Boniface Ofogo Nkama: “Yo soy hijo de la tradición oral”

“Yo soy hijo de la tradición oral”, afirma Boniface Ofogo en su página web (www.boniofogo.com). Explica que nació y se crió en una aldea del interior de Camerún donde la transmisión oral era la única manera de acceder a cualquier tipo de información o conocimiento. Es esa experiencia la que se ha convertido en el principal referente de su trabajo como narrador profesional.

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Ilustración de Luis Oñate Garrido / http://luisonateg.tumblr.com

 

¿Cómo llegaste a ser narrador?

Empecé a contar cuentos desde mi más tierna infancia, porque era el modo de entretenerse en mi pueblo natal. Además, pertenezco a una cultura donde la oralidad sigue vigente, y donde la palabra oral tiene mucho peso. Mi pueblo está lleno de cuentos, cantos, canciones de cuna, proverbios, refranes, epopeyas, etc.

Un día, mientras estudiaba en la Universidad Complutense de Madrid, me pidieron que contara un cuento con motivo de la Semana Cultural. Conté un solo cuento con el que me di a conocer como narrador. Estábamos en 1992. Desde entonces no he parado.

¿Por qué centraste tu trabajo en relatos de tradición africana?

Aunque pienso que la literatura no tiene fronteras, y uno puede leer o escuchar a autores o historias procedentes de culturas lejanas, también pienso que África es siempre la gran ausente, la gran olvidada. Por otra parte, las historias de África son las que mejor conozco, las que llevo en mí. Me propuse contar relatos africanos como modo de hacer visible toda la riqueza oral que  tiene ese continente. Además de la riqueza oral, esas historias transmiten un espíritu, una manera de ver el mundo. Yo cuento historias de África para que el mundo, especialmente los niños, no olvide que todos venimos de allá. África representa nuestras raíces comunes.

Según tu experiencia, ¿de qué manera la narración motiva a los niños a leer?

La narración oral es una invitación para imaginar: a través de ella, la palabra cobra vida, emoción. A través del cuento oral, el narrador ofrece al niño un caramelo. Y le sugiere que si abre el libro, encontrará dentro muchos caramelos, y más dulces aún. Los niños son fetichistas, y a la vez animistas. Por eso quieren tocar, hojear, palpar el libro que alberga estas historias tan fantásticas que les han hecho soñar.

¿Cuál es la clave para llegar a los niños? ¿Y a los jóvenes?

Para llegar a los niños, hay que ofrecerles un mundo mágico. A los niños se les hipnotiza, no se les explica. Es inútil el recurso a lo racional. Solo vale la utilización de la fantasía. Para los jóvenes, es importante centrarnos en sus puntos de interés. Lo primero que debe hacer un mediador de lectura con jóvenes es saber cuáles son los intereses de los jóvenes a los que se va a dirigir. Nunca debemos desdeñar historias que hablan de la ternura, del amor, de la relación chico-chica, etc.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia de tu carrera?

He tenido miles de experiencias inolvidables contando cuentos, tanto a niños como a adultos. Recuerdo especialmente una sesión de cuentos en San José de Costa Rica, con más de 500 personas. Sentí que era posible crear una atmósfera de comunión con tanta gente, percibí la conexión y la energía de la gente que me escuchó. Luego, me quedé más de una hora firmando autógrafos.

Boniface

Boniface nos cuenta cuáles son sus 5 libros favoritos:

Los cuentos de Amadou Koumba (escritor y poeta senegalés) de Birago Diop.
El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.
Cuentos para la infancia y el hogar de los hermanos Grimm.
¿A qué sabe la luna? de Michael Grejniec.
La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.