Alicia Hoffmann: “Me gusta hacer libros que permiten a los niños interesarse en la observación de la naturaleza”

Médico de profesión, al poco tiempo de titulada cambió su rumbo y descubrió que lo que quería era estudiar la naturaleza y cómo esta se relaciona con las personas. La ecología se ha convertido en su gran pasión. Pronto se dio cuenta de que hacer libros para niños y adultos sería su camino para transmitir la importancia de conocer y proteger el entorno. Aquí, nos transmite su disfrute al estudiar el planeta.

Por Magdalena Palma, directora ejecutiva de Fundación Había Una Vez

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Alicia Hoffmann, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad, escritora e ilustradora de libros de ecología

Legar a entrevistar a Alicia a su casa, comunica tanto como sus libros. Alejada del ruido en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, vive como en el campo, rodeada de un frondoso jardín lleno de especies que han ido recolectando con su marido. se mezcla un chagual a punto de florecer, con el aroma de las fresias, el vaivén de unas suculentas voladoras que cuelgan de un añoso árbol y unas codornices que caminan por el jardín, haciéndose espacio entre los perros. sobre la mesa, unas ilustraciones de animales y aves recién terminadas para un próximo proyecto. El tiempo parece detenido en este mágico lugar, pero Alicia no se detiene nunca. Está llena de planes en marcha relacionados con su gran pasión: la ecología.

monito3Ilustración de Alicia Hoffmann

Forma parte del Instituto de Ecología y Biodiversidad, una corporación de institutos de investigación de ecología dependientes de las universidades de La serena, santiago (Católica y de Chile), Concepción, Valdivia y Magallanes. trabajó haciendo talleres de ciencia para niños que, liderados por Bruno Phillipi, se abrían lugar en distintos colegios como una actividad muy solicitada. Ahí fue donde descubrió que a los niños les encantaba la iniciativa: “los niños me esperaban en la puerta, ansiosos por empezar el taller. De hecho, una niña me dijo una vez que los talleres eran lo mejor que le había pasado”. Pero a los 6 años se cansó y, como una aparición divina, “pensando en mi futuro, en qué iba a hacer, se nos ocurrió hacer libros para niños”. Así empezó su largo camino por la fusión del estudio científico y la manufactura de libros, que ella misma ilustraba manualmente a partir de fotografías. Una vez publicado el primero, Aves de Chile (rIL, 2000), fue perfeccionando la fórmula y diseño hasta producir libros de gran calidad informativa y estética. Años después, El Alerce, bajo el sello de Amanuta, recibió la Medalla Colibrí, distinción de Ibby Chile y el Centro Lector Lo Barnechea, por ilustrar y dar cuenta del desarrollo histórico del alerce en Chile. Más tarde, todos sus libros, salvo este, los ha ilustrado ella, a mano, con lápiz y pluma, en base a fotografías.

“Los niños me esperaban en la puerta de su clase, ansiosos por empezar el taller de ciencia”

¿Cuál es su verdadera pasión? ¿La investigación o el dibujo?
-A mí me gusta hacer cosas. Me gusta estudiar. Y los libros me han permitido eso. Libros que no son parte del currículum, pero que amplían o complementan los temas que estudian los niños, con la idea de interesarlos en la observación y en el estudio de la naturaleza y la ecología, en las relaciones positivas y negativas de las personas con lo que las rodea.

Pero esto debe haber sido muy pionero porque antes la ecología no era tema…
-Es cierto que el interés por la ecología ha au- mentado mucho en los últimos años. En el apuro de que todo lo que está pasando, el daño que se le está haciendo al planeta, hay más conciencia y se hace necesario vivir en forma más ecológica.

¿Cómo ha sido este camino?
-Mi primer libro en esta línea fue Aves de Chile (2000). Era un libro sencillo porque es una página por cada especie. Cada una es un tema en sí. No hay otro libro en Chile en el que exista tanta información de cómo viven, cómo comen, cómo hacen sus nidos las aves, además de que se incluye mucho dato de cada especie. Pero hay que decir que ninguno de estos libros los he he- cho sola: siempre se hace en equipo, en el que se incluye un ecólogo y un especialista porque cada uno aporta lo que sabe. Ahora, al equipo se incorporó un ingeniero y una diagramadora editora. Ecología del agua, por ejemplo, tuvo un mejor diseño. Este libro fue elegido en el programa de difusión de apoyo a los niños del Ministerio de Educación, entidad que compró 246.000 libros, lo que fue un ingreso importante para el Instituto, pero sobre todo, un auténtico éxito para nosotros, un reconocimiento, ya que sus contenidos lo hacen importante.

“Estos libros funcionan porque están hechos con ejemplos de animales y plantas que existen de verdad, lo que les abre el mundo a los niños con una visión más amplia”

¿Por qué cree que funcionan estos libros?
-Este y el resto de los libros funcionó porque están hechos con ejemplos de animales y plantas que existen. son libros integradores. Estas informaciones les abren el mundo a los niños, con una visión y un conocimiento más amplio y de una forma más entretenida que la que sale en los textos escolares. Por ejemplo, incorpora fórmulas que permiten comparar las imágenes del mismo arbusto tanto durante el invierno como en el verano. o comparar a distintas plantas en diferentes zonas del país.

¿De dónde viene ese gusto por conocer este mundo que nos rodea?
-soy doctora pero ejercí en el hospital san Juan de Dios solo 6 meses y no lo resistí. En ese tiempo oí que venía un profesor alemán a organizar un instituto de investigación en botánica. Y me dije: “¡eso quiero hacer yo!”. solo tenía que cruzar la calle para poder hablar con aquel profesor, al que me imaginaba como Darwin, pero que era mucho más joven. Así, renuncié al hospital. El placer por este mundo es de familia. Vivíamos junto a la familia de mi prima, Adriana, ocho años menor que yo. salíamos de paseo con mis tíos, de excursión a la cordillera. Ellos sabían mucho de naturaleza, les interesaba todo. sabían mirar y admirar. Mi padre era más bien práctico: le gustaba y sabía mucho, pero ellos eran además, soñadores. En la familia, todos dibujábamos. La Adriana pintó durante mucho tiempo; mi hermano era un estupendo dibujante (¡y dibujaba de memoria!). Mis cuatro hijos también han pintado en alguna ocasión y entre mis nietos también hay varios artistas.

¿Cuáles son los grandes mensajes que te gustaría transmitir?
-Ahora estamos trabajando con problemas referidos a la relación del hombre con los eco- sistemas y los efectos positivos y negativos que ejercen las actividades humanas sobre dichos ecosistemas. En caso de tratarse de influencia negativa, el foco está en transmitir qué se puede hacer para compensarla o disminuirla. Ese es un foco bien directo en el libro que estamos haciendo ahora. Pero, sin duda, lo más importante es aprender a apreciar la belleza de las cosas y las relaciones ecológicas que existen entre ellas; las relaciones entre animales y plantas; las relaciones entre polinizadores y dispersores de semillas; los depredadores… en fin, todo lo que hacen los seres vivos para relacionarse entre sí y cómo las personas hacemos uso de la naturaleza en nuestro favor, y también cómo le producimos daño y cómo deberíamos aprender a reparar el impacto.

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Ilustración de Alicia Hoffmann

¿Cómo llega uno hasta las generaciones más jóvenes?
-A mí me gusta hacerlo a través de los libros. Hay una tendencia muy fuerte a leer en ebook, pero el poder transmitir el gozo que uno siente al hacer un libro no tiene comparación. Por ejemplo, un árbol puede inspirarnos para contarle a un niño o a un adulto sobre cómo funciona ese árbol. El aspecto estético de las cosas y de conocer cómo funciona aporta mucho, porque es lo que más cariño expresa. Por otra parte, el ejemplo de cómo viven tus padres y la gente que te rodea es muy importante.

¿Hay un boom de libros de naturaleza?
Hoy hay muchísimo más interés por los libros de naturaleza, pero no todos ellos se compran demasiado. Es decir, en las librerías no tienen mucha venta. En mi caso, el que más se vende es Aves de Chile, ya que hay un interés directo por reconocer cuáles son las aves que se pueden ver, por describirlas y adquirir más información acerca de ellas y de sus hábitos. Pero debe ser muy estrecha la colaboración entre la ilustración y la información. si fuera solo texto sería aburrido; si solo fuera ilustración, creo que el libro quedaría cojo.

¿Qué opina de cómo se está desarrollando el mundo de la ilustración de naturaleza?
Hay mucho, muchísimo trabajo y bueno. se están haciendo unos dibujos preciosos. también creo que se está intentando hacer más atractivos unos temas que son muy interesantes, pero que quizá no han logrado transmitir su importancia si no están acompañados de una bonita estética. Por eso, la tendencia es a poner especial dedicación a la ilustración en este tipo de libros.

¿Cuáles son los grandes temas ecológicos que interesan a Chile?
No soy una voz autorizada para hablar de estos temas, pero uno de los asuntos que me preocupa personalmente es que la educación está carente de un enfoque hacia lo que es nuestro. Y esto lo digo en el sentido de que sería muy positivo educar para conocer y aprender a cuidar, para después poder saber cómo evitar que se destruya parte de la naturaleza. En la actualidad, en los colegios no se enseña lo de aquí, no hay identificación propia, y solo se expone el tema de manera muy universal, muy general y amplia. Esto resulta ser muy anónimo. Mi orientación -que es la misma orientación que tiene el Instituto- es la de estudiar las relaciones ecosistémicas aquí, en nuestra tierra, estudiar nuestra fauna y nuestra flora. El siguiente paso es enseñarlo también a los demás (a los niños y adultos) y despertar el interés, el cariño y el saber que todos podemos hacer algo por solucionar los problemas ecológicos que azotan a nuestra naturaleza.

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Ilustración de Alicia Hoffmann

Cuéntenos de su próximo libro que trata sobre minería y ecología.
La minería tiene muy mala imagen en cuanto al medio ambiente. Pero lo cierto es que Chile es un país minero. De hecho, el cobre es la fuente más grande de ingreso. El nuestro es el país que tiene más reservas de cobre en el mundo. Es decir, el cobre va a seguir siendo necesario y es inevitable que Chile siga comprando y vendiendo cobre. Leí el otro día que en los próximos años la mitad de la producción del cobre nacional se ex- traería entre la IV (La Ligua) y la VI región (rancagua). Eso repercute en una enorme alteración en los ecosistemas. Lo único que podemos hacer es enseñar a los mineros lo mismo que se les ense- ña a los niños. Por eso, el libro tiene una parte de economía y otra, de la historia de la minería, des- de cuándo empezó el hombre a trabajar la piedra para hacer puntas de flecha, por ejemplo, de cómo se descubrieron los minerales y la historia del cobre en Chile, desde los pueblos precolombinos hasta el siglo XX, con la gran minería. que la gente conozca con dibujos, fotografías, gráficos cómo se ha ido expandiendo interesa mucho. Y, al mismo tiempo, que se vea cómo afecta a las comunidades del altiplano, el uso excesivo del agua, su contaminación junto con la del suelo y el aire. Pero es necesario aprender a manejarlo, a disminuir en lo posible este impacto negativo. ésta es la idea de hacer el libro. si bien las minas producen un impacto ecológico importante, hay formas de manejarlo y deben preocuparse de las comunidades locales. Hasta 1960 no había conciencia de que la minería producía daño. Los relaves y residuos se tiraban al mar, al desierto y así pasaba. solo desde entonces empezó a conocerse. Y esto se ha disparado en los últimos años.

¿Cómo es su relación con la lectura?
He sido muy lectora siempre. Me gusta mucho estudiar. Mi libro clásico es Confieso que he vivido, de Pablo Neruda, con una linda descripción de los bosques del sur.

Publicado en RHUV Nº25