Trine Danklefsen, consejera política y de cultura de la Embajada de Dinamarca: “La literatura danesa toma muy en serio al niño”

Por Josefa Torres

Un niño siente vergüenza porque su madre es gorda y quiere cambiarla; otro niño va a una tienda de padres a comprar uno, porque el suyo no lo toma en cuenta; otro pequeño es tratado con un remedio terminado en “in” para que se quede tranquilo y no moleste más; una niña no acepta la muerte de su perro, lo busca en la tierra de los muertos y lo trae de vuelta a su vida; una adolescente con anorexia lucha contra su autodestrucción; la muerte visita a una pequeña para que decida a cuál de sus padres debe llevarse. Argumentos como estos, en que los temas son tratados de manera dura, real y también esperanzadora y con toques de humor, son los que ofrecen algunos de los últimos títulos que Trine ha seleccionado para ofrecer a editoriales de nuestro país. Aquí nos cuenta más sobre la notable literatura infantil y juvenil danesa.

¿Cuál es tu relación con la literatura?

La literatura es mi pasión, y parte del trabajo que hacemos como embajada es promover la cultura danesa. Todos los países tienen cosas buenas y algo de lo que estamos orgullosos en Dinamarca es de la literatura infantil, con el resto de los países nórdicos estamos bien a la vanguardia, tenemos una literatura diferente que ofrecer.

¿Qué caracteriza a la literatura danesa?

Creo que nos caracteriza tomar muy en serio al niño. Un libro infantil tiene que ser un producto literario, artístico si es ilustrado, y el que sea para un niño tiene mayor exigencia. Los libros están escritos a través de los ojos de los niños y hablado en su idioma, o sea sin carga de adjetivos, adverbios, descripciones eternas… se utiliza un lenguaje bien concreto, sencillo, lo que no quita la poesía, pero es un lenguaje con el que los niños se identifican. Las temáticas también son muy cercanas a ellos, no tenemos temas tabúes, hay libros acerca de la muerte, la separación, el bullying, los celos, temas que a uno no le gustaría que los niños vivieran, pero que son parte de la vida. Creemos que los libros son herramientas que ayudan a los niños a enfrentar esos temas. Si ya leíste un libro sobre la muerte, cuando te topas con ella en tu vida, ya tienes alguna referencia. Un libro también puede ser un apoyo, un consuelo, una manera de elaborar los propios problemas.

Otra característica de estos libros es que tienen elementos de humor, incluso en los temas más tristes, lo que los hace muy gratos de leer. Hay mucha risa hacia el mundo adulto también, y esto tiene que ver con un tema profundamente democrático de nuestro país. La ley de educación de Dinamarca dice que la escuela tiene que educar a los niños para que sean ciudadanos activos en una democracia, y si esa es la meta, se tiene que reflejar en la sala de clases y también en la LIJ: el niño es un ser competente, que piensa y que siente.

¿La literatura danesa siempre ha sido así?

Mucho viene de Hans Christian Andersen, quien fue muy criticado en su época. Por ejemplo, fue el primero en escribir como uno habla, con lo que se ganó dudas sobre su calidad literaria. En sus cuentos introdujo sonidos (el “un, dos, un dos” de los pasos de un soldado), junto con que muchas de sus historias no tienen final feliz. Muchos de los personajes terminan muertos, tristes, abandonados, y es porque la vida era así, con lo que fue criticado por no ser apto para niños. Después, a fines de los años 60 salen libros infantiles nuevos, con los que entra el humor muy fuerte, el humor crítico. Fue un estallido artístico de libros que aún se publican y reeditan porque ya son clásicos. Por lo que está claro que hay una suerte de tradición en el tratamiento de los temas que viene desde hace muchos años.

¿Cómo funciona la importación de libros daneses a nuestro país?

Lo hacemos en cooperación con la agencia de cultura de Dinamarca, que tiene un programa muy interesante, ya que cuenta con fondos que las editoriales chilenas pueden solicitar. Si a una editorial le tinca un libro, puede pedir dinero para una traducción de muestra, lo que no tiene ningún compromiso. Si a la editorial le gusta, el siguiente paso es negociar con la editorial en Dinamarca, y una vez hecho un contrato, puede solicitar dinero a la agencia de cultura para la traducción final y/o apoyo a la producción si el libro es ilustrado. También hay otro fondo para difusión con el que se puede invitar al autor del libro. Hay varias editoriales chilenas que han utilizado estas posibilidades, y ya son más de 45 títulos daneses que han sido publicados y están en el mercado chileno.

¿Por qué crees que los niños y jóvenes chilenos deben leer estos libros?

Es bueno para cualquier niño, porque los temas tratados son universales, lo que puede ser diferente es la manera en que se abordan, pero los problemas son los mismos. Lo que hemos visto es que la recepción de los niños y jóvenes chilenos es muy buena. Hemos hecho lecturas compartidas con libros de temáticas pesadas y los niños captan muchísimo, su capacidad analítica es sorprendente, y suelen llevar las historias a sus vidas, por eso es importante también conversar sobre las lecturas. Una vez leímos uno sobre el bullying, y ellos empezaron de a poco a contar sus propias experiencias. La literatura tiene la capacidad de abrir a los niños, si ellos sienten que un libro los toma en cuenta.