Geraldine MacKinnon, ilustradora científica: “Lo bello de la ilustración científica es que, además de información, transmite la esencia del autor”

Pieza clave en el resurgimiento de la ilustración naturalista en Chile, geraldine MacKinnon lleva grabada en su genética la pasión por la naturaleza. Ha ilustrado la portada de este número de la revista Había Una Vez y nos cuenta cómo el dibujo científico debe asumir un rol en la protección de nuestro amenazado medio ambiente.

Por Claudio Aguilera, fundador de Plop! Galería

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Ilustraciones de geraldine Mackinnon

Un artista busca descifrar cada detalle de una caracola o del plumaje de un pájaro exótico. observa. Elige colores. Intenta una y otra vez registrar la infinidad de gamas, texturas y matices que presenta la naturaleza. Entender la estructura del ala de una mariposa. Moldear para siempre los delicados pétalos de una flor. La escena se ha repetido sin grandes variaciones durante siglos. Lápiz en mano, hombres y mujeres han querido capturar el mundo que nos rodea a través de una técnica que exige rigurosidad, concentración e infinita paciencia.
Heredera de una larga tradición que incluye a exploradores, pioneros de las ciencias y artistas viajeros, la chilena geraldine MacKinnon es parte de una nueva generación de ilustradores naturalistas que no solo siguen manteniendo vigente el arte de sus antecesores, sino también demostrando que en un mundo de imágenes de alta resolución, el ojo y la mano humana siguen siendo la mejor herramienta para conocer y proteger a la naturaleza.

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Un largo viaje
Pero tal como lo hicieron naturalistas como Claudio gay, Alexander von Humboldt o Marianne North, ella tuvo que hacer un largo recorrido antes de llegar a su destino. Un viaje que se inició en su infancia cuando pasaba largas horas mirando enciclopedias y los libros de medicina de su papá, la llevó a querer estudiar Arqueología, para terminar Arte y Pedagogía, vivir en Isla de Pascua y perfeccionarse en Escocia, lugar de origen de su bisabuelo.
“Crecí en una parcela de frutales muy linda, llena de árboles de los que se podía comer todo el año. Había conejos, vacas, chanchos, perros, culebras, ratones y pájaros”, recuerda hoy evocando una infancia donde se conjugaron la naturaleza, la lectura, la curiosidad y la creatividad, aspectos que han ido acompañando toda su vida. “gran parte de mi tiempo estaba afuera jugando. Por otro lado, dibujé desde los tres años y aunque nunca entré a talleres especiales de arte, siempre hice cosas por iniciativa propia”, agrega.
Con un imaginario rebosante de historietas, cine y dibujos animados de Disney de los años 40 y 50, su paso por la Escuela de Arte fue bastante distinto de lo que había imaginado y, una vez finalizada la carrera, decidió estudiar pedagogía. Fue entonces cuando su viaje la llevó a Isla de Pascua donde trabajó como fotógrafa arqueológica y profesora de Artes en un liceo local. Fue ahí donde pudo recuperar esa antigua conexión con el paisaje que los años de academia habían hecho peligrar.
De regreso al continente, recibió un encargo que cambiaría su futuro: ilustrar una serie de especies isleñas, tarea que emprendió, como ella misma reconoce, con más voluntad que conocimiento.
“Cuando descubrí la ilustración de naturaleza como una posibilidad de plantearme mi trabajo, se me abrió el mundo. Era una carrera impensada para mí. No sabía que uno pudiera dedicarse a eso en Chile. Ignoraba todo al respecto. Pero me llevaba a mi raíz de niña lectora, dibujante y conectada con las plantas y animales, mis grandes amores. Así que decidí que como fuera, me dedicaría a eso, y empecé a estudiar y a practicar”, dice hoy.

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“Hace años, cuando empecé, éramos un puñado de personas entre los pocos maestros y algunas aprendices; ahora hay muchísima gente con ganas de aprender y trabajar en esto”

La ilustración botánica como carrera
La semilla estaba plantada. Decidió hacer de la ilustración botánica su carrera. Para eso comenzó a perfeccionarse de manera autodidacta, comprar por internet todos los libros que podía y, posteriormente, tomar clases con Francisco ramos, su primer maestro. Más tarde asistió a una pasantía en royal Botanic garden Edinburgh, donde hizo oficial su nueva profesión.
Actualmente, geraldine MacKinnon es una de las ilustradoras naturalistas más solicitadas del país. sus obras se encuentran en colecciones nacionales e internacionales, es miembro activo de la American society of Botanical Artists (AsBA) y es artista en residencia del Museo Nacional de Historia Natural. Además, imparte el Curso de Ilustración Botánica rBgE, en el Instituto de geografía de la Universidad Católica, ideal para todos quienes quieren dedicarse a esta labor, talleres en lugares tan diversos como la Biblioteca Nacional o Chiloé que congregan a un creciente número de estudiantes.
“Hace años cuando inicié este camino, éramos un puñado de personas, entre los pocos maestros y algunas aprendices”, comenta refiriéndose al gran auge que la disciplina experimenta actualmente. “Ahora las cosas han cambiado, hay muchísima gente con ganas de aprender, de trabajar en esto o para tenerlo como un hobby muy serio. somos un país que está recién aprendiendo este oficio, pero estoy segura de que en unos años más seremos muy competitivos a nivel internacional, sobre todo en botánica, que no es tan fuerte en muchos países de Latinoamérica”, reflexiona.

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En una época en la que la tecnología es cada vez más accesible y que permite fotos sofisticadas, parece sorprendente que la ilustración siga siendo la mejor herramienta para capturar la naturaleza. ¿A qué lo atribuyes?
-Pienso que es así porque el dibujo hecho a mano es muy versátil y el artista puede seleccionar qué aspectos del modelo debe enfatizar según el criterio que guía la ilustración. En lo personal, creo que ninguna imagen es tan tremendamente atractiva ni enigmática como una bella ilustración pintada a mano. Porque detrás de la perfección y la técnica impecable hay una persona y eso nunca deja de ser impresionante.

En el trabajo artístico, la autoría y el individuo son fundamentales. En la ilustración naturalista, el ‘yo’ pareciera hacerse a un lado, para dar cuenta del entorno.
-En la ilustración científica también es posible distinguir las manos de los autores. Cada quien tiene un estilo y elige ciertas técnicas, aunque el trabajo sea muy realista.
observar las composiciones ayuda mucho a reconocer a los ilustradores. Pienso que lo bello y atractivo de la ilustración de ciencias es que precisamente, además de la información que transmite, lleva la esencia del autor, el aura benjaminiana, y esto sucede solo por ser hecha a mano.

“El dibujo hecho a mano es muy versátil; creo que ninguna imagen es tan tremendamente atractiva ni enigmática como una bella ilustración pintada a mano”

Uno de los grandes desafíos de un ilustrador científico es, justamente, trabajar con científicos. ¿Cómo ha sido tu experiencia?
-Ha sido un agrado. son personas muy receptivas y respetuosas del trabajo artístico. Valoran mucho la capacidad que tenemos los artistas de llevar un objeto o un texto a una representación visual. Es una dupla muy interesante sobre todo si ambos son abiertos de mente. Lógicamente, existen científicos y artistas más “cuadrados”, pero en mi caso he tenido la suerte de que siempre me han dado el espacio para ser yo, porque cuando científicos quieren trabajar conmigo, es porque les agrada mi forma de representar la naturaleza. Además, se estudia y aprende mucho.
Eso hace que este trabajo sea muy dinámico. Con el tiempo me he transformado en toda una investigadora y estoy aplicando esta nueva habilidad en muchos otros aspectos e inquietudes de mi vida.

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Para ti la ilustración naturalista incluye un compromiso ético y político. ¿Por qué?
-A través de los proyectos en los que elegimos participar, las especies que queremos retratar, las causas que decidimos apoyar, estamos enviando un mensaje hacia los demás. El hombre ha utilizado la imagen como medio de comunicación, educación y adoctrinamiento a lo largo de toda la historia. Hoy la imagen es la gran protagonista en las sociedades con gran acceso a la tecnología. Por ello, los ilustradores de naturaleza tienen un rol en la difusión de las especies y de ideas en torno a ellas.

Incluso has elaborado un manifiesto Post naturalista que invita a replantear la profesión.
-En este momento histórico, aunque seguimos descubriendo especies nuevas todos los días, lo crucial es procurar que lo que conocemos no sea totalmente destruido. Los ilustradores de naturaleza tenemos mucho que aportar en esto y existen muchas formas de hacerlo; solo tenemos que saber inventarlas.

Naturaleza para niños
Consciente del enorme crecimiento que ha tenido la ilustración en Chile durante los últimos años, geraldine MacKinnon valora que se haya “posicionado como una opción de vida válida y respetable. Eso me parece fantástico, sobre todo porque antes, incluso hasta en mis años de estudiante, era considerado un arte menor. Nada más injusto y equivocado”.
Frente a esta nueva oferta de libros ilustrados para niños, reconoce que, ahora que tiene una hija pequeña, está “poco a poco volviendo a mirar libros infantiles y me encanta poder volver a hacer ese camino con ella”.

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Hoy los niños tienen cada vez más acceso a libros informativos sobre naturaleza hechos en Chile, como Animales americanos, de Loreto salinas, o Chile es mar, de Patricio otniel. ¿qué opinas de ellos?
-son libros muy valiosos y hermosos. Un gran aporte y además un estímulo para otros escritores e ilustradores. La generación actual tiene la ventaja de contar con publicaciones adaptadas a sus edades donde se exponen los ecosistemas, flora y fauna de nuestro país. Las teorías de la educación vigente y más actuales, como la Place Based Education (Educación Basada en el Lugar) hablan de la importancia de cultivar el conocimiento y el amor por el lugar donde se vive. Este enfoque educativo plantea que mientras más conocemos y apreciamos nuestro lugar, más lo cuidamos, lo respetamos y nos interesa colaborar con nuestra comunidad. Parece una obviedad, pero estos planteamientos no tienen muchos años y no han llegado con fuerza a nuestro sistema. El que haya publicaciones donde se apunta en esa dirección, es definitivamente un enorme avance.

¿Cuál es tu visión de grandes autores, como Beatrix Potter, que han tenido un rol tan importante en la ilustración científica y en la ilustración para niños?
-Me encanta Beatrix Potter. Ella es un personaje que nos remite a lo más romántico de ser ilustradora de ciencias y autora infantil. Las investigaciones que llevó a cabo con líquenes y hongos le fueron reconocidas (hace no mucho) por la comunidad científica y sus cuentos se leen hasta hoy. Ella es de una generación de mujeres británicas que se volvieron muy importantes, porque fueron de las primeras activistas ecológicas que surgieron.

¿te interesa explorar esa veta?
-He tenido algunas ideas relacionadas con la infancia, pero no es el momento de hacerlo. Estoy iniciando una etapa nueva que aún no se define bien, pero no está directamente conectada con la niñez. sin embargo, jamás digo que nunca haré algo. En mi vida he tenido muchos cambios, nada es definitivo.

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Geraldine Mackinnon

Ilustradora naturalista botánica. Miembro de la American Society of Botanical Artists, trabajó en el Royal Botanic Garden Edinburgh. Hoy, a cargo del Curso de Ilustración Botánica UC.

Publicado en RHUV Nº25