La ilustración botánica está en flor

La ilustración botánica vive uno de sus grandes momentos. Florece con frescura y perfección. Siguiendo el camino de los exploradores y viajeros de antaño, apasionados por la observación del siglo XIX, en nuestro siglo y en nuestro país esta práctica artística está alcanzando cotas muy altas. Y todo porque disfrutamos de unos ilustradores muy talentosos. Vamos a hacer un recorrido por la historia de la ilustración botánica y la actualidad, pasando por los más bellos y detallados dibujos de naturaleza.

Por Isabel Molina, periodista, directora de Grafito Ediciones y socia de Plop! Galería.

Para los otros niños era un roble. Para mí era un nothofagus macrocarpa. tener un abuelo ingeniero forestal y un padre que trabajó en el Departamento de Ecología de la Facultad de Biología de una universidad moldeó mi percepción de la naturaleza. No fui la única. Pertenezco a una generación que aprendió a reconocer su entorno a través de las enciclopedias, programas como Al sur del mundo y los juegos al aire libre. Una generación que actualmente se ha reencontrado con la flora y fauna también a través del dibujo de creadores que, seducidos por la inagotable gama de formas que adquiere la flora, se dedican en forma profesional o como pasatiempo a la ilustración botánica. Lo que todos tienen en común es la fuerte atracción por observar con detención y paciencia un determinado espécimen con el fin de extraer aquellos elementos únicos que solo puede captar el ojo humano y no una lente.
Al igual que muchos de estos ilustradores, en algún momento (en mi caso, en la adolescencia) realicé un herbario. tomando como guía el libro Plantas medicinales de uso común en Chile, de Adriana Hoffmann, me adentré en la tarea de estudiar las propiedades y formas de las plantas para después buscar las especies y almacenarlas adecuadamente. Hoy ese interés sigue vivo a través de la creación de libros y de exposiciones.

HABÍA UNA VEZ con firma
Ilustración de María José Herrada

Un momento dulce para la ilustración botánica
En la actualidad, la ilustración botánica vive un gran momento. Las charlas y presentaciones de libros relacionados con ella se llenan. Fue el caso de la presentación de Plantas de los bosques de Chile, de Martin gardner, Josefina Hepp y Paulina Hechenleitner. Ilustrado por gülnur Eksi, Isik gü- ner y Hülya Korkmaz, fue publicado por el royal Botanic garden Edinburgh en mayo pasado en la Biblioteca Nacional, asociado a la exposición Chile, naturalmente bello, abierta entre abril y agosto de 2016 y que congregó a cientos de personas.

Los primeros trazos
El trabajo de campo fue una de las principales características de la labor que desarrollaron los primeros naturalistas en el territorio chileno. según los estándares de las ciencias naturales, entre los siglos XVIII y XIX estaba todo por descubrir, analizar y clasificar. Herborizar, es decir recoger plantas silvestres para estudiarlas y coleccionarlas, era una actividad indispensable en la metodología de los hombres de ciencia que llegaron desde Europa a Chile para localizar nuevas especies vegetales.
Durante esa época sobresalen nombres como el del sacerdote francés Louis Feuillé (1660–1773), uno de los pioneros de la investigación botánica en Chile, y Amadée Frazier (1682–1773), ya que ambos realizaron los primeros estudios de la flora en nuestro país. registro de su paso por aquí y de sus observaciones son las valiosas publicaciones Relation du voyage de la mer du sud aux cotes de Chili et du Peru (1716) y Journal des observations physiques (1714 y 1725).

Alianza de diferentes disciplinas
La travesía de estos viajeros sentaron las bases para los siguientes estudios sobre botánica. Es destacable cómo en el siguiente siglo estos trabajos estuvieron cruzados con otras disciplinas, no solo científicas, sino también pertenecientes a las ciencias sociales y humanidades. Es el caso de Historia Física y Política de Chile, de Claudio gay (1800 – 1873), obra monumental que supuso 11 años de viajes por Chile y una vasta descripción de la vida social y política, además de las referentes a la flora y fauna de este territorio. similar a la anterior en cuanto a la amplitud de sus contenidos es la obra de Ignacio Domeyko (1802-1889), naturalista polaco que recorrió Chile, dedicado a temas relacionados con la mineralogía principalmente, pero que también abordó las costumbres, saberes y prácticas desarrolladas en Chile por sus habitantes en diversas localidades. otro destacado investigador en este ámbito fue Rodulfo Amando Philippi (1808-1904), cuya gestión al mando del Museo de Historia Natural incluyó la creación del Jardín Botánico. A partir de sus travesías por el norte y el sur de Chile es un ejemplo de la férrea disciplina con que los naturalistas asumieron sus tareas de investigación.

“El trabajo de campo fue una de las características de los primeros naturalistas. Entre los siglos XVIII y XIX estaba todo por descubrir, analizar y clasificar”

Mujeres exploradoras
En la labor de exploración y registro destacan en este período María graham (1785–1842) y Marianne North (1830–1890). Ambas nacidas en Inglaterra, visitaron Chile con una diferencia de varias décadas. Mientras que graham llegó en 1822; North lo hizo en 1884, por sugerencia del naturalista inglés Charles Darwin. sus registros tienen diferente tono, inscribiéndose el de gra- ham en una crónica de su paso por el país que involucra un retrato de la sociedad de la época y escenas de la vida cotidiana, así como también descripciones de localidades, las que se acompañaban de ilustraciones de las especies de distintos paisajes y, dentro de estos, de plantas nativas, lo que se puede leer en su obra Diario de mi residencia en Chile (1822).
La estadía de North, en cambio, estuvo destinada desde un inicio a realizar su labor como ilustradora botánica. Durante cuatro meses, se dedicó a pintar flora chilena, legando un detallado trabajo que se puede apreciar en la galería ubicada en el royal Botanic gardens, de Kew, en Inglaterra. En 1999, la editorial Pehuén publicó La flora chilena bajo la mirada de Marianne North, de María Victoria Legassa y Antonia Echenique, que da cuenta de la contribución de la ilustradora y naturalista al conocimiento de nuestro patrimonio natural.

ELEM 5 PIÑA

Entrada triunfal al siglo XX
El desarrollo de esta disciplina se vería apuntalado por nombres como el del abate Ignacio Molina (1740–1829), Eduard Poeppig (1798–1868) y Pedro Pissis (1812–1889). A principios del siglo XX sobresalen nombres como Carlos Muñoz Pizarro; Eugenio sierra, español que llegó a Chile en el Winnipeg y que regresó a su tierra después de 1973, y Fusa sudzuki, ingeniera agrónoma y botánica especializada en árboles frutales, quien recibió, en 1994, el Premio Amanda Labarca de la Universidad de Chile por su trayectoria y obra. El desarrollo de publicaciones durante esta centuria estuvo aparejado a la instauración de las carreras universitarias ligadas a la botánica, desde la Ingeniería Forestal a Paisajismo. Y, por otro lado, la fundación de jardines botánicos en Viña del Mar, Valdivia, Punta Arenas y Hualpén (Concepción), al interés cada vez mayor del público general por conocer nuestro medio ambiente.

Voces actuales del naturalismo
si en el siglo XIX Claudio gay se demoró cerca de tres décadas en publicar los 30 volúmenes de su Historia física y política de Chile, hoy las redes sociales son las principales herramientas de los diversos profesionales dedicados a la ilustración científica. La disciplina sigue fusionando la ciencia y el arte en un lenguaje visual específico, además de continuar basándose en habilidades como la ejecución de una práctica del dibujo impecable, una observación detallada de los especímenes a plasmar y la prolijidad del trabajo final. La ilustración de animales, plantas o cuerpos humanos (en libros de medicina) se enmarca dentro de este amplio concepto de la ilustración científica.
La representación fiel de la morfología del modelo implica un frágil equilibrio entre la representación figurativa y la abstracción. Estas permiten al autor resaltar las características fundamentales a registrar, que junto al uso de escalas conforman la ilustración botánica. Esta disciplina se incluye a su vez en una categoría más extensa: el arte botánico, en el que el autor experimenta más libremente composiciones, temáticas y técnicas.
A este respecto, entre los nombres más importantes en Chile destacan Francisco ramos, quien ha formado a un gran número de jóvenes en su taller y ha trabajado junto a la botánica Adriana Hoffmann, Patricia Domínguez, Felipe Portilla, Geraldine MacKinnon y Andrea Ugarte.

“Hoy las redes sociales son las principales herramientas de los profesionales de la ilustración científica”

La ilustración de hoy
sobre el momento en que vive la ilustración botánica, Andrea Lira, quien estudió esta disciplina en el New York Botanical garden (y en Chile con Ramos y MacKinnon), señala que “en general, ahora hay una mayor demanda por aprender a dibujar y estudiar a las plantas, por lo que muchos ilustradores colaboran con botánicos para compartir conocimientos y salir de excursión para identificar especies de flora nativa y luego dibujarla”. Hay que decir que Lira ha realizado exposiciones para indagar sobre los cruces entre artes visuales y dibujo botánico.
Algo similar comparte la ilustradora Elisa María Monsalve, quien se formó con Geraldine y está por comenzar un libro de huertos: “En Chile se ha ido gestando algo muy bueno en torno a la ilustración. Hay una tendencia muy fuerte que indica que algunos trabajan en torno a la ilustración botánica más ‘dura’ y otros lo hacen de una manera más libre. Pero ambos métodos tienen el mismo propósito, eso sí, que es difundir y propagar el conocimiento de las ciencias”.
En ese espacio aparecen los nombres de Loreto salinas, por ejemplo, quien publicará próximamente con Hueders un libro para niños que incluye coloridas imágenes de flores chilenas. o de las ilustradoras argentinas María Elina, Cecilia Afonso Esteves, quienes, como señala Monsalve, trabajan en torno a referencias científicas y botánicas, pero todas llevadas a imágenes surrealistas y oníricas.
ELEM.3 SUCULENTA

Próximas experiencias
Una aproximación a estas tendencias se realizará en PLoP! galería a través de una exposición que se inaugurará el 12 de noviembre bajo el concepto de naturaleza ilustrada y que incluirá los trabajos de Andrea Ugarte, Francisco Ramos, Geraldine MacKinnon, Elisa María Monsalve, Loreto salinas, Antonia reyes y Andrea Lira. El objetivo es mostrar la ilustración científica y otras ilustraciones que incorporan elementos o temas relacionados con la botánica, dando cuenta del diálogo que tiene lugar entre los autores y las tradiciones.

Talleres, espacios para sembrar talento
Este tipo de formación también prolifera, así como las publicaciones en redes sociales de ilustradores explorando técnicas aplicadas a esta disciplina. Los talleres abiertos al público son el espacio de aprendizaje e intercambio de quienes se dedican hoy a la ilustración botánica. Francisco ramos realiza su taller en Herbarium, lugar ubicado en Peñalolén, que ofrece otros cursos ligados al ámbito como, por ejemplo, uno dedicado a huertos. Por su parte, Geraldine MacKinnon ofrece talleres en su casa, bajo diversas modalidades. Desde hace unas semanas está impartiendo talleres monográficos y bien específicos, y de corta duración: solo flores, vegetales comestibles, solo de moluscos y crustáceos que se encuentran en la arena, etc. A ello se suman sus cursos en la Universidad Católica y una experiencia muy novedosa que es el Curso de Ilustración Botánica de Campo, una expedición al bosque chilote en dependencias de la Fundación senda Darwin. realizado en Ancud, Chiloé y organizado por el IEB (Instituto de Ecología y Biodiversidad), dura varios días, en los cuales los alumnos tienen la posibilidad de realizar una experiencia formativa realmente intensa. Monsalve, quien fue parte de su primera edición, explica que ahí es donde “se genera una instancia única porque todos los asistentes aman las plantas y quieren aprender sobre ellas. Allí se aprende de ilustración botánica, pero también a observar un bosque,
las diferentes plantas, empiezas a entender la morfología y comportamiento de los musgos, las epífitas, conoces cómo clasificar las hojas, se abre un universo inesperado”. La próxima versión se realizará entre el 18 y el 27 de noviembre de 2016 y participan también las profesoras Javiera Díaz y Fernanda oyarzún.
otra modalidad que supone una herramienta a la hora de formar en ilustración botánica son los talleres interdisciplinarios como el que ofrecerá Andrea Lira y al que ha llamado “Experimentación con pigmentos florales para capturar la naturaleza”. se realizará a finales de noviembre en su taller y contará, además, con la presencia de una experta en plantas medicinales, de manera de poder abordar paralelamente la alquimia para hacer los pigmentos y las técnicas de dibujo botánico y pintura.

El arte y la ciencia en la vida cotidiana
El interés por la botánica también se refleja en la creciente producción de objetos de uso cotidiano que incluye representaciones que se inspiran en esta disciplina. si bien la ilustración botánica se realiza con fines de divulgación científica y su medio de circulación son las publicaciones de esta categoría, cada vez es más común verlas plasmadas en libretas, stickers, postales y textiles, creados por las diferentes marcas. Es el caso de Hued Hued, dedicada a la creación de papeles murales y textiles ilustrados con elementos chile- nos (entre ellos patrones florales), y el de Acaena, Kai Kai y Flor de Chile. Así, la ilustración naturalista nos conecta con el medio ambiente y con el territorio en que habitamos, cuyos rincones visitamos cada vez que abrimos una página bellamente ilustrada.

ELEM.2 FLOR

Publicado en RHUV Nº25