El lado B de Maga Villalón

Por Sofía Arnaboldi

En la invitación con la imagen de un conejo dentro de una taza se lee en letra cursiva “Te invito a mi fiesta de no cumpleaños. Trae tu taza favorita para que tomemos un té de locos. Puedes traer un pastel, mermelada de naranjas, champagne “Bébeme” o lo que quieras. No olvides venir con sombrero o acompañado de Alicia”.

En la casa de Maga Villalón, a las 18:00 horas con la puntualidad del conejo, Alicia es la protagonista indiscutida del lugar: distintas ediciones del cuento  de Lewis Carroll y objetos como tarjetas, cojines, y teteras con ilustraciones de sus personajes decoran el lugar. El toque final a la ambientación se lo dan las rosas y los naipes. En el comedor la mesa está puesta con tanta dedicación que el té de no cumpleaños del Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo se queda corto: naranjitas bañadas en chocolate hechas por Maga con frutas de su jardín, bombones de pera, pan de aceituna, mermelada de nuez, tartaleta con crema pastelera, distintos quesos, salame, uvas y tres tipo de tés diferentes, cada uno en una colorida tetera son parte de la dedicada puesta en escena.

Maga cuenta que el primer té de Alicia fue hace 10 años en honor a Mario Aliaga quien vivía en México y venía a Chile. Mario había sido su editor en Books and Bits y fue el primero que publicó sus escritos. “Un lunes de diciembre del año 2001 recibí un llamado inesperado de un desconocido a quien le habían comentado que yo escribía cuentos, y que los quería leer”, comenta Maga. Unos meses después, se publicaban Las Tribrujas, Viento Sur y El rumbo de las mareas.

El té para Mario, al que invitó a sus amigos y al equipo que había trabajado en sus libros entre los que estaban Carmen Cardemil, Ivonne Lacombe, Mónica de Simone y Manuel Peña, resultó un éxito y desde entonces lo repite una o dos veces al año siempre con comensales relacionados al mundo de las letras y las artes.

A medida que los invitados empiezan a llegar al Té de Alicia, la conversación fluye fácil y dinámica y Maga es la anfitriona que con su talento innato hipnotiza a todos mientras lee su último cuento que aún no está publicado, “El gran libro mágico de las Tribujas buenas”. Es un libro lleno de magia que relata secretos y pócimas con remedios naturales y caseros para evitar todo tipo de males, desde la pena hasta el dolor de muelas, y con fórmulas para tener el pelo brillante como el de Blancanieves, o para enmendar el ala rota de un hada.

Según Maga Villalón tanto mundo mágico viene de su infancia, cuando creció en Los Vilos en una antigua casona, criada por su bisabuela y una tía abuela. En sus libros se mezclan imágenes de su niñez, la magia, y las costumbres del campo chileno. Dejó la provincia para estudiar diseño en la Universidad de Chile, se graduó y se dedicó de lleno al diseño hasta ese llamado Mario Aliaga. Desde entonces ha publicado 17 títulos, ha sido nominada a los premios Altazor y algunos de sus libros fueron seleccionados por el Centro de Recursos para el Aprendizaje para estar en las bibliotecas y llegar a los niños de todo Chile. Sus cuentos, además, han sido editados en Cuba y hoy alguno títulos se están traduciendo al francés y al italiano.

En la ambientación del té destaca un antiguo ejemplar de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, publicado en 1951. “Este libro había sido de mi mamá y me lo leía mi tía abuela Olguita cada noche antes de dormir. Era mi cuento favorito”, comenta mientras pasa las hojas con cuidado, como si el amarillo y gastado papel del libro fuera una fina seda, y muestra las antiguas ilustraciones que ella misma coloreó cuando niña. “No me gustaba que fueran en blanco y negro así que las pinté”, cuenta. Sin embargo reconoce que fue a partir de los Té de Alicia que este personaje empezó a entrar en su vida. “A raíz de estas celebraciones comenzaron a regalarme diferentes cosas de Alicia y hoy tengo una pequeña colección. Pero yo no la busqué, Alicia me encontró a mí”.