El Hombre Niebla

 
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Por Por Bernardita Cruz M.

El Hombre Niebla
Autor: Tomi Ungerer
Primeros lectores Editorial Lóguez | 2013

En la portada, dos niños opacos navegan en un bote gris sobre un mar calmo, pero misterioso. El pico de una montaña sobresale entre una espesa neblina y, sobre ella, se lee el título: El Hombre Niebla. Sin abrir el libro todavía, miles de ideas vienen a la cabeza: de seguro es una historia tenebrosa, con dos niños indefensos y un hombre-monstruo amenazante.
Pero, al contrario de todo pronóstico, las primeras páginas del libro nos muestran una realidad distinta: Finn y Cara son los hijos de un matrimonio agradecido de la vida, pobre pero feliz. Viven en la costa irlandesa, el padre es pescador, la madre cuida la granja y los niños se preocupan de las ovejas. En todas las ilustraciones se les ve contentos. La preocupación es inevitable: ¿qué cosa horrible le espera a esa familia? Porque con ese título y esa portada, está claro que algo dramático sucederá.
La amenaza no tarda en llegar: los niños reciben de regalo una pequeña canoa y una advertencia, que no salgan de la ensenada ni se acerquen a la Isla de la Niebla, porque de allí nadie ha vuelto. Y, cómo no, resulta que Finn y Cara son arrastrados por la corriente justo hasta ese lugar lúgubre y de niebla densa. Al llegar, descubren una escala y la curiosidad los impulsa a subir. Arriba, se encuentran con una puerta, tocan y aparece el mencionado Hombre Niebla, un señor de pelo y barba larguísimos, con pantuflas y una vela en la cabeza, que amablemente los convida a entrar.
A esas alturas del cuento, el lector ya comprendió que esta no es una historia de misterio como las demás. Que si bien hay ilustraciones grisáceas, dos niños extraviados y situaciones amenazantes – la de Finn y Cara asomados a un pozo de magma incandescente es particularmente perturbadora–, las cosas son mucho menos graves de lo que parecen. Los niños están siempre contentos, el señor barbón resulta ser un encanto y el único momento de real riesgo, en que los hermanos casi naufragan al volver a casa, se salva gracias a la ayuda del padre que viene a rescatarlos.
Una historia de estructura clásica –niños curiosos, lugar misterioso, cuota de aventura y final de ¿habrá sido un sueño?– que desarma todos los prejuicios del adulto página tras página y que nos lleva a añorar esa etapa de la vida en que se está menos cargado de aprensiones y suspicacia.

Publicado en RHUV Nº15