Isabel Tenhamm: “La vida siempre te lleva de la mano y te pone donde puedas dar lo mejor”

“La vida siempre te lleva de la mano y te pone donde puedas dar lo mejor”, asegura la chilena Isabel Tenhamm, y su experiencia parece confirmar la teoría. Arquitecta de profesión, en 1995 creó la Fundación Giracuentos (www.fundaciongiracuentos.cl), un voluntariado que contribuye a la sanación de niños hospitalizados al generar en ellos una actitud positiva a través de la lectura. Además realiza talleres de animación a la lectura y participa en múltiples actividades de narración y fomento lector.

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Ilustración de Sandra Agudo / http://sandra-agudo.tumblr.com

¿De dónde surgió la idea de formar Giracuentos?

Trabajaba en Agua Viva, una ONG dedicada a la capacitación, cuando Valeska Siegren, maravillosa profesora de música de niños sordos, entusiasmó a nuestra directora, Margarita María Errázuriz, con la idea de formar a abuelas para que contaran cuentos y así promocionar la lectura con los niños. Me asignaron este nuevo proyecto, pero a pesar de todos los esfuerzos, la convocatoria fue muy baja. No estábamos llegando a quien lo necesitaba. Repensando la idea, decidimos que los beneficiarios debían ser los niños de los hospitales pediátricos y así el proyecto
tomó cuerpo.

¿Cómo partieron?

En 1995 empezamos con 5 voluntarias en el Hospital Calvo Mackenna y un año después con 5 más en el Hospital Roberto del Río. El desafío era mantener las visitas constantes a los niños y mejorar la calidad de nuestro quehacer para que ellos se entretuvieran y solicitaran nuestra presencia. En el oficio de cuentacuentos, la práctica y la preparación son fundamentales. La pasión y motivación son las que nos mueven como voluntarios. El objetivo es siempre lograr sacar una sonrisa, distraer de un dolor, alejar los miedos y despertar la fuerza y las ganas de sanarse y volver pronto a la casa, al colegio, a jugar…

Además del voluntariado en hospitales te has presentado ante públicos muy diversos. ¿Cómo llegaste a ser narradora?

En 1999 Carmen Lucía Benavides, del Centro Lector de Lo Barnechea, nos pidió a Mariángela Albertini y a mí capacitar personas para apoyar como cuentacuentos en la biblioteca. Así, el mismo oficio que habíamos desarrollado en el hospital se amplió hacia los niños de mi comuna. Ese año, en la primera velada de Un Cuento para Nosotros, me pidieron ser parte de los que narrarían ese día. Accedí segura de ser una más; sin embargo, al llegar me enteré que la única narradora era yo. Quise salir corriendo, pero sabía que no era posible. Así, temblorosamente, comencé la Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar de Luis Sepúlveda. Al ver los ojitos de los niños que estaban sentados en la primera fila, se me fueron olvidando el resto de los presentes. Los niños y yo sosteníamos a la gaviota que tenía miedo de volar.

Según tu experiencia, ¿de qué manera la narración motiva a los niños a leer?

Cuando se narra o se lee expresivamente un texto a los niños, ellos llegan a la biblioteca a pedir específicamente ese texto. Los niños están ansiosos por releerlo, por llevarlo a la casa, mostrarlo en la familia, comentarlo, decir lo que les gustó o emocionó. Se sienten importantes, ya que tienen algo entretenido que compartir. Y esto los motiva a seguir leyendo, a buscar otros libros del mismo autor u otros libros con algún tema parecido. Aquí es vital el apoyo de la bibliotecaria o de algún otro mediador de lectura para guiarlos.

¿Cuál es la clave para llegar a los niños? ¿Y a los jóvenes?

Para llegar a los niños es importante sentirlos y sintonizarse con ellos. Así podemos mostrarles 3 ó 4 posibilidades con las que sabemos engancharán. Contarles pequeñas anécdotas, preguntarles de qué creen que se trata, hasta que ellos tengan claro qué libro quieren que compartamos. Siempre se trata de lograr empatía para partir juntos en ese viaje. Con los jóvenes tengo muy presente que sean temas que les interesen y los muevan, que los hagan pensar, que sean un desafío.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia de tu carrera?

Una experiencia inolvidable fue presentar Zorro de Margaret Wild y Ron Brooks a los alumnos de 4° medio del Complejo Educacional de Lo Barnechea. Ellos venían al Centro Lector a fin de año a escuchar cuentos como despedida y premio. La mayoría estudiaba especialidades como mecánica y tenía poca relación con el mundo de la literatura. Acompañé la lectura con las poderosas imágenes del libro en un powerpoint. Después escogí el cuento ¡Chao! de Lygia Bojunga. Poco a poco se empezó a producir un gran silencio: fue como leerle a cada uno. Terminada la sesión varios alumnos se acercaron a conversar y comprobé que los grandes temas humanos nos apasionan a todos: la amistad, la lealtad, el abandono, la motivación para hacer, los prejuicios. Un libro “para niños” los había conmovido.

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Algunos libros con los que siempre logra captar la atención:

 

Cosita linda de Anthony Browne. Es carta segura. La amistad que es capaz de jugarse todo por el otro y la tremenda conexión y recompensa que eso produce.

Zorro de Margaret Wild e ilustraciones de Ron Brooks. Nos hace reflexionar acerca del valor de la amistad, la lealtad y la fidelidad. También nos enfrenta a las consecuencias de nuestras acciones.

Siempre te querré de Debi Gliori. Nos muestra el amor incondicional y cómo este nos sostiene durante la vida.

Buenas noches, Gorila de Peggy Rathmann. Lleno de humor y con excelentes ilustraciones. Los niños nos pueden ir contando la historia y hablando de sí mismos a través del personaje.

Margarita de Rubén Darío, con ilustraciones de Monika Doppert. Un libro especial para niñas valientes que salen a realizar sus sueños, con maravillosas ilustraciones.