¡Celebremos los 20 años del CRA!

Columna de Equipo de Bibliotecas Escolares CRA

El programa de Bibliotecas Escolares CRA se inició el año 1994. Ciertamente, ya existían entonces distintas bibliotecas escolares en el país. Lo que no había era un programa que, desde el Estado de Chile, fomentara, regulara y masificara su implementación en los establecimientos educativos.

Hoy la lectura dejó de considerarse –al menos en la esfera pública y desde el Estado– como algo que se limita a la decodificación de signos escritos. La práctica de la lectura se asocia a la capacidad de comprender en profundidad, de aprender de forma autónoma y crítica, de desenvolverse con soltura en un entorno en que prolifera la información en distintos soportes. Tal vez más relevante aún, la lectura dejó de estar estrictamente subordinada a contenidos curriculares o morales, y se la asocia con el placer. Es a través del placer de leer que hay más posibilidades de que la lectura produzca los mayores beneficios.

El programa de Bibliotecas Escolares CRA le da un espacio físico a este cambio de paradigma. A través de estos veinte años, la nueva concepción de la lectura ha ido abriéndose un espacio y adeptos en los establecimientos educativos, marcando sin duda un hito en políticas públicas relacionadas con la lectura y su fomento en Chile. Por eso, si bien la historia de las bibliotecas escolares en Chile es reciente, se inserta en esa lenta progresión de la historia de las prácticas de la lectura en el país.

Durante estos veinte años de funcionamiento hemos tenido un importante salto cuantitativo. Se han implementado 10.700 bibliotecas escolares CRA a lo largo del país, en los establecimientos municipales y particulares subvencionados (8.413 en Educación Básica y 2.287 en Educación Media). Al mismo tiempo, hemos alcanzado un índice promedio de 4,2 libros por estudiante. Esto nos acerca al estándar de seis libros por estudiante definido para nuestro país y nos plantea el desafío de acercarnos a los estándares internacionales.

Sin duda, estas cifras contundentes son motivo de satisfacción. En este momento de celebración, también asumimos el nuevo desafío que guiará la acción del periodo que ahora inicia el programa de Bibliotecas Escolares CRA: fortalecer los usos de los recursos entregados, basados en los Estándares para las Bibliotecas Escolares CRA1, destinando los esfuerzos a fomentar y encauzar procesos permanentes de formación de los equipos a cargo de estas bibliotecas y la evaluación de su gestión, al servicio de los aprendizajes.

Una de las grandes misiones del programa es reforzar la labor pedagógica que las bibliotecas CRA cumplen dentro de los establecimientos educativos, generando nexos entre el currículo y el mundo de la lectura, en todas sus formas. Los CRA aspiran a transformarse en un núcleo de circulación de información, en constante revisión y renovación, donde los distintos sectores de aprendizaje puedan nutrirse de material pedagógico. Su vocación de diversidad le exige apertura a todos los sectores, reflejarlo en su colección y prestar un servicio de calidad a cada una de las áreas. Solo así, la biblioteca escolar será un espacio democrático de información, donde distintas ramas de conocimiento vivan en un mismo ecosistema, irradiando esa diversidad a la comunidad educativa.

Para responder a los desafíos que se plantean en la actualidad, la biblioteca escolar CRA tiene que ser ágil. Como espacio de aprendizaje, es necesario que esté abierta a múltiples formas y nuevos géneros, diversos soportes de lectura e información, siempre atenta a la diversidad del entorno, con una gestión que se anticipe a las necesidades de sus usuarios.

(1)    EQUIPO BIBLIOTECAS ESCOLARES CRA. Unidad de Currículum y Evaluación (2011). Estándares para las Bibliotecas Escolares CRA. Santiago: Ministerio de Educación. Disponibles en: <http://issuu.com/bibliotecas_cra/docs/est_ndares_bibliotecas_escolares_cra> [consulta mayo de 2014]