Dos mujeres a las que dibujar hace felices

Marcela Trujillo, que acaba de lanzar su nuevo libro Maliki en tinta china (Ocho Libros), dejó por un momento los pinceles de lado y se convirtió en reportera para JIL. Aquí, su entrevista a Francisca Meneses y Sol Díaz, y los geniales retratos que surgieron de la experiencia.

Columna de Marcela Trujillo
Pintora y dibujante de cómics

Maliki-15b

Ilustraciones de Marcela Trujillo / www.tallerdemaliki.cl

A Francisca Meneses, conocida también como Frannerd, desde chica que le encanta dibujar. Un día le preguntó a su hermana si existía alguna profesión donde pudiera hacer monos todo el tiempo y ser feliz.

“Sí, hay una que se llama diseño; en esa te pagan por dibujar”, fue la respuesta que recibió.

Su pasión por el dibujo la terminó de hechizar cuando descubrió a Sailor Moon: desde ese día solo pintó niñas ojudas con largas piernas, botas y pelos frondosos, hasta que un profesor le aconsejó olvidarse del manga si quería convertirse en ilustradora profesional. Fran, como buena “nerd”, es obediente, y le hizo caso: achicó los ojos, cambió minifaldas por pantalones e investigó las últimas tendencias en ilustración en la biblioteca de su universidad, la UDP.

Cuando hizo la práctica en un diario, en vez de diagramar contenidos les ofreció ilustrarlos. Su fresco y juguetón estilo, aún con genes japoneses pero con renovados hábitos personales, fascinó al equipo del diario y le permitió inaugurar su carrera de ilustradora, exactamente como se la imaginó de pequeña. Ese día nació Frannerd.

Hace 3 años comenzó a publicar en su blog (www. frannerd.cl) sus ilustraciones comerciales y luego, cómics de su vida: unas páginas escritas y dibujadas donde narra detalles de una rutina femenina, tranquila, austera y vegana, salpicada de un humor exquisito y tímido, mezcla de ternura y desparpajo, de inocencia y sabiduría. Sabiduría de quien sabe qué la hace feliz: su marido, sus gatos y sus dibujos. Los posteos dibujados de su blog son una mezcla de diario íntimo (13 cosas que no muchos saben de mí, donde se confiesa garabatera), de guía profesional (Mini guía del ilustrador, donde aconseja amar lo que haces), de tips para una vida sana y sencilla (Cómo ser un buen pobre, donde agradece una infancia modesta y aconseja no comprar lo que no necesitas) y de listas bizarras (Mis peticiones al morir, donde le da permiso a su marido a olvidarla con una rubia pechugona).

Cuando le comento que esos títulos me causan gracia, Fran responde: “Es que mi vida es muy poco interesante, tengo que inventar temas”. Pero Fran le baja el perfil a su guión. A fines del año pasado se casó y durante la luna de miel dibujó un diario de viaje maravilloso (lo pude ver en su estado de boceto) que publicará el 2014. Hace pocos meses, Grafito Ediciones publicó su primer libro ilustrado, El niño que quería ser gato, escrito por Carolina Castro (otra amante de los felinos potones, como ella).

En la actualidad, la vida de Francisca Meneses es cada vez menos “nerd” y más Fran. Ad portas de mudarse a vivir a Alemania junto a Ed, su marido dramaturgo que acaba de ganarse una beca para estudiar en Colonia, Francisca está nerviosa de comenzar una nueva etapa en su vida, aunque dichosa, porque las tres fuentes de su felicidad se van con ella.

Sol Díaz: ¿rubia, lampiña y millonaria?

Con la Sol tenemos dos experiencias infantiles en común: a las dos nos hacía feliz dibujar y las dos nos hacíamos pipí en la cama. A diferencia de Frannerd, que está comenzando su carrera en los cómics, Sol tiene una decena de libros publicados, entre cuentos ilustrados infantiles y cómics para todo público.

Cuando le pregunto si dibujaba mucho de pequeña, llega al living de su casa con un cerro de croqueras de hojas amarillentas llenas de dibujos e historietas que hacía desde la preadolescencia, con personajes y varias páginas de extensión. Sus referentes eran monitos animados de la época, como Hey Arnold o Daria. No conocía el mundo de los cómics pero le entretenía dibujar más que ninguna otra cosa. “Yo creo que dibujaba lo que quería hacer en esa época, que era tener aventuras con mis amigos”, dice Sol hojeando las croqueras con asombro porque no las abría hacía años.

Hasta que un día dibujó, escribió y diseñó una serie de 14 libros de cuentos ilustrados protagonizados por infantes conflictivos para su tesis de grado de diseñadora gráfica en la U. de Chile. Entre esos libros estaban La niña que se meaba en la cama, La niña Fea y La niña chancha, las semillas de su creación más adorablemente repugnante: Bicharracas. “¿Quién no se ha sentido un Outsider alguna vez en la vida?, ¿qué mujer no se ha sentido fea, negra o peluda, Maliki?”, me pregunta la Sol mientras por Twitter un seguidor la psicopatea porque encuentra que su cómic es “racista”. Quizás piensa que la Sol es una rubia lampiña millonaria que dibuja de aburrida. Quizás debiera leer Las mujeres elegantes, donde el estereotipo de mujer ideal no nos deja claro si anhelar la perfección es mejor que aceptar ser humanas. Lo mejor es que lea Sinnada, el personaje que representa el alma de su creadora: un niñito pilucho y hippie que brinca feliz por los prados sin preocupaciones mundanas. O La hoja naranja, una guía imprescindible para las adolescentes en busca de su identidad.

Pero cuando salga el próximo libro de Sol, Cómo ser una mujer elegante y de buena familia, editado por Ril Editores, quizás ese mismo twittero la acuse de “antinatura”, cuando vea lo mucho que la aterra convertirse en madre y cómo su imaginación desarma las fantasías de la mujer-útero que sueña con reproducirse. En unos más, en otros menos, en todos sus personajes hay un poco de ella.
Con Frannerd, Sol tiene varias cosas en común: también la hace feliz dibujar, también está nerviosa por sus próximos viajes y las dos son secas para el garabato. “¿Sabís que más, Maliki?”, me dice la Sol cerrando sus invaluables croqueras, “¡a la mierda con el psicópata!”.

“¡Jua, jua, jua!”, le respondo. A fin de cuentas, ser feliz no cuesta tanto.

Maliki-15