Abecedario

 


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Por Carola Martínez, Especialista en LIJ y editora independiente www.dondevivenloslibros.com

Abecedario
Autoras: Ruth Kaufman y Raquel Franco
Ilustrador: Diego Bianki
Primeros lectoresPequeño editor | 2014

En la convocatoria de los premios de Bolonia participan editoriales de todo el mundo, y se evalúan el diseño editorial y el diseño gráfico. Abecedario fue distinguido en la Categoría Nuevos Horizontes, un reconocimiento especial reservado a la industria editorial en los países árabes, América Latina, Asia y África: “Todas las ideas que ofrecen y que sirven de alimento para el pensamiento innovador”, según consta en la descripción del premio.
Ni bien lo tuve en las manos pensé en el Silabario Hispanoamericano de Adrián Dufflocq Galdames con el que aprendí a leer al igual que cientos de niños chilenos. Claro que pasó mucha agua debajo del puente (¿o debería decir mucha didáctica?) y el método de enseñanza de la lectura y la escritura ha cambiado mucho. Ya a nadie se le ocurre usar el método de marcha sintética.
Lo cierto es que este abecedario está muy bien. Las autoras juegan con las letras y los verbos, porque este es un abecedario de verbos (Abrir, bailar, comer y otras palabras importantes) a excepción de las difíciles K, Ñ, W y X, a las que les tienen que sumar un sustantivo porque tantos verbos con X no hay.
La ilustración es un tema aparte. En el libro, Bianki realiza 300 viñetas a mano con pincel y témpera. Son simples y despojadas con una paleta tierra con muchos verdes, azules y terracota. Las figuras humanas son escuetas y sencillas, casi un palote, pero plenas de movimiento y expresividad. En muchos casos la ilustración juega con el significado literal de la oración que propone el abecedario, logrando un efecto muy gracioso. El diseño también está a cargo de Diego y la calidad de la impresión es impecable, incluyendo una encuadernación símil tapa dura que abarata mucho el costo y mantiene la calidad.
Es un libro pensado desde lo lúdico (creo yo) y no como un proyecto de alfabetización porque ya sabemos, la didáctica ha cambiado mucho. Pequeño Editor transforma un libro de cosas no muy graciosas –las clases de palabras y las letras del alfabeto– en un libro informativo divertido y dinámico, que dispara cantidad de cosas.
Los invito a mirarlo y a encontrar sus verbos favoritos. Los míos: bailar (con Drácula), querer hacer pipí y, el que más me gusta, escribir a máquina en portugués (con un Pessoa muy serio pensando en andá a saber qué).

Publicado en RHUV Nº21