Abrir nuevas interrogantes

La argentina Iamiqué es la única editorial latinoamericana que edita exclusivamente libros informativos para niños. Carla Baredes, una de sus fundadoras y directoras, revela las motivaciones y desafíos de un sello que es sinónimo de atractivo y calidad.

Columna de Carla Baredes
Licenciada en Física, especializada en Divulgación Científica Fundadora y directora de Ediciones Iamiqué junto a Ileana Lotersztain

Somos científicas y nos encanta la ciencia, sobre todo la “ciencia de sobremesa”, esa que anima la conversación, sorprende, desafía las verdades indiscutidas, responde antiguas interrogantes, despierta otras nuevas y, sobre todo, se puede compartir. En ese ir y venir compartiendo saberes y curiosidades, después de años y años de oficiar de “contestadoras” de amigos, hijos de amigos y familiares (“Tenemos una pregunta para hacerte”), descubrimos que, contrariamente a lo que pueda esperarse, las personas se interesan por las cuestiones más simples. Todos –niños y grandes– sentimos curiosidad por comprender los misterios de la vida cotidiana, esos fenómenos inquietantes con los que nos topamos en la cocina, en la playa o en el tren.

¿Y por qué hacemos libros para niños? A la hora de preguntar, los niños no tienen ningún tipo de prejuicio: aceptan su ignorancia y no se sienten obligados a hacer preguntas “inteligentes” (lo ponemos entre comillas porque las preguntas que hacen los niños suelen ser muy inteligentes). Pero, por sobre todas las cosas, son entusiastas y curiosos insaciables, y adoran todo aquello que los sorprende, que los desafía, que pone en jaque su saber o sus ideas previas. Por otro lado, el libro permite replicar, miles de veces, ese momento íntimo y mágico que se produce cuando un niño quiere comprender y un adulto le explica y pone en juego todos los recursos de los que dispone para satisfacer ese deseo de saber. ¿Quién no recuerda algún libro que le leyeron de pequeño, con el que aprendió cómo circula la sangre, por qué llueve o cómo respiran los anfibios? El libro es un objeto bello, querible y está lleno de contenido simbólico. ¡Nos gustan los libros!

Por eso, si bien el formato y la presentación de los temas se enmarcan dentro de lo infantil, nuestros libros los leen en familia o todos los miembros de la familia. Recibimos muy seguido mails de adultos (varones y mujeres) haciendo comentarios sobre los libros, felicitándonos, incentivándonos a que hagamos otros textos (con sugerencias de temas). Y nos resulta encantador cuando un adulto, que jamás se compraría un libro de divulgación científica para sí, nos cuenta que se llevó el libro a la cama y se lo devoró esa misma noche. Y luego, inevitablemente, confiesa: “Aprendí muchas cosas…”. Una vez nos dijeron algo que grafica muy bien qué es lo que ocurre cuando un libro nuestro llega a una casa: “Queda circulando largo tiempo: primero lo ves en la cocina, después en el baño, luego en algún dormitorio…”.

A la hora de decidir qué publicar, sobre qué tema indagar, el primer desafío es encontrar aquello que percibimos que despierta interés o puede hacerlo, tanto en niños como en adultos. Una vez que elegimos el tema (el porqué de los terremotos y los volcanes, por ejemplo, o cómo ayuda la ciencia a descubrir quién robó una obra de arte), ponemos la mira en lograr un planteo atractivo, tanto desde el punto de vista de la lectura –que sea motivador, que tenga gancho–, como desde lo estético –que tenga un buen diseño, que sea de fácil lectura y, a la vez, innovador–.

Otro desafío fundamental es encontrar la persona indicada para escribirlo. A veces llega sola, con una idea, pero la mayoría de las veces la convocamos nosotras. Nos importa su preparación académica, que sepa de la cuestión, pero también es fundamental que sintonice con nuestro estilo y que entienda nuestra propuesta: no son libros para enseñar un tema, sino libros para ser elegidos, leídos, disfrutados y compartidos. No hacemos libros que proporcionan un conocimiento acabado sobre un asunto ni que se ajustan al currículum escolar –aunque los maestros y bibliotecarios son muy entusiastas de Iamiqué, pues sienten que son propuestas distintas y muy motivadoras para introducir ciertos temas–, sino libros que despiertan y estimulan el placer de comprender y preguntarse. Y sobre todo, son libros que pretenden abrir nuevas interrogantes.