La Librería

Por Trinidad Cabezón, coordinadora de proyectos FHUV

La película “La librería” es una obra dirigida por la directora Isabel Coixet y protagonizada por Emily Mortimer, basada en la novela de Penelope Fitzgerald. La obra trata de una joven llamada Florence Green, quien decide montar la primera librería en un pequeño pueblo de Inglaterra en el año 1959, a pesar de la fuerte oposición de Violet Gamart, una dama con mucho poder dentro de la zona.

Quisimos destacar esta película por la figura de esta joven, quien con fuerza, convicción y seguridad lucha por crear un espacio lector dentro del pueblo, a pesar de los obstáculos y la presión que se le presentan en contra. Con calma y perseverancia, Florence logra levantar un lugar en el que los vecinos y vecinas se encuentran con los libros y abren el mundo al que estaban acostumbrados a vivir. La mujer logra conquistar así un espacio no conocido anteriormente en el pueblo, y más importante aún, logra conquistar el corazón de sus habitantes, particularmente el de una pequeña niña que queda admirada por el amor que Florence le tiene a los libros, cariño que ella no logra comprender del todo pues no le gusta leer. No obstante, la niña se transforma en su fiel asistente y comienza a familiarizarse con el funcionamiento de la librería y el vínculo con los libros.  Por otra parte, Florence logra llegar también al corazón de un hombre viejo y aislado en el pueblo, pero que adora la lectura y con el que establece una bella complicidad. Paulatinamente, este hombre comienza a convertirse en su asesor y apoyarla en su proyecto.

Esta es una película con una linda ambientación y cuidada escenografía, que trabaja con un lenguaje y diálogo de los personajes al más puro humor y estilo inglés. Si bien no es una película intensa en emociones, logra conmover por la pasión y tozudez de la joven de mantener su sueño en pie y en la importancia que le otorga a la lectura. Es una película que refleja las conexiones que se generan en las personas a través de los libros, las ricas conversaciones que aparecen a partir de estos y cómo los demás pueden contagiarse al ver a una persona tan convencida del valor de un libro. “Cuando leemos una historia, habitamos en ella. Lo que a ella más le gustaba en el mundo, era el momento en el que terminaba un libro, y la historia la seguía acompañando como el más vívido de los sueños”.