¿Qué y cómo leen los niños?

“El papel se muere, se muere el papel”. Hasta hace sólo unos años esta frase se repetía como una predicción indiscutible de la suerte que correrían los libros en su formato impreso. Hoy en día, no sólo el papel le ha ganado la batalla a lo digital sino que los niños, además, se han formado un perfil decisivo como lectores.

Por Aminie Filippi

Tal alcance tuvo el augurio del éxito rotundo del libro electrónico que se llegó a decir que en 2015 ya no habría libros en papel. Y, henos aquí, con una producción editorial impresa abrumadora, sobre todo en el área de la literatura infantil y juvenil. Francisco Mouat, dueño de la librería y el sello Lolita, opina que “el papel no va a morir. Una cosa no mata a la otra; el ebook se afana en imitar al impreso de la mejor manera posible, creando interesantes modelos, para tener desde el brillo, textura, consejos o ‘tips’ de búsqueda, elementos gráficos…, pero solo logrará convivir con él”.

Ana María Pavez, una de las directoras de la editorial Amanuta, es más categórica: “el papel sí va a morir, pero no todavía. Dentro de 50 a 100 años será muy raro tener esta cantidad de papel, con la que contamos actualmente. Leer en papel va a ser un lujo. Estamos viviendo un proceso, una transición, aunque veremos primero apagarse a los diarios y las revistas impresas. Como editorial, aprovecharemos lo mejor posible sus estertores”. Su socia, Constanza Recart, opina que “por una cuestión también medioambiental, la lógica indica que todo va hacia lo digital”.

Pavez añade que “es cierto que el ebook se ha promovido entre los niños y los jóvenes, pero no hay que olvidar que nuestro país tiene un alto nivel de uso de dispositivos digitales, redes sociales, juegos… y que no necesariamente van asociados a la lectura tradicional. No hay que perder ese foco”. Y Recart matiza: “en Chile, aún estamos en una fase muy incipiente en lo electrónico”.

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Ilustración de Ary Marín

El papel va ganando al digital

Sergio Tanhnuz, director de publicaciones generales de la editorial SM Chile, nos explica por qué ambos formatos conviven en la actualidad. “Lo cierto es que el libro electrónico arrancó con mucha fuerza en 2009, pero desde su puesta en marcha, el crecimiento se ha ido ralentizando”. De hecho, las ventas de lo digital son mínimas comparadas con el papel. “En nuestro caso editorial –cuenta Tanhnuz-, cada 1.500 unidades  de un mismo libro en papel, hay 2 o 3 en ebook”. Según el informe estadístico de la Agencia Chilena ISBN de 2015, los libros impresos son las publicaciones que más se venden: 3.813 títulos de un total de 4.264, considerados comercializables. Las publicaciones digitales les siguen con 378 registros y “esto implica un incremento de un 8% del total de la producción, lo que no es amenazante para el papel”, detalla Alejandro Melo, presidente de la Cámara Chilena del Libro. Otro indicador a destacar respecto a la relación actual del libro impreso con el electrónico es que Amazon, tras 20 años distinguiéndose como la más poderosa tienda virtual, ha decidido instalarse como librería física en varias ciudades de Estados Unidos y, recientemente, en Barcelona.

“Al libro impreso le pasará lo mismo que a la radio, a la que no pudo sustituir la televisión. El tacto, el remanso, el reposo, la experiencia de leer en soledad será compartido por ambos formatos, con un grado de abstracción mayor o menor. Y quien quiera llevar menos peso, podrá hacerlo leyendo un ebook; quien quiera mantener el romanticismo de llevarse un bolso lleno de libros, que se lleve los impresos”. Así de claro lo ve el librero Mouat, quien añade que no quiere satanizar al libro electrónico, pero que él no tiene la presión de sus autores por publicar en digital como podrían tener otras editoriales.

Y otro dato interesante: parece ser que quienes más consumen el material electrónico no son los jóvenes, como podríamos pensar. Menos aún los niños, que están absortos con las delicias del libro álbum, contra el que el libro digital no tiene cómo competir. Los verdaderos consumidores del libro electrónico son los adultos, con ensayos, bibliografía especializada, libros de nicho, que en papel tienen un costo significativamente mayor.

 

Otras formas de leer

Pero es importante detenerse un momento y darnos cuenta de un punto clave. El concepto de la lectura también ha cambiado. Constanza Recart analiza más a fondo: “hoy en día, hay otra forma de leer; se ha dejado de leer a los clásicos, los jóvenes leen en digital, siguen a sus blogueros, siguen a sus ‘booktubers’, es otra forma de leer. Aunque, al fin y al cabo, leen. Si lo que leen es de buena o mala calidad, ya ese, es otro debate”.

“Por otro lado –sigue Recart- la apreciación del libro de los niños ha cambiado; ellos dicen y defienden lo que les gusta y lo que no; además, con las políticas públicas y las bibliotecas escolares, los niños están leyendo más. Independiente del juicio, es una forma de narrar una historia de manera diferente. Y es válido respetarlos. La opinión de los niños importa y mucho.”

Desde Amanuta, ambas directoras coinciden en que cada niño tiene sus gustos y es mejor que lean lo que quieran a que no lean nada: “todo fomenta la lectura”-dicen-, y quién sabe, quizá literatura de menor calidad puede ser un puente entre los jóvenes y una mejor lectura”. Sin duda, buscar formas atractivas para entusiasmar a los niños se convierte en el desafío para mediadores, productores y editores.

 

Pero, ¿qué leen nuestros niños?

Alejandra Arratia, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE) explica que hay dos líneas que tenemos que distinguir: una es si los niños están disfrutando con la lectura y, la otra, si están comprendiendo más. “En lectura hay estudios que confirman que existe un aumento sostenido de nivel desde finales de 1990 hasta 2010 en Lenguaje -explica- lo que mide cierta comprensión lectora. Pero en el campo de la educación hay que ser prudentes, porque aunque este dato esté en ascenso, es difícil atribuirlo a una sola causa”.

En cuanto a la temática, como dice Constanza Recart “temas hay tantos como personas”. Estos es un sinnúmero de mundos donde elegir. En efecto, podemos decir que la selección que hacen los niños y jóvenes chilenos es la más variada de la historia y que en los últimos 20 años se ha abierto un gran abanico de temas, todo lo que interesa a los niños. “Es tan importante ofrecerles variedad, para que ellos mismos descubran, imaginen, conozcan…”, insiste Arratia.

 

Leer a través de la imagen

Una observación importante es la que hace Ana María Pavez: “las nuevas formas de leer surgen también porque ahora también se lee a través de la imagen; la imagen, a veces, tiene incluso más impacto que el texto. Nunca pensamos en que esto pasaría, pero es lo que está sucediendo ahora”. Y, si pensamos bien, no podría ser de otra manera, ya que estamos constantemente rodeados de imágenes que lo llenan todo, las interpretamos y sacamos conclusiones a partir de ellas.

Todo lo que están leyendo ahora nuestros niños y jóvenes está, sin duda, formando su gusto y su capital literario. Pese a que se sigue sugiriendo leer a los clásicos Perrault, los hermanos Grimm o Andersen, lo cierto es que los tiempos están cambiando y aparecen nuevas recomendaciones. Los niños de hoy son más visuales y tienen acceso a auténticas obras de arte desde el texto hasta la ilustración.

Esto explica otro boom que estamos viviendo: el de nuevos tipos de libros que han irrumpido en el panorama editorial y contra los que el ebook no tiene nada que hacer. El caso más flagrante es el del libro álbum que por formato, tamaño, características, es impensable disfrutarlo de otra manera que no sea impreso.

El libro álbum emergió con tanta fuerzaque fue rápidamente considerado como un género literario. Se caracteriza por la confluencia de lenguaje verbal y visual, que concede gran peso a la imagen, lo que puede servir como una buena herramienta de fomento lector. Su principio es una gran imagen que habla por sí sola, esto es, que no solo ilustre a un texto (como el libro ilustrado de toda la vida) sino que esta añade por sí misma una parte de la historia. De hecho, hay libros álbum sin ningún texto.

La novela gráfica es otra estrella de esta era. Su formato es el de una historieta para lectores y grandes lectores, con temas más complejos, más allá que las caricaturas de historias sencillas a las que estamos acostumbrados en este género.

 

Libro informativo, el saber organizado

No es un concepto nuevo. Es más, es uno de los más antiguos de la no ficción. Pero lo novedoso es la nueva mirada que se le da en la actualidad. Como dice Ana Garralón, experta española en LIJ y bien conocedora de este género, en la presentación de su libro Leer y saber. Los libros informativos para niños (Tarambana Ed., 2013), “para el niño, que vive preguntándose por el mundo que le rodea y para quien el asombro y la curiosidad son naturales, los libros informativos son un recurso más en su desarrollo como personas críticas”. Esto ocurre porque expuestos a tanta información como estamos, lo cierto es que los más pequeños saben más y tienen más conocimientos, pero con ello, les surgen aún más dudas que resolver. “El libro informativo ayuda a ordenar un caudal de información inabarcable y exhaustiva”, explica Garralón.

 

Las sagas, la pasión de los jóvenes

Percy Jackson, Los gatos guerreros, Crepúsculo, Harry Potter… todos bien conocidos por nuestros adolescentes. Se trata de volúmenes que uno tras otro atrapan a los jóvenes en lecturas aventureras, fantásticas, de acción y llenas de historias. ¿Por qué? Ya no podemos decir que los jóvenes no leen… pero ese ya es tema de nuestro próximo número, así que solo lo miramos de soslayo, de momento. Mientras, les adelantamos una de las razones de este fervor por las series sinfín que atrapan a los jóvenes. Tanhnuz nos da unas razones contundentes: “Los jóvenes leen sagas porque se meten obsesivamente en un tema y tienen que seguir en él, sin distracción”. Desde Amanuta, sus directoras refuerzan esta idea: “tiene que ver con una compulsión a la imagen”.

Una vez más, todo lo contrario de lo que parece ofrecer el ebook. Los entendidos dicen que las primeras 50 páginas de un libro son las fundamentales para “engancharse”, aclimatarse, adaptarse, son las páginas de más esfuerzo y al mismo tiempo las fundamentales para decidir si se sigue o no con el resto de la obra. Las sagas usan esa valiosa tregua de media centena de páginas para hacer su trabajo y llevar al lector joven (y también a quien no lo es tanto) al mágico mundo de la lectura.

Y una curiosidad acerca de las sagas es que paradójicamente son las redes sociales el gran gancho de las ventas del libro impreso. Éstas generan una plataforma de discusión y de comunidad en la que se recomiendan las lecturas; los jóvenes leen en papel pero socializan la lectura en digital.

No sabemos muy bien aún si el origen es la seducción del formato visual o las nuevas temáticas que hoy enganchan, pero estamos asistiendo a otro fenómeno: de los libros juveniles los estamos también disfrutando los adultos, sin ningún pudor. De hecho, el año pasado, se dio el caso que de entre los libros más vendidos, seis fueron de corte juvenil.