El arte de la lectura en tiempos de crisis

 


recomendado-por-mediadores3
perfil-MPazG
Por María Paz Garafulic Litvak, socia y directora de Confín Ediciones y directora fundadora de FHUV

El arte de la lectura en tiempos de crisis
Autora: Michele Petit
Mediadores | Océano Travesía | 2009

“Somos seres de lenguaje y seres de relatos y estos tienen un valor reparador”.
Cuando hablamos de violencia hablamos de daño, de traumas, de heridas emocionales o físicas, de aquellos efectos que produce la vulneración de nuestra dignidad e integridad. En el contexto temático presentado en esta edición, el libro de la renombrada antropóloga francesa Michele Petit, sobresale por su pertinencia y por sus respuestas frente a una pregunta clave: ¿qué puede hacer la lectura y la literatura frente a la violencia y sus consecuencias?
Desde crisis sociales y políticas hasta crisis personales, el libro analiza en profundidad la acción reparadora y sanadora de la lectura y la literatura.
A través de experiencias en distintos países del mundo, principalmente en Latinoamérica, la antropóloga presenta una extensa galería de situaciones, prácticas y realidades en que la literatura ha estado presente y ha significado la generación de un nuevo espacio para los afectados; en especial, niños y jóvenes que han visto truncado su futuro en medio de guerrillas y pobreza, abandono y soledad, y en que se manifiesta “el poder de la palabra escrita para reconstruir la vida de personas en desgracia”.
Entre una multiplicidad de conceptos, destaca el análisis de los efectos derivados de la lectura en los primeros años de vida. Cómo, desde la infancia, se generan referentes emocionales que conforman el imaginario lingüístico del individuo.
El testimonio de beneficiarios y facilitadores -mediadores- es complementado por una sólida base teórica conformada por reflexiones y experiencias de importantes intelectuales vinculados con el mundo de la literatura, la infancia, o ambos; desde Freud a Pamuk, pasando por Kafka, Winnicot, Perec y Cyrulnik, entre otros.
Las respuestas a la pregunta planteada surgen progresivamente en los distintos capítulos: la lectura puede ser un espacio hospitalario y cálido; la potencialidad de la literatura para permitir “saltar al otro lado”; el enorme poder de simbolización que provee el relato; cómo se manifiestan otras formas de socialización de la lectura; el exilio y el espacio que puede proporcionar y, finalmente, la escuela y la biblioteca como agentes privilegiados para el acercamiento a la riqueza del mundo del lenguaje.
Terminado el libro, queda una grata y reconfortante sensación y la convicción de que la lectura es un espacio de apertura. Más que una instancia de evasión, es un salto a otro espacio, uno que provee de esperanzas y que permite ver la realidad con cierta distancia. Un espacio de paz y tranquilidad frente al caos exterior, sea este violento o no.

Publicado en RHUV Nº26