Un público muy interesado en aprender: ¡No volaba ni una mosca!

¡Qué bien organizado todo el congreso, bien pensado y bien hecho!

Por Constanza Mekis Martínez
Coordinadora Nacional Bibliotecas Escolares CRA
Ministerio de Educación

CILELIJ-com

Amparo Phillips / http://amparophillips.blogspot.com/

Coincidió que estaba leyendo El cuervo blanco de Fernando Vallejo cuando tomé el vuelo para ir al CILELIJ en Bogotá. Fue mágico conocer un poco más a Cuervo, un tremendo hombre que acometió la gran empresa cultural de calar como nadie en nuestro idioma. El relato de Vallejo lo muestra especialmente en sus últimos años de vida. ¿Qué hacía este literato bogotano en París, a qué dedicaba sus días? Pues no hacía otra cosa que leer y leer. Su vida consistía en investigar entre la Biblioteca Nacional de París y su departamento, algo así como la sucursal de una  biblioteca docta en filología, lingüística, estudios literarios e historia cultural. Una joyita, el texto de Vallejo, bien documentado y estimulante.

Al pisar Bogotá quise inmediatamente conocer la casa donde vivió el filólogo colombiano Rufino José Cuervo. Anhelaba ver sus patios, su cerezo de 100 años, el velo de novia que regalaba ese día un aroma exquisito en aquella típica y legendaria casa colombiana ubicada en el barrio de La Candelaria… a pasitos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, sede del CILELIJ.

El amor por la lectura de los colombianos se nota en su quehacer: ¡Qué bien organizado todo el congreso, bien pensado y bien hecho! Ellos han sembrado mucho, sus bibliotecas  públicas son un clarísimo y potente ejemplo. Y la cosecha, felizmente, ya les toca la puerta. Era hora. Lo interesante ahora es constatar que Colombia se abre a desarrollar las bibliotecas escolares. Es una estupenda noticia y así lo anunció la ministra colombiana, María Fernanda Campo, en su discurso inaugural. Junto con Clarisa Ruiz, la escritora, susurraron a viva voz la importancia de este amor bien correspondido entre los lectores y sus bibliotecas.

El programa trajo especialistas de calidad y, cumpliendo con su propósito de reunir a cerca de 800 personas entusiastas y amantes de la literatura infantil y juvenil, regaló un nutrido programa académico donde brillaron escritores, investigadores y especialistas, como Michèle Petit, Gabriel Janer Manila, Cecilia Bajour, Marina Colasanti y Gustavo Martín Garzo, por nombrar algunos entre, literalmente, decenas. El Banco de la República de Colombia, junto a la Fundación SM, dispusieron para nosotros un banquete  impresionante: mesas cuadradas, ovaladas y redondas; conferencias para saborear y paladear de buena gana; conversaciones, entrevistas y nuevos amigos y amigas. Y como si fuera poco, no nos mandaron de vuelta a nuestro país con las manos vacías. Muy por el contrario, nos las fueron llenando a lo largo de los días con varias obras que atesorar y compartir: Diccionario de ilustradores iberoamericanos, Hitos  de la literatura infantil y juvenil iberoamericana, Tiempo de leer, Anuario Iberoamericano sobre el Libro Infantil y Juvenil y una obra deliciosa de Triunfo Arciniegas y el ilustrador Dipacho, El niño gato. Alegría sentí allá al encontrar dos coordinadoras CRA (de Arica y de Rancagua) que fueron por sus propios medios. Qué vivo interés. Hay que preparar desde ya una comitiva grande y representativa de nuestro quehacer lector para que la participación chilena sea majestuosa en el próximo CILELIJ, que se celebrará en México el año 2016. ¿Es ciencia-ficción?
No: los días y años vuelan. ¡A prepararse pues, en un congreso de calidad se aprende mucho!

Para volver a mi tierra leyendo, compré un libro de un escritor español que me sorprendió en el CILELIJ, Gustavo Martín Garzo. Un hombre erudito, gracioso en sus interpretaciones. Por fortuna, El libro de los encargos resultó ser tan misterioso como el autor, un contenido exquisito para quienes amamos la literatura y lo que despierta y despabila y asombra en nosotros. Sus ensayos, además de tener vastas relaciones con el mundo cultural y alusiones inesperadas, permiten ver cómo uno puede seguir admirando la literatura de los clásicos y con ellos repensar el presente, cómo sus tejidos finos nos llevan a modelar entornos nuevos. La invitación, así, es a seguir los bailes y la música de los nuevos conocimientos y la literatura.

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