Oliver Jeffers: “Yo soy mi propio público objetivo”

Sus rutinas, recuerdos y convicciones. Su pasado, presente y futuro. De todo habla Oliver Jeffers, autor de la portada del noveno número de HUV, en esta entrevista (realizada en abril del 2012), en la que asegura que no hace sus libros pensando en qué quieren los niños, sino en su propio sentido de curiosidad.

Por Bernardita Cruz M.

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En el mundo de Oliver Jeffers no es extraño que un pingüino aparezca en la puerta de una casa, que un niño tome una gran ballena y la tire a la copa de un árbol o que otro se devore, literalmente hablando, bibliotecas enteras.

El tono de sus historias y su notable talento como ilustrador han hecho de este joven irlandés uno de los más reconocidos autores de libros infantiles de la actualidad. Basta recordar el éxito que tuvo su visita a Santiago a fines del 2010, cuando sus fanáticos locales, chicos y grandes, pudieron conocer más de cerca al autor de títulos que ya son clásicos entre los niños, como Perdido y encontrado o El increíble niño comelibros, por nombrar solo algunos.

Entre el 2009 y el 2012 vendió más de 20 000 libros en nuestro país, cifra que de seguro seguirá aumentando con la pronta llegada de Atrapados*, una historia en la que Jeffers vuelve a hacer gala de su estilo narrando el particular modo en que un niño intenta bajar el volantín que se le quedó atorado en un árbol. ¿Con qué se van a encontrar sus lectores? “Encontrarán la solución a todos sus problemas, lo que involucra arrojarles objetos, cada vez más grandes, a esas dificultades. También encontrarán una buena y divertida historia a la antigua, con algunas piezas de utilería tales como zapatos, una silla, un pato, unos botes y un faro”, explica el autor.

¿Qué recuerdos tienes de tu visita a Chile? ¿Hay algo que te haya llamado particularmente la atención?

La gente maravillosa, la recepción, el impresionante cuórum en las librerías, mi experiencia en la universidad (UDP) y las personas que conocí ahí. Fue un viaje maravilloso.

¿Te llevaste algún libro u objeto chileno a tu casa de Nueva York?

Me traje unos libros de arte buenísimos, un chanchito (alcancía) que al parecer está hecho de caca, joyas hechas con pelo de caballo, una ilustración original de Ale (Acosta), recetas para ceviche y pisco sour y, por supuesto, harto pisco.

¿Te gustaría volver a Santiago? ¿Te quedó algo pendiente?

Definitivamente me encantaría volver. Hubo muchas cosas que no tuvimos tiempo de hacer en Santiago. También me gustaría volver en el invierno y llevar mi snowboard para probar las pistas cerca de la ciudad. Luego me gustaría explorar el resto del país. He sabido que el sur tiene los paisajes más preciosos del planeta y, por otro lado, que el norte se parece a la superficie de la Luna.

Siempre dices que lo único que buscas con tus libros es entretener. ¿Por qué?

Porque encuentro que demasiadas personas tratan de usar la plataforma del álbum ilustrado como un vehículo camuflado que pretende educar, como lecciones de vida disfrazadas de diversión. Los niños reciben suficientes moralejas y lecciones valóricas desde todos los ángulos en la vida, y como mi interés en contar historias se enfoca en celebrar el pasarlo bien, creo que sería deshonesto de mi parte si pretendiera otra cosa.

Tus personajes nunca tienen límites. ¿Es una idea que te gusta transmitir a los niños?

No es una decisión consciente. Más bien manipulo las leyes de la ciencia y razono en torno a los caprichos de mi historia. Siento un umbral que determina hasta dónde la puedo llevar. Todos mis misterios y magias son pequeños, no grandes y fantásticos.

Por ejemplo, en mis cuentos es completamente factible que un niño pequeño pueda remar al Polo Sur, respirar en el espacio o subir por una soga a la Luna, pero no puede emprender vuelo sin ayuda alguna o convocar a un dragón de la nada. La razón por la cual son factibles es porque están todas basadas de alguna forma en la realidad (un niño puede remar o subir por una soga). Solo he exagerado las distancias. Si va con la historia que algo ilógico o bizarro ocurra, entonces haré que ocurra. Eso es lo bello de dibujar, puedes crear un mundo en torno a tu propio gusto.

¿A cuál de tus títulos le tienes un cariño especial? Siempre hay uno…

Tienes razón, siempre hay uno. En mi caso es El increíble niño comelibros, y eso es porque casi no fue. Mis primeros dos libros (Cómo atrapar una estrella y Perdido y encontrado) están unidos a través de un mismo protagonista y son grandes historias emocionales. Yo sabía que esa no era la única cuerda en mi repertorio, por lo que estaba listo para avanzar hacia otras cosas, pero estaba con problemas para convencer a mi editor de dar ese giro. Veían dos libros exitosos y querían aprovechar el nicho y el impulso, lo cual tiene sentido desde un ángulo comercial. Aunque nunca he considerado esto como un negocio, también sabía que si hacía un tercer libro en la misma línea me costaría muchísimo deshacerme del estigma dentro del género.

¿Y qué pasó?

Había estado jugando con un estilo collage en mis croqueras y supe que había llegado el momento oportuno. Luché para poder lograrlo. Negocié que si me dejaban publicar ese libro les haría el libro que querían a continuación. Fue el de mejores ventas de todos mis títulos; desde entonces que no me han pedido que haga libros por tema. Supongo que me gané algunas medallas con eso.

¿Cómo podrías definir al actual niño lector? ¿Qué cosas le gustan y qué cosas deja de lado?

Honestamente, no tendría idea de cómo intentar contestar eso. Realmente no hago mis libros pensando en qué quieren los niños, sino en mi propio sentido de curiosidad, esa de adulto y de niño dentro de mí, por lo que yo soy mi propio público objetivo.

¿Pero estás al tanto de todo lo que se publica?

Soy sorprendentemente mal informado en torno al trabajo de mis pares. No paso tanto tiempo estando al día con lo que hay allá afuera, lo cual puede ser tanto bueno como malo. Malo, en el sentido de que sería excelente disfrutar de todos esos libros maravillosos que están circulando, y bueno, ya que vivo en una burbuja haciendo mis propias cosas, sin estar influenciado por tendencias y modas de mercado. Por lo anterior, realmente no tengo idea qué están leyendo hoy los chicos y chicas, y menos lo que les gusta o no.

En una entrevista dijiste que no habías elegido escribir para niños, que había sido un accidente. ¿Me puedes contar esa historia?

Es verdad, fue un accidente. Nunca decidí conscientemente irme en esa dirección. Como artista siempre me ha interesado contar historias, la naturaleza de las palabras y su relación con las imágenes. Mi primer álbum nació de un croquis para un grupo de pinturas que estaba realizando para una exposición en Sidney, Australia. El potencial de narración era tan fuerte que no pude evitar ver el lugar al que me llevó; antes de darme cuenta tenía una estructura de álbum; ocurrió solo. La transición fue fácil. Siempre me han encantado y he coleccionado libros álbum y sé reconocer uno bueno cuando se me presenta. Aplicando ese criterio de edición a mi propio trabajo, fue bastante natural.

¿Cómo podrías definir tu trabajo? ¿Eres artista, autor, ilustrador o pintor?

Generalmente trato de evitar las etiquetas y descripciones, ya que limita la percepción de lo que uno hace. Hago todas esas cosas. Tengo un amigo que se describe a sí mismo como un “hacecosas”; eso me gusta.

¿Les muestras tus libros a niños antes de publicarlos?

Sí, a veces, y a adultos también. Cuando estás generando un concepto de libro álbum es muy importante mantenerte en línea y no irte por las ramas, por lo que claro que pido la opinión de otras personas. Con respecto a mis libros en particular, trato de sociabilizarlos entre los hijos de mis amigos para asegurarme, porque si hay algo que no funciona, ellos son los primeros en detectarlo.

¿Harías cambios si te lo propusieran?

Nunca un niño me ha pedido expresamente un cambio, pero a veces preguntan por qué sucedió algo. Si hay demasiadas de esas preguntas, sé que algo no anda bien, que estoy provocando saltos de lógica demasiado grandes.

¿Está entre tus planes escribir para adultos?

No está en mis planes, aunque no descarto nada. Tiendo a pensar visualmente primero. Creo que, finalmente, me considero un artista que usa palabras, o más bien un cuentacuentos que utiliza cualquier herramienta que tenga a mi disposición. La mayoría de las ideas que se me ocurren fuera de libros ilustrados tienden a girar en torno a una ejecución visual. Aunque tampoco descarto que aparezca una idea que justifique usar solo palabras.

Usas bastante las redes sociales. ¿Qué te atrae de ellas?

Son un megáfono muy eficiente que me sirve para hablar de mí mismo, mi mundo y mis pensamientos aleatorios. A todos nos gusta un poco de audiencia y atención.

¿Cómo ves el futuro de los libros frente a los avances de la tecnología?

Los libros no desaparecerán. Tenemos demasiado arraigado el acto físico de sostener el objeto libro para verlo reemplazado por un aparato que se enchufa. Y sé que aunque la tecnología puede estar cambiando la forma en que la gente lee, a la larga lo único que jamás cambiará es la necesidad de contenido, de cuentos.

¿Y qué piensas del uso de la tecnología para dar nuevos aires a textos que ya existían en papel? ¿Y de los libros digitales?

No estoy en contra de los e-books en la misma forma vociferada que algunos autores o ilustradores de alto perfil. Solo me interesa desarrollar aplicaciones que profundicen una historia, más allá de que luzcan o no la última tecnología disponible. Si hay un punto importante para mejorar el libro, entonces soy el primero en querer explorarlo; si no veo un potencial complemento, es literalmente campanas y chiflidos. En cuanto a e-books, realmente muchas obras de arte se ven mejor en una pantalla retroiluminada. Seguro que todo ilustrador recuerda más de alguna instancia en que sus ilustraciones salieron perjudicadas en la impresión sobre el papel. Creo que el e-book será un complemento al mundo editorial, más que su único futuro visible o el reemplazo del libro de papel.

¿Usas mucho el computador o prefieres el trabajo manual?

Sí, uso el computador. Me gusta utilizar photoshop para limpiar las ilustraciones e Internet para perder el tiempo. Pero soy muy old school: dibujo y pinto mucho más de lo que escaneo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Hay una serie de libros que saldrá ahora en torno a un grupo de personajes llamados Hueys**, quienes se deleitan con lo pequeño y con las cosas sin sentido. Su primer cuento se llama New Jumper y es una –no tan sutil– analogía de la mentalidad de oveja de muchas de las culturas populares. También acabo de terminar mi último álbum propiamente tal, que se titula This Moose Belongs to Me***. Había estado coleccionando muchos cuadros viejos de paisajes con la intención de usarlos como telones de fondo para la historia y pintar los personajes directamente encima. Eso se puso medio complejo para Harper Collins (su editorial en EE.UU.) por la necesidad de conseguir los permisos para utilizar los cuadros en los libros. Solo pudieron descubrir la autoría de unos pocos y muchos no los pude usar. Aun así, el libro quedó precioso.

 

Notas de la redacción:

*Atrapados fue publicado en español por el FCE en el 2012.

**Los Huguis en El jersey nuevo y Los Huguis en Yo no he sido fueron publicados en español por Andana Editorial en febrero del 2015.

***Este alce es mío fue publicado en español por el FCE en el 2013.

 

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