Un viaje para aprender de la lectura

Columna de Rebeca Domínguez y Carmen Paz Hernández
Directoras Fundación Había una Vez

En abril de este año, gracias a una postulación a Ventanilla abierta, pudimos asistir al Primer Encuentro Internacional de Bibliotecas Escolares en Bogotá (Colombia). Como es uno de los temas principales de nuestro quehacer en el fomento lector, apenas nos dieron el sí partimos junto a dos capacitadoras de la Fundación.

Hacer un viaje de trabajo a ese país, que tiene una destacada trayectoria en relación con la lectura, es siempre un gran aprendizaje y una oportunidad de traer modelos novedosos de actividades para promoverla en diferentes contextos, sobre todo en los espacios no convencionales.

El primer día visitamos Fundalectura, donde nos enseñaron algunos de sus atractivos modelos de trabajo, como los 51 PPP (Paraderos Paralibros Paraparques), centros de lectura en los hospitales, Libros al viento, Cajas viajeras y otros.

El Encuentro comenzó al día siguiente, con la intervención de las Ministras de Cultura y Educación de Colombia, quienes nos dieron un panorama de la lectura en su país. Luego, Daniel Cassany presentó la ponencia “Hacia una ciudad letrada”, y David Loertscher nos dejó claro que “debemos dar a los niños lo que ellos quieren leer, y no lo que nosotros queremos que lean”.

El segundo día, escuchamos al experto alemán Günter Schlamp, quien mostró una serie de programas muy interesantes. Uno de ellos se llama “Tutores por la lectura” y consiste en que un joven o un adulto le lee a un mismo niño todas las semanas en una biblioteca, en una especie de padrinazgo. Actualmente, la experiencia se lleva a cabo en Hamburgo con 700 niños y ha logrado en ellos un gran desarrollo del lenguaje y de sus habilidades lectoras, a la vez que los ha hecho más seguros de sí mismos.

Otra actividad presentada por Schlamp es la “Noche de lectura”: se define un curso que se quedará a dormir en la biblioteca del colegio y el encargado se organiza con los padres. Cada niño lleva una linterna, comen salchichas y viven una noche temática, centrada en el suspenso, las aventuras y otros temas. Al día siguiente los espera un delicioso desayuno. En la mayoría de los casos, esta actividad provoca que los niños vuelvan con mayor frecuencia a la biblioteca. El experto alemán nos contó además una experiencia que se hace en Estados Unidos e Inglaterra, llamada “Deja todo tirado y lee”. Esta consiste en que dos veces al año los niños interrumpen su jornada escolar y leen por 20 minutos, independientemente de lo que estén haciendo en ese momento. El director del colegio toca un timbre y simplemente todo el colegio lee.

Durante la tercera jornada, presentamos la experiencia de “Leyendo en red”, la red de bibliotecas escolares en Panguipulli, financiada por la Fundación Luksic, que ganó este año el Sello de Buenas Prácticas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España. La casualidad quiso que en el Encuentro estuviera Carmen Campos, encargada de la distinción, quien estuvo encantada de conocer más a fondo la iniciativa de la FHUV.

El cuarto día tuvimos el agrado de escuchar a Jesús Martín Barbero, quien dictó una conferencia sobre las transformaciones de las bibliotecas públicas y escolares en Colombia –espacios que pueden ser disfrutados por el ciudadano común– y sus repercusiones en la lectura.

Aún no están disponibles en la red las ponencias para leerlas, pero pronto se podrán descargar en www.fundalectura.org.

Durante el viaje asistimos también a la presentación del Portafolio Regional de Proyectos de Lectura y Escritura del CERLARC, donde se distinguieron diez iniciativas de distintos países latinoamericanos y en el que Chile estuvo presente con el proyecto “Chile para niños” de la Biblioteca Nacional. También aprovechamos de visitar dos grandes bibliotecas municipales; las recorrimos completas y los encargados de cada sala nos fueron mostrando cómo trabajan y las actividades que hacen… ¡Son una maravilla!

En resumen, llegamos llenas de ideas para nuestro trabajo y con la certeza de que, entre otras iniciativas, debemos introducir las nuevas tecnologías a los espacios de lectura, desde las pantallas hasta las tabletas. ¡Hay tanto por hacer!