Isol en su propia voz: Un recorrido por sus obras

Divertida, carismática, entretenida, y claro que sí, muy talentosa. Así es Isol, quien en su reciente paso por Chile se presentó en Ibby para contarle a un atiborrado y fanático público sobre algunas de sus creaciones. Aquí te las presentamos.

Por Josefa Torres, Editora de Revista Había Una Vez

“Me gusta hacer hablar a cosas que no hablan, me gusta ponerme en el lugar de un niño y jugar con los lugares comunes del lenguaje, con ese absurdo con el que nosotros nos manejamos”. Isol.

Abecedario a mano. FCE, 2015:

“Un libro que nunca pensé que se publicaría más que en español, y ya tiene su versión al francés y al inglés. Fue muy divertido hacerlo. Fue un juego que me propuse, de hacer una imagen por cada letra del abecedario y el uso de una paleta de colores reducida con una técnica en específico: esas fueron las reglas que hicieron del juego algo más divertido de jugar. No uso muchos colores, me parece que eso le da unidad al libro y le da elegancia al dibujo. A veces la técnica nos lleva a encontrar imágenes, al estar jugando con el pincel aparecen personajes, y surge la frase. Es interesante que los ilustradores no seamos literales, eso sería redundante y serviría para una enciclopedia, no para la narración. Parte de la gracia es hacer jugar a la imagen y el texto, y cuando uno menos muestra, más evocadora es la imagen.

La letra más difícil fue la “w”, no hay nada en castellano realmente, la cuestión es que yo la puse con la palabra ‘wow!’, me pude permitir esa licencia. Con la x no quise hacer el clásico xilófono y pensé en los cromosomas. Por eso hice una madre y una niña con la frase “soy una x x y me expando”.

El Menino, Océano Travesía, 2015.

“Este libro lo hice después de ser madre y es sobre un ser que llega un día a una casa, y del cual nadie sabe bien qué hacer con él, ni qué lugar ocupa, ni cómo funciona. Son preguntas acerca de este acontecimiento: ‘¿sabe el menino dónde iba cuando emprendió el viaje o llegó a casa por casualidad?’, o ‘el recién llegado no sabe todavía cómo usar sus comandos’. La narración es propia de alguien que ve por primera vez a esta maravilla y lo está analizando, entonces la descripción es mitad observación empírica y mitad invento.

Yo aprendí un montón sobre bebés cuando tuve el mío y de cómo ellos se perciben a sí mismos, pareciera que los niños cuando nacen no saben que no están unidos a todo, por eso de pronto no tienen conciencia del espacio, y se miran en un reflejo y no saben si es él u otro. Un día me levanté y vi que mi bebé se miraba la mano asombrado, entonces claro, de repente te despertás y te das cuenta de que tiene este pulpo que sirve para tantas cosas. Así fue como lo describí, como si fuera la primera vez que lo veía. Una de las páginas favoritas de los lectores es la que habla de los desechos: ‘también libera aguas para purificarse…’ Cuando iba a salir en inglés me dijeron que en EEUU no se iba a vender el libro por esa página. Después salió elegido en el New York Times como uno de los 10 mejores libros del año.

Lo que me gusta mucho como herramienta artística es extrañarse de lo cotidiano, en lo poético, compararlo con otra cosa y volverlo a ver. Es por eso que toda la gracia de este libro pasa especialmente por el texto, por cómo está contado, por eso estuve muy atenta a las traducciones, porque si cambia eso, el libro pierde. Las imágenes son muy cotidianas y con pocos colores, como me gusta, porque el efecto que produce cuando sacas un color a lo largo de la historia es muy poderoso”.

Nocturno, recetario de sueños. FCE, 2011.

“Este libro es muy especial y querido para mí. Surgió de las ganas de trabajar con una tinta que brilla en la oscuridad luego de cargarla con luz, que siempre me ha gustado. Un día vi en un catálogo alemán que la habían usado en una portada y pensé que se podría hacer un libro con ella, de manera que la historia tuviera una sorpresa que no se viera a primera vista; eso me gusta mucho, lo poco evidente. Para que funcionara, tenía que crear una historia distinta, ya que la tinta demora 3 minutos en “cargarse”, debía funcionar la espera, que estuviera dentro del argumento, que fuera orgánico. Por eso se me ocurrió hacer un recetario de sueños, cosa que antes de acostarse uno tenga un montón de opciones de páginas que son sueños posibles y cuando uno vaya a dormir, lo ponga bajo la lámpara de noche y aparezca lo que estaba escondido. Cada página tiene 2 dibujos: uno se ve de día y el otro de noche. Es muy simple pero siempre llama la atención”.

La bella Griselda. FCE, 2010.

“Es la historia de una princesa que era tan linda que todos perdían la cabeza por ella. Me gustó mucho jugar con este lugar común de ‘voy a perder la cabeza por tu amor’. Eso es lo genial del dibujo, que uno puede delinear cualquier cosa, y cuando dibujé esa imagen literalmente, me pareció bastante terrible e interesante para hacer una historia: qué sucedería si eso pasara realmente, en qué consiste tener este poder y si sirve para algo o no. Así, la princesa se aburre tanto que empieza a juntar sus trofeos, hacer bricolaje y barnizar las cabezas que consigue. Luego sucede que ya no la invitan a ningún lado, porque siempre todo termina en desastre…. Al final se junta con un príncipe y a los 9 meses tiene una princesita, por quien pierde la cabeza… esa es la maternidad.

El libro lo trabajé con 4 colores: azul, naranja, negro y amarillo muy clarito, todos son experimentos que hago para que el libro salga bien, como yo lo pensé. A veces hago el dibujo como 100 veces hasta que la cara quede con el trazo que yo quería”.

Tener un patito es útil. FCE, 2007.

Me gusta mucho este libro porque con las mismas imágenes cuenta dos historias. Tardó 6 años en publicarse porque no encontraban la manera de hacerlo resistente y barato, de hecho fue el primer libro que FCE mandó a China por los costos. El libro es infinito, vuelve a empezar, y está hecho como acordeón porque es la única manera de que funcione narrativamente.

Tenemos las imágenes del nene que tiene un patito y lo usa para muchas cosas; él habla en primera persona, entonces pensé que el pato también podría hablar. Cuando termina el libro, en la otra punta empieza el libro “Tener un nene es útil”, y es la versión del pato. Me gusta mucho lo de la subjetividad y cómo la misma escena puede ser vista y vivida dependiendo de cómo uno se posicione. Me parece muy conceptual como libro álbum”.

Petit el monstruo. Ocholibros, 2010.

“Fue muy interesante hacerlo, es acerca de un niño que piensa que es un monstruo porque hace cosas que sabe que están bien y otras que están mal, le confunde ser bueno y malo al mismo tiempo. La madre le dice ‘cómo es posible que un chico tan bueno haga cosas tan malas’. El libro va poniendo en cuestión qué es lo malo y lo bueno, hay algo ahí que engancha bastante con el público, es un tema inacabable. La idea me surgió al ver el boom de libros de autoayuda para adultos y pensar en cómo estamos para necesitar que nos digan qué hacer y para dónde ir. Ahí se me ocurrió esta historia, un niño que necesita un manual de instrucciones que le diga lo que está bien y lo que está mal, y lo difícil de hacerlo.  El libro tiene también unos subdibujos que se relacionan con lo bueno y malo y a medida que avanza, el dibujo se enrarece también.

Ahora hay una serie animada hecha por la chilena Bernardita Ojeda, que quedó muy buena. En Argentina la dan en varios horarios y también hay capítulos en Internet. Trasladar mis dibujos a una serie es muy difícil, para animar es un lío total, pero pudieron mantener el estilo aunque tiene más colores y más personajes. Los guiones los hizo Fernando Salem, y son 27 capítulos. Ha salido bien la serie.

Secreto de familia. FCE, 2003.

“En secreto de familia tenía la idea de una niña que se avergonzaba de su familia, que era algo que me pasaba de chica, no cuando estábamos solos sino con otras personas, siempre me parecía que los demás eran más normales. Ya de grande me pareció linda la idea y un día dibujando apareció la de los pelos, que fue el germen para la historia. Ese año saqué dos libros sobre madres, la mía estaba un poco preocupada. En esta historia, la que habla es la niña, que tiene la subjetiva de que está viviendo una de monstruos; me gustó usar una subjetiva con un lenguaje gráfico un poquito expresionista alemán como “El gabinete del doctor Caligari”, pero que en Secreto de familia es tan ridículo que nos da mucha gracia, porque sabemos que en realidad no lo es”.

El Globo. FCE, 2002.

“Un día a Camila se le cumplió un deseo: su mamá se convirtió en un globo y no gritó más. Quería utilizar un dibujo simpático porque en la historia la madre no vuelve, pero no quería que nadie se pusiera triste, sino graficar que esto es un absurdo, hay que leerlo como algo divertido, tomárselo con humor, por eso las decisiones de los ilustradores tienen que ver con cómo quieren que se lea ese texto: si la historia de una madre que no vuelve más y se convierte en globo la hago con estilo realista o tipo Gorey uno dice ‘¡qué tremendo!’, pero si la hago así uno dice bueno, es un chiste, es para reírse”.