Marcelo Guajardo: Nuevos caminos, nuevos lectores

“Soy un recién llegado a un mundo totalmente nuevo y espero quedarme un buen rato”, afirma el poeta y escritor chileno Marcelo Guajardo, cuya primera incursión en la narrativa juvenil se adjudicó el Premio El Barco de Vapor 2013 y le abrió las puertas a un género que lo sigue sorprendiendo día a día.

Por Bernardita Cruz M.
Editora Revista HUV

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A Marraqueta se le pincha una rueda de su Caloi y todos los amigos del barrio lo acompañan donde don Anselmo, un antiguo entrenador de ciclistas que ahora tiene un taller de bicicletas en la cuadra. Ahí, tres fotografías enmarcadas en bronce llaman la atención de Beto, uno de los niños. Son fotos antiguas, recortadas de un diario, y muestran a un misterioso ciclista en tres escenas: en la primera, aparece pedaleando con el cuerpo inclinado y la vista fija en el camino; en la segunda, está rodeado de una muchedumbre que lo abraza; y en la tercera, posa detenido sobre su bicicleta negra en la pista de un velódromo. Beto consigue leer en un costado de la bicicleta cinco letras blancas que forman la palabra “Krumm”. ¿Quién es él?, le pregunta a don Anselmo. “Qué importa su nombre, mejor olvidarlo como lo han hecho todos. Además, no son tiempos para andar buscando nombres”, responde el viejo notablemente molesto.

Esta escena marca el inicio del nudo dramático de La bicicleta mágica de Sergio Krumm, el libro con que Marcelo Guajardo ganó el Premio El Barco de Vapor 2013 y que significó su entrada al mundo de la literatura infantil y juvenil.

El relato está basado en el secuestro y posterior desaparición del ciclista Sergio Tormen en 1974, y el épico triunfo de su hermano en la Vuelta a Chile en 1987. “Me pareció que la historia no era solamente una victoria deportiva sino que el triunfo del alma humana sobre la muerte”, comentó el autor al recibir el galardón.
También fue el primer texto narrativo de ficción escrito por Guajardo, quien con anterioridad había publicado los libros de poesía Teseo en el mar hacia Cartagena (Ediciones Del Temple, 2001) y Un momento propicio para el exilio. Poesía reunida (Das Kapital Ediciones, 2011).

Hoy, divide su tiempo entre el periodismo, el área de extensión del Café Literario Balmaceda en Providencia y la escritura.

¿Desde siempre te interesaron las letras?

Los libros siempre estuvieron en mi casa, pero mentiría si digo que la lectura era mi principal actividad. Era súper bueno para ver tele y la verdad es que mis primeras referencias de “contenido” vienen de allí. La lectura vino esporádicamente; recuerdo especialmente la colección de la editorial Andrés Bello donde estaba El Corsario Negro y otros libros clásicos.

¿Cuándo comenzaste a escribir?

En el Liceo. Hacíamos una revista con unos compañeros y esas fueron mis primeras experiencias de escritura. También algunos trabajos que preparé para el ALCÍN, la Academia de Letras del Instituto Nacional, pero eso no duró mucho… Había mucho bullying intelectual de los mayores.

¿Cómo nació La bicicleta mágica de Sergio Krumm?

Conocí la historia de Sergio Tormen y su hermano Peter a finales del 2012 por un poema de mi amigo y editor Camilo Brodsky que está incluido en su libro La noche del zelota. Me pareció que debía contarla de alguna forma; era de una potencia dramática ineludible. En ese momento, estaba decidido a participar en el concurso de El Barco de Vapor así que no dudé. Era la oportunidad.

¿Sabías algo de ciclismo antes de escribir el libro?

Es mi medio de transporte desde hace décadas. Sé de ciclismo lo mismo que cualquier aficionado. Me gusta la competencia de ruta y pista; cuando puedo voy a ver las competencias al velódromo.

¿Tenías una motivación particular para abordar el momento histórico de la dictadura?

La historia llegó a mí de manera azarosa. Pero me pareció una metáfora del periodo. La victoria de Peter en la Vuelta a Chile de 1987 en la bicicleta de su hermano detenido-desaparecido es para mí la victoria de la vida sobre la muerte, de la esperanza sobre el miedo. Creo que la novela me sirvió para abordar desde allí ese momento de la historia de Chile.

¿Qué pasó después de publicado? ¿Tuviste alguna reacción o comentario de parte de la familia Tormen?

Se contactaron conmigo en septiembre del año pasado. Debo confesar que me asusté un poco, me sentí arrebatándoles un dolor familiar. Pero después me tranquilicé, fueron muy amables y me agradecieron mucho contar la historia en una novela que leerán los niños en los colegios.

Llevabas mucho tiempo publicando poesía. ¿Te costó cambiar de género o siempre escribiste en paralelo?

Es mi primera incursión en el género narrativo y no me costó tanto. He leído mucha narrativa y, la verdad, sabía en qué cancha estaba jugando. Me costó más encontrar el tono, el modo del relato.

¿Qué puertas te abrió el haber recibido El Barco de Vapor?

Bastantes. Curiosamente antes de conocer el resultado del concurso me inscribí en el Diplomado de LIJ de la USACH donde aprendí bastante del género y conocí a gente ligada al tema: autores, editores y estudiosos. Se diría que soy un recién llegado a un mundo totalmente nuevo y donde espero quedarme un buen rato.

Antes de La bicicleta…, ¿tenías alguna cercanía con la literatura infantil y juvenil?

Mis lecturas solamente. Literatura granada en su mayoría: Mark Twain, Charles Dickens, Melville, entre otros. Como te digo, es un mundo que de pronto se abrió frente a mí como una enorme y sorprendente caja de pandora.

¿Qué autores o temáticas de la LIJ te han sorprendido?

Hace poco descubrí a Roald Dahl (más vale tarde que nunca) y estoy leyendo sus primeros escritos, esos que relatan sus días de piloto de la RAF. Realmente es fantástico su modo de narrar, tan certero, tan deliciosamente económico. También me intrigan las sagas: leí Los Juegos del Hambre y me pareció un excelente libro. Se podría decir que estoy en la etapa de esponja. Todo me sirve para el proceso creativo.

Este número de la Revista Había una Vez está dedicado a la relación entre historia y literatura infantil y juvenil. ¿Te gustaría seguir explorando la mixtura entre realidad y fantasía?

Sí, de hecho la novela que estoy escribiendo tiene esas características. Debo confesar que estoy algo tentado con la fantasía pero aún no me decido a abordarla. Mi próximo libro se ambientará en el Santiago de los años 20, una época convulsionada que siempre me ha atraído.

¿Puedes adelantar algo de la historia?

Bueno, ya he dado algunas pistas: Santiago del veinte, un grupo de niños de unos 12 años, un internado… Lo demás está por verse.

¿Cómo te proyectas como escritor?

Espero tener otra novela para fin de año y luego veremos. Paso a paso.

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