Hablemos de Lectura

Como tantas veces los resultados de una prueba estandarizada como el SIMCE nos llevan, como institución, a reflexionar sobre el estado de nuestra sociedad, más allá del tema pedagógico y escolar.

Lamentables índices, variadas explicaciones –ninguna de las cuales convence por completo- y algunas excusas y medidas para evadir la profundidad de esta realidad: En Chile leemos poco, manejamos cada vez peor el lenguaje; pensamos,sentimos y creamos menos. Preocupante, pero cierto.

Cuando hablamos de lectura hablamos de algo mucho más profundo que las mediciones y las prácticas pedagógicas, hablamos de una visión como sociedad respecto de la cultura, y más importante aún, del lenguaje, que, en definitiva, es el que configura las mentes, pensamientos y procesos críticos, creativos y expresivos de la ciudadanía. Concebimos al ser humano como un individuo que en esencia piensa y siente, pero: sin lectura hay escaso manejo del mundo de la palabra y sin ésta, sin lenguaje, no hay pensamiento. A su vez, sin afectividad no hay aprendizaje y sin contextos sociales amplios y abiertos que valoren y enriquezcan el mundo de las ideas, no hay bienestar ni crecimiento. En síntesis, sin lectura ni lenguaje se mutila parte de nuestra esencia.

Nuestra propuesta, dado lo anterior, es clara… a mayor afectividad, mayor aprendizaje, a mejor manejo del lenguaje, mayor desarrollo del pensamiento, y quizá, para estos efectos lo más importante, a mayor involucramiento social –no solo desde el mundo escolar y público, sino también desde el privado, a nivel empresarial, familiar y comunitario- mayor desarrollo de instancias gozosas, formativas y evolutivas de nuestro pensamiento como individuos y sociedad.

Apelamos entonces a una sociedad que posicione este tema como una forma de restituir la esencia pensante y sintiente del ser humano.