Manuela Rodríguez: “La narración es el primer paso hacia la lectura”

Con una formación ligada al teatro y la expresión dramática, Manuela Rodríguez, cofundadora de la editorial española Kalandraka (www.kalandraka.com), visitó Santiago de Chile en 2012. En las diversas actividades que realizó encantó al público con su estilo de narración, que entregó una imagen renovada a textos conocidos gracias al rescate del ritmo y la musicalidad de cada historia.

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Ilustración de Daniela Acevedo / http://daniiiacevedo.blogspot.com

 

¿Cómo llegaste a ser narradora?

Cuando cursaba mis estudios de enseñanza secundaria comencé a hacer teatro. También formé parte de una agrupación coral. Más tarde, me licencié en Ciencias de la Educación y en la universidad comencé a hacer teatro para niños y con niños. Me especialicé en expresión dramática y participé como actriz y como directora en numerosas obras. En los cursos de formación que realicé me encontré con el mundo de los cuentacuentos y en seguida descubrí su relación con lo que yo estaba haciendo: escuela-expresión-teatro-oralidad-literatura.

¿Qué herramientas del teatro te han sido útiles a la hora de contar cuentos?

Casi todas, pero especialmente destaco el análisis de textos, el control de la voz y la construcción del personaje.

Según tu experiencia, ¿de qué manera la narración motiva a los niños a leer?

Es el primer paso hacia la lectura. Les ayuda a descubrir el mundo que les rodea y les muestra que existen otras personas, otros lugares y miles de historias diferentes antes de leerlas. Les inicia en la fantasía y potencia su imaginación, siempre con la seguridad que da el mediador-contador, haciendo las historias posibles e imposibles a la vez.

¿Cuál es la clave para llegar a los niños? ¿Y a los jóvenes?

Acercarles historias que les interesen, emocionen y que les descubran nuevas realidades.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia de tu carrera?

Es difícil elegir una cuando se cuenta a diario porque todas las sesiones son especiales y los niños y niñas las hacen interesantes todas. Quizás una sesión nocturna en una granja escuela, bajo un cielo estrellado en el que brillaba la luna. Yo contaba ¿A qué sabe la luna?, y de repente, al acabar, se nubla y la luna desaparece… ¡como por arte de magia! Conté este mismo cuento en el Parque de la Naturaleza de Cabarceno (Santander). Allí  viven todos los animales que aparecen en la obra y fue genial.

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Manuela menciona 5 álbumes ilustrados ideales para primeros lectores:

¿A qué sabe la luna? de Michael Grejniec. Es un cuento muy recomendable por su estructura repetitiva y acumulativa, que va presentando a un colectivo de personajes que, con esfuerzo y colaboración, consigue sus deseos. Muestra claramente el valor de la cooperación.

Vamos a cazar un oso de Michael Rosen y Helen Oxenbury. Se trata de un libro/juego con onomatopeyas, repeticiones y gestos para cada acción. De formato grande pero manejable. Divertido e intrigante. Interesante para contar con instrumentos musicales y acompañar los sonidos.

Adivina cuánto te quiero de Sam McBratney e ilustraciones de Anita Jeram. Un texto perfecto, imprescindible para hablar sobre los sentimientos. Ideal para poner voces identificando a los personajes. Muy recomendable para contar a padres o educadores que pasan mucho tiempo con los niños pero se olvidan de decirles “cuánto los quieren”.

Pequeño azul, pequeño amarillo de Leo Lionni. Recomendable por el contenido del texto y su propuesta gráfica. Permite contar con libro, o con papeles o transparencias de colores. Después de leer o contar este libro se abren un sinfín de posibilidades para trabajar plásticamente otras historias con la misma técnica.

Donde viven los monstruos de Maurice Sendak. Es el álbum perfecto. Hay que contarlo mostrando las imágenes, cómo se agrandan o empequeñecen con el desarrollo de la historia. Las páginas centrales (sin texto) permiten acompañarlo con música para luego volver a la narración. Tiene todos los ingredientes propios que interesan a la infancia: transgresión, castigo, monstruos, miedo, desobediencia, fantasía, imaginación y que exista  alguien que nos quiera “más que a nada en el mundo”.