Cuando las aves dejan de migrar

Columna de Xosé Ballesteros
Editor, escritor y especialista en literatura infantil

Un día, las aves fijaron su mirada más allá de las ramas y las hojas e imaginaron una vida distinta…

Comienza la nueva estación primaveral en el hemisferio norte y con ella un gran espectáculo que está en peligro de desaparecer a causa del cambio climático: la migración de aves. A la altura del Estrecho de Gibraltar, se puede observar el viaje de millones de especies desde sus cuarteles de invierno africanos a sus hábitats europeos habituales.

Existe una preocupación generalizada en el ámbito de los ornitólogos, biólogos y naturalistas por la migración de aves entre África y Europa. Se han detectado problemas con el número de aves que regresa a sus hábitats, disminuyendo alarmantemente varias especies hasta entrar en riesgo de desaparición.

No sé si David Hernández y Julia Díaz eran conocedores de esta delicada situación cuando decidieron comenzar el álbum con el que fueron merecedores del V Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado. Tampoco sé si contemplaron alguna vez las inmensas bandadas migratorias sobre el cielo mexicano. Pero sí es cierto que en algún momento de sus vidas, las aves se posaron ante sus miradas de artistas para crear su propia Bandada, una ópera prima que sorprende por su originalidad y por la honda reflexión que nos propone sobre la historia de la humanidad y el concepto de progreso.

Resuenan en Bandada los ecos de un debate filosófico que se inició en la época de la Ilustración y que se mantiene vigente a lo largo de los siglos posteriores: ¿Qué fuerza oculta impulsa a las personas en la carrera imparable hacia la modernidad a través de los sueños colectivos y los enormes desastres?

Los grandes pensadores nos han mostrado sucesivamente posibles respuestas: el positivismo de Comte, el racionalismo de Kant, la dialéctica de Hegel, el materialismo histórico de Marx, el nihilismo de Nietzsche, el evolucionismo de Spencer…

Decir que estamos viviendo en un periodo histórico de grandes cambios, de grandes descubrimientos tecnológicos, es una obviedad por sabida y repetida. El progreso es un término que da nombre a un proceso de avance continuo y unilineal, en el que las adquisiciones se acumulan y contribuyen a la mejoría –supuestamente ilimitada– de las condiciones materiales y morales del género humano.

Pero ahí siguen presentes los graves problemas que afectan a la humanidad: las hambrunas, el desequilibrio en el reparto de la riqueza, el calentamiento global, la escalada armamentista, las guerras, la violencia de género, el agotamiento de las “últimas horas de la vieja luz del sol” como escribió Thom Hartmann.

Sitúenlos en el orden que prefieran y no duden en consultar algunos libros que tratan esos temas de forma apropiada para los más jóvenes, como por ejemplo: Migrar de José Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro (Ediciones Tecolote); El enemigo de Davide Cali y Serge Bloch (SM); Abuelas con identidad de Carla Baredes, Ileana Lotersztain y Eleonora Arroyo (Iamiqué); De noche, en la calle de Angela Lago (Ekaré); El canto de las ballenas de Dyan Sheldon y Gary Blythe (Kókinos); Corrida de Yann Fastier (L’Atelier du Poisson Soluble); El libro de los cerdos de  Anthony Browne (FCE), o La Historia de Erika de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti (Kalandraka).

Pero hay muchos, muchísimos más, porque el álbum ilustrado es un formato muy adecuado para enunciar problemas importantes, para provocar la reflexión sobre temas esenciales condensados en menos de 40 páginas. Un atrevimiento que David y Julia han plasmado en esta audaz Bandada, en la que destacan sus ilustraciones simbólicas –todas ellas realizadas a lápiz con una técnica magistral– y un texto preciso en el que no sobra ninguna palabra. Los protagonistas son pájaros humanizados que realizan un largo recorrido por distintos estadios de progreso y decadencia, desgraciadamente familiares para cualquier persona.

Pero el final de Bandada no alienta el pesimismo: es abierto y esperanzador, como un vuelo de aves que por fin alcanzan su nido.