Leer para conocer: Descubriendo el libro informativo

Escribo este artículo en primera persona, para contarles mi experiencia al participar en el taller sobre el libro informativo, dictado por Daniela Sánchez, nuestra encargada de Área de Proyectos. Mi nombre es Josefa Torres, periodista de Fundación Había Una Vez. Llevo pocos meses acá y no se imaginan cuánto he aprendido sobre lectura y fomento lector; sin ir más lejos, hasta hace poco asociaba la lectura sólo a literatura, a ensoñación, a personajes que son reales en la medida del libro, al deleite de la ficción. Qué equivocada estaba. Y eso fue lo que me pasó en el taller del libro informativo: rompí mitos y prejuicios. ¿Quieren saber cuáles? Aquí voy:

A los niños no les gusta leer: A los niños les gusta leer en la medida que la oferta sea atractiva y que como mediadores les presentemos un amplio abanico de posibilidades; en este sentido el libro informativo es un recurso inagotable, y es que si buscan un tema, lo encontrarán: animales, el espacio, los números, la naturaleza y un infinito etcétera. Tenemos la suerte de estar viviendo un boom de este tipo de textos, así es que solo basta buscar.

Leer no ficción es aburrido: Falso. Los libros informativos son imanes para los niños, porque por medio de ellos saben que están aprendiendo y el gozo que les produce saber y conocer se asemeja a la sensación de haber encontrado un tesoro. Y lo mejor, es que a diferencia de lo que se pudiera pensar, la lectura es también una práctica social: cuando uno disfruta con algo, lo recomienda. Además, como los buenos libros informativos poseen una disposición espacial fragmentaria, son un hit por el simple pero importantísimo hecho de que permiten a los niños una lectura autónoma, llena de posibles elecciones. Así como en la literatura la dirección la determina el autor, en el libro informativo es el lector quien elige cómo leerlo y esto es fundamental, porque así se forman lectores competentes, curiosos, activos, a quienes se les desafía a relacionar los contenidos con su propio entorno y a  seguir investigando sobre algún tema relacionado si es de su interés.

Los libros informativos son inferiores a los literarios: Discutible. En términos de calidad siempre hay libros y libros, es verdad, pero los buenos libros informativos son valiosísimos. ¿Y qué hace que un libro informativo para niños sea bueno? Como muestra, dos características: la presencia de recursos paratextuales como índice, bibliografía, uso de fuentes acreditadas e incluso glosarios, y la cualidad de entregar distintos niveles de lectura. Nunca lo había pensado a pesar de que lo veo a menudo cuando miro a mi sobrino José. Acaba de cumplir 3 años y es fan de la música, en especial de The Who y The Beatles y es increíble verlo hojear libros biográficos de estas bandas y cómo disfruta al identificar a Lennon o Townshend en sus páginas e imitar sus poses. Y es que los buenos libros informativos tienen un buen equilibrio entre letra e imagen, y utilizan multiplicidad de tipologías textuales para presentar los datos y diversos lenguajes gráficos como fotografías, ilustraciones, infografías y mapas entre muchos otros, lo que también desarrolla distintas habilidades en el lector, aunque aún no sepa decodificar el texto.

Los libros informativos solo proporcionan información: Sí, pero no solo eso. Evidentemente que por medio de ellos es posible aprender de los más diversos temas, pero no solo entregan hechos, también entregan seguridad, sobre todo a los más chicos. Esto, porque los niños tienen la necesidad de conocer y ordenar el mundo, y por medio de un libro informativo pueden descubrir y controlar mejor su entorno, pueden entender y darle sentido a lo que los rodea. Además, permite tener las más entretenidas conversaciones, compartir datos y procesos, perfilarse como expertos en un tema, desarrollar el pensamiento crítico, y eso sí que entrega seguridad.

Como ven, las bondades y posibilidades de los libros informativos son infinitas, así es que los invito a investigar, a deleitarse con estos textos y a invitar a otros lectores a hacerlo; no se arrepentirán. Y si se agobian y no saben por dónde empezar a buscar buenos títulos, no duden en escribirnos.