Luis María Pescetti: “Para mí el humor es algo inevitable”

De paso por Santiago, el reconocido escritor y músico argentino conversó con RHUV sobre sus múltiples facetas creativas y su irrefrenable facilidad para hacer reír a grandes y chicos.

Por Bernardita Cruz M.
Editora Revista HUV

LUIS-PASCETTI

Foto: Sebastián Gringauz

La mamá de Jorge tiene que salir y su papá aprovecha de contarle un cuento antes de la comida. Sentados frente a frente, el padre comienza su relato de Caperucita roja, una versión muy tradicional de la historia, pero que en la imaginación del niño cobra tintes inusuales: Jorge supone que Caperucita en vez de una canasta lleva pizza a su abuelita, que vuela con su capa colorada y que es rescatada por un leñador- superhéroe muy parecido a su papá-. Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge) es buen ejemplo de cómo su autor, el argentino Luis María Pescetti, ha hecho del humor ingenioso e irreverente un sello.

Actor, comediante para adultos y niños, exhombre de radio, compositor, músico y escritor de más de una veintena de libros, ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, entre los que se cuentan un Grammy Latino (EE.UU, 2010), el Premio Gardel (Argentina, 2009), tres distinciones en The White Ravens (Alemania, en 1998, 2001 y 2005) y el Premio Pregonero Radial 2005 (Fundación El Libro, Argentina), entre otros.

Frente a la multiplicidad de sus facetas creativas, resulta inevitable preguntar en qué faceta se siente más cómodo. “Todas son muy distintas: cuando escribís estás solo en tu casa y te hace falta cada cierto tiempo una salida, y cuando estás actuando o estás de gira, te hace falta aterrizar también. o sea, las dos cosas son necesarias.”

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

Las respuestas de los chicos y de sus papás cuando termina el show, cuando se cierra el libro, cuando se apaga el CD… Lo que ocurre después en la familia. Me divierto como un mono durante el espectáculo, pero lo que más me conmueve es lo que pasa cuando yo no estoy.

¿Y hay algo que no te guste?

Me irrita, como a cualquiera que quiere mucho su oficio, cuando se dan condiciones malas para trabajar.

Viajas mucho también…

Cuando me preguntan “¿te gusta viajar?”, respondo “me gusta llegar”. Ahora mismo, para venir a Chile, me pasé más tiempo en los aeropuertos que en el avión; una lata.

Hace justo una década decías en una entrevista que todo lo que se hacía en relación a los niños tenía una lógica “almidonada”. ¿Sigues pensando igual o crees que ha habido un cambio en la literatura infantil?

Sí, ya hubo muchos cambios, muchos. Me parece que hoy la producción infantil tiende a acercarse mucho más a los niños reales y a sus experiencias de vida. Creo que dentro de todas las expresiones de entretenimiento o cultura para niños, la que más cerca está de ellos es la literatura.

¿En qué observas esos cambios?

En los temas que se abordan. La mala literatura, así como cualquier producción artística mala, es como si llegaran a tu barrio con una caja diciendo “venimos a hacer esta donación”. Y uno diría, “¿y a ti quién te ha dicho qué necesito yo?”. La buena literatura es ir primero a ver cómo están, si tienen alguna necesidad y luego llegar con la caja apropiada. Creo que lo que cambió, y lo que está cambiando más, es que hay más oído a lo que los niños quieren que hacia lo que queremos transmitirles nosotros.

¿Qué autores de esta nueva generación consideras indispensables?

De los nuevos-nuevos no conozco mucho, pero me parece que Isol aborda temas cercanos y los cuenta con mucha libertad.

También has dicho que el lenguaje es un juguete. ¿A qué te refieres con eso?

Se puede hacer con él lo que se puede hacer con los juguetes: ensayar para hacer cosas en serio y también nada más entretenerte; si se rompe sin querer, no pasa nada, se pega. Se dijo demasiado que “hay que jugar con el lenguaje” y eso para los chicos es un poco vago. Si en cambio les decimos “chicos, tomen las palabras de esta página y hagan con ellas lo que harían con un juguete” resulta mucho más tangible.

El humor está muy presente en tu obra. ¿Qué es el humor para ti?

Algo que es inevitable, que me surge naturalmente. Desde chico me gusta hacer chistes. Además, el humor es un sanísimo ejercicio de eficacia en el lenguaje: cuando decís algo que es gracioso produce gracia o no, pero no hay otra oportunidad. Si lo explicas puede que te entiendan, pero ya no causó gracia.

Los diálogos son muy importantes en tus libros, incluso hay historias que son solo un gran diálogo. ¿Tienes una predilección por ellos?

Sí, me gusta mucho escribirlos. Hay momentos en que siento que solo estoy transcribiendo un diálogo que de verdad existe. Realmente pasa eso de que los personajes cobran vida, de que son seres conocidos que, puestos en una u otra ocasión, hablan.

Cartas al rey de la Cabina, Frin y Natacha, tres libros que están disponibles en librerías chilenas, tienen estilos muy diferentes: uno es más poético, otro más dramático y otro derechamente divertido. ¿Te sientes más a gusto con alguno de esos estilos?

No. Poder pasar de uno a otro es muy sano; no quedarte encasillado. Por ahí Natacha me fluye y ante cualquier situación me puedo imaginar cómo reaccionaría ella, qué diría, y eso da pie para un cuento. Pero para mí es muy sano no quedarme solo en Natacha.

Frin nació de un programa de radio. ¿Cómo se gestó?

Yo leía cuentos en la radio y un día no encontré qué libro leer. Entonces pensé que quizás yo mismo podía escribir una historia y surgió la primera frase: “Odiaba el deporte. Esas estúpidas clases de educación física”. Me gustó, y cuando la desarrollé descubrí que no era un cuento, que ahí había algo que debía ser continuado. Fue una lectura continua durante 7 meses y resultó muy grato leerlo en la radio. No me lo esperaba.

Y te exigía estar todo el tiempo escribiendo…

No era que me exigía, yo no veía la hora de que llegara el domingo para poder leerlo. Es como cuando tenés un buen chiste y no ves la hora de llegar a la casa para contárselo a tus padres.

Natacha es protagonista de muchas de tus historias. ¿Te inspiraste en alguien conocido para crearla?

Natacha fue más que una niña, pero el nombre y la niña existieron en una alumna mía de segundo grado muy discreta, muy simpática, y a la vez delicada. Pero después fueron recayendo en ese personaje imaginario anécdotas de hijas de amigos y ese tipo de cosas.

A Chile acaba de llegar Nuestro Planeta, Natacha. Preséntanos el libro…

Les proponen a los chicos una tarea sobre el planeta y ellos tratan de sacársela de encima de la manera más trucha posible. Para colmo, la maestra, que es muy creativa, decide hacerlos trabajar con otro grado de otra escuela, y ellos protestan. Son chicos, todo es resistencia y flojera. Entonces, por una parte trata de cómo estas maestras se las arreglan para que estos chicos presenten un panorama de ideas muy variadas sobre acciones con el planeta, y por otra, a otro nivel, el libro es un ensayo sobre la eficacia y la comunicación con los niños.

El terror es uno de los pocos temas que nunca has tratado en tu literatura. ¿No te atrae?

En las canciones sí lo trato, aunque lo abordo desde una perspectiva humorística. El miedo es algo que forma parte de la vida; siempre hay situaciones en las que tenemos miedo. Pero la palabra “terror” para mí suena como algo más freak, como de película norteamericana. Entonces ahí no me lo planteo tanto.

¿Y es un género que te guste leer?
No, para nada; es como fomentarse el miedo a uno mismo. Yo entiendo que hay personas a las que les atrae eso, pero yo tiendo a expresiones más vitales.

 

Extracto*

Había una ves con zeta tres serditos con ce que bibían con ve muy serca con ce uno del hotro sin hache. El priméro sin acento tenia con acento su caza con ese echa con hache de paga con jota. El segúndo también sin acento la abía con hache hecho de madera falta una coma o punto seguido Y el tersero con ce la abia le falta la hache y el acento hecho de ladriyos con elle. Adibinen con ve, cuando bino también con ve el lobo feros con zeta: cuál falta signo de pregunta de todos se salbó con ve? El de la casa de ladriyos con elle, porque hera sin hache la mas falta acento recistente con ese. Moralega con jota ahí pueden ir dos puntos si uno es trabagador con jota y se esfuersa con zeta la bida con ve lo recompenzará con ese con creses con ce.

*Pasaje de Nadie te creería (P. 10) de Luis María Pescetti. Alfaguara Infantil. Copyright Ediciones Santillana S.A.

Caperucita Roja
(Tal como se lo contaron a Jorge)
Autor: Luis María Pescetti
Ilustraciones: o’Kif
Alfaguara Infantil, 2008
ISBN: 9789562395779

Frin
Autor:
Luis María Pescetti
Ilustraciones: o’Kif
Alfaguara Infantil, 2000
ISBN: 9789562391948

Lejos de Frin
Autor:
Luis María Pescetti
Alfaguara Juvenil, 2006
ISBN: 9789562395588

El pulpo está crudo
Autor:
Luis María Pescetti
Ilustraciones: o’Kif
Alfaguara Infantil (Argentina), 1999
ISBN: 9789870400714

Cartas al rey de la Cabina
Autor:
Luis María Pescetti
Fondo de Cultura Económica, 2010
ISBN: 9786071602404

Natacha
Autor:
Luis María Pescetti
Ilustraciones: Pablo Fernández
Alfaguara Infantil, 1998
ISBN: 9789562396578

Nadie te creería
Autor: Luis María Pescetti
Ilustraciones: o’Kif
Alfaguara Infantil (Argentina), 2004
ISBN: 9789870402121

Nuestro planeta, Natacha
Autor: Luis María Pescetti
Ilustraciones: Pablo Fernández
Alfaguara Infantil, 2013
ISBN: 9789561522732