Las políticas que apoyan al libro

El crecimiento que viene experimentando el mundo del libro se dibuja en el marco de medidas públicas especialmente diseñadas para fomentar la lectura, como un derecho que tenemos todos. Los libros son un bien cultural transversal que forma y transforma a la sociedad, por lo que bien vale la pena conocer cuáles son los pilares institucionales que ayudan a la construcción de este Chile más lector.

Por Aminie Filippi

Todo el proceso de transformación del mundo del libro que viene ocurriendo en estos últimos 15 años no habría sido posible sin dos herramientas fundamentales, que enmarcaron institucionalmente el apoyo a la creación, producción, conservación, distribución y, finalmente, el consumo del libro (ver infografía de la página siguiente). Hablamos, sin lugar a dudas y en primer lugar, de la Política Nacional de la Lectura y el Libro 2015-2020, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, elaborada en 2014 por 700 profesionales del mundo de la lectura y el libro, quienes dialogaron, analizaron y, por último, delimitaron un horizonte, unas bases y una propuesta articulada de trabajo. Esta iniciativa parte de un tronco principal: “el acceso a la lectura y el libro es un derecho de todos, que debe ser garantizado por el Estado como factor esencial en la formación de ciudadanos creativos, reflexivos y participativos”. Efectivamente, entre los principios que contempla la Política Nacional, destacan la participación y los mecanismos de garantía de acceso a la lectura, la diversidad cultural, la interculturalidad, la territorialidad, la equidad… El objetivo era crear un Chile con lectores desde la infancia.

ilustracion-reportaje-2
Ilustración de María Paz Muñoz

Las bases del despegue
Los principios fundamentales de la Política fueron bien definidos, centrándose básicamente en:
Participación. Proveer los mecanismos para garantizar públicamente la transparencia de las acciones relacionadas.
Diversidad cultural. Reconocer, proteger y promover las culturas coexistentes en nuestro país.
Interculturalidad. Chile es pluricultural, por lo que el diálogo debe fortalecer este punto.
Inclusión social. La comunidad es heterogénea en personas e intereses, sin exclusiones.
Territorialidad. Colaborar con la desconcentración y regionalización de los paisajes culturales.
Equidad. Asegurar un acceso equitativo, incluidos los aspectos social, económico, etario, de género.
Fomento de la creatividad. Reconocer y fomentar la creatividad como un componente esencial.
La segunda iniciativa corresponde el Plan Nacional de la Lectura 2015-2020, creado a partir de la Política y que integra como propios los principios mencionados. Así, el Plan se constituye como “un proyecto social, amplio e inclusivo, y una oportunidad para lograr que el fomento de la lectura deje de ocupar un lugar sectorial”. Su objetivo es favorecer el ejercicio del derecho a la lectura, es decir, articular en todos los formatos y soportes, que se lleve a cabo la Política. De esta manera, resulta ser una herramienta que vincula a la producción del libro con el lector, el fomento, el aprendizaje y la socialización de la lectura.

Fondos concursables: emprender el vuelo
Sin duda, los fondos concursables han sido una de las medidas más importantes para impulsar tanto a la industria editorial, el fomento lector y la creación de bibliotecas como a la creación de nuevas librerías. Hernán Rodríguez Castro, del Fondo Nacional del Libro y la Lectura, indica que “lamentablemente la industria del libro es muy pequeña y tiene un porcentaje bajo de lectores, por lo que la ayuda del Estado se hace necesaria, no solo en la creación sino que también en todo el ecosistema del libro, desde la creación hasta la lectura”. Este año, el Fondo Nacional del Libro concedió 3.800 millones de pesos, unas 10 veces más de lo que se daba en 1993, cuando empezó esta iniciativa. Todo este monto, repartido en 724 proyectos, el doble que el año anterior, y el área fue principalmente el fomento lector (1.900 millones de pesos, casi 50% del total de los fondos). En 2004, se puso foco en otro ámbito más, los autores e ilustradores de literatura infantil y juvenil, otorgándose el premio Marta Brunnet y Amster Coré. Y desde ese momento, esto no ha hecho más que subir.

Postular al Fondo del Libro
¿Autor, ilustrador, mediador, editor, librero? Si se necesita un capital para empezar con un proyecto, conviene saber que el Fondo del Libro es una buena opción para un emprender. “Cada año tratamos de facilitar el formulario, según la línea y la modalidad”, explica Rodríguez (requisitos en www.fondosdecultura.gob.cl/fondos).
A grandes rasgos te contamos que el período de postulación es de julio a agosto, tras lo cual se entra en un proceso de admisibilidad; más tarde los proyectos se asignan a uno de los 150 evaluadores (editores, académicos, autores…), quienes analizan los proyectos, durante un mes (a cada uno le tocan unos 25); al mes siguiente, una comisión revisa los proyectos propuestos por cada evaluador. Una vez más acotada la selección, el Consejo del Libro toma la última decisión y en diciembre ya debe haber una resolución, para, finalmente, firmar los convenios en enero.
Todas las líneas (o categorías) del Fondo Nacional del Libro tienen montos máximos que son valores que se ajustan al mercado (por ejemplo, el de las librerías, que es el proyecto al que info-reportajemás se aporta, llega a ser de hasta 50 millones de pesos). Cada una de estas modalidades tiene criterios de evaluación con diferente ponderación: coherencia, presupuesto, calidad, impacto y currículum. Dependiendo de la línea, cada criterio tiene una ponderación distinta. “Por ejemplo -nos explica Rodríguez Castro-, en la línea de formación, el criterio ‘currículum’ influye en un 40%; en la modalidad de fomento lector, el criterio ‘impacto’ es el que más puntúa”.
Rodríguez nos cuenta que “durante los últimos años, las postulaciones han ido siempre en aumento. Las comunas con mayor poder adquisitivo presentan la mayoría de los proyectos, porque tienen más tecnología, facilidades y equipos para presentar un buen trabajo”. Para compensar esta situación, los fondos privilegian proyectos que benefician a personas con capacidades diferentes, pueblos originarios, zonas vulnerables, de difícil acceso a la cultura, periféricas, convirtiéndose el Fondo del Libro “en el fondo concursable más inclusivo y que más cobertura comunal tiene”. Así, con más de 3.400 proyectos presentados en 2015, resulta ser un buen instrumento tanto de la Política como del Plan Nacional de la Lectura.