Cuentos de terror del Barco Negro

 
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Por María José González C.

Cuentos de terror del Barco Negro
Autor: Chris Priestley
Ilustrador:David Roberts
Lectores avanzadosEditorial Norma | 2010

La Vieja Posada, ubicada en la cima de un acantilado de la costa de Cornualles, es el escenario donde transcurren los relatos de gente de mar que Thackeray cuenta a Ethan y Cathy, mientras amaina la tormenta que lo obliga a buscar refugio en el hotel.
Los niños, gravemente enfermos, están solos y esperan al padre que ha salido en busca del médico del pueblo. Acostumbrados a escuchar las conversaciones de los pasajeros, Ethan y Cathy acogen entusiasmados las narraciones del recién llegado: “Por atemorizantes que fueran, las historias eran tan familiares y nos consolaban tanto como lo hubieran hecho las rimas de una nana para cualquier otro niño; a ellas acudíamos con la esperanza de que nos alejaran de nuestras penas y preocupaciones presentes”, afirma Ethan, el narrador.
Los cuentos de Thackeray les permiten descubrir que lo terrorífico también se encuentra en alta mar, encarnado en personajes como una bella inmigrante, un niño náufrago de risa demoníaca, unos gemelos contrabandistas, o en animales inofensivos como un caracol, un gato negro o un mono.
Chris Priestley y sus libros (Cuentos de terror del Barco Negro, Cuentos de terror de mi tío y Cuentos de terror de la boca del túnel) constituyen una auténtica revelación. Inserto en la mejor tradición de autores anglosajones de terror como Lovecraft, Blackwood, Poe o Saki, deleita con una lectura apasionante para niños, jóvenes y adultos.
Su estructura es original: se trata de una novela cuyos capítulos son a la vez relatos independientes, resaltando la importancia de la narración oral y de la experiencia vívida de los marinos. Situada en un tiempo indeterminado, tiene como espacio físico el mar en todos sus estados –desde la arrasadora tormenta hasta la exasperante quietud de un día sin viento-; los protagonistas son siempre niños o jóvenes adolescentes enfrentados a situaciones pavorosas. Las descripciones son precisas, y acompañadas de las elocuentes ilustraciones de David Roberts, permiten recrear los ambientes misteriosos y sanguinarios de las historias. Los acontecimientos no son previsibles y concluyen recurrentemente en finales abiertos y espeluznantes.

Publicado en RHUV Nº15