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De infiernos y esperanzas

Por María Paz Garafulic, Directora Fundadora Fundación Había Una Vez

Llegamos al Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, la cárcel de mujeres, muy temprano la mañana del lunes 23 de abril, a celebrar el día del libro. Cargadas de los objetos que dan sentido a nuestra labor, libros, y con el deseo de compartir con las internas y sus hijos unos momentos, ingresamos después de los controles de seguridad a ese espacio triste, casi desolado y por tantos despreciado. El frío que sentíamos era más que el de la temperatura exterior, era el frío de la soledad, de la conciencia de que en ese lugar hay más sufrimiento del que somos capaces de imaginar.

Sentíamos que junto a los libros dejaríamos un poco de nosotras en ese lugar, algo de nuestra pasión por la lectura, de la convicción de la libertad que pueden proveernos, la libertad interior, de pensamiento y creación, una forma de acercarnos a los mundos que habitamos; el interior, el de los otros, el del contexto en que vivimos, el de la información y el conocimiento. Confiábamos en que este regalo sería para las madres y sus hijos una forma de vincularse y quererse, una posibilidad para “leerse” el uno al otro. Llevábamos mundos de fantasía y crecimiento, de esparcimiento y distracción. Pero había más.

Sentada tras el evento, cigarrillo en mano, una interna me contó su historia, su permanente oscilar entre el infierno y la esperanza, las contradicciones de su vida, de sus emociones y expectativas. Sara lleva 5 años recluida. Vive con su hijo de un año y medio con quien comparte la esperanza y protege del infierno. El pequeño sufre de insuficiencia renal crónica y en pocos meses, a los dos años, deberá separarse de su madre para vivir con su abuela. Sonríe, juega, mientras Sara, con los ojos llenos de lágrimas y una media sonrisa me habla de cuanto ha aprendido, de cuan agradecida está cada mañana de seguir viva, de cuanto valora a su madre y a su familia, de cuan orgullosa se siente de lo que ha logrado y de cuantos sueños tiene para el futuro a pesar de todo lo que ha sufrido. La miro a los ojos y siento ternura, afortunada de haberme sentado junto a ella y haberla escuchado, emocionada por encontrar allí, en ese lugar supuestamente tan ajeno, algo tan propio: el dolor, el de ella, el mío y el de tantas y tantos otros.

De repente aparece un fotógrafo. “Quiero una foto con ella”, dice. Me conmueve. Necesita recordar este momento, momento en que fue escuchada y vista, en que más que recibir, pudo entregar.

Paso los controles de seguridad y la puerta del centro de reclusión se abre. Salgo al mundo, en libertad. Mientras camino repaso en mi mente las palabras de Sara, sus contradicciones, que podrían ser las mías, sus miedos y esperanzas que son los de muchos. Pienso en ese tránsito de la vida entre el infierno y la esperanza.

La mochila va vacía, los libros quedaron allí, en la sala cuna de la cárcel. La historia de Sara la llevo yo, en el corazón. Una historia que da esperanza.

 

Carta publicada en Diario El Mercurio, 17 de mayo de 2018, página A2.

Premiación Primer Concurso de Innovación en Mediación Lectora

Orgullosos y felices llegaron los ganadores del primer Concurso de Innovación en Mediación Lectora, convocado por nuestra Fundación.

Con la presencia de nuestras Directoras Fundadoras, Rebeca Domínguez y María Paz Garafulic, nuestra Directora Clara Budnik, y nuestra Directora Ejecutiva, Magdalena Palma, realizamos la premiación del primer Concurso de Innovación en Mediación Lectora.

En esta primera versión recibimos 39 proyectos admisibles provenientes de todo Chile, de donde salieron el ganador y las tres menciones honrosas. El jurado compuesto por Constanza Mekis, Manuel Peña, Vivian Lavín, Inés Correa, Mauricio Paredes, Andrea Bravo, Evelyn Didier, Melissa Cárdenas y Carmen Paz Hernández no la tuvo fácil. Tal como señaló Magdalena Palma en nombre de Manuel Peña, “la selección fue muy difícil, pues todos los proyectos tenían una alta calidad y demostraban conocimiento y experiencia en la mediación lectora. En todos ellos se veía que los mediadores eran lectores y que solo así podían transmitir el gusto por los libros. Al leer los proyectos quedamos convencidos de que los mediadores son indispensables para que los libros lleguen al corazón y la mente de los niños y jóvenes. Son ellos un puente de comunicación y afecto que no se olvida más”.

Los ganadores

Las ganadoras Pilarica Echeverría e Isabel Aguirre recibieron $500.000 tras obtener el primer lugar por su programa “Los cuenta cuentos del Madre Tierra sacan la voz”, en el que enseñan a niños con discapacidad cognitiva a contar cuentos. El jurado se decidió por este proyecto por lo novedoso y necesario que representa formar a jóvenes con discapacidad cognitiva como mediadores de la lectura –iniciativa única en nuestro país- y por la presencia del libro como eje central de la actividad.

También premiamos a las 3 menciones honrosas de esta primera versión. Ellos son:

-Menard: Vinculación poética, realizado en la biblioteca de la Casa de Artes de Oficios de Ancud, Chiloé.

-Concurso Nacional de Lectura a Viva Voz El Placer de Oír Leer, realizado por Fundación Yo te Leo con el apoyo de Fundación Ibáñez-Atkinson, a lo largo de todo el país.

-Voluntariado de Cuentacuentos, realizado por el Centro Lector de la Corporación Cultural de lo Barnechea.

Todos los premiados agradecieron la oportunidad y relevaron el rol de este concurso, al ser la única iniciativa chilena que premia la innovación en mediación, así como les permite dar a conocer sus prácticas y contar con aprobación de sus pares.

También estuvieron la presidenta de Ibby Chile y miembro del jurado, Constanza Mekis; y representando a nuestros patrocinadores, Mónica Gomáriz  de OEI, y Marco Montenegro y Christian Trujillo, ambos de SM.

¡Felicitaciones a todos!

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Leer para conocer: Descubriendo el libro informativo

Escribo este artículo en primera persona, para contarles mi experiencia al participar en el taller sobre el libro informativo, dictado por Daniela Sánchez, nuestra encargada de Área de Proyectos. Mi nombre es Josefa Torres, periodista de Fundación Había Una Vez. Llevo pocos meses acá y no se imaginan cuánto he aprendido sobre lectura y fomento lector; sin ir más lejos, hasta hace poco asociaba la lectura sólo a literatura, a ensoñación, a personajes que son reales en la medida del libro, al deleite de la ficción. Qué equivocada estaba. Y eso fue lo que me pasó en el taller del libro informativo: rompí mitos y prejuicios. ¿Quieren saber cuáles? Aquí voy:

A los niños no les gusta leer: A los niños les gusta leer en la medida que la oferta sea atractiva y que como mediadores les presentemos un amplio abanico de posibilidades; en este sentido el libro informativo es un recurso inagotable, y es que si buscan un tema, lo encontrarán: animales, el espacio, los números, la naturaleza y un infinito etcétera. Tenemos la suerte de estar viviendo un boom de este tipo de textos, así es que solo basta buscar.

Leer no ficción es aburrido: Falso. Los libros informativos son imanes para los niños, porque por medio de ellos saben que están aprendiendo y el gozo que les produce saber y conocer se asemeja a la sensación de haber encontrado un tesoro. Y lo mejor, es que a diferencia de lo que se pudiera pensar, la lectura es también una práctica social: cuando uno disfruta con algo, lo recomienda. Además, como los buenos libros informativos poseen una disposición espacial fragmentaria, son un hit por el simple pero importantísimo hecho de que permiten a los niños una lectura autónoma, llena de posibles elecciones. Así como en la literatura la dirección la determina el autor, en el libro informativo es el lector quien elige cómo leerlo y esto es fundamental, porque así se forman lectores competentes, curiosos, activos, a quienes se les desafía a relacionar los contenidos con su propio entorno y a  seguir investigando sobre algún tema relacionado si es de su interés.

Los libros informativos son inferiores a los literarios: Discutible. En términos de calidad siempre hay libros y libros, es verdad, pero los buenos libros informativos son valiosísimos. ¿Y qué hace que un libro informativo para niños sea bueno? Como muestra, dos características: la presencia de recursos paratextuales como índice, bibliografía, uso de fuentes acreditadas e incluso glosarios, y la cualidad de entregar distintos niveles de lectura. Nunca lo había pensado a pesar de que lo veo a menudo cuando miro a mi sobrino José. Acaba de cumplir 3 años y es fan de la música, en especial de The Who y The Beatles y es increíble verlo hojear libros biográficos de estas bandas y cómo disfruta al identificar a Lennon o Townshend en sus páginas e imitar sus poses. Y es que los buenos libros informativos tienen un buen equilibrio entre letra e imagen, y utilizan multiplicidad de tipologías textuales para presentar los datos y diversos lenguajes gráficos como fotografías, ilustraciones, infografías y mapas entre muchos otros, lo que también desarrolla distintas habilidades en el lector, aunque aún no sepa decodificar el texto.

Los libros informativos solo proporcionan información: Sí, pero no solo eso. Evidentemente que por medio de ellos es posible aprender de los más diversos temas, pero no solo entregan hechos, también entregan seguridad, sobre todo a los más chicos. Esto, porque los niños tienen la necesidad de conocer y ordenar el mundo, y por medio de un libro informativo pueden descubrir y controlar mejor su entorno, pueden entender y darle sentido a lo que los rodea. Además, permite tener las más entretenidas conversaciones, compartir datos y procesos, perfilarse como expertos en un tema, desarrollar el pensamiento crítico, y eso sí que entrega seguridad.

Como ven, las bondades y posibilidades de los libros informativos son infinitas, así es que los invito a investigar, a deleitarse con estos textos y a invitar a otros lectores a hacerlo; no se arrepentirán. Y si se agobian y no saben por dónde empezar a buscar buenos títulos, no duden en escribirnos.

 

Liliana Bodoc, artesana de palabras

“No digo adiós. Ustedes se irán. Yo permaneceré, reinventando el recuerdo de lo que han sido. No digo adiós, aquí me quedo para contarlo todo”.

Por Carola Martínez, psicóloga y experta en lIJ

La sorpresiva noticia de la muerte de Liliana Bodoc nos sumió en una profunda conmoción. En pocas horas las letras latinoamericanas lloraban a lo largo del continente y fuera de sus fronteras.

Liliana Chiavetta Bodoc nació en Santa Fe en el año 1958. Cuando era muy pequeña se trasladó con su familia a Mendoza, donde vivió gran parte de su vida. Estudió Literaturas Modernas en la Universidad Nacional de Cuyo y en 2016 recibió el Doctor Honoris Causa de la misma Universidad.

A los 40 años publicó el primer libro de la Saga de los confines, Los días del Venado, lo que cambió para siempre la forma en que concebimos el Fantasy en español. Su editor, Antonio Santa Ana, cuenta que, cuando recibió el original en su oficina, lo dejó estar hasta que lo tomó para matar el tiempo antes de una reunión y leyó: “Y ocurrió hace tantas Edades que no queda de ella ni el eco del recuerdo del eco del recuerdo. Ni un vestigio sobre estos sucesos ha conseguido permanecer y aun cuando pudieran adentrarse en cuevas sepultadas bajo nuevas civilizaciones, nada encontrarían…”

Fue así como la poética de Bodoc le saltó a la cara. Esa particular y bella forma de narrar, de organizar las palabras como quien talla lenta y prolijamente la madera, le habló a un editor experimentado de una escritora extraordinaria. Santa Ana contrató la saga conformada por Los días del Venado, Los días de la Sombra y Los días del fuego.

Liliana Bodoc publicó catorce obras más, entre las que destacan Amigos por el viento, Cuando San Pedro viajó en tren, Presagios de carnaval y El espejo africano. Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán, holandés, japonés, polaco e italiano. Su último libro Elisa, la rosa inesperada, fue parte de un proyecto de escritura para el que Liliana viajó por el norte argentino.

En 2004, la fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito y, en el 2014, el Konex de Platino. Ganó el premio Barco a Vapor en 2008 y el premio de la Feria del libro en 2000. Integró la lista “White Ravens” en 2002 y 2013 y fue candidata al Andersen en 2010.

Murió en la madrugada del 6 de febrero de 2018, en Mendoza, rumbo a su hogar en El Trapiche, Provincia de San Luis. Pero Liliana era mucho más que estos datos biográficos: era una poeta y vivía el universo poético con una ferviente intensidad. Tenía, por ejemplo, una caja con libros de poemas y jugaba a responder preguntas que le hacían amigos y familiares con pedacitos de estos poemas que sacaba al azar de la caja, como si fuera un tarot poético. “Una poesía es un silencio rodeado de las palabras precisas”, decía, así como así y te dejaba temblando.

Liliana era una persona bella e inolvidable, te abrazaba con tanto afecto. Escuchaba cada cosa que cada lector tenía para decir en esas interminables filas de firmas y dedicatorias. Miraba a los ojos como si te escaneara. Y escribía como los dioses.

Era una narradora ejemplar, comenzaba a leer con una forma potente y arrolladora,  avanzando sobre el lenguaje, rodeándolo como  a un amante. O como a un objeto sacro. Tomaba las palabras como una artesana, resignificándolas en su condición de materia prima, como si fuesen un barro del que se podría moldear cualquier cosa. Respetaba la lengua, el lenguaje, como respetaba a cada persona: “No es mancillando la lengua que lo vio crecer como vamos a unirlo al caudal del lenguaje. Es en cambio celebrando ese puñadito que trae en el fondo del bolsillo como podemos otorgarle voz y que su voz sea un camino.” “El mundo de cada uno empieza y termina con su lenguaje.”

Y Liliana era, sin lugar a dudas, una militante, una mujer comprometida con su tiempo y su realidad. Estaba presente físicamente o con sus palabras. Ahí, en esos casos, usaba las palabras como dagas y las lanzaba como una guerrera a sus enemigos. “Arte, educación y política, son conceptos entramados y dependientes. Si la educación es vapuleada, es vapuleada la palabra de nuestros niños y nuestros jóvenes y con la palabra, sus capacidades, sus sueños y sus derechos. Entonces, la pregunta que todos nos hacemos, pero muy especialmente los escritores: ¿debe la literatura erguirse en defensa de la palabra atropellada? Quién si no.”

Liliana era. Porque el 6 de febrero murió y nos dejó desolados y sufrientes entendiendo que el mundo es más triste y oscuro sin su presencia.

Quiero terminar diciendo que Liliana era extraordinaria. Que cada uno debería haberla leído más, escuchado más, invitado más, premiado más. Que ahora murió. Que quedan sus libros y que la tarea ahora es que el mundo no la olvide, que los chicos la lean, que la recomendemos en los talleres, que la llevemos a las charlas, que la seleccionemos para los planes lectores en las escuelas y las universidades. Que no debemos permitir que su palabra se pierda. Que está en nuestras manos.

Carola Martinez es chilena y vive hace 20 años en Argentina. Estudió psicología y la diplomatura en Literatura infantil y juvenil por la Universidad de San Martín. Dirigió el programa de lectura de la Ciudad de Buenos Aires “Leer para Crecer” y trabajó para el Plan Nacional de Lectura. Es editora, escritora y capacitadora. Ha publicado críticas, reseñas, notas, entrevistas y ensayos en distintos medios y desde su página web Donde viven los libros). Publicó recientemente su primera novela: Matilde (Norma), parte del catálogo White Ravens 2017. Actualmente trabaja en el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y es socia de la librería Donde viven los libros.

Los cuentacuentos del Madre Tierra sacan la voz

A propósito de proyecto ganador del concurso de Innovación en Mediación Lectora de FHUV, quiero contar mi experiencia con este taller.

Por Constanza Mekis, Presidenta IBBY Chile

Hace algunos meses nació en mí un interés especial por conocer alguna experiencia de fomento lector, innovadora e institucional, que trabajara con niños que tuvieran necesidades educativas permanentes. Me tomó tiempo saber de la existencia de alguna que tuviese valor, hasta que me encontré con un equipo profesional que estaba indagando en estos rumbos: Pilarica Echeverría y María Isabel Aguirre realizaban el taller “quiero ser cuentacuentos” en el colegio diferencial Madre Tierra de lo Barnechea, con niños con discapacidad cognitiva.

Quiero contarles algunos detalles de esta práctica de fomento lector. Los asistentes a este taller son siete jóvenes, que tienen entre 17 y 25 años de edad. Todos poseen distintos diagnósticos, por ejemplo algunos de ellos tienen Síndrome de Down, otros pertenecen al espectro autista y la mayoría de ellos tiene una discapacidad leve y moderada. La razón de que sean tan pocos alumnos por taller, es que las monitoras no cuentan con formación profesional en el ámbito de la educación diferencial, además ese número de alumnos permite desarrollar clases más personalizadas.

Yo tuve el privilegio de participar en dos sesiones y lo primero que percibí es que son jóvenes muy cariñosos, muchos besos y besitos y que sus edades reales son muy diferentes a cómo se les ve, por ejemplo Olivia de 18 años parece de 8. La atención de ellos para escuchar es variable, algunos se ríen y gozan, otros están en su propio mundo… y al notarlo uno se pregunta ¿no escuchan el relato? Hay otros momentos en que se puede ver que todos ponen atención y no agachan la cabeza, lo que permite apreciar cómo ellos al escuchar cuentos, sueñan despiertos.

En mi primera intervención que hice en el taller, me aventuré a invitarlos a que leyéramos juntos el cuento silente Flora y el Flamenco de Molly Idle (Barbara Fiore Editora).  Les leí a viva voz las imágenes que se iban desplegando en el cuento, usando además de las palabras mi cuerpo: imitando a Flora o a Flamenco, con sus diversas posiciones; las que a lo largo de la historia van generando un vínculo entre ellos de amistad y aventura plena. En esta ocasión observé que casi todos los presentes prestaron una atención básica a mi perfomance lectora, salvo dos de ellos que en un momento de la lectura comenzaron a tomarse las manos y a mirarse con una especial complicidad de niños, entonces me fue inevitable preguntarme ¿estarían imitando a Flora que entrelazan sus manos con Flamenco?

Cómo describirles a ustedes esta prueba de fuego… ¡Qué difícil y que hermoso momento! Por una parte, tener en frente la presencia tan heterogénea de personas en edades y en disposiciones de atención distintas y por otra, constatar que estos “niños-jóvenes” tienen por sobre todo una necesidad de afecto muy grande. Constato que el componente emocional es crucial en el mundo de cuenta cuento, su “presencia invisible” potencia un enlace mágico con los lectores. Las preguntas posteriores a la lectura estuvieron relacionadas con sus mundos imaginarios y de qué depende tener imaginación. Una conversación breve y elemental. A paso seguido, Pilarica les contó ¿Cucú quien será?, hay participación entre ellos, se toman de las manos, responden, hacen chistes y un niño-joven comenta que tiene un perro y por eso se puede imaginar a otros animales. Considero que este momento para ellos fue de gran regocijo e interés, muy natural y que se había conquistado un espacio notable de confianza mutua. Finalmente, cantan juntos un poemita acerca de La Luna y vienen las despedidas cariñosas entre todos.

Tras mi participación en aquella sesión y conversando con Pilarica y María Isabel, me enteré que todas las clases del taller cuentan con una metodología similar, lo que les otorga a los jóvenes tranquilidad, pues aquella rutina no les genera ansiedad por saber qué se va a hacer en la sesión. Me gustaría compartir con ustedes su estructura. Cada clase comienzan con el siguiente ritual: todos los participantes se sientan en un círculo y en medio de ellos hay una pequeña mesa con un mantel, sobre el que descansa la figura de una casa, la que representa el lugar donde viven los cuentacuentos. Todas las sesiones se invita a los jóvenes a entrar a esta casa y luego se inicia una breve conversación sobre lo que cada uno ha hecho en la semana.

Tras esto y para partir con el taller propiamente tal, se realiza algún juego que involucre las manos y el canto, con lo que se busca estimular la coordinación visomotriz y el lenguaje oral. En la ocasión en que participé del taller me tocó presenciar: Rompompom, en una de versión de Tamara Chubarovsky.

Luego del juego inicial, los jóvenes se acercan a una exposición de libros, los que han sido seleccionados especialmente para ellos, considerando sus gustos y capacidades. En la que se espera que cada participante elija uno, por lo que se les da un tiempo para mirar y leer. El resultado de este espacio de exploración es puesto en común, ya sea leyendo a sus compañeros o comentando porqué escogieron tal libro y qué fue lo que llamó su atención. Sin duda, este momento de la clase es una excusa para conversar entre lectores, entre personas que gustan de los libros.

Hecho esto, se da inicio al momento central de la sesión, los jóvenes-niños practican el cuento que leerán a sus compañeros en la presentación final. En estos momentos, las monitoras retroalimentan a los participantes, dándoles consejos y sugerencias concretas para mejorar su narración.

Para finalizar las sesiones, se realiza algún juego relacionado con el lenguaje, ya sea con adivinanzas  (muy simples) o interactuando a partir de algún libro. Por ejemplo, con  Puedo rugir de Frank Asch (Editorial Corimbo), aparecen ilustrados diversos animales (tortuga, gato, caballo, cabra, serpiente, morsa, entre otros), que en lugar de tener cabeza tienen un agujero, el que permite que los lectores coloquen su cara en él. De este modo, los jóvenes se desafían unos a otros, invitando a poner sus caras en dicho espacio, para imitar el sonido del animal ilustrado.

En total se han realizado tres talleres y cada uno ha tenido una duración de ocho sesiones, los que finalizan con una gran presentación, en la que los que se han formado como cuentacuentos, regalan la lectura o narración de una historia a alumnos menores de su colegio.

Y en esta sesión final, fue la segunda vez que participé del taller. Se trataba de la ceremonia de graduación y observé a todos los participantes contar el cuento La tortilla corredora de manera coral, es decir, que cada uno narra una parte de la historia. En esta sesión de cierre, estuvieron presentes los padres y apoderados de los jóvenes cuentacuentos: Sebastián, Samuel, Olivia, Yoselyn, Dravna, Cristóbal y Allan. Se sentía en el ambiente un gran entusiasmo y disfrute de la sesión, tanto de los cuentacuentos como de los alumnos del colegio que iban a escuchar el cuento.

No obstante, reparé en una situación especial; había un alumno muy intranquilo pues su madre no llegaba a ver la función. Felizmente, la madre llegó atrasada, con lo cual esta tensión contenida, al final se tradujo en que joven estalló en llanto. Vino un abrazo fuerte, muy fuerte, entre ellos. No hubo palabras de consuelo, solo apego físico. Para él lo importante era simplemente que la madre estuviese allí.

Posteriormente, al conversar con la madre: me comentó que en la casa, ella “nunca está sola, siempre está el hijo a su siga…” él necesita estar cerca de ella, a su lado. Comprenderán que además de todo el trabajo que implican las labores del hogar, también hay que sumar estas demandas hogareñas, que para mí eran insospechadas. La presencia física, la dedicación y los tiempos que hay que dedicarles a estos jóvenes-niños son muy exigentes. Pensar en estas familias y lo que viven cotidianamente con sus hijos, me hizo reflexionar que este trabajo de cuentacuentos, tan simple y lleno de detalles, les traía a estas familias un bello suspiro y alegrías en sus vidas.

Recogiendo la experiencia incluyo algunos consejos prácticos para trabajar con niños con necesidades educativas permanentes:

  • Considerar siempre la etapa del desarrollo en que se encuentra el niño o joven.
  • Tener los intereses y los gustos del joven o del niño.
  • Ofrecer variedad de libros, formatos y géneros, que estos se adapten a sus necesidades, gustos y habilidades
  • Recordar que leer no es solo decodificar. Por lo que para trabajar con niños que no saben decodificar, los libros silentes serán un gran aliado.
  • Invitar a conversar; que los libros sean una excusa para iniciar una conversación.
  • Utilizar los juegos y canciones como otra alternativa para vincular al niño con el libro y la lectura.
  • Realizar una hora del cuento, preparando la sesión y articular de manera coherente sus tres partes (motivación, lectura y cierre).
  • Respetar siempre la visión o interpretación que el niño o joven pueda hacer del cuento.
  • Planificar pensando en adaptarse a las necesidades y habilidades del niño o joven y no al revés.

Y para finalizar, con el propósito que esta práctica se multiplique, me gustaría compartirles algunos libros que han dado buenos resultados en este taller:

  • ¡Beso, beso!, Margaret Wild, Ekaré
  • ¿Qué puede oír Blas?, Lucy Cousins, Serres
  • Lobo, Olivier Douzou, FCE
  • Buenas noches gorila, Peggy Rathmann¸ Ekaré Sur
  • Fuera de aquí horrible monstruo verde, Ed Emberly, Océano Travesía
  • Las manos de papá, Emile Jadoul, Corimbo
  • La sorpresa de Nandi, Eileen Browne, Ekaré Sur
  • Gato azul, Soledad Sebastián, Gato Azul
  • De paseo, Estrella Ortiz y Paloma Valdivia, Amanuta
  • Estaba la rana, Paloma Valdivia y Carles Ballesteros, Amanuta
  • La sorpresa, Sylvia van Ommen, FCE
  • Los amigos de Elmer, David McKee, Anaya
  • Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos, Laura Gamero y Manu Callejón, Bárbara Fiore
  • Todo el mundo hace caca, Rascal y Pascal Lemaitre, Corimbo
  • El niño y el aeroplano,  Mark Pett, GataGorda ediciones
  • El pastel está tan arriba, Susanne Straßer, Editorial Juventud
  • Oh! La luna, Eric Battut, Editorial Kókinos.
  • La ola, Suzy Lee, Bárbara Fiore Editora
  • Una pequeña casa en el bosque, Jutta Bauer, editorial Lóguez
  • Pequeña Oruga Glotona, Eric Carle, editorial Kókinos

Constanza Mekis: Bibliotecaria, Magister en Lectura y Literatura Infantil y Juvenil, Universidad de Zaragoza. A cargo por 20 años de la Coordinación Nacional de Bibliotecas Escolares/CRA Enseñanza Básica y Media del MINEDUC. Ex Directora para América Latina de la IASL (International Association School Librarianship).
El 2004 recibió el Premio anual Cámara Chilena del Libro por su destacado compromiso con la Promoción a la Lectura. Ha colaborado para el Máster en Promoción a la Lectura, coordinado por la Universidad Alcalá de Henares y Fundación Germán Sánchez Ruipérez y ha participado como maestra en la Diplomatura de postgrado en Bibliotecas escolares, cultura escrita y sociedad en red de la Universitat Autònoma de Barcelona y el Centro de Altos Estudios Universitarios CAEU de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Barcelona, España, 2012.

Afectividad y fomento lector: Instalamos punto lector en Centro Femenino Penitenciario de San Joaquín

Con el fin de estimular los lazos afectivos entre madres e hijos a través de la lectura, este Día del Libro 2018 lo celebramos de una manera muy especial: visitamos el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín para instalar un punto lector en la Sala Cuna Rayito de Sol de Fundación Integra.

Con la presencia del presidente de la República, Sebastián Piñera, la primera dama, Cecila Morel, la ministra de Cultura, Alejandra Pérez y el ministro de Justicia, Hernán Larraín, inauguramos esta pequeña biblioteca de 100 libros, dando el primer paso de un trabajo sostenido en el que ampliaremos los puntos lectores y realizaremos talleres para internas y educadoras.

En la actividad nuestra amiga folclorista Verónica Herrera  cantó y encantó a chicos y grandes con canciones folclóricas, rimas y adivinanzas, y la primera dama Cecilia Morel celebró esta nueva biblioteca y los futuros acompañamientos que realizaremos. “Los libros son como las estrellas que guardan la luz dentro de sí, necesitan lectores para tener vida y nosotros de ellos para una vida mejor”, concluyó.

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Pilarica Echeverría e Isabel Aguirre, ganadoras del concurso de Innovación en Mediación Lectora: Lectura y discapacidad

Con el fin de recoger las mejores prácticas nacionales de fomento lector, nuestra Fundación realizó el primer concurso de Innovación en Mediación Lectora. Luego de recibir 39 proyectos admisibles, el comité dio como ganador a “Los cuentacuentos del Madre Tierra sacan la voz”. Aquí sus protagonistas nos cuentan su experiencia en primera persona.

Por Josefa Torres, editora RHUV

La práctica ejecutada por María Isabel Aguirre y Pilar Echeverría –Pilarica- se lleva a cabo en el Colegio Diferencial Madre Tierra de Lo Barnechea, y consiste en la formación de jóvenes con discapacidad cognitiva de entre 17 y 25 años como cuentacuentos. El taller lleva dos años en curso y para el 2018 fue incorporado como parte del programa educativo del establecimiento. El jurado se decidió por este proyecto por lo novedoso y necesario que representa formar a jóvenes con discapacidad cognitiva como mediadores de la lectura –iniciativa única en nuestro país- y por la presencia del libro como eje central de la actividad.

Pilarica e Isabel realizan voluntariado en la comuna de Lo Barnechea desde hace un tiempo: Pilarica comenzó con la formación del grupo en los 90, e Isabel empezó en 2014, cuando asumió la coordinación del voluntariado con su compañera. Y fue en 2016 que comenzaron a realizar el taller de cuenta cuentos en Madre Tierra. Aquí nos cuentan cómo ha sido este increíble proceso.

– Entendemos que la idea nació de uno de los alumnos. ¿Cómo fue su propuesta?

– La labor de las voluntarias cuentacuentos de Lo Barnechea es ir a contar cuentos a los distintos colegios y jardines de la comuna. Uno de esos colegios era el Madre Tierra, donde periódicamente dos o tres voluntarias iban a encantar a los niños con cuentos, poesías, adivinanzas y trabalenguas. Un joven del nivel exploratorio, Javier, se entusiasmó tanto con esta actividad que le comentó a su profesora que quería ser cuentacuentos. El interés del joven fue tomado muy en serio por las profesoras y las autoridades del colegio, por lo que se acercaron a nosotras, como coordinadoras del voluntariado, para ver la posibilidad de encausar de alguna forma concreta aquel interés.

La primera medida que se tomó en conjunto, fue invitar a Javier a una de las reuniones mensuales del voluntariado, para que tuviera contacto con las cuentacuentos de igual a igual y evaluar la posibilidad de que se integrara al grupo. Para esa sesión él preparó la lectura del cuento Los mejores amigos de Rachel Anderson, lo que fue muy emocionante para todos los que participamos de ese encuentro.

Tras ello, nos reunimos con la directora del colegio, Dayany San Martín, y la jefa de UTP, Nancy Tello, y convenimos que lo mejor que podíamos hacer era realizar un taller de formación de cuentacuentos dedicado especialmente a los alumnos interesados del colegio. Fue así como el año 2016, cinco jóvenes asistieron una vez a la semana al Centro Lector para formarse como cuentacuentos.

– ¿Qué títulos han utilizado? ¿Cómo los eligen? ¿Cuáles son los favoritos de los alumnos?

La selección de los títulos ha sido un camino difícil de recorrer. Como mediadoras de lectura sabíamos que necesitábamos libros con textos básicos e ilustraciones llamativas, ya que no todos los participantes sabían decodificar ni leían de manera fluida y por otro lado sabíamos que los lectores eran jóvenes, por lo que había que buscar  un equilibrio entre libros con textos básicos y que no fueran demasiado infantiles… lo que no fue nada fácil.

El camino que hicimos fue el siguiente: la primera selección contenía libros como Biblioburro o Un león en la biblioteca, pero inmediatamente nos dimos cuenta de que sus textos eran largos y complejos para la habilidad lectora que tenían los jóvenes, ya que en su lectura en voz alta predominaba el silabeo. Por lo que, decidimos escoger libros con predominio de ilustraciones y textos breves; pero como ya adelantamos, el problema es que el tipo de libro que estábamos pensando era para niños muy pequeños, lo que discrepaba de los intereses e inquietudes de los jóvenes. Entonces, fue que se nos ocurrió decirles y aclarar constantemente que los libros con los que trabajaríamos eran para niños más chicos, porque dentro de las habilidades de un cuentacuentos es conocer los intereses de su público lector, y como ellos les leerían a otros niños debían escoger libros acordes a las edades de su público. Convencidos de su rol, rápidamente se apoderaron de los libros y los trabajaron con entusiasmo. Los títulos que seleccionaron de todos los que les presentamos fueron: Las manos de papá de Emile Jadoul, Lobo de Olivier Douzou, ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde! de Ed Emberly, Beso, beso de Margareth Wild y Bridget Strevens-Marzo, La tortilla corredora de Laura Herrera y Scarlet Narciso, ¿Qué puedes oír Blas?  de Lucy Cousin y Buenas noches gorila de Peggy Rathmann.

Otros libros con los que hemos tenido buenos resultados han sido los de adivinanzas con solapas como ¿Cu-cú quién es?  de Amanda Leslie o Muéstrame tu colita de Stéphane Frattini. Por último, también recurrimos a juegos de palabras y cuentos breves, especialmente los de Tamara Chubarowsky, pues combinan muy bien movimientos corporales con juegos de rimas.

– ¿De qué manera guían la conversación literaria con estos jóvenes?

– En cada sesión intercambiamos ideas con ellos de manera muy libre y espontánea. Les pedimos sus opiniones sobre el cuento leído, sobre la actuación de los personajes, sobre las ilustraciones. Los escuchamos y sobre sus propias respuestas generamos nuevos comentarios. Obviamente que nosotras conocemos muy bien el tema de los libros y dominamos sus ilustraciones de tal manera que la conversación siempre la dirigimos hacia el libro que estamos comentando y tratamos que no se vayan por las ramas. Pero es inevitable que comenten sobre sus vidas, sus familias, sus preocupaciones del momento. Hay que escucharlos, pero a la vez hay que ser estrictas para traerlos nuevamente al cuento.

– ¿Han notado un aumento en el interés de estos jóvenes por conocer más libros?

– Espontáneamente diríamos que no. Pero nosotras les llevamos muchos libros distintos cada sesión y hacemos una exposición con ellos y los invitamos a mirarlos, a tocarlos, explorarlos y a leerlos. Ese ejercicio es algo que les gusta hacer y de vez en cuando nos piden que les prestemos alguno. Por otra parte, como no hemos hecho un seguimiento de sus experiencias lectoras fueras del taller, no podemos corroborar si ha aumentado el interés de los jóvenes por los libros.

– Comentan que uno de los beneficios de esta práctica es la mejora de la autoestima de los participantes. ¿En qué lo notan?

– En las primeras sesiones se muestran tímidos, conversan poco, se sienten inseguros de leer y titubean bastante. Poco a poco, en la medida que se van familiarizando entre ellos, porque no todos pertenecen al mismo curso, y cuando asumen la responsabilidad de leer a un público determinado, comienzan a adquirir confianza en lo que están haciendo. Esto se manifiesta en que una vez que el taller avanza, ellos comienzan a corregirse unos a otros, siempre en un ambiente de amistad y respeto. Eso es algo muy lindo de ver, el cómo terminan ayudándose entre ellos de tal modo que el día de la presentación se sienten muy seguros y convencidos de lo que están haciendo.

Otro momento en que se manifiesta esta confianza es el dominio del escenario y el desplante que tienen cuando realizan la presentación final. Los hemos visto interactuar con el público haciéndoles preguntas e invitándolos a participar de los juegos que han preparado previamente. Incluso, muchas veces lo hacen de manera improvisada y en forma adecuada. Por último, podemos contarles que los jóvenes del taller han demostrado su orgullo de ser cuentacuentos en las distintas entrevistas que les han hecho en el colegio.

– ¿Con qué dificultades se han encontrado en el camino?

– Más que hablar de dificultades sería bueno hablar de lo que hizo posible este proyecto. Creemos que sin el apoyo de la directora, Dayany San Martín y de la jefa de UTP, Nancy Tello, este taller no hubiese resultado. Ellas creyeron y confiaron en nosotras y con una fe ciega nos abrieron las puertas y nos entregaron a sus alumnos. Además, nos apoyaron aportándonos consejos y conocimientos más técnicos desde el ámbito de la educación diferencial, área que nosotras no manejamos.

Ahora, por supuesto que tuvimos dificultades, desde un inicio era obvio que las tendríamos pues sabíamos que estábamos construyendo un camino a pulso. No fue fácil definir qué libros serían los más adecuados o lograr que la asistencia fuera más constante. Con eso muchas veces nos vimos felizmente obligadas a alargar la cantidad de sesiones para suplir las que los niños habían faltado. Lo importante era lograr el dominio de las lecturas por parte de los cuentacuentos. Otra traba que se hizo evidente fue la falta de libros en la biblioteca y un sistema de préstamos profesional. Gracias a este taller el colegio se inscribió en las bibliotecas CRA y ya recibió su primera partida de libros.

– ¿Cómo es la recepción de los alumnos asistentes al taller final, cuando escuchan a sus compañeros contar cuentos?

– La primera vez que hicimos el taller fue en el Centro Lector. Allí los jóvenes hicieron tres presentaciones a cursos de distinto nivel del mismo colegio. La verdad es que los cuentacuentos dominaron muy bien al público, los motivaron y los dejaron encantados con la presentación. Varios niños de los que asistieron se nos acercaron diciendo que querían ser cuentacuentos, viendo en sus compañeros mayores un ejemplo a seguir. El año 2017 la presentación final fue en el mismo colegio y los niños que asistieron participaron de las canciones, se rieron y disfrutaron de la lectura colectiva de La tortilla corredora. En esa ocasión también se invitó a apoderados y amigos que realmente se conmovieron con la lectura en voz alta de los jóvenes. Fue muy motivador para nosotras ver el orgullo de las mamás, papás, abuelas al ver a sus hijos cautivando a un grupo de niños con un cuento.

– ¿Cuál ha sido la enseñanza más importante para ustedes de toda esta experiencia?

– La primera es que cuando uno cree en algo, se puede. Y la segunda, es que los libros y el gusto por ellos es un idioma universal, independientemente de los intereses, de las habilidades y dificultades de cada uno, siempre se podrá establecer una conversación entre lectores. Lo que queremos decir es que los libros constituyeron un puente de comunicación entre estos jóvenes y nosotras, que no teníamos experiencias con niños con discapacidades cognitivas. Y al final nos dimos cuenta que no resultó diferente a otros trabajos que hemos realizado como mediadoras.

– ¿Cómo creen que se podría diseminar esta práctica en otras instituciones con jóvenes con discapacidad cognitiva?

– Primero teniendo las ganas por parte de la institución de probar nuevas prácticas y teniendo confianza en los jóvenes y en las personas a cargo, como sucedió con la directora y jefa de UTP de este colegio, pues ellas creyeron en la posibilidad de desarrollar habilidades comunicativas y fomentar el gusto por la lectura de sus alumnos a través de instancias distintas a las clases de lenguaje. Fue así como modificaron horarios y reemplazaron las horas de lenguaje de los jóvenes participantes por las del taller. Es decir, fueron flexibles y no tuvieron temor de romper con la rigidez de la estructura escolar en beneficio de los alumnos.

Por otro lado, creemos que una muy buena forma de diseminar esta práctica es dándola a conocer a través de distintos medios para que otros se entusiasmen y las adapten a sus contextos. Por eso agradecemos a la Fundación Había Una Vez por organizar este concurso y por permitirnos contar nuestra experiencia.

– ¿Cuál creen que es la deuda de la sociedad con este tipo de iniciativas?

– Desgraciadamente como sociedad nos falta conciencia acerca de lo que realmente significa integrar a personas que son diferentes a uno. Uno no se pregunta quién es el diferente, simplemente lo da por hecho y eso no nos parece. Para nosotras estos jóvenes son uno más de la sociedad y tienen el derecho de formarse y el deber de entregar lo que han aprendido. Como sociedad hemos avanzado mucho en integración, pensemos en lo que se hizo con la película Los niños de Maite Alberdi, pero eso no quita que nos falta. Tenemos que atrevernos y convencernos que todos podemos cuando realmente queremos.

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Chile en Bolonia, un espacio ganado

Importantes incentivos como un programa de traducciones, y sobre todo, el trabajo coordinado entre el Consejo del Libro, ProChile y la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de RREE, permiten costear a una delegación de casi 30 personas con pasajes y estadía incluidas, y ha posibilitado que decenas de ilustradores, autores y editores puedan viajar desde hace varios años a las Ferias más importantes del libro del mundo a ofrecer su trabajo y conocer las características de la demanda editorial.

Por Vivian Lavín, corresponsal desde Bolonia

L

a Feria de Bolonia ofrece un espacio donde se intercambian y muestran “contenidos para niños”, esto es, no solo libros infantiles -considerando que los formatos con los que convive hoy el libro son cada vez más amplios- sino también la creación de aplicaciones digitales, audiolibros, y el licenciamiento. Con China como país invitado de honor 2018, la Feria del Libro Infantil quiso homenajear a una potencia editorial, impresora y compradora de derechos, sin contar con la enorme oferta creativa que tienen para su propio mercado. De hecho, las pequeñas editoriales chilenas vienen ya desde hace mucho tiempo imprimiendo sus libros en China, aunque esto sea a miles de kilómetros de distancia, debido al excelente precio y calidad que ofrece. Esto sucede, por lo general, cuando el Estado les solicita tirajes abultados. El mercado chino representa, junto al asiático en general, una fuente casi inagotable de oportunidades para vender copyrights o el derecho a reproducir libros por tirajes impensables en este lado del mundo. Hay que considerar que el tiraje promedio de un libro en Chile no supera los 500 ejemplares, de modo que alcanzar estas dimensiones implican una oportunidad de crecimiento inédita.

¿Y qué pasa con Chile?

¿Qué tiene que mostrar Chile en un mercado tan competitivo y desarrollado como el que se da cita en la Feria del Libro de Bolonia? Mucho agua ha pasado bajo el puente desde lo que sucedía hace más de una década cuando solo iban hasta allá las fundadoras de Editorial Amanuta o Constanza Mekis, una de las creadoras de las Bibliotecas CRA –Centro de Recursos del Aprendizaje -, y arribaban a un espacio cedido gratuitamente por los organizadores a aquellos expositores de países subdesarrollados… por cierto en una esquina prácticamente invisible.

Todo eso ha cambiado, y en la versión número 55 de la Feria, Chile contó con un stand de casi 50 metros cuadrados, que consideraba cinco mesas para la compraventa de derechos, un espacio de exhibición de los libros, una pequeña bodega-cocina donde se disfrutaba de un excelente espresso italiano y refrigerios para calmar la sed y el hambre de una treintena de personas que eran parte de la delegación y, dominando todo el espacio, una gigantografía que reproducía una de las páginas del libro La playa de la ilustradora chilena Sol Undurraga, ganadora del Premio Opera Prima 2018. Todo esto, sin contar que en el stand contiguo estaban las mismas Amanuta, como se les llama coloquialmente a las socias Ana María Pavez y Constanza Recart, que en esta versión fueron nominadas para el Premio BOP, que reconoce al oficio editorial de diferentes regiones mundo. Es la segunda vez que son nominadas a este premio y, lo cierto es que el solo hecho de estar entre los finalistas las sitúa en el olimpo boloñés.

Para que esto fuera posible, es decir, que la ilustración y la edición chilena hayan conseguido esta visibilidad y prestigio en las grandes ligas, es producto del trabajo serio que realizaron un par de editoriales infantiles nacionales por años, haciendo escuela, entre las que también se cuenta a Ekaré Sur. Por si fuera poco, mientras en el pabellón se realizaba una fecunda actividad comercial, la autora Sara Bertrand realizaba una exitosa gira por Italia y Lola Larra presentaba la versión en italiano en su libro Al Sur de la Alameda.

Importantes incentivos como un programa de traducciones, y sobre todo, el trabajo coordinado entre el Consejo del Libro, ProChile y la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de RREE que permiten costear a una delegación de casi 30 personas con pasajes y estadía incluidas, han permitido que decenas de ilustradores, autores y editores tengan la posibilidad de viajar desde hace varios años a las Ferias más importantes del libro del mundo a ofrecer su trabajo y conocer las características de la demanda. Toda una organización que despierta la admiración y envidia de argentinos, peruanos y demás editores latinoamericanos que no cuentan con la ayuda de sus gobiernos para abrirse al mercado internacional. Porque el Chile de salmones, vino y cobre se va abriendo a nuevos mercados como es el de las industrias creativas, propias de países desarrollados que siguen dominando la escena, pero que van encontrando a nuevos competidores como Chile, donde el sector público y privado trabajan de manera coordinada. Una situación ejemplar a este lado del mundo y que orgullosamente los chilenos exhibimos como parte de una política pública de apoyo a las industrias creativas que queremos ver cada vez más consolidadas.

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Fotografías de Paula Vásquez

Con motivados voluntarios de banco Itaú, realizamos el lanzamiento del programa “Lee para un niño”

Más de 60 voluntarios de banco Itaú se inscribieron en el programa “Lee para un niño”, organizado por Fundación Itaú y Fundación Había Una Vez, que busca llevar el placer de la lectura a niños de entre 3 y 7 años que viven en situación de vulnerabilidad.

Luego de realizar una fase piloto el año pasado, nos lanzamos por primera vez en un proyecto de voluntariado corporativo, que nos permite formar mediadores y llevar el regalo de los libros  dentro de un contexto afectivo a muchas más personas, contribuyendo así a promover el valor de la lectura a través de programas que aportan al desarrollo y bienestar personal, comunitario y social.

Para que los participantes realicen sus actividades lectoras, nuestra Directora de Desarrollo Institucional, Carmen Paz Hernández, los capacitó en torno a la importancia de la lectura en la primera infancia, y nuestra Encargada del Área de Proyectos, Daniela Sánchez, les entregó herramientas prácticas para la lectura con niños.

Los voluntarios trabajarán en grupos de 10, y después de realizar su actividad de lectura les regalarán a cada menor dos libros de alta calidad literaria. Para este año seleccionamos un fondo con 40 títulos y 3 mil libros, para impactar a 1.500 niños.

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Talleres de fomento lector 2018

Te presentamos los talleres que realizaremos durante este año.

Leer para conocer: libro informativo y fomento lector

Cuando se habla de fomentar la lectura, por lo general, se piensa en cuentos o novelas, pero actualmente la industria editorial nos ofrece libros de no ficción que abordan variados temas, de excelente calidad y con presencia de un lenguaje visual potente, lo que es muy atractivo para niños y jóvenes. Este taller pretende acercar a mediadores de la lectura al libro informativo y situarlo como una eficaz herramienta para desarrollar el gusto por la lectura y para encantar a los lectores con el conocimiento.

Objetivos: Dar a conocer características generales del libro informativo y entregar herramientas para su selección y uso en el fomento lector.

Contenidos:

  • Características del libro informativo
  • Tipos de libros informativos
  • ¿Por qué leer libros informativos?
  • Algunas consideraciones al momento de seleccionar
  • Ejemplos de actividades y estrategias para acercar el libro informativo a los usuarios

Metodología: Exposición oral, presentación de libros, trabajo grupal e individual.

Fechas y horarios: Miércoles 18 de abril de 9:00 a 13:00 horas

Valor: $30.000

Formas de pago: Transferencia electrónica

Expositora: Daniela Sánchez Allende

Introducción a la lectura en voz alta y narración oral

Curso de carácter básico-introductorio de dos módulos de formación en el que se presentarán las técnicas de lectura en voz alta y narración oral como estrategias de animación a la lectura.

Objetivos: Entregar a mediadores de la lectura que se inician en el ámbito de la lectura y narración oral herramientas teóricas y prácticas que aporten al desarrollo de estas habilidades, de manera lúdica y dinámica.

Contenidos:     

  • Aproximaciones al concepto de tradición oral, fomento lector y animación lectora.
  • Diferencia entre la narración oral y la lectura de cuentos: teoría, técnicas y estrategias.
  • Ejercitación de la voz: respiración, articulación, intención y volumen.
  • Ejercitación de la puesta en escena: creatividad, improvisación, movimiento, gesto y expresión.
  • Cómo enfocar la lectura/ narración según el público y sus edades
  • Experiencia personal y grupal de lectura y narración con distintos tipos de texto, según las habilidades personales.

Metodología: Exposición oral, trabajo grupal y ejercicios prácticos

Fechas y horarios: Miércoles 16 y jueves 17 de mayo de 9:00 a 13:00 hrs

Valor: $45.000

Formas de pago: Transferencia electrónica

Expositora: Trinidad Cabezón

Tendencias digitales en fomento lector

Dar a conocer cómo las nuevas tecnologías pueden jugar un rol importante en el fomento a la lectura y las estrategias para integrar estas técnicas al trabajo del mediador.

Objetivos: Introducir a mediadores en conceptos, tendencias actuales y recursos prácticos del ámbito digital que sirvan para fomentar la lectura.

Contenidos

  • Aproximaciones al concepto de fomento lector y lectura digital: nuevos conceptos, soportes y usuarios.
  • Diferencia entre lectura digital e impresa: de la cultura del libro impreso a lo digital.
  • Recorrido por distintos soportes y formatos digitales: tablets, apps, ebooks y otros.
  • Nuevas tendencias digitales para fomentar la lectura: booktubers, wattpad, fanfiction, aplicaciones, otras herramientas de difusión y recomendación.

Metodología: Exposición oral,  ejercicios prácticos

Fechas y horarios: Miércoles 18 y jueves 19 de julio de 9:00 a 13:00 hrs.

Valor: $45.000

Formas de pago: Transferencia electrónica

Expositores: María Paz Muñoz, Elisa Villanueva y Alejandro Oyarce.

Poesía y fomento lector

Con este taller se busca actualizar conceptos teóricos que permitan valorar el género poético como experiencia enriquecedora y la posibilidad de su uso como herramienta para fomentar la lectura.

Objetivo: Posicionar la poesía como una experiencia vital para abrir un camino hacia la lectura.

Contenidos:

  • Introducción y conceptualización:
  • ¿Qué entendemos por poesía?
  • ¿Cómo leer poesía?
  • ¿Por qué es importante fomentar la lectura por medio de la poesía?
  • Recorrido y análisis por distintas tendencias poéticas.
  • Estrategias poéticas para fomentar la lectura.

Metodología: Exposición oral y ejercicios prácticos

Fechas y horarios: Miércoles 22 de agosto de 9:00 a 13:00 hrs.

Valor: $30.000

Formas de pago: Transferencia electrónica

Expositora: Elisa Villanueva

Lectura en familia

Fomentar el placer de leer en los niños y los jóvenes es un desafío permanente de la educación, por los beneficios de la lectura en el desarrollo intelectual, social y emocional de los niños y jóvenes. La familia debe participar de este desafío, ya que es el espacio esencial y principal donde pueden darse los primeros acercamientos a la lectura desde un espacio íntimo, afectivo y permanente. Es en la familia donde los niños podrán progresar en su acercamiento a la lectura.

Objetivos: Conocer y fundamentar los beneficios de la lectura y establecer el rol de la familia en el desarrollo del gusto por la lectura.

Contenidos:

  • ¿Cómo se comunican los niños?
  • ¿Por qué es importante leer a los hijos?
  • Beneficios de una lectura compartida en el hogar:

a) Placer y goce.

b) Aporte en las relaciones padres-hijos

c) Estimulación emocional.

d) Estimulación intelectual

  • ¿Cuándo comenzar a leer?
  • ¿Dónde leer?
  • Sugerencias para acercar la lectura a los niños desde una perspectiva positiva

Metodología: Charla expositiva con espacio para preguntas de los asistentes.

Fechas y horarios: Miércoles 24 de octubre de 10:00 a 13:00 hrs.

Valor: $28.000

Formas de pago: Transferencia electrónica

Expositora: Carmen Paz Hernández

Kamishibai y teatro de sombras

Curso de carácter básico de un módulo de formación en donde se presentará el kamishibai y el teatro de sombras como técnicas de animación a la lectura.

Objetivos: Dar a conocer la técnica del kamishibai y el teatro de sombras como estrategias de fomento lector y sus distintas posibilidades de uso.

Contenidos:

  • Historia del kamishibai e historia del teatro de sombras
  • Kamishibai y teatro de sombras como estrategias de fomento a la lectura
  • Uso del kamishibai: el paso de las láminas, la lectura del cuento y actividad posteriores a la lectura
  • Uso del teatro de sombras: creación de figuras, juego con las luces y preparación del espacio
  • Ejercicio práctico con alguna de estas dos técnicas

Metodología: Lectura/ narración de cuento; Exposición oral; Trabajo grupal; Ejercicios prácticos.

Fechas y horarios: Miércoles 21 de noviembre de 9:00 a 13:00 hrs.

Valor: $35.000

Formas de pago: Transferencia electrónica

Expositora: Daniela Sánchez