La invención de Hugo cabret

 
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Por Valentina Álvarez, 16 años, estudiante de Instituto Sagrado Corazón de San Bernardo.

La invención de Hugo cabret
Autor / ilustrador: Brian Selznick
Lectores avanzadosEditorial SM | 2007

Cuando quedó huérfano, se fue a vivir con su tío, el encargado de los relojes de la estación de trenes de París. Un día, su tío no regresó más, y pasó gran parte de su niñez escondido de los guardias de la estación, entre tuberías y ductos de ventilación, porque si se enteraban que estaba solo, lo mandarían al orfanato. Él es Hugo. Hugo Cabret.
Hugo sueña con animar un día al autómata, único legado que dejó su padre, y para eso roba piezas de una juguetería. Ahí aparece el abuelo George, un juguetero refunfuñón, y su nieta Isabelle, una chica amante de los libros. Hugo, Isabelle y George, una libreta, una llave y un mensaje oculto.
Son 534 páginas, muchas con originales e impresionantes ilustraciones que complementan la voz del narrador y conectan con el lector. Podrás quedarte un par de minutos observando cada detalle del dibujo, para luego leer, y después una nueva ilustración que complementa mejor la historia dentro de tu cabeza. Aunque la historia es ficticia, siento que de alguna manera fue parte de la vida real, o de la historia del cine, quizás porque al aparecer George Méliès, el gran cineasta francés, hace que sea más cercano.
Es un libro muy rápido de leer; con tan solo unas horas quedarás encantado con la vida de Hugo, sobre todo con lo que hay detrás de él y de cada uno de los personajes.
Nos encontramos dentro de un nuevo mundo. Los personajes a ratos son increíbles y los lugares se transforman en espacios alucinantes. Es el tipo de libro que no quieres que se acabe nunca, que después de leer la última página no sabes si llorar o reír. Lo recomiendo para cualquier persona, no importa su edad: grandes y chicos quedarán satisfechos con esta historia, que fue también adaptada al cine por Martin Scorsese.

Publicado en RHUV Nº24