba abiertas en uno de mis posteos. Porque la pregunta no es si los jóvenes leen. La pregunta es ¿qué tipo de adolescentes lee? y ¿qué tipo de lectura? Me explico.
Una primera aproximación a los perfiles de Twitter, a los blogs o a los canales de YouTube donde publican sus recomendaciones los booktubers nos muestra un perfil socioeconómico bastante repetido y similar: chicos y chicas que viajan, que dominan el inglés, que disponen de acceso a Internet, que consumen productos culturales diversos… Y algunos estudios perciben lo mismo4.

La participación del adulto
Si nos acercamos a los libros que recomiendan y que comentan estos estudios nos devuelve una fotografía similar a la de los consumos lectores de los adultos: mayoritariamente se trata de relatos, escritos por autores anglosajones y que se repiten en cualquier librería digital o presencial del mundo.
Por tanto, como diría nuestro admirado Néstor García Canclini5, creo que lo que debemos hacer es cambiar las preguntas6.
Y las preguntas no van sobre lo que hacen los chicos, sino sobre lo que hacemos nosotros.
Así que, permítame que le haga a usted, lector de esta revista, no una, sino varias preguntas:
• ¿Qué estamos haciendo para que las lecturas de los adolescentes y jóvenes sean las mejores posibles y para que las realicen en las mejores condiciones?
• ¿Qué estamos haciendo para dar la posibilidad a los lectores de comprender tanto lo que leen en pantalla como lo que leen en papel, tanto si es un relato como un poema, una obra literaria como el prospecto de un medicamento…?
• ¿Qué políticas públicas vamos a diseñar y a llevar
a cabo para que se publique mucho de todo y no muchísimo de muy poco, como ocurre ahora mismo? O mejor dicho, para que lean mucho de todo.

1 http://www.gemmalluch.com/esp/hacia-una-antropologia-de-los-lectores/

2 http://www.gemmalluch.com/esp/jovenes-adolescentes-literatura-juvenil

3 http://www.gemmalluch.com/esp/pero-los-adolescentes-leen-o-leen

4 http://www.gemmalluch.com/esp/la-importancia-de-la-lectura-por-placer

5 http://www.gemmalluch.com/esp/el-mundo-entero-como-lugar-exatrano-nestor-garcia-canclini/

6 http://www.gemmalluch.com/esp/pero-les-gusta-la-lectura-en-papel-o-en-pantalla/

gemma-lluch
Gemma Lluch Reconocida catedrática española y doctora en Filología, con honores, es profesora titular del Departamento de Filología Catalana, de la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación, de la Universidad de Valencia. En 1997 recibió el Premio Extraordinario de Doctorado con su tesis. Imparte también docencia en diferentes másters.
También fue distinguida por la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, en 1999, por su libro El lector modelo en la literatura para jóvenes. Ha publicado más de 100 trabajos de investigación, contando artículos, capítulos de libro y monografías, además de trece obras completas y en cinco ha participado como editora.
A ello se suman ocho proyectos de investigación, en tres de ellos como investigadora participante y en cuatro contratos de investigación con instituciones.
Gemma Lluch centra sus investigaciones en temas como la formación literaria, particularmente la de los adolescentes del siglo XXI y asuntos controvertidos como la cultura globalizada, los proyectos editoriales destinados al consumo masivo, las estrategias para captar jóvenes lectores, los desafíos que hoy afrontan los autores de literatura infantil y juvenil ante los nuevos modos de leer de los niños y adolescentes.

Publicado en RHUV Nº24

Los márgenes del libro

Si es inevitable la mala literatura, nada justifica un libro mal hecho

Por Ricardo Mendoza, profesor universitario, editor y diseñador de libros

Anoto reflexiones deshilachadas, asedios esporádicos al asunto que tratamos aquí. Advierto que soy un actor/espectador marginal, porque elegí vivir en la periferia del imperio. Porque no concibo la producción de libros como industria. La juzgo un oficio, una artesanía que “designa un impulso humano duradero y básico, el deseo de realizar bien una tarea, sin más”1, cuyo centro es el texto y su espacio de ejecución escrita, el libro, como un escenario de la lectura.
Tocante a las transformaciones del mundo editorial, la principal es su consolidación como “industria editorial” que emana a veces coherente, rigurosa y con calidad en ciertas áreas; otras veces, un revoltijo de obras maestras basura pseudocientífica y best-sellers del olvido.
Esto permite visualizar mejor las diferencias entre las editoriales transnacionalizadas y las pequeñas, surgidas en Santiago y en provincias. Éstas, creadas por escritores asociados a gestores o diseñadores, suelen ajustarse a un tema como poesía, novela gráfica, ciencia ficción, ensayo… Acogen la literatura creativa de su entorno y variados temas regionales. Técnica y materialmente diversificadas, pueden afrontar ediciones costosas en imprentas de alta calidad, impresiones digitales caseras o de corto tiraje, hasta propuestas “cartoneras” o experimentales.
En su mayoría personalizados, estos microeditores -editores artesanales, o alternativos, como suelen llamarnos- han proyectado a autores y temas emergentes, enriqueciendo la literatura chilena.
Quizás la intemperie no sea un mal ambiente salvo en la única gran dificultad: cómo hacer circular esos libros en los que se ha depositado tanta fe, dinero y esfuerzo; las distribuidoras masivas son una vía, no la única; los canales web son otra.
Dije “única dificultad” porque nunca ha habido tantas facilidades y herramientas para producir libros como hasta ahora. Si es inevitable la mala literatura, nada justifica un libro mal hecho. Una vez dije que “la computación nos ha devuelto el esplendor de la tipografía; son tantas nuestras ventajas que no hay ninguna disculpa para producir libros ilegibles, excepto nuestra torpeza, nuestra pereza o pobre talento”. Liberados de la extenuante y lenta labor del “tipo alzado” y el diseño manual, es nuestro deber entregar libros eficaces para reunir al texto con sus lectores.
Y aunque el costo es alto, el financiamiento se ha expandido; más allá de las discusiones sobre su uso político, los fondos concursables han sido de los factores que más han incidido en la producción de libros y proliferación de microeditoriales.

“Nunca ha habido tantas facilidades y herramientas para producir libros como hasta ahora”

Una palabra acerca del iva: solo es relevante porque afecta a un producto cuyo circuito eleva el precio varias veces por encima del costo base. Y ese costo es más alto en un tiraje microeditorial, limitado a 500 o 1.000 ejemplares. Y dos palabras para el libro electrónico.2 La primera, cuando apareció, algunos vaticinaron su muerte: el libro impreso en papel, pese a su milenario prestigio, sería aniquilado por la novedad, la liviandad, la funcionalidad del ebook. Nada de ello ocurrió. Siempre sostuve que el precio sería bajo solo hasta su instalación, y creo que así ha sido: baratas son las ediciones electrónicas de clásicos y libres de derechos, las demás tienden a acercarse al valor de un libro de papel. En rigor, ¿por qué pagar por todo? Hay gigantescos repositorios como Project Gutenberg3, que ofrece más de 50.000 libros libres en Txt, Doc, Epub, Pdf, Html. La segunda, sus herramientas de diseño todavía son básicas, las tipografías insuficientes, los formatos toscos y limitantes las máquinas.
Así como creo que el libro en papel no desaparecerá, también creo que el ebook está en su prehistoria.

1 Richard Sennett, El Artesano, Anagrama, 2009.

2 Hablo de epub, mobi o azw, por ejemplo, o de hipertextos (cuyo texto es elástico y fluye adaptándose a soportes y resoluciones cambiantes), no de versiones electrónicas estáticas de un libro usualmente diseñado para papel, como el pdf.

3 Project Gutenberg (www.gutenberg.org) advierte sobre las malas consecuencias que podría tener sobre nuestra materia el Tratado Transpacífico (TPP), que debería ser conocido por todos nosotros.

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Ricardo Mendoza Rademacher (1954), es profesor de Estado en Artes Plásticas (U. de Chile) y escritor. Enseñó Dibujo, Historia del Arte y Apreciación Artística en el Instituto de Artes Plásticas de la Universidad Austral de Chile de Valdivia, entre 1977 y 1982. Hasta 1995 fue diseñador gráfico independiente.
En 1985 inició actividades como editor y diseñador de libros, bajo el sello propio de Ediciones Kultrún. A la fecha, ha publicado más de 200 títulos de poesía, cuento, novela, fotografía, investigación cultural y ciencias, todos ellos pertenecientes a escritores, artistas e investigadores de la zona sur de Chile.
En 1995 se incorporó a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM / MINEDUC) como Director del Museo de Sitio Castillo de Niebla, en cuya función, amén de actividades administrativas, ha participado como investigador iconográfico y documental en proyectos museográficos; se ha involucrado activamente en temas patrimoniales regionales.
Ha publicado los libros Con palabras (poesía, edición personal, 1983), Escenas de la vida del bufón Íñigo Mendoza (poesía, publicación del Concurso Luis Oyarzún, Edición del Gobierno Regional de los Lagos, 2003), Los deseos consumidos (poesía, Ediciones Kultrún, 2005); y numerosos artículos, crónicas, reseñas críticas y presentaciones de libros.

Publicado en RHUV Nº23

Heroínas son las de ahora

Columna de Gonzalo Oyarzún

En los antiguos cuentos de hadas, las protagonistas parecían extremadamente delicadas, torpes y hasta estúpidas. ¿Por qué habría alguien de aceptar una manzana envenenada de una vieja horrenda o trabajaría para siete enanos a cambio de nada? ¿Cómo no se revelaría alguien que dedica el día a separar la ceniza de la lenteja y a fregar pisos? Claro, porque si se es tan ingenua y tonta como para confundir a tu abuelita con un lobo, seguro terminarás engullida por la bestia.

A partir de este razonamiento, la escritora argentina Graciela Cabal satiriza en su libro Mujercitas ¿eran las de antes?, sobre un modelo de protagonista femenino más bien inútil y en el que las historias terminan bien, porque Cenicienta, Blancanieves, Caperucita y la Bella Durmiente eran salvadas por hombres valientes o príncipes maravillosos, es decir, por hombres.

Las protagonistas de los cuentos infantiles han cambiado. Ahora son vitales, intensas, divertidas, pillas e inteligentes, curiosas, fuertes, muy rara vez torpes y jamás estúpidas. Son diversas, a veces son humanas y otras antropomorfas, a veces buenas y otras no tanto. Pareciera que no tienen problemas con mostrar a sus familias, muy normales o también muy extrañas; ellas nunca son salvadas por un príncipe o cosa que se le parezca, quizás porque nunca quieran ser salvadas.

Olivia, el éxito mundial de Ian Falconer, es un buen ejemplo de estas nuevas protagonistas. Hiperactiva e hiperdulce, enamora a grandes y chicos y es muy buena para cansar a la gente. Ella es parte de una familia común y corriente; por eso, la posibilidad de identificación es inmediata. Otra que no tiene una familia muy normal es Camila, la protagonista de El globo, de la argentina Isol. Su madre, un martes después de gritarle mucho, se convierte en un globo rojo, calladito. La misma Isol tiene otras historias de niñas sorprendentes y encantadoras: Secreto de familia y Cosas que pasan.

La diversidad se traduce en personajes e historias que hablan distinto. La cebra Camila, por ejemplo, ha perdido sus rayas y recurre a disímiles amigos para recuperarlas. Acudiendo a la estructura clásica de los cuentos de hadas, La princesa de largos cabellos sorprende con un final bastante alternativo. O la abuela de Corre corre, calabaza, que no es tan despistada como para dejarse devorar como la de Caperucita.

También están las historias más nostálgicas que son capaces de poner temas muy diferentes, como La cabeza en la bolsa de Marjorie Pourchet, en donde Adela adopta esta postura quizás por timidez, inseguridad o depresión. Puede que el ejemplo más bello de estos sea la impresionante historia de El árbol rojo, del australiano Shaun Tan, en que se describe la odisea de una niña que debe sortear algunos de los más difíciles sentimientos de la vida, desde la mañana hasta antes de finalizar el día: “A veces, el día empieza vacío de esperanzas; y las cosas van de mal en peor”, comienza la historia, reservándonos un final sorprendente y emotivo.

Estas son las chicas que pueblan muchos de los cuentos de hoy: portadoras de una nueva mirada, más igualitaria y más completa, más cercana y real, que no serán las mujercitas de antes, pero sin duda son las heroínas de hoy.

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Óscar Hahn. Los libros de mi infancia

Por Óscar Hahn
Poeta
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Desde muy pequeños los niños viven en un mundo mágico, cercano a los cuentos de hadas y a la poesía. Por ese camino, acercarlos a la lectura no es difícil. En cambio, dejar pasar el tiempo y no hacerlo es malograrlos como lectores. Por fortuna, y gracias a mi madre, yo me aficioné a la lectura tempranamente. Podría nombrar aquí varios de mis libros preferidos, pero voy a referirme solo a tres: Las mil y una noches, Pinocho y Corazón de Edmundo de Amicis.

El primero es una compilación de cuentos de origen persa, árabe, hindú y egipcio que poblaban las fantasías de mi infancia. Los leía maravillado, y ansiaba que llegara pronto el nuevo día para saber qué les había pasado a Alí Babá, a Simbad o a Aladino. Las historias de Las mil y una noches cubren toda la gama de sentimientos humanos: el amor, el odio, la bondad, el crimen, el engaño, la sabiduría, la inocencia, así que, como lector, iba pasando de un sentimiento a otro, con una mezcla de encantamiento, asombro y desconcierto.

Con Pinocho era distinto. Mi mamá siempre decía que yo había sido un niño obediente. Sospecho que por eso mismo me atraían los niños desobedientes de la historia. Quizás porque hacían cosas que yo no me atrevía a hacer. Pero al mismo tiempo me fascinaba que una marioneta de madera cobrara vida y terminara transformándose en niño de carne y hueso. Por otra parte estaba el tema de la mentira. Una acusación que un niño siempre teme es la de ser tratado de mentiroso, con o sin razón, y peor aún, si es descubierto en la falta. Era perturbador que Pinocho fuera delatado por el crecimiento de su nariz. Sería la pesadilla de cualquier niño real. Si me preguntaran qué episodio me impresionó más, tendría que ser el que cuenta cuándo le nacieron orejas de burro y se transformó en asno, con rebuznos incluidos, lo que en el fondo es una metáfora de la flojera y la ignorancia.

Yo sabía que Las mil y una noches y Pinocho eran como cuentos de hadas. Con la lectura de Corazón pasé del mundo de fantasía de esas narraciones a la realidad de cada día, aunque la acción ocurriera en Italia. Era el drama humano de personas comunes y corrientes, con las cuales yo podía identificarme, porque los personajes eran niños de entre 10 y 14 años, y yo estaba en ese rango de edad. Lo que ellos hacían en la escuela o fuera de ella no difería mucho de lo que yo estaba viviendo. Y de esto tengo un ejemplo dramático. Al principio del libro el niño Roberto Robetti es atropellado por un autobús, lo que me impresionó muchísimo. Pues bien, apenas unos días después, estaba en la esquina de una calle de Iquique acompañando a un amigo de apellido Mardónez que debía tomar la micro. Mardónez saltó a la pisadera con el vehículo en movimiento, resbaló y cayó debajo de las ruedas. Fue como si el libro hubiera adelantado en la ficción algo que yo iba a presenciar después en la realidad.

Con los años llegué a la conclusión de que no importa cuán fantasiosos o realistas sean los libros para niños; siempre entregan, de manera directa o implícita, la sabiduría milenaria acumulada por la humanidad que el joven lector recordará toda su vida.

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La palabra pronunciada

Columna de Xosé Ballesteros
Editor en Kalandraka
Escritor y especialista en literatura infantil

Hace algunos años, estando yo de viaje en Santiago de Chile, unos amigos me invitaron a presenciar una obra de teatro muy singular. Me advirtieron que era una obra para niños “mayores de diez años” y que me asombraría. En efecto, el recuerdo que aún tengo de Buchettino (así se llamaba la obra) es de asombro y admiración. En el centro de una sala ocupada por 50 pequeñas camas en las que los espectadores debíamos acomodarnos, se distinguía una luz que apenas iluminaba la estancia. Bajo ella estaba situada una mujer que leía un cuento, la historia de Pulgarcito. En la obra no existían otros actores ni otros decorados. Y durante 50 minutos solo se podía oír la palabra límpida, la palabra pronunciada en boca de la actriz María Izquierdo que iba desgranando una historia harto conocida pero, a la vez, totalmente nueva, solo interrumpida por ruidos de pisadas, de puertas y cerrojos que semejaban llegar de muy lejos, de las profundidades de un bosque que habíamos visitado en nuestra infancia.

Buchettino nos devolvía, de golpe y por sorpresa, al plácido momento en el que alguien nos leía en voz alta, un placer que pareciese estar prohibido a los jóvenes y adultos.

Argumentan los especialistas que el objetivo de la educación primaria es “saber leer” y se pretende que ese objetivo se alcance a los nueve años, no antes. Hasta esa edad los mayores deberán leer a los niños que aún están en proceso de descifrar los signos, ayudarlos a adentrarse en ese bosque de letras para que encuentren su propio camino. El mejor maestro, la mejor maestra, será quien consiga guiarlos y “encantarlos” como buen jugador de palabras. No manda leer, lee. No manda escribir, escribe. Habla por su boca la voz de un pueblo, la voz de la sabiduría popular que rescata la tradición oral y a los poetas que han bebido de esa misma tradición. Hablan por su boca todos aquellos que contaron alguna vez un cuento, los de animales, los de costumbres, los cuentos mágicos. ¿En qué lugar, en qué espacio se debe producir ese “encantamiento”?

Los bibliotecarios y voluntarios de las Misiones Pedagógicas españolas, en tiempos de la II República, leían bajo la sombra de un árbol frondoso capítulos de El Quijote y de otras grandes obras literarias a los habitantes de las zonas rurales, casi todos analfabetos.

El gran escritor danés Hans Christian Andersen dejó dicho: “Me duele la lengua de tanto escribir”. Es sabido que Andersen necesitaba oírse mientras la pluma trazaba los signos que daban vida a sus personajes inmortales. En la memoria del escritor se guardaban las viejas historias que las mujeres de su pueblo le habían relatado. Y él, fiel a aquella tradición, leía en alta voz a las señoritas de la corte danesa que frecuentaban su compañía.

Pero no podemos olvidar que las personas que realmente disfrutan leyendo y escribiendo, los “letraheridos” que decía Esther Tusquets, lo han aprendido en el ámbito familiar, en la casa.

Dice el maestro Federico Martín Nebras: “Antes de llegar a la escuela el niño tiene que estar lleno de palabras, a partir de los dos años hay que contarle todas las noches un cuento”, y antes cantarles.

Leer en voz alta es degustar las palabras, masticarlas, estirarlas, hincharlas como si fuesen un globo y hacerlas explotar o cabalgar con ellas por estepas, o elevarnos hasta las más altas cimas o visitar con ellas el fondo de los mares. Tenemos a nuestra disposición todas las historias escritas a través de los siglos. Solamente tenemos que elegir el libro, sentarnos o permanecer de pie con él entre las manos e invitar al viaje. La audiencia, sean niños o ancianos, esté formada por analfabetos o universitarios, estará feliz de acompañarnos en ese tiempo mágico que se inaugura con la palabra pronunciada.

Leo en el blog de la asociación Entrelibros de Granada: “Concebimos la lectura en voz alta como un don, como una desinteresada forma de ofrecimiento. Donar algo significa pensar en los otros, tomar conciencia de la existencia de un oyente interesado”. Diría más, incluso   en la de un “no oyente interesado”. De ahí la importancia del lenguaje de signos para los que no pueden oír. Otra forma valiosa y generosa de regalar palabras a quien las necesita.

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