Lectura a la carta

Imaginar la biblioteca como una gran cocina, donde el chef debe esmerarse en la creación de menús literarios para todos los gustos, fue uno de los objetivos del taller que Constanza Mekis y Luz Santa María prepararon para un encuentro CRA. Aquí, un extracto de la propuesta y algunos sabrosos bocados lectores para degustar.

Por Luz Santa María M. y Constanza Mekis M.
Equipo Bibliotecas CRA del Ministerio de Educación de Chile

Leonor Pérez-16

Ilustración de Leonor Pérez / http://leonor-perez.blogspot.com

Sabemos que para los profesores no es fácil ofrecer lecturas variadas, como tampoco lo es motivar la lectura de una obra clásica. Por esto, en el V° Encuentro de Coordinadores y Encargados CRA Creando Redes, que tuvo lugar el 2010 en Santiago, quisimos hacer un taller cuyo objetivo fuese ofrecer lecturas diversas a los estudiantes y de esta manera desarrollar el gusto lector.

El rol del profesor en este sentido es primordial, ya que si bien el Ministerio de Educación sugiere lecturas, es el educador quien debe seleccionar, de esa lista, aquellas que más se ajusten a las necesidades e intereses de sus estudiantes. “Mandar a los niños a leer un libro obligado y después hacerles una prueba es la peor técnica. Nuestra propuesta no va en el sentido de lanzar a los alumnos solos a leer cosas difíciles, sino todo lo contrario. La lectura se debe hacer en clase, con el profesor, y con la ayuda necesaria de este para entregar más información sobre el contexto, la época o el vocabulario. Es una lectura guiada, acompañada y comentada”. (Loreto Fontaine, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc, en entrevista a El Mercurio, 16/12/2013).

En este artículo les contamos parte de lo que se trató en ese taller.

La biblioteca como espacio gastronómico

La cocina es el lugar donde se preparan los alimentos, donde el chef despliega su talento mezclando ingredientes, y de donde la comida sale lista para servir y disfrutar. Siempre hay un maestro de cocina que está a cargo, que dirige las actividades que se desarrollan ahí y que tiene ideas nuevas sobre qué comer, teniendo en mente cómo son sus invitados. ¿No es acaso una biblioteca similar a una cocina?

“Cocinar significa buscar, reconocer, clasificar y recolectar los alimentos, llevarlos a un sitio determinado casi siempre con antelación, prepararlos con o sin fuego o cerámica, y comer, seguramente en grupo, y además hacerlo con un ritual socializado evidente.” (Angulo, 21). Tal como dice esta cita del libro El animal que cocina, el proceso que debe llevar a cabo el chef de cocina y el jefe de biblioteca es el mismo: su trabajo es buscar, reconocer, clasificar y recolectar libros y lecturas, volverse un experto en la preparación de platos literarios y luego servirlos a los comensales que visitan la biblioteca en busca de lecturas para devorar y deleitarse.

La degustación y la cata de diferentes platos y libros son importantes para el chef y para los lectores. Para nadie es agradable comer todos los días lo mismo, por eso es importante dar a probar distintas cosas, presentarlas de manera divertida y con humor, sin dejar de tener nunca la sartén por el mango. Para la dueña de casa o el cocinero siempre ha sido un reto intelectual pensar en distintos platos, y si se repiten es porque los que se sientan a la mesa lo piden con ansias.

Los recursos: ingredientes básicos  

En una cocina hay muchos ingredientes que son infaltables y en una biblioteca también hay recursos imprescindibles.
La sal es la sal de la vida, es el condimento por excelencia. ¿Qué tipo de texto nos ayuda a condimentar los aprendizajes? Quizás la poesía, quizás los refranes y aforismos, los chistes, las adivinanzas.…

El huevo es el oro puro, el centro y origen de todo. Símbolo de la creación y de la fecundidad, venerado en los altares de diversos ritos y religiones. El huevo es oro no por su color, sino porque es el último peldaño, es una vuelta atrás hacia la nada absoluta. Nos recuerda la literatura oral, los cuentos tradicionales y el folclore de toda cultura.

La papa, o la batata, es la reina de la cocina, como dice María Elena Walsh: “Estaba la Reina Batata / sentada en un plato de plata / el cocinero la miró y la reina se abatató”. Esta nace bajo la tierra, pero crece en cualquier lugar, por muy frío que sea. Es un alimento fiel, resistente y que se presta a miles de preparaciones. Es como el cuento o la novela, como la narrativa en general, es nuestro afán eterno de contar historias.

Las plantas que nos rodean nos alimentan, al igual que los animales. Hoy encontramos más de 125 especies vegetales en nuestra alimentación. Y las partes que nos sirven para comer son semillas, frutos, flores, hojas, tallos, raíces, bulbos y tubérculos. ¡Todo a nuestro alrededor es material para nuestras lecturas! Acá encontramos el ensayo, la declaración, el tratado y el texto científico, los que nos ayudan a conocer más sobre nuestro entorno.

El maíz también es oro en ciertas culturas, especialmente en América. Es un ingrediente básico, como la harina; con él podemos preparar lo que queramos. De alguna forma es como el teatro: es móvil, dinámico, creado para desenvolverse en distintos escenarios y finalidades.

El azafrán es un ingrediente difícil de encontrar, ¡pero tan valioso! Podríamos decir que es como las enciclopedias, libros preciosos donde se esconde todo el saber de la cultura.

El cacao es, según Linneo, el famoso naturalista, el alimento de los dioses, ya que no se toma cuando uno quiere, sino cuando quiere él y contra él no sirve la voluntad. El chocolate reconforta el estómago y el pecho, mantiene y restablece el calor natural, destruye los humores malignos y sustenta y fortifica la voz. Es como un poema: nos reconforta cuando más lo necesitamos.

El pan simboliza la salida del estado animal y la conquista de la “civilización”. En los poemas homéricos, La Ilíada y La Odisea, la expresión comedores de pan es sinónimo de hombres. En nuestro discurso el pan es la mitología, el texto que interpreta el origen del mundo y los grandes acontecimientos de la humanidad.

El menú lector

Para atender correctamente a nuestros comensales, debemos hacer un mapa de qué es lo que queremos ofrecer. En analogía con el restaurante, resulta muy explicativo el concepto de menú, ya que el comensal llega, se sienta a la mesa y elige un repertorio de platos a partir de un listado que se le ofrece. Si tuviese que elegir de entre las miles de preparaciones que un cocinero sabe hacer, o si se le presentase una carta muy larga, su proceso de elección sería muy complejo, y además no contaría con la guía y orientación del camarero.

Entonces, ¿cómo se debe preparar un menú lector? Lo primero es poner títulos interesantes a los menús. Deben ser títulos atractivos, que llamen la atención, que inviten a leer y que, sobre todo, aúnen las lecturas según temáticas, contextos, edades o cualquier otro criterio de vínculo para los distintos textos. En términos culinarios, es como hacer una receta, pero una que varía según los estados de ánimo, según quién comerá de ese plato y la finalidad de la receta.

Junto con los ingredientes básicos recién mencionados, hay otros componentes insustituibles de un buen menú lector. Para que sea nutritivo, hay que poner mucha atención a la calidad de cada texto escogido, ya sea literario o no literario; para que tenga buen gusto, los distintos libros deben tener un vínculo, que puede ser temático o de otra índole; y por cierto, para que sea fácil de digerir y equilibrado, hay que cuidar que su número de porciones sea la adecuada para un lector común.

¡Manos a la obra, cocineros!

“Mirando la olla, el agua nunca hierve”, pero si la dejamos sola nos sorprende su rapidez. Parte de los intereses de este taller fue crear el hábito de la lectura en los estudiantes invitándolos a que prueben distintas cosas y dejándolos evaluar a ellos mismos cómo son sus procesos de lectura y cuáles son sus gustos. En otras palabras, es una invitación al cocinero a prender el fuego, pero luego a levantar los ojos de la olla, y así dejar que el agua hierva a su propio tiempo, sin obligarla ni presionarla. Cuando fomentamos la lectura en los estudiantes, los hacemos parte de la cultura, les damos más herramientas para expresarse y comunicarse con el resto de la sociedad. Aquí les damos algunas pistas que podrían ayudarlos a alcanzar esta meta:

Sé divertido y original en preparar platos que salgan de la rutina. Haz convivir en un mismo plato el triángulo maravilloso del oficio, la intuición y la fortuna; que este lleve siempre a complacer a tus estudiantes, ¡aunque sea solo a uno! Recuerda que en la biblioteca el encargado no solo es el chef, sino que también lo es el camarero, el maître o jefe de restaurante, el responsable del guardarropa, el cajero y el otro comensal chispeante que aviva la lectura. ¡No es un trabajo menor!

Ahora, ¡a preparar y degustar bocados lectores!

MENÚ 1

MENÚ COPIOSO… MUY CLÁSICO Y CONTUNDENTE
(con hadas y duendecillos)

Entradas
Paltas duquesas en zapatillas de cristal
Las hadas, Charles Perrault
Mouse de tomates con cantos de ruiseñor
El ruiseñor, Hans Christian Andersen

Sopas
Sopita de rapónchigos
Rapunzel, Hermanos Grimm

Plato de fondo
Tres chanchitos a la crema con arroz graneado
Los tres chanchitos, Anónimo
Gansos asados con porotitos a la pradera del reino
La pastora de gansos, Hermanos Grimm

Postres
Flan de frambuesas lleno de rosas blancas
La bella y la bestia, Madame Leprince de Beaumont
Puré de manzanas acaramelado
La bella durmiente del bosque, Charles Perrault


MENÚ 2

UN MENÚ COMIQUÍSIMO
(animado y en acción)

Entradas
Tomates Obélix con compañía de una rica salsa Panorámix
Astérix y los normandos, R. Goscinny y A. Uderzo
Entradas hurra Piiipppp
Revista Barrabases, Guido Vallejos

Sopas
Sopa de quínoa con ideogramas
Mafalda, Quino
Sopa ¡Guau! ¡Guauuuuuuuuuu!
Tintín y los pícaros, Hergé

Plato de fondo
Cóndor al ajillo con choclos Plop! y ensaladas onomatopéyicas
Revista Condorito, Pepo
Pato frito Mampato con Arroz Plaf y salsa Ogú
Revista Mampato, Eduardo Armstrong

Postres
Globo de algodón ¡Oh, no!
Diccionario Básico del Cómic, Federico López
Mousse de manga con viñeta al baño María
Dragon Ball, Akira Toriyama


MENÚ 3

UN MENÚ A LA CHILENA, BANQUETE LITERARIO CON GRAN COMILONA   
(¡Preparándonos para un buen tikitikití dieciochero!)

Entradas
Salpicón con arrullos y melodías
Poesía chilena, Alfonso Calderón
Cebolla con tomates y un pichintún de arvejas graneadas
Altazor, Vicente Huidobro

Sopas
Cazuela cordillera de vacuno con quínoa
La casa de los espíritus, Isabel Allende
Caldillo de congrio en paila de greda
Antología poética, Pablo Neruda

Plato de fondo
Empanadas de pino y buen abecedario danzarín
Obras completas, Gabriela Mistral
Pastel de choclo o charquicán
Novelas breves, José Donoso

Postres
Sopaipillas pasadas bordadas con guirnaldas
Papelucho, Marcela Paz
Chirimoya, chirimoyo
Epopeya de las comidas y bebidas de Chile, Pablo De Rokha
Agüita de hierbas con gracias a la vida
(buen quitapenas)
Poemas para combatir la calvicie, Nicanor Parra


MENÚ 4

UN MENÚ DISTINTO
(gustos distintos… luces diferentes)

Entradas
Roll con ojos de peces y crisantemos
Mini antología de haikús, Matsuo Basho
Tú yo la luna… con sushi deleitoso
Haikús occidentales, Octavio Paz

Sopas
Chopita estilo oriental con soja
Una cuestión personal, Kenzaburo Oé
Miso sopa guerrera estilo samurái
Breve historia de los samuráis, Carol Gaskin y Vince Hawkins

Plato de fondo
Pescado azul sashimi con arroz caligráfico
Correspondencia (1945-1970), Yasunari Kawabata y Yukio Mishima
Arroz con palitos sin tinta china muy sukiyaki
Japón, el país de Akihito, Oscar Pinochet de la Barra

Postres
Brochetas dulces mitarashidango de sutil sabor ranga
Kafka en la orilla, Haruki Murakami

Bocadillos
Daigakuimo con melocotones
Momotaro en Cuentos de otros lugares de la tierra, Cecilia Beuchat y Carolina Valdivieso

Bajativo
Té verde antioxidante japonés y… muchos haikús


MENÚ 5

MENÚ ESTACIONAL
(frutal semivegetariano)

Postres
Manzana, uvas blancas, uvas negras y rico puré de camote con jugo de naranja
La pintura del barroco, Ingo Walter, Kakis, membrillos y granadas otoñales
Vegetal como sientes, Saxton Freymann y Joost Elffers
Turrón de zarzaparrilla con mermelada de ají
Cuentos con olor a fruta y mermelada, Cecilia Beuchat
Peras asadas con salsa de jengibre
Los árboles frutales, Isidro Sánchez y Carme Peris
Mandarina, naranja dulce, pomelo amargo y lima limeña en un palo verde, reverde
Plantas que comemos, Alicia Hoffmann
Bate bate frutilla, con piña y con tomate
Empecemos a cocinar, Lily Ariztía y Paz Lira
Sandía con pepitas azules
Rimas, poesías, adivinanzas y refranes, Irene Salgó
Tutti frutti con ciruelas frescas y secas y jugo de limón
Diego y los limones mágicos, Verónica Uribe
Manzanita de oro
Lima, limita, limón, Manuel Peña Muñoz