Mesa de trabajo: Francisca Meneses (Frannerd)

 

Autora de libros ilustrados como El niño que quería ser gato (Grafito), Personas favoritas (SM), Árboles bien podados (Vasalisa) y de la novela gráfica A punto de partir (Reservoir Books), Frannerd ha sabido combinar un estilo característico con una gran capacidad narrativa y un natural talento para navegar en las redes sociales, donde sube videos en los que comparte su proceso de  trabajo y da consejos a jóvenes creadores. El resultado es una obra cercana, que genera devoción entre sus seguidores, sin dejar de interpelar a un amplio número de lectores atraídos por su humor, sinceridad y aguda mirada sobre la vida cotidiana.Instalada desde hace algún tiempo en Londres, abre las puertas de su taller para presentar su Mesa de Trabajo.

Por Claudio Aguilera

¿Cuál es tu primer recuerdo dibujando?
Cuando tenía 5 ó 6 años, en Antofagasta. Con mis hermanas jugábamos a armar nuestros propios cómics, álbumes de laminitas y credenciales para un exclusivo club de dibujo.

¿Cuándo dijiste por primera vez soy ilustradora?
Como estudié Diseño, sentí que “legalmente” era más diseñadora que ilustradora, así que era un término que usaba con timidez. Pero cuando salí de la universidad y me di cuenta que estaba ejerciendo más como ilustradora que diseñadora, empecé a etiquetarme como tal.

Una película o un libro que todo ilustrador debe ver/leer
Siento que hay tantas, que podría estar escribiendo hasta mañana. Pero si tuviese que elegir una, elegiría Kiki’s Delivery Service. Quizás debí haber elegido un documental súper serio y no una película animada, pero es que disfruto tanto el trabajo de Studio Ghibli. Esta película habla mucho del trabajo creativo y de la búsqueda de la identidad y autoría en el trabajo, además que es preciosa, divertida y está llena de realismo mágico.

Menciona un ilustrador o una ilustradora que consideres un referente
Me fascina el trabajo de Isabel Arsenault, principalmente por su técnica. Ahora mismo estoy tratando de trabajar más con materiales tradicionales y como ella trabaja en su mayoría con lápices y acuarelas, su trabajo me inspira infinitamente.

¿Qué haces cuando las ideas no vienen a ti?
Cambio mi contexto. Cambio la libreta en la que estoy trabajando, el lápiz que estoy usando y el lugar donde estoy. Me voy a un café o a un parque, a la biblioteca. Si la idea aún no llega, salgo a caminar y respiro hondo, me voy a dormir. Con los años aprendí que está bien trabajar duro hasta que llegue la inspiración, pero si no llega es mejor descansar y seguir al día siguiente que frustrarse o estresarse.

¿Cuál es tu lugar favorito para dibujar?
Me encanta dibujar en cafeterías. Por ahora no tengo una cafetería en específico, porque voy cambiando de lugar, pero me gusta sentarme al fondo al lado de una ventana, mirando a la gente. Siempre siento que molesto, porque ocupo la mesa por varias horas, pero el cambiar de ambiente abre mi mente (suena súper hippie, lo sé) de formas sorprendentes.

¿Qué no puede faltar nunca en tu mesa de trabajo?
Papeles, libretas, marcadores, taza de café, podcast/música/serie de fondo, fuente de luz natural (si es posible) y muchos lápices.

¿Hay algo que odies de dibujar?
Quizás la palabra “odiar” es fuerte, pero me frustra que dibujar o aprender a dibujar tome tiempo. Me (mal) acostumbré a que todo con las redes sociales y los tiempos en internet son más rápidos y las cosas son más inmediatas, y el dibujo tiene otro ritmo. Soy impaciente, y depurar un estilo, un cuerpo de trabajo y/o una técnica, toman muchos años de práctica y dedicación, y eso es algo que aún me ha costado asimilar.

¿Cuál es tu técnica preferida?
Luego de muchos años trabajando digitalmente, ahora he estado trabajando mucho con marcadores (copic, promarker), acuarelas y me encanta.

¿Qué frase se te viene a la mente cuando ves tus antiguos dibujos?
Una extraña mezcla de vergüenza y ternura.

¿Qué opinas sobre el momento actual de la ilustración?
Tengo la enorme fortuna de poder vivir en el extranjero y esa es siempre una pregunta que me hacen en ambas partes: ¿Cómo es la ilustración en Chile? ¿Qué diferencias ves entre ambos países? Y si bien siento que aún no tengo una opinión formada al respecto, no veo abismantes diferencias en el campo de la ilustración entre Chile y el Reino Unido. Sí, aquí hay más ilustradores, agencias y se nota que es una industria que está más “oficializada”, pero creo que eso solo se debe a que hay más años haciendo el oficio. Y Chile, si bien también lleva años formando increíbles ilustradores, el país está creciendo a pasos tan grandes que las diferencias se han ido empequeñeciendo cada vez más. Fui a Chile por primera vez en tres años hace un par de semanas atrás y me sorprendió ver la cantidad de ferias de ilustración (ya no solo en Santiago) y vi mucha más ilustración en la calle (en publicidad, revistas, diarios, vitrinas). Hay más tiendas de libros dedicadas a la ilustración, más instancias de formación (más talleres, charlas) y más ilustradores chilenos generando contenido online (cortos, podcasts y videos).

Como ilustradora, ¿sientes que tienes un rol social?
Sí. Artistas e ilustradores somos inherentemente comunicadores visuales. Podemos ser el contenedor/interlocutor de todo tipo de mensajes (causas, peticiones, movimientos, creencias) y si puedo ser sincera, a veces eso me aterra. Me gusta que mi trabajo sea un oasis de buena onda en medio de tanta locura que está pasando ahora en el país y en todas partes, pero al mismo tiempo siento que hay que hablar, decir algo. Ahora estoy justamente trabajando eso en mis ilustraciones porque sé que es un gran defecto, el no decir algo, no alzar la voz.

Un consejo para alguien que comienza a ilustrar
Cuando chica siempre pensé que el mejor dibujante era el que dibujaba todo de memoria, y que tomar referencias de lo que nos rodea era hacer trampa. Con el tiempo me he dado cuenta que es todo lo contrario. Todas las cosas que me aterraba dibujar antes (expresiones faciales, lenguaje corporal, dibujar muchas personas en una escena), las supe hacer porque tuve que aprender a mirar, a observar. El tomar cosas de la vida real y llevarlas a un dibujo cuesta mucho trabajo, porque uno tiene que sintetizar lo que ve y traducirlo en nuestro propio lenguaje (o estilo). Quizás ese es el consejo: aprender a mirar con análisis y traducirlo.

Galería


Ophelia, una acuarela que basé en el trabajo de John Everett Millais ​


Algunas ilustraciones que hice para el libro de Charlie, Fun Science!


Bocetos que hice para el diseño de personaje (Mia Thermopolis) para las portadas de la edición francesa de Diario de una Princesa​


Una página de la novela gráfica Erinyes


Otra acuarela que pinté, amo las brujas y todo su imaginario


Afiche para el festival de cine Guarimba, la única petición era dibujar un mono


Ilustración que subí a mi instagram y cuando empecé a experimentar más con marcadores. Esta fue la semana en que me mudé a Hastings.


Ilustración interior de El Niño Terrícola, escrito por Esteban Cabezas y editado por SM Ediciones.


Bonus: Mi escritorio, ¡nunca tan ordenado como la foto! Aquí estaba preparando mi viaje a México, viendo qué marcadores llevar
🙂