Alejandra Acosta: “Los estilos son imitables, la mirada propia no”

Con una visualidad potente y personal, Alejandra Acosta ha construido un imaginario sorprendente. Tras la calurosa recepción de Del Enebro y mientras trabaja en nuevos proyectos para España, México, Argentina y Chile, conversó con Claudio Aguilera sobre su trayectoria y su obra.

Por Claudio Aguilera
Periodista y socio fundador de PLOP! Galería

Alejandra Acosta
Fotografía de Juan Francisco Lizama

Un antiguo libro infantil. Una fotografía deslavada. Una cajita repleta de figurines minúsculos. Un adorno de bronce. Un viejo peluche de los años 80. Alejandra Acosta busca secretos tesoros en un mercado persa. Se detiene y mira con atención. Observa cada uno de sus hallazgos, tanteando trazos de su origen, inventando para aquellos pedacitos huérfanos de pasado una historia, un futuro dentro de sus obras.

“Al igual que los surrealistas, creo en el azar. Pero también creo en que hay que salir a su encuentro”, dice mientras, encarnada en algún personaje sacado de Nadja, la novela de André Breton, sigue caminando sin rumbo, pero alerta a su próximo descubrimiento. Porque aun en medio del caos de antigüedades, trastos y mercaderías dudosas, ella se mueve con seguridad y con la certeza de que, tarde o temprano, encontrará la imagen precisa para completar su próximo collage.

Tal vez siempre ha sido así para esta diseñadora e ilustradora. Responsable de uno de los libros más hermosos, terribles y conmovedores de los últimos años, Del Enebro, publicado por los españoles Jekyll & Jill, y de dar forma a la inquietante prosa de María Luisa Bombal en El Árbol (Pehuén Ediciones), ha ido construyendo una obra cada día más personal sin dejar de lado el juego ni la búsqueda de nuevas posibilidades gráficas.

El trabajo de Alejandra Acosta es como un animal invisible y sigiloso del que solo podemos ver sus huellas”, ha resumido el poeta y artista visual español Alfonso Brezmes. “Combinando el collage y el dibujo en una alianza letal cuyo resultado podría resumirse en una palabra: escalofrío”, agrega.

Ciertamente, ya sea en un afiche para un seminario sobre fomento lector, una ilustración de prensa, una portada que se publicará en México, o en algunos de sus libros para niños, ella va dejando rastros de su forma de mirar el mundo, de su relación con los textos y con el oficio de ilustrar.

 

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Como toda historia, esta historia comienza con un “había una vez”. Había una vez una niña tímida que repletaba sus cuadernos de dibujos y se perdía en viajes interminables a través de las historias ilustradas de Las mil y una noches que su abuela le pedía leer en voz alta.

Con los años, ese gusto por la imagen quedó guardado, pero nunca se esfumó. Después de estudiar diseño, colaboró en diversas revistas hasta que en el 2002 fue nominada al Premio Altazor por su trabajo como directora de arte de la revista [Lat.33]. Fue entonces que decidió dejar su carrera para aventurarse como ilustradora. “Al principio no fue fácil”, recuerda mientras hojea un viejo y anónimo álbum fotográfico. “No conocía a nadie en el mundo de la ilustración, así que comencé a pedirles trabajo a los directores de arte que habían sido mis colegas. Envié portafolios, hice horóscopos, cientos de ilustraciones para textos escolares, hasta que poco a poco me volví ilustradora”.

Más tarde vinieron las portadas para los libros de SM y, en el 2009, dos hechos fundamentales: la publicación en la Colección Barco de Vapor de Pazuca en la duna de Marcela Paz, y la Mención Honorífica en el prestigioso concurso A la orilla del viento, del Fondo de Cultura Económica, con El niño con bigote, escrito por Esteban Cabezas.

 

Sin embargo, en ese momento ya comenzaba a gestarse un nuevo cambio. Tras un taller con el artista visual Mauricio Garrido, las tijeras y el papel cortado se hicieron parte fundamental de su obra. Con el surrealista Max Ernst como figura tutelar, Alejandra Acosta descubrió en el collage una forma de trabajo que expresaba bien su relación con la materia y con la intensidad que deseaba expresar en sus ilustraciones. “Recuerdo que cuando era niña no podía evitar acercarme a las esculturas, y siempre intentaba tocar un pedacito de ropa, un tenedor, lo que fuera, en las casas museo. Quizás buscaba una conexión. Y me doy cuenta de que mi proceso de construcción de un libro está muy ligado a eso. Para mí, la creación de cada ilustración es un ritual, un momento en que te enfrentas al papel y es tu piel la que habla. Nada más”.

 

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Alejandra Acosta estaba lista para dar el siguiente paso. Pero nuevamente la oportunidad llegó por azar. Recorriendo internet, los editores españoles Jessica Aliaga y Víctor Gomollón descubrieron su trabajo y su afición por las aves, y le encargaron ilustrar uno de los relatos menos conocidos y más descarnados de los recopilados por los hermanos Grimm: Del Enebro.

Publicada bajo el sello Jekyll & Jill, la oscura y sangrienta historia se transformó, en manos de la ilustradora, y con la complicidad de sus editores, en una exquisita pieza de orfebrería que ha recibido reconocimientos a ambos lados del Atlántico y fue elegida el Libro Mejor Editado en Aragón (España) en el 2012.

“Las ilustraciones de este libro”, ha comentado el español Isidro Ferrer, Premio Nacional de Ilustración, “tienen un tono particular, un tono silencioso, misterioso, dulce y aterrador. Un tono que proviene de la renuncia, de un deseo expreso de no demostrar las habilidades del ilustrador sino de adecuar la voz gráfica a la voz de las palabras impresas”.

La publicación marcó un antes y un después en la obra de la ilustradora. No solo porque le permitió dar a conocer su trabajo fuera del país, sino también porque ha significado abordar otros textos, como El Árbol de María Luisa Bombal, una de sus autoras predilectas. Y para Alejandra Acosta, ávida lectora de poesía, admiradora de artistas como Alejandra Pizarnik o Leonora Carrington, el encuentro con la palabra del autor es siempre un desafío y una oportunidad que recibe como un regalo.

“Del texto depende todo”, explica. “Me tomo bastante tiempo para esperar que el libro me dé una pista, y a partir de ese momento me agarro de una sola palabra o una emoción para desarrollar todas las imágenes”.

¿Haces diferencias a la hora de ilustrar para niños o para adultos?

Con los libros enfocados para adultos me comprometo de una forma muy emocional, y creo que eso también está relacionado con el tipo de texto que me suele llegar, algunos muy oscuros y otros tristes. Entonces, cuando me toca trabajar en un libro para niños me permito conectarme más con las sensaciones y con la libertad. Con todos los encargos lo paso muy bien. No podría vivir sin la complejidad de un texto que me obligue a trabajar el triple o que incluso me desgaste, ni sin la alegría que significa ilustrar para niños.
Ensamblar

Madre de dos hijos y profesora universitaria, Alejandra Acosta divide su tiempo entre proyectos para México, España, Argentina y Chile. “Me llegan correos de editores que me dicen: tengo el libro perfecto para ti, incluye mujeres y pájaros”, comenta entre risas acerca de dos de las figuras que se repiten en su obra reciente. “Una vez incluso una colega me escribió pidiéndome disculpas por hacer un libro de pájaros. ¡Yo no soy la ilustradora de los pájaros! Me encantan, pero puede ser que mañana me ponga a dibujar ornitorrincos”.

De hecho, lejos de identificarse con un estilo definido, se da la libertad de jugar y desarrollar una visualidad propia para cada proyecto. “Mi proceso es más bien intuitivo, muy personal, y la técnica depende del estado de ánimo. Así como me gusta disfrazarme, me gusta también probar diferentes lenguajes expresivos”.

¿Crees que el estilo está sobrevalorado?

Completamente. Tener un estilo puede ser bueno, como también puede convertirse en una especie de trampa. Nunca me he fijado en la forma, sino que en el fondo. En lo que quiere decir y comunicar el ilustrador, independiente de la técnica que utilice para hacerlo. Todos los estilos son imitables, pero la mirada propia, no.

El recorrido va llegando a su fin. Es hora de regresar. Algunos de los vendedores comienzan a guardar sus reliquias. Otros se quedan cabizbajos, pensando en el día de mañana y sus oportunidades. Alejandra Acosta se marcha con su pequeño botín de tesoros a contar otras historias, a seguir inventando imágenes, alerta siempre a un nuevo hallazgo fortuito.

 

¿A qué le teme Alejandra Acosta?

Hay una sombra en la obra de Alejandra Acosta. Y tal vez ahí está uno de sus mayores atractivos. Acostumbrados a que la ilustración sea un espacio siempre luminoso y colorido, la autora deja en el lector una sensación inquietante. No se trata de terror sino de algo parecido a la melancolía que en Pazuca en la duna tiene el rostro de la soledad, en El niño con bigote se materializa en la idea de hacerse adulto, en El Árbol es un profundo abismo existencial y en Del Enebro no es otra cosa que el lado más oscuro del ser humano. “Me parece que es absolutamente inconsciente”, explica. “Pero estoy convencida también de que cada obra se compone de pequeños fragmentos de una, y en mi caso, más que hablar de miedo, hablaría de soledad, de un estado permanente de contemplación, que es lo que me identifica. Quizás por esa razón mis personajes siempre se presentan solos, perdidos, o silenciosos”, agrega sin dejar de confesar que, a pesar de ser admiradora de Edgar Allan Poe y de Angela Carter, cuyo libro La cámara sangrienta está ilustrando actualmente, les sigue temiendo a las brujas y a los lugares oscuros, como cuando era niña.

 

Conoce la obra de Alejandra Acosta

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Libros

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Del Enebro
Autores: Jacob Ludwig  y Wilhelm Karl Grimm
Ilustraciones: Alejandra Acosta
Jeckyll & Jill, 2012
ISBN: 9788493895044

 

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El Árbol
Autora: María Luisa Bombal
Ilustraciones: Alejandra Acosta
Pehuén, 2012
ISBN: 9789561605732

 

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Pazuca en la duna
Autora: Marcela Paz
Ilustraciones: Alejandra Acosta
Ediciones SM, 2009
ISBN: 9789562646505

 

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El niño con bigote
Autor: Esteban Cabezas
Ilustraciones: Alejandra Acosta
FCE, 2010
ISBN: 9786071602633

 

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Para un ruiseñor
Autora: Maria van Rysselberghe
Ilustraciones: Alejandra Acosta
Errata Naturae, 2013
ISBN: 9788415217497