La historia de Teseo

 


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Por Cristóbal Joannon, Poeta y editor

La historia de Teseo
Autor: Albert Jané
Ilustrador: Josep Rodés
LectoresCombel | 2007

De los mitos se hicieron tragedias teatrales y también burlas cómicas para un público ilustrado. Quizás solo algunos padres y educadores consideraron que eran adecuados para la niñez. Como sea, en nuestros días –y desde hace ya un buen tiempo– los mitos griegos forman parte de la mejor literatura infantil. Es más: tal vez ni los adultos ni los jóvenes hoy los lean (pero seguro que sí los recuerdan).
El mito de Teseo es una maravilla por donde se lo mire. Es un viaje hacia lo desconocido, en el que un joven, armado con su espada, se interna en un laberinto asistido por un simple hilo que le permitirá salir de él. En el corazón del laberinto lo espera un monstruo: el Minotauro. ¿Qué impulsa a Teseo a emprender este viaje, a vérselas con esta espeluznante criatura? Sabemos que desea hacer justicia. Pero esa explicación no parece suficiente. ¿Acaso no es la curiosidad la que lo mueve, pese a saber del enorme riesgo que su aventura entraña? El laberinto es una buena metáfora del misterio que somos. En una de esas, Teseo lo que busca es encontrarse. Como diría el poeta John Berryman, él se dirige hacia donde lo esperan sus miedos.
A diferencia del viaje de Ulises, que es involuntario, extraordinariamente largo y poblado de múltiples elementos enigmáticos, el viaje de nuestro héroe es intencional y muy acotado, pero virtualmente infinito si consideramos las complejidades de la singular edificación. ¿Cuánto mide un laberinto? Sin duda más que la suma de sus pasadizos abiertos y cerrados. No se nos relata cuánto tiempo le tomó llegar hasta el Minotauro, pero es fácil atisbar el vértigo de la eternidad mientras camina sin norte por un lugar que le hace avanzar y retroceder a su arbitrio.
El libro La historia de Teseo, relatado e ilustrado por Albert Jané y Josep Rodés, es una muy buena introducción a este mito. Un primer acercamiento para que un niño se inicie en las radiaciones siempre benéficas de la literatura griega que podrían acompañarlo toda su vida. La historia está contada con los elementos mínimos; es algo así como la trama y solo la trama. La escena clave –el encuentro con la criatura– está relatada así: “La lucha entre Teseo y el monstruo fue terrible. Pero Teseo era joven y valiente y, armado con una buena espada, pudo matar al Minotauro”. En la página opuesta aparece el héroe enterrando su arma. Su enemigo empuña las manos. Nada más.
Esta versión del mito puede ser vista como un libreto que permite numerosas variantes. Más de un padre querrá ensayar la suya, y lo mismo su hijo. Uno podría imaginar, por ejemplo, que hubo una conversación entre el joven y el monstruo. Que este último le dice a Teseo que él será el nuevo Minotauro pues nunca podrá encontrar la salida del laberinto. Y que el joven responde: “Te equivocas, bestia cruel; a diferencia de ti, yo volveré a ver la luz del sol”. Y, mostrándole el hilo de Ariadna, le arroja su espada.

Publicado en RHUV Nº20