Maurice Sendak, el rey de todos los monstruos

Autor fundamental de la LIJ contemporánea, Sendak logró conectarse con la fantasía y el mundo onírico infantil. En este artículo, la editora y especialista Claudia Olavarría revisa algunas de las obras claves del autor, fallecido en mayo del 2012.

Por Claudia Olavarría
Socia y editora de Gata Gorda Ediciones
Académica de la Facultad de Educación UC
www.gatagordaediciones.com

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Ilustración de Marisol Abarca
http://marisolabarca.tumblr.com

Por mucho tiempo, el único libro que conseguimos leer en español de Maurice Sendak fue el incomparable Donde viven los monstruos (1963). Pero ahora, gracias a la editorial Kalandraka, contaremos, en un corto y mediano plazo, con La cocina de noche (1970), una reedición de Donde viven los monstruos (ambos ya disponibles en Chile) y la traducción de Outside over there (1981), un álbum perturbador e imprescindible.

Es probable que con estas nuevas entregas de Sendak en español, algunos de los que admiraban Donde viven los monstruos por su especial visión del mundo infantil de fantasía, observarán con ojos un poco más críticos estos nuevos ejemplares. ¿Por qué? Porque ambos textos, La cocina de noche y Outside over there, son bastante perturbadores. ¿En qué sentido? Desde perspectivas asociadas a la ilustración y a las temáticas. Si bien el autor nuevamente se sumerge en el universo fantástico infantil, en un mundo de ensoñación y aventura, lo hace perturbando al adulto, al primer receptor de la obra.

Sendak escribió para los niños, no para los adultos. Para él, sus mejores críticos eran justamente los niños; poco o nada le importaba perturbar a los más grandes. Si sus obras inquietaban a los adultos no era algo que él –desde el espacio creativo de la LIJ– tuviese que resolver. Entonces, si nos encontramos con la desnudez de Mickey en La cocina de noche o con el rapto del lactante y la depresión de la madre en Outside over there, no nos desconcertemos. Estas historias que pasaron la censura de su época (y espero que no vuelvan a tenerla en la nuestra) deben ser leídas desde la creatividad del álbum y no desde lo que a nosotros, los adultos, nos incomoda.

En los tres libros mencionados, la clave es la fantasía infantil y el mundo onírico. Para Sendak, expresar a través de estos espacios dice relación con sus propias vivencias de niño, según explica Marcela Carranza en un artículo de Imaginaria. Por ejemplo, su fascinación con la figura de Mickey Mouse se ve reflejada en la estética de La cocina de noche; el miedo que le causó el caso del rapto del niño Lindbergh, ocurrido en 1932, está inmerso en Outside over there; y su particular visión de la infancia, liberada de las ataduras de la sobreprotección y de concepciones conservadoras, se refleja en el clásico Donde viven los monstruos.

Creo que ese tipo de manifestación vital permite que los lectores se sientan identificados y empaticen con los protagonistas de Sendak –tanto por los textos como por las ilustraciones de sus álbumes– desde el lugar de la fantasía y la imaginación. La grandeza del autor radica precisamente allí: en esa capacidad de retratar los mundos oníricos de los niños lectores, probablemente por haber sido un niño retraído, criado en Nueva York a principios del siglo XX, entre la Gran Depresión y las grandes guerras. Por lo mismo, Sendak vive aún y se ha transformado en uno de los autores contemporáneos de LIJ fundamentales, especialmente en el género del libro álbum.

Se ha dicho bastante que Donde viven los monstruos es el primer álbum contemporáneo. Publicado en 1963, fue galardonado con la Medalla Caldecott en 1964 y situó al autor dentro de un selecto grupo de creadores de LIJ que narran no solo desde la palabra sino que, muchas veces, principalmente desde la imagen. A Randolph Caldecott se le ha llamado el padre del libro álbum y a Sendak, desde la aparición de Donde viven los monstruos, el padre del libro álbum contemporáneo.

¿Qué tiene de especial dicho álbum? Mucho. Primero, el manejo de los silencios en el texto y en la ilustración: ¿Cómo es la madre de Max? ¿Alguien la ha visto? Pues no. Solo sabemos de ella a través de las palabras, a través de ese “¡MONSTRUO!”, a través del castigo a la cama sin cenar. Ella es el catalizador de la aventura, pero no aparece en ninguna imagen.

Segundo, por el manejo de la doble página. ¿Han notado cómo la ilustración se va “tomando” la doble página a medida que Max se adentra en el mundo onírico hasta que, en el clímax de la narración, ahuyenta completamente a las palabras? ¿Se han fijado que, a medida que Max vuelve a casa, la ilustración va “desapareciendo” hasta llegar a una última doble página que contiene solo palabras y un gran espacio en blanco? Cada vez que he mostrado estos “ingenios” de Donde viven los monstruos a mis estudiantes y grupos de adultos dedicados a la LIJ, he recibido unos asombrados: “¡Oh, no me había dado cuenta!”.

Donde viven los monstruos es un libro álbum fundamental para la comprensión del género y de la LIJ en su conjunto. El autor construyó este álbum sin que le importasen las aprehensiones adultas sobre el tema del miedo infantil, sobre cierto maltrato de la madre hacia el protagonista o sobre los aspectos negativos de vivir en la fantasía, lo que revela el sitial en que ubicó al lector infantil. Finalmente, él es el primer y último crítico de la LIJ. Para ellos está destinada y para ellos fue creada. Que a nosotros nos perturbe, poco o nada importa.

No puedo cerrar este espacio sin antes referirme al amigo lijero, Roberto Cabrera, quien, con su evidente pasión por la LIJ, logró encantar a muchos nuevos apasionados. Uno de sus álbumes favoritos era Donde viven los monstruos. Seguramente, hoy está en un mejor lugar, en el lugar donde viven los monstruos, el lugar donde será coronado como el más monstruo de todos y se convertirá en rey de todos los monstruos. Amigo lijero, buen viaje.

Kalandraka: http://www.kalandraka.com/blog/2014/01/27/maurice-sendak-en-kalandraka/
Imaginaria: http://imaginaria.com.ar/22/2/sendak.htm
Medalla Caldecott: http://www.ala.org/alsc/awardsgrants/bookmedia/caldecottmedal/caldecottmedal